El académico de la U. de Columbia y uno de los economistas más respetados en materia de pobreza, Jeffrey Sachs, asegura que la debacle desencadenada por el coronavirus es peor que la de 2008, y que no puede abordarse a través de las herramientas normales. “Es posible que la crisis conduzca a divisiones sociales aún mayores”, señala.

  • 26 marzo, 2020

-¿Qué tan seria es la crisis?

-La peor de la historia moderna.

Desde Nueva York, Jeffrey Sachs (65), director del Centro para el Desarrollo Sostenible de la Universidad de Columbia y uno de los economistas de mayor renombre mundial, está en cuarentena (como casi todo el mundo). El también director de la Red de Soluciones de Desarrollo Sostenible de la ONU y asesor del secretario general del organismo, António Guterres, cuenta que está recluido en su casa desde la semana pasada. Todas las reuniones que tenía agendadas, así como las clases en la universidad, quedaron suspendidas, y desde entonces está trabajando online.

Oriundo de Detroit, Michigan, es uno de los economistas más reputados del mundo. Le reconocen su habilidad en su profesión y como catedrático, pero además, su lucha contra la pobreza. No en vano Angelina Jolie y Bono se han reconocido abiertamente sus seguidores, han viajado con él a África, y ha integrado dos veces la lista de las personas más influyentes del mundo que elabora anualmente la revista Time.

Dice que fue alrededor de un mes atrás cuando se dio cuenta de que el Covid-19 se transformaría en una pandemia y, por tanto, sería una amenaza global. “En las primeras semanas del virus nos percatamos de lo transmisible y mortal que es”, asegura.

-Hay economistas que señalan que ya estamos en una recesión global, ¿usted está de acuerdo?

-Sí, sin ninguna duda.

-¿Cuánto puede empeorar el panorama?

-La crisis hará que cierre gran parte de la economía mundial en las próximas semanas y meses.

-¿Esto le recuerda a alguna otra crisis?

-Es peor que la de 2008. No puede abordarse a través de herramientas económicas normales. Es, ante todo, una crisis de salud pública.

-¿Qué se puede hacer para enfrentarla?

-Necesitamos cerrar las partes no esenciales de la economía, ayudar a las personas a quedarse en casa, proteger a los ancianos y las personas con condiciones crónicas, apoyar el sistema de salud y brindar apoyo social a todos los necesitados. Es un gran trabajo. Los jóvenes van a estar más a salvo que los ancianos, pero cualquier persona mayor de 60 años o con afecciones de salud graves preexistentes está en riesgo y debe mantenerse alejada de la infección en la mayor medida posible.

-¿Cómo describe la situación actual en Estados Unidos?

-Muy mala, con el peor liderazgo en la historia moderna y una epidemia que se propaga rápidamente.

-Hay quienes aseguran que la pandemia está poniendo en manifiesto las deficiencias del sistema capitalista, especialmente en la economía estadounidense, donde, por ejemplo, no existe un sistema público de salud. ¿Está de acuerdo?

-Sí. La falta de un sistema de salud pública es una tragedia terrible, incluso antes del coronavirus.

-¿Cree que este es el fin del modelo capitalista como lo conocemos?

-El capitalismo de libre mercado no tiene sentido en una era de alta desigualdad y destrucción ambiental. Necesitamos un enfoque socialdemócrata, y la epidemia del coronavirus debería impulsarnos más rápidamente a ello. Desafortunadamente, es muy posible que la crisis conduzca a divisiones sociales aún mayores, en lugar de una mayor socialdemocracia. La socialdemocracia no es autónoma: los partidos deben ganar en las urnas y luego gobernar de manera competente. Tenga en cuenta que la socialdemocracia favorece los mercados abiertos, la propiedad privada y el libre comercio, pero junto con los altos impuestos, el acceso universal a los servicios sociales y la redistribución de ingresos para combatir la pobreza y la desigualdad. Puede considerarse una forma de capitalismo, pero que enfatiza la inclusión social, los bajos niveles de desigualdad y la sostenibilidad ambiental.

