Sebastián Edwards no requiere presentación. Columnista habitual de Capital, en esta edición le pedimos que cambiara su colaboración mensual por una conversación a fondo, en la cual analiza el año que termina y las proyecciones para 2008. Por Guillermo Turner; fotos, Verónica Ortíz.

  • 9 abril, 2008

Sebastián Edwards no requiere presentación. Columnista habitual de Capital, en esta edición le pedimos que cambiara su colaboración mensual por una conversación a fondo, en la cual analiza el año que termina y las proyecciones para 2008. Por Guillermo Turner; fotos, Verónica Ortíz.

¿CANSADO DE REPETIR?

Falta de audacia y conformismo. A juicio de Sebastián Edwards, dos características evidentes del Chile actual. Para grafi carlo, recuerda cuando a comienzos de década expuso en el Instituto de Ingenieros una presentación que tituló: “Por qué Chile no volverá a crecer al 7%”.

“Alvaro Fischer me dijo que le debíamos poner signos de interrogación al título, pero lo mío era una afirmación. En ese tiempo era tal la ambición que no se podía ni decir que creceríamos a menos del 7%. Hoy nadie habla de esas cifras. Hemos perdido la ambición y eso lo he traducido en que somos los campeones mundiales y eternos de la Tercera División. Y nos contentamos con eso”, dice Edwards.

Si usted es seguidor habitual de los comentarios y exposiciones de este profesor de la UCLA, se percatará que este diagnóstico no es nuevo en Edwards. “A veces la gente dice que estoy repitiendo lo mismo de siempre, pero eso es en sí lo grave. Porque a pesar de que lo hemos repetido un millón de veces, no hay reformas importantes ni verdaderamente ambiciosas”, señala.

 

-¿Reformar qué?

-La microeconomía, de modo de desencadenar los espíritus animales de los empresarios y emprendedores, de modo de cambiarle el pelo a este país. Reformar, de una vez por todas, la calidad de la educación. Terminar con la charada de que el sistema educacional es aceptable. La verdad es que es un sistema verdaderamente deplorable. Como dijo Standard and Poorʼs la macro está excelente, nuestro problema son los incentivos macroeconómicos.

-¿Y la legislación laboral? Porque ahora estamos más enredados que nunca con las regulaciones que fuimos creando, como la relativa a la subcontratación.

-El tema laboral es serio, y en él hemos avanzado muy poco. A pesar de lo que diga el ministro del Trabajo, tenemos una legislación muy rígida, mucho más que la de los países con los que debiéramos compararnos, como Australia, Canadá y Nueva Zelanda. Lo de Codelco y la subcontratación es preocupante. Es muy común que distintas personas o instituciones tengan una interpretación diferente sobre una ley en particular.

FALSOS DILEMAS

Las reformas del Chile actual parecen truncas y tardías, limitadas por lo que Edwards califica como "una serie de falsos dilemas que nos hemos ido planteando"Y los enumera: el que considera que apoyar a las grandes empresas significa restar defensa a la Pyme (“esoresultó en la frustración en su minuto de algo tan importante y útil como era el proyecto de depreciación acelerada”, recuerda), o el que plantea la disyuntiva entre protección a los trabajadores y un código laboral moderno (“hace un año fue muy publicitado el viaje del ministro de Hacienda a Dinamarca, cuando salió en busca de la flexiguridad laboral. En el camino, la flexi se nos olvidó, y nos quedamos con la seguridad. No es que sea mala, pero por sí sola es anticuada, temerosa, nostálgica, prehistórica”) o el que nos divide entre calidad de la educación versus responsabilidad en el uso de los recursos.

“Lo paradojal es que el programa de Bachelet era ambicioso; hablaba que se podían alcanzar muchos objetivos a la vez. Y el ministro Andrés Velasco también entiende que eso es posible”, señala.

-¿Se puede culpar sólo al gobierno por la falta de audacia?

-No. En general, somos quedados. La gente de oposición se molesta cuando doy como ejemplo la increíble pobreza de su gran propuesta de permitir a la Contraloría tener injerencia sobre las empresas públicas y sobre Codelco. Eso es de una falta de audacia extraordinaria. La respuesta no es la Contraloría. La respuesta es privatizar y abrir al mercado estas empresas. Las compañías brasileras que se abrieron al mercado, como Petrobrás, multiplicaron su valor por ocho veces y lo que hay que hacer en Chile es abrir al mercado accionario todas las compañías.

