El director general de Santander Global Banking & Markets es un convencido de que la situación económica chilena y mundial tenderá a mejorar a partir del tercer trimestre. Aunque no se retomaran de inmediato los niveles que había antes de la crisis, dice que es un buen momento para que las empresas aprovechen de ordenarse en términos financieros y continúen des arrollando proyectos e inversiones.

  • 28 abril, 2009

 

El director general de Santander Global Banking & Markets es un convencido de que la situación económica chilena y mundial tenderá a mejorar a partir del tercer trimestre. Aunque no se retomaran de inmediato los niveles que había antes de la crisis, dice que es un buen momento para que las empresas aprovechen de ordenarse en términos financieros y continúen des arrollando proyectos e inversiones . Por Cristian Rivas Neira; foto, Verónica Ortiz.

Joaquín Quirante llegó a Chile a comienzos de 2008 para asumir como director general de Santander Global Banking & Markets. Por eso, dice que ya se siente con más confianza para hablar sobre el desempeño económico y las empresas chilenas.

Sentado en su oficina del quinto piso de Bandera 140 –tras una semana intensa, con viaje a España incluido por un par de días–, plantea que es optimista sobre lo que ocurrirá este año y el enorme potencial que tienen las compañías para desarrollar proyectos y ordenarse financieramente. Aunque el panorama es pesimista para los primeros trimestres, cree que la situación tenderá a revertirse hacia la segunda parte del año. Por eso, su idea fuerza es que las empresas deben aprovechar el momento para invertir y así recibir los frutos en los años de la recuperación.

“Chile tiene una posición económica mejor que la de muchos otros países. Ha hecho sus deberes durante varios años y ha logrado un nivel de reservas importante. La reacción ante la crisis ha sido rápida y ortodoxa, con compañías que han sido flexibles, consumidores que se han adaptado y han reaccionado a la posibilidad de menos ingresos y un gobierno que ha tomado medidas adecuadas; entre ellas, las orientadas a apuntalar el empleo”, subraya.

-¿Cuál es la recomendación para las empresas?

-Los proyectos coherentes y con sentido que manejen las compañías deben acometerse. Hasta ahora, el momento ha sido bueno para materializar las iniciativas que ya venían y para que las empresas aprovecharan de ordenar mejor sus temas financieros. Lo que ha cambiado es que se ha intensificado el análisis económico y estratégico de los proyectos y su viabilidad operativa. En el pasado, con la liquidez abundante y costos de financiamiento muy bajos, se realizaron proyectos que quizá no eran operativamente an buenos. En cuanto a iniciativas nuevas, dado el cambio en la valoración de los activos, es un momento en el que las oportunidades pueden ser realmente espectaculares para acometer cambios transformacionales en las compañías.

-¿En qué áreas, en específico?

-Principalmente, en energía o retail, pero en general es transversal a casi todos los sectores.

-En el tema del financiamiento, lo que se ha venido diciendo es que todavía es relativamente difícil acceder y que no está fácil obtener recursos…

-Lo que veo es que los proyectos con sentido estratégico y viabilidad económica para cada empresa obtienen financiamiento sin mayores problemas. En cuanto al precio, se dice que es caro, pero esto es referido a la subida de los spreads y aquí hay que mirar cuánto se está pagando en total por un crédito. Eso tiene dos componentes: además del spread, está la base sobre la que se fija el spread. Esas bases, por efecto de la política monetaria expansiva, han bajado mucho, sobre todo las de corto plazo. Por lo tanto, lo que se está pagando en términos absolutos por el financiamiento para muchas compañías puede no ser muy superior a la situación anterior a la crisis. Es un buen momento para reevaluar y, en su caso, optimizar la estructura financiera de las compañías.

-Como parte de este ordenamiento financiero, hemos visto a muchas empresas salir a colocar bonos al mercado. ¿Esta tendencia continuará?

