Con las bolsas mundiales como montañas rusas, resulta innegable la influencia de Estados Unidos sobre los mercados mundiales. La crisis de un grupo específico de clientes dentro del sector inmobiliario gringo agarró vuelo y se convirtió en avalancha, arrastrando con su paso las atractivas rentabilidades que tenían los mercados mundiales. ¿Cuándo termina esto? Es lo que nadie se atreve a responder. 

  • 24 agosto, 2007

 

Con las bolsas mundiales como montañas rusas, resulta innegable la influencia de Estados Unidos sobre los mercados mundiales. La crisis de un grupo específico de clientes dentro del sector inmobiliario gringo agarró vuelo y se convirtió en avalancha, arrastrando con su paso las atractivas rentabilidades que tenían los mercados mundiales. ¿Cuándo termina esto? Es lo que nadie se atreve a responder. Por Paula Costa

 

Debe ser de los pocos que en medio de este último terremoto financiero, en privado, sonríe. En realidad, él y las personas a quienes asesora. Claro, porque José Ramón Valente, director ejecutivo de Econsult, viene anticipando estas caídas desde mayo. Durante meses sus clientes le sacaban en cara que mientras ellos estaban invirtiendo en renta fija esperando la debacle, las bolsas no hacían más que subir. Ahora, con la tranquilidad de saber que su dinero y el de los suyos está fuera de peligro, sostiene que estas “correcciones” son una buena lección en tiempos en que los inversionistas se malacostumbraron ante tanto buen retorno.

 

De todos modos, hace un llamado a la calma. La actual crisis, desatada tras el excesivo entusiasmo de los bancos y financieras de Estados Unidos por conceder créditos hipotecarios a personas en condiciones de riesgo, sería sin duda un fuertísimo remezón, pero en ningún caso otra quiebra del mercado financiero como ocurrió en los años 30 en Estados Unidos e Inglaterra y en los años 80 en América latina. Las cosas han cambiado, dice. La regulación financiera está mucho mejor y los bancos centrales “aprendieron la lección”. Eso sí, asegura que en lo que a la bolsa chilena se refiere, un nuevo factor se ha instalado en las valorizaciones de las empresas: el del alza de costos salariales.

 

 

 

-¿Cómo se llega a esto? Se supone que hay aprendizaje en los mercados…

 

-Se llega porque una empresa puede ser buena, pero puede estar cara, y que creo que eso es lo estaba pasando. El mundo está bien si se lo mira a largo plazo, porque es cierto que China e India se están desarrollando, hay muchas cosas muy buenas pasando, como la revolución tecnológica. Pero también es cierto que, basados en esas buenas noticias, los inversionistas le habían otorgado al tema demasiado valor, por lo tanto los precios de los activos estaban muy caros. Tener una buena perspectiva de largo plazo no es incompatible con pensar que los mercados necesitaban una corrección importante.

 

 

-¿Entonces, estos ajustes son bienvenidos?

 

-Es importante que ocurran para que la gente no piense que no existe riesgo en las inversiones. El riesgo existe siempre y la premisa de que a mayor retorno va asociado un mayor riesgo no se ha roto. De hecho, uno veía con preocupación que el premio por riesgo que se pagaba por la deuda de países que uno sabe riesgosos –como Argentina, Venezuela o en menor medida Brasil–, había caído a niveles mínimos históricos. O sea, daba lo mismo tomar sus papeles porque no iba a haber default, cuando esos países acababan de hacer un default. El mundo estaba trabajando sobre la premisa de que no había riesgos, cuando estos no han desaparecido, al menos hasta donde yo sé.

 

 

-¿Cómo es que no se actúa antes de llegar a estos desplomes de las bolsas? Si se veía venir, ¿cómo el mercado no se anticipó?