 

-¿Ves algún aspecto positivo en los acuerdos recientes entre el gobierno y la oposición?

-Me gusta lo que he escuchado sobre las posibles propuestas de la Comisión de Equidad. {mospagebreak}

-¿La idea del ingreso familiar te parece una medida jugada?

-Es una medida que va en la dirección correcta. Tiene el inconveniente de que, aparentemente, no se incluyen las mejores opciones como el impuesto negativo al ingreso. Lo positivo de éste es que fomenta el trabajo formal, y no es un subsidio a todo evento.

-Porque siguen pareciendo medidas para repartir lo que tenemos, pero no para ganar más.

-Ese es un tema. Pero lo más importante es que, al parecer, la Comisión de Equidad va a parar un autogol. Porque veníamos con uno gestado directamente desde las buenas intenciones de monseñor Goic. Lo bueno es que una vez parado el autogol, estamos empezando a darle vitamina a los jugadores para pasar, quizás, al ataque.

-Lo mismo dijiste en Enade sobre la Comisión de Educación.

 

-Pero ahí fue puro parar el autogol y no se avanzó en cuestiones centrales que tienen que ver con la calidad de la educación… Me parece que fue un episodio bastante triste.

-Si son autogoles, se podría decir que a la oposición le ha faltado audacia, pero La Moneda ha ido definitivamente por caminos erróneos.

-Sabemos que en el gobierno hay dos tendencias, o visiones, y no siempre la visión modernizadora es la que predomina. Lo importante es convencer a gente como el ministro Andrade que la mayoría de los dilemas planteados son falsos, que se pueden conseguir simultáneamente la protección social y la modernidad.

FELICES Y ADOLESCENTES

“Chile se niega a aceptar -y lo he dicho varias veces- que debe pasar a una etapa de capitalismo adulto. Seguimos con un capitalismo asistido, adolescente, con frenillos. Hay que entender que el capitalismo adulto es la única opción. Además tiene que ser un capitalismo al estilo sajón. Esa convicción no existe mayoritariamente en la Concertación”, advierte Edwards.

El problema de este capitalismo adolescente, a juicio del economista, es que el país vive angustiado y con las dudas existenciales propias de esa edad, “mientras que el adulto entiende que con ambición, trabajo y dedicación se pueden alcanzar varios objetivos a la vez”.

-Hay quienes piensan que, al final, este es un país con más alma socialista que liberal.

-Este es un país muy raro, donde –por ejemplo– los impuestos bajos no son una bandera de lucha de las clases medias y medias bajas.

-¿Otro falso dilema?

-Dentro de estos falsos dilemas hay uno que, en el fondo, es lo que transpira detrás de toda esta problemática y que se refleja en la búsqueda de la felicidad, la cual, nos dicen algunos ideólogos del progresismo, no se conseguiría bajo el modelo capitalista sajón porque el mercado es cruel. No es que esté culpando a los cultores de la felicidad. Eugenio Tironi simplemente recogió algo que estaba muy presente en la sociedad y en la Concertación, y lo plasmó en un libro muy exitoso. Pero, insisto, nos falta entender que uno puede ser feliz y moderno, flexible y seguro; se puede estar a favor de las Pymes y de las grandes empresas. Pero, claro, ello requiere ambición y coraje.

¿MOMENTO DE REFORMAS?

“Benjamin Friedman, profesor de Harvard, escribió un libro donde argumenta que las reformas se hacen exitosamente en los momentos de auge de las economías, porque ahí obviamente a los que se ven afectados por las reformas, como grupo, también les sigue yendo mejor en relación al pasado”, dice Edwards y continúa: “Entonces, en general es mucho más difícil hacer reformas en momentos de desaceleración económica”. Considerando los pesimistas pronósticos para la economía mundial en 2008 y la necesidad de cambios que el propio Edwards advierte para Chile, la pregunta es obvia:

-¿Se nos pasó el cuarto de hora?

-No sé si se nos pasó el cuarto de hora, pero creo que será más difícil y, por lo mismo, hay que ser mucho más proactivo y tomar el asunto de forma mucho más seria. Ya se va a acabar el “vuelito” que traíamos. Por eso, si la economía se frena, como producto de la desaceleración internacional, será más difícil concretar reformas verdaderamente significativas.