-Hay toda una batería de herramientas para trabajar el tema del financiamiento. En este momento se utiliza el mercado de bonos porque hay una serie de inversionistas que están dispuestos a invertir dinero para buenos riesgos, a precios atractivos y a plazos bastante largos, comparado con el mercado de préstamos bancarios. Lo que han hecho las compañías ha sido claramente aprovechar esta oportunidad y muchas han sustituido deuda de corto plazo, aun a un mayor costo, para quedar más livianas ahora, cuando hay dificultades.

-¿Cuáles son las ventajas de estos instrumentos?

-No existe una ventaja absoluta. Depende de la situación de los distintos mercados y de lo que se quiera financiar. En la actualidad, los bonos tienen precios relativamente atractivos y la posibilidad de obtener plazos largos. Otro aspecto positivo es la ampliación de la base de inversionistas, porque se entra de lleno al mercado de capitales. Lo menos positivo es que quien compra un bono muchas veces no tiene una relación operativa de negocio con la compañía, lo que en cierta forma es más difícil de manejar en momentos complejos.

-¿Se puede decir que 2009 es el año de los bonos?

-Sin duda. Este es el año de los bonos, porque están permitiendo acceder a un mercado en condiciones ventajosas de plazo, importe y precio. Aunque no siempre es así, a las empresas les sirve para balancear más sus endeudamientos entre distintos acreedores. El mercado local de bonos representa una opción transversal a distinto tipo de empresas, porque es muy profundo y muchas compañías de menor tamaño pueden acceder a este mercado.

Comportamiento interno


-¿Qué perspectivas estás manejando para Chile?

-El país puede crecer muy poco este año e incluso podría entrar en recesión durante los primeros trimestres. Si se da una recuperación afuera y junto con la propia dinámica de las herramientas que se han impulsado a nivel interno, puede que al tercer trimestre se vuelva a la senda de crecimiento. Me parece un desempeño bastante aceptable, dadas las circunstancias. Si llegamos así a 2010, el país está en una posición envidiable para crecer y batir a los competidores.

-Siempre y cuando otros factores mejoren, como el consumo…

-La demanda interna efectivamente ha decrecido y ese es uno de los temas que hay que evitar que se deteriore más. El tema de la cesantía es clave y las decisiones que se han tomado tienden a hacerse cargo de estos problemas en la línea correcta.

-¿En Chile ya hay confianza?

-Siempre la ha habido. El sistema financiero chileno es muy sólido, bien montado, que está capitalizado, que tiene liquidez. Desde el punto de vista estructural hay confianza absoluta en el sistema y en la economía. De que son épocas difíciles, sin duda, pero estructuralmente está bien montado, no hay ningún pero.

-¿Cómo ves la situación económica internacional?

-Ha evolucionado más lento de lo que pensé inicialmente. Creí que las medidas que se fueron tomando a partir de julio o agosto del año pasado iban a paliar el efecto puramente financiero, pero ha tardado un poco más. El tema clave es la confianza y frente a la falta de confianza, el único remedio es la credibilidad. Para ello, el medio es la información, comunicación y transparencia. Hay que informar y explicar todo lo que las empresas y el mercado están haciendo. Hasta el cansancio. Y dar información aunque las noticias no sean tan buenas. En todo caso, creo que el peor momento de la crisis ya ha pasado.

-Los economistas describen a esta crisis como ninguna otra que hayamos vivido y, dado eso, llama la atención que su duración sea tan breve…

-Lo que hablamos es de empezar a recuperarse. Recuperar la normalidad y empezar a crecer. Otra cosa es en cuánto tiempo vamos a recuperar los niveles que teníamos antes de la crisis, que es distinto.

-En suma, este año va a ser nebuloso… algo así como un punto intermedio…

-Estoy convencido de que este va a ser el año del punto de inflexión en que tal vez no se resuelva, pero sí va a haber un cambio de tendencia. Soy optimista.