El escenario chileno

Jeffrey Sachs conoce Chile de cerca. Fue compañero del presidente Sebastián Piñera en Harvard y profesor del ex ministro de Hacienda, Felipe Larraín, con quien mantiene cercanía hasta hoy. De eso, en todo caso, prefiere no opinar.

-La semana pasada, el presidente Sebastián Piñera decretó el cierre de los colegios y de las fronteras en Chile. ¿Cómo califica su reacción a la pandemia?

-Es correcto cerrar los colegios y la mayoría de los negocios.

-¿Cree que es necesario hacer un lockdown?

-No lo sabemos. Hasta ahora Corea es el único caso de éxito relativo con un bloqueo limitado. Pero ellos cuentan con un sistema de salud pública muy sólido, con pruebas exhaustivas, higiene, distanciamiento social, autoaislamiento y otros métodos de control de epidemias.

-¿Cree que medidas como la reducción de tasas de los bancos centrales lograrán frenar en cierta forma la caída de la economía? La semana pasada el Banco Central chileno rebajó la tasa de interés de 1,75 a 1%…

-El impacto de medidas es muy bajo.

-¿Y qué pasará con los salvatajes? Grandes compañías como las aerolíneas están pidiendo ayuda a los gobiernos. ¿Cree que deben acceder, como ocurrió durante la crisis de 2008, cuando la administración Obama rescató algunos de los grandes bancos que eran “demasiado grandes para caer”?

-Creo que los trabajadores deberían recibir el golpe más pequeño; los poseedores de riqueza, una pérdida mayor, y algunas de las pérdidas compartidas, por los futuros contribuyentes, a través de la deuda pública, pero con un sistema impositivo que grava adecuadamente el ingreso de capital”.

-Habrá grandes pérdidas y una amarga lucha política sobre quién pagará esas pérdidas. ¿Quién debiera pagarlas?

-Creo que los trabajadores deberían recibir el golpe más pequeño; los poseedores de riqueza, una pérdida mayor, y algunas de las pérdidas compartidas, por los futuros contribuyentes, a través de la deuda pública, pero con un sistema impositivo que grava adecuadamente el ingreso de capital, no solo el ingreso laboral y el consumo.

-El ministro de Hacienda, Ignacio Briones, aseguró la semana pasada que el impacto del Covid-19 en la economía será “potente” pero “transitorio”, ¿coincide con él?

-Lo más probable es que la crisis dure varios meses, y probablemente durante todo este año. Hay muchas cosas que no sabemos, incluida la estacionalidad de la transmisión del virus y la capacidad de un bloqueo de la economía para poner fin a la transmisión. Tenemos grandes incertidumbres.

-¿Cuál es el rol del empresariado en una crisis como esta?

-Los empresarios deben mantener segura a la fuerza laboral y al público abastecido de necesidades vitales, como son los alimentos, medicamentos e infraestructura, y cerrar la producción de aquello que no es esencial.

-Nuestra economía ya se había visto afectada por una crisis interna que comenzó con el estallido social del 18 de octubre. ¿Cuán malo es nuestro escenario para enfrentar lo que viene?

-Esta es una doble crisis, sin duda.


“Me estremece pensar en la reelección”

-Usted ha sido muy crítico del presidente Donald Trump. Lo llamó un “sicópata y la persona más incompetente y peligrosa que haya ocupado la presi- dencia en la historia de EE.UU.” ¿Qué cree que debió hacer frente al Covid-19 y cuándo?

-Debería haber sido acusado constitucionalmente y removido. No es apto para el cargo.

-Usted apoya la candidatura de Bernie Sanders, quien propone políticas como el alza de impuestos y la creación de un sistema de salud público (Medicare para todos). ¿Por qué cree que a pesar de la situación que se está viviendo en Estados Unidos por la epidemia, tanto a nivel de salud como económico, el mensaje de Sanders no logró conquistar a los votantes?

-Los votantes están buscando seguridad (Biden), aun cuando apoyen las posiciones de Sanders.

-¿Cree que Trump será reelecto? ¿Cree que su reacción a la pandemia afectará su reelección?

-Me estremece pensar que podría ser reelegido. Espero que sea derrotado. Temo por nuestro país y por el mundo si es reelegido.