-¿Nuestro déficit?

-Nos fallan los espíritus animales que son el hambre por hacer cosas y lanzarse al agua. Nos falta ambición y usar como puntos de comparación los países a los que queremos parecernos. Nos falta dejar la Tercera División y pasar a la Segunda, para desde ahí seguir escalando hasta llegar a la División de Honor.

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2008: Una probable, pero corta,

recesión en Estados Unidos

-¿Cómo viene el próximo año?

-Todo sugiere que habrá una recesión en Estados Unidos o, como algunos han dicho, quizá ya estemos en una.

-¿Efecto subprime?

-Esa es la gota que rebalsó el vaso. Esta es una expansión que lleva 72 meses, lo que la posiciona como una de las más largas en la historia y, en la medida que se alarga, la fuerza se pierde. Las preguntas en el actual escenario son tres. Una es si se contagiará el resto de las economías. La segunda es cómo reaccionará la Reserva Federal y los principales bancos centrales y si serán capaces de aminorar esta crisis. La tercera es cómo afectará todo esto a Chile.

 

En general, hasta ahora todo indica que la recesión estará más bien restringida a Estados Unidos y la razón de ello es que tenemos una China que sigue creciendo muy fuerte y que, si bien para China el mercado de Estados Unidos es muy importante, la demanda asiática también lo es. Y lo que está sucediendo es que la economía china está sobrecalentada. Tiene una infl ación de casi 7%, está creciendo muy por encima de su tendencia y, por lo tanto, tiene que desacelerarse. Y si este enfriamiento, que no es lo mismo que una recesión, le permite pasar de 12% a 9,5% de crecimiento, sería una bendición para China.

 

-¿Se puede operar con un cilindro menos y que China empuje el barco mundial?

-Se puede en la medida en que la recesión sea corta y no muy extendida. La Fed bajó las tasas y lo seguirá haciendo, pero a regañadientes y lo hará así porque las presiones inflacionarias siguen siendo importantes.

-¿Recesión con inflación?

-Lo que pasa es que en economías abiertas se producen presiones inflacionarias que pueden venir de afuera y lo que hemos visto es que el aumento en el precio de los commodities, incluyendo los alimentos, finalmente está teniendo un efecto en la economía de Estados Unidos.

-Entonces, para la política monetaria el 2008 es un gran desafío.

-El desafío es que vamos a entrar en una situación de estangflación, con fragilidad del mercado crediticio. Habitualmente, los bancos centrales enfrentan un dilema: la economía real y la inflación. Con estangfl ación generalmente los bancos centrales primero atacan el problema inflacionario, y después se concentran en el problema del crecimiento. Pero ahora tienen un “tri-lema”, porque a lo anterior hay que sumar la crisis crediticia y de confianza y en ese “tri-lema” el orden jerárquico de los objetivos de la Fed es, primero, solucionar el problema crediticio y de confi anza; segundo, la inflación y; tercero, el crecimiento. Entonces, es probable que la Reserva Federal tenga que dedicarse a proveer la liquidez suficiente al mercado y terminemos 2008 con una inflación alta. Pero después de una recesión corta, es probable que pasemos a una expansión.

-¿Anticipas una recesión corta?

-Máximo de tres trimestres y enfocada en Estados Unidos. En general, las recesiones son cortas.

-¿Impacto para Chile?

-Naturalmente, la desaceleración internacional y la recesión en Estados Unidos nos van a golpear. Pero en el corto plazo, las políticas nacionales, y especialmente las enfocadas hacia las reformas, también tendrán un impacto.

-Si Estados Unidos estornuda –y su diagnóstico es más grave que eso–, entonces nosotros nos vamos a resfriar con toda seguridad.

-Podemos tener un pequeño catarro, pero no creo que tengamos una recesión. Pero sí tendremos una contribución del sector externo menos fuerte que la actual. Y por eso es importante que mejore el sector interno.

-¿Tipo de cambio?

-Habrá dos cosas que se conjugarán. Una es que el dólar seguirá debilitándose en los mercados internacionales y, por otro lado, es probable que el precio de nuestras principales exportaciones también caiga. Esas dos cosas tenderán a compensarse y lo más probable es que al final el tipo de cambio suba un poco, pero no demasiado.