El director ejecutivo de TCS, la principal empresa india de servicios informáticos, enfrenta el desafío de mejorar un desempeño que ya es espectacular. Por Marcela Corvalán; Fotos, Verónica Ortiz

 

  • 7 abril, 2011

 

El director ejecutivo de TCS, la principal empresa india de servicios informáticos, enfrenta el desafío de mejorar un desempeño que ya es espectacular. Por Marcela Corvalán; Fotos, Verónica Ortiz

 

Cuando Natarajan Chandrasekaran llegó a Tata Consultancy Services (TCS, la firma tecnológica perteneciente al gigantesco grupo Tata) en 1987, conseguir una reunión con un potencial cliente era una tarea compleja. Ahora, TCS es la mayor empresa de servicios informáticos de India y ahora ocurre al revés: los llaman.

No es el único cambio del que ha sido testigo en estos años. India se transformó a su alrededor y lo mismo ocurrió con el posicionamiento de sus empresas, como protagonistas en una economía mundial globalizada.

Chandrasekaran habla inglés con un acento que a veces cuesta descifrar. Se ríe varias veces durante nuestra conversación. Se siente cómodo hablando de la empresa, de las perspectivas para el negocio, de la expansión económica de India y no le hace el quite a ningún tema. Apasionado por la fotografía, le cuenta a la fotógrafa de Capital que tiene el mismo modelo y lente de cámara: una Cannon EOS 5D. Le gusta captar imágenes de la naturaleza durante sus salidas de trekking el fin de semana.

No es el único deporte que practica. Pese a que pasa gran parte de su tiempo viajando, se hace el tiempo para correr (un ejecutivo nos comentó que cuando está de visita en Chile, la agenda comienza a las 5 am), incluso maratones.

Asumió la dirección ejecutiva de TCS en octubre de 2009 –desde 2007 era director de Operaciones– y sabía que el desafío no sería menor. Aunque la compañía mostraba un crecimiento impresionante y sostenido en el tiempo, la crisis que puso de rodillas al sistema financiero se notó en el sector indio de las TI, –que tenía a grandes bancos occidentales entre sus principales clientes. Además, como él mismo se encarga de recordar, es sólo el tercer CEO en los 43 años de existencia de la firma: el primero, F. C. Kohli “prácticamente inventó la industria TI en India”, y el segundo, Subramanian Ramadorai, recibió una empresa con ventas por 150 millones de dólares y la expandió hasta los 6.500 millones protagonizando de paso, en 2004, una de las mayores aperturas en bolsa en la historia de India.

Una de sus últimas acciones como director de Operaciones en 2007 fue reorganizar TCS en unidades de negocios más pequeñas y ágiles, de 3 mil a 5 mil empleados, de modo de conservar vivo el espíritu innovador y emprendedor. Cada una tiene la meta de duplicar o triplicar sus ingresos en cuatro o cinco años.

Hasta ahora, está contento. Cuenta que 2010 fue el mejor año en la historia de la firma; tanto, que TCS emprendió en India una campaña para aumentar en 25% su fuerza laboral, a 200 mil empleados, con la meta de consolidar la expansión en los dinámicos mercados emergentes de Asia, Medio Oriente y América latina. “Los últimos 18 meses han sido extremadamente buenos”, declara, pero “hay mucho trabajo por hacer, muchas oportunidades que aprovechar”.

Sentando bases

TCS ha estado en América latina por casi nueve años y hoy tiene presencia en ocho países: Chile, México, Brasil, Argentina, Perú, Uruguay, Ecuador, Colombia. Chandrasekaran trata de visitar la región al menos dos veces al año; idealmente, tres. “En los últimos nueve años he venido unas 22 veces, y siempre elijo tres países para cada viaje. Trato de venir a Brasil tanto como sea posible, porque es un mercado grande. Y hasta ahora, he venido ocho o 10 veces a Chile”, cuenta.

Su evaluación del mercado regional es ponderada. Explica que el año pasado tuvo un crecimiento pequeño en comparación con el resto de la empresa, “pero es comprensible. Por ahora nuestra meta es desarrollar el negocio creando un tamaño y una escala significativa, a partir de los cuales podamos crecer”.

Según su modelo de gestión, el crecimiento de TCS se apoya en cuatro pilares. Primero, conseguir referencias de los clientes, construyendo relaciones de largo plazo. American Express, por ejemplo, es cliente de TCS desde 1977, y desde entonces lo acompañan en sus planes de expansión. Segundo, ser capaces de cumplir en los mercados locales. “En India tenemos una presencia enorme que nos permite hacer muchas cosas. Pero hay mercados donde nos hacen falta ciertas habilidades y tenemos que ser muy claros en eso”, explica. Tercero, contratar personas capaces, integradas y que encajen en el modelo TCS. Por último, establecer metas y prioridades de negocios.

Una vez que esas cuatro cosas están en su sitio, el crecimiento es muy rápido. Hasta entonces, no hay que apurarse, dice. En América latina, “estamos en proceso de sentar esas cuatro bases: en algunos países vamos más adelantados que en otros. Y creemos que el crecimiento será mucho más acelerado en los próximos cinco años que lo que fue en los pasados cinco”.

Pueden dividir a sus clientes en dos grandes grupos: las multinacionales, que vienen por las perspectivas de crecimiento y a las que acompañan porque ya son sus clientes en Estados Unidos o Europa; y empresas locales que están creciendo y haciéndose globales.

Desafíos emergentes

La construcción de una masa crítica en América latina encaja en una estrategia que da mayor énfasis a los mercados emergentes. TCS anticipa que la demanda por sus servicios crecerá más rápido en estas regiones que en los países desarrollados, pero tiene claro que, al mismo tiempo, debe defender posiciones ya ganadas. “Tenemos una muy fuerte en Estados Unidos, que genera el 50% de nuestro negocio, y una presencia creciente en Europa, de donde viene otro 26%. Identificamos los mercados emergentes como un segmento importante, creemos que el crecimiento será mayor en esos países que en los desarrollados, pero eso no significa que vayamos a descuidar