La recaudación pública obtenida por la aportación de las personas nacidas en el extranjero es superior al gasto generado por esas personas.

  • 24 enero, 2018

Los inmigrantes en los países en desarrollo no sólo contribuyen a sus economías, por lo general en la medida de su peso en el empleo total, sino que además tienen un impacto “insignificante” en la distorsión del mercado laboral.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) explican, en un informe conjunto publicado hoy sobre una decena de países en desarrollo -entre los que están Argentina, Costa Rica y la República Dominicana- que su impacto para las finanzas públicas es limitado.

En ocho de los países analizados, la recaudación pública obtenida por la aportación de las personas nacidas en el extranjero es superior al gasto generado por esas personas, aunque en todos los casos ese beneficio está por debajo del 1 % del producto interior bruto (PIB).

Los saldos más positivos se dan en Sudáfrica (0,85 puntos de PIB), Ruanda (0,74) y Costa de Marfil (0,67), seguidos de Costa Rica (0,27), República Dominicana (0,22) y Argentina (0,11).

En los dos Estados restantes, los inmigrantes cuestan a las arcas públicas más de lo que pagan: 0,55 puntos de PIB en Kirguizistán y 0,12 puntos en Nepal.

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