 

-Bueno, es que no se veía venir. De hecho, muchos inversionistas pecaban de “exceso de optimismo”. Algunos lo veíamos venir, y puedo decir con orgullo que somos de los pocos que lo veíamos venir, porque siempre nos dicen a los economistas que vemos las cosas cuando ya pasaron. Nosotros publicamos en mayo, junio y julio una alerta a nuestros inversionistas de que los precios estaban caros y que podía haber una corrección. De hecho, durante todo el año, a la gente que le damos asesoría en inversión le habíamos venido diciendo esto, y los mercados y también los inversionistas nos habían dado bofetadas bastante grandes diciéndonos, sabes qué, parece que estás bien equivocado porque mientras predicas que las bolsas están caras, siguen subiendo. Estamos con sentimientos encontrados. Uno dice, qué pena que cayeron las bolsas, pero qué bueno, porque es exactamente lo que estábamos diciendo.

 

 

-¿Cuán grave es esta crisis? ¿Es un terremoto como otros vistos anteriormente?

 

-Bueno, la economía no es una ciencia exacta, y parte de la inexactitud viene de que uno no conoce el futuro. Además, depende del comportamiento de las personas y no tenemos todavía modelos exactos, científicamente probados. Sí hemos aprendido algunas cosas de las crisis anteriores. Los bancos centrales han aprendido que tienen que proveer de liquidez, de manera que estos ajustes sean suaves y no deriven en crisis prolongadas y dolorosas. Creo también que hay un problema en el mercado hipotecario de Estados Unidos, que hay un exceso de gasto en la economía norteamericana y que eso está rebotando y redundará en un menor crecimiento de su economía y del mundo. Y eso necesita de una corrección en los mercados.

 

 

-El problema es cuándo termina la corrección y comienza el sobreajuste.

 

-Si el pánico es muy grande, la gente retira sus inversiones y pueden hacer quebrar el sistema financiero, y eso es lo que vimos, por ejemplo, en la crisis del año 30 en Estados Unidos e Inglaterra, y lo que vimos en el año 80 en América latina y Chile. Eso en mi opinión, no va a ocurrir, porque la regulación financiera está mucho mejor, y como decía, los bancos centrales aprendieron la lección. Pero de que necesitábamos igual una corrección, la necesitábamos.

 

 

-Deteniéndonos en el tema de la liquidez; si todo estaba caro, era porque la gente estaba con plata y se metió a invertir. ¿Cómo pasamos entonces de un exceso de liquidez a una crisis de liquidez?

 

-Esto es súper entretenido (se ríe), porque el sistema financiero puede crear plata, cuando que tú depositas tu plata en un banco y ese banco se la presta a alguien más, por lo tanto, de un minuto a otro, hay dos billetes. Cuando los bancos centrales se ponen muy fáciles para prestar plata, crean dinero y se generan estos excesos de liquidez. A su vez, cuando el sistema financiero se asusta, le pide a la gente que le pague lo que le debe y, por lo tanto, contraen la cantidad de dinero existente. Además, tú como depositante también te puedes asustar y le pides tu plata al banco. Así de rápido se pasa de un exceso a una contracción de liquidez, básicamente a través de un sistema financiero que se pone más tacaño y de los depositantes, que –asustados– retiran sus platas hacia instrumentos de menor riesgo.

 

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-Usted aplaude la inyección de liquidez por parte de los bancos centrales pero, en cierta medida, esas intervenciones abren una ventana especulativa por parte del mercado.

 

-La inyección de liquidez impide que lo que puede ser un temblor grado dos, se transforme en un terremoto grado cinco, y es por eso que lo aplaudo. Porque lo que pasa es lo siguiente: al pedir tu depósito de vuelta al banco, por ejemplo, cuando una pyme va a pedirle que le renueve la línea de crédito, el banco no puede hacerlo porque la plata que tenía ya no la tiene. Entonces genera una reacción en cadena: esa pyme no tiene la plata para pagarle al banco y el banco le pide la quiebra. Lo que hacen los bancos centrales es ponerse entremedio, como prestamista de última instancia para que no se rompa la cadena. Así es como se produce el terremoto, porque haces quebrar a alguien que es sano, por un problema de liquidez.

 

 

-¿Estuvo bien el momento en que actuaron?

 

-Para esas inyecciones de liquidez hay que actuar en el minuto en que se produce la contracción, y la verdad es que la contracción no se había producido antes por este exceso de optimismo. La gente tenía la sensación de que toda esta crisis en el sector inmobiliario iba a quedar encapsulada en ese sector, y particularmente en lo que respecta a los créditos malos. Y se les olvidaba que en general hay conexiones en los mercados financieros, los precios de un activo están conectados con los de otros; entonces, cuando el riesgo sube en una parte, el mercado típicamente permea hacia otra. En realidad, era difícil mantenerlo encapsulado. Lo que sabemos ahora es que ya no está encapsulado, hoy sabemos que la enfermedad es contagiosa. Lo que no sabemos es si la enfermedad es un resfrío grave o una tuberculosis.

 

 

¿Cómo andamos por casa?

 

 

-Habíamos pasado sustos antes, como en febrero… ¿Es este el remezón final?

 

-No sé si es el remezón final. Pero da la impresión de que esto es definitivamente más fuerte que lo que pasó en mayo del año pasado y más fuerte que en febrero. Creo que este es un poquito más grave porque hay todo un encadenamiento. En los otros casos era más bien nerviosismo.

 

 

-En las bajas de la bolsa local, ¿cuánto hay de contexto internacional y cuánto de local, considerando que los resultados de empresas fueron inferiores a los proyectados?

 

-Hay una mezcla. Obviamente a las empresas les afectó el alza de costos más de lo que el mercado había previsto, sobre todo en energía, y yo creo que hacia delante hay nerviosismo de que haya alzas de costos salariales. Creo que el evento de Codelco y los eventos sindicales que ha habido, todo el tema del salario ético, básicamente se traducen –desde el punto de vista de las empresas–, en que viene un aumento de costos probablemente importante, y se empieza a descontar eso. Pero esta corrección en particular creo que viene de afuera. Como clase de activo, Chile está integrado al resto del mundo y si la tasa de interés sube porque aumentó la percepción de riesgo, nos va a afectar a todos por igual.

 

 

-¿Y cuál es la recomendación? ¿Cómo actuar en tiempos de crisis?

 

-Uno no tiene que entusiasmarse y salirse muy fuertemente del portafolio. Si uno es un inversionista de largo plazo y que además puede tolerar las volatilidades, debe tener una proporción mayor en acciones y aguantar.

 

 

-¿Cuáles son las perspectivas para la bolsa local, considerando el entorno?

 

-A Chile lo debiera beneficiar, respecto de otros países, la buena conducta que hemos tenido con los excesos de plata del cobre. Eso no significa que no vamos a estar afectados. En segundo lugar, Chile tiene un mejor manejo desde el punto de vista de las tasas de interés y tipo de cambio. En el pasado, los bancos centrales cometieron bastantes errores que nos costaron caro, como fue por ejemplo subir excesivamente la tasa de interés para cuidar nuestro tipo de cambio. Creo que esa es una lección aprendida y que probablemente si hay un problema hoy, lo que va a ocurrir es que las tasas van a subir menos y va a ser el tipo de cambio el que absorba el shock. De hecho, hemos visto como el tipo de cambio ha subido 20 pesos casi en dos semanas. Probablemente Chile va a salir relativamente bien, y esto va a ser una corrección, no una tendencia.

 

 

-Al final, esta es una oportunidad…

 

-Si uno iba a entrar a la bolsa, es mucho mejor entrar hoy que hace dos semanas.

 

 

-Entonces, los que están con lucas, a comprar.

 

-Los que están con plata pueden hoy tomar una decisión de inversión mucho mejor que ayer.

 

 

-¿En qué pie quedan ahora los tan recomendados países emergentes?

 

-En general, los países emergentes –sobre todo los más pequeños– siempre se ven más vulnerables ante crisis como estas, porque lamentablemente las autoridades monetarias de esos países tienen menor manejo de crisis. En los países emergentes hubo un boom de inversión por parte de inversionistas de países desarrollados en las bolsas y activos. Probablemente vamos a ver que a medida que sube la percepción de riesgo de esos inversionistas, van a tratar de salirse de estos mercados y, por lo tanto, les podría afectar más. Creo que en mercados emergentes, no hemos visto todavía, al menos hasta el día de esta entrevista, la corrección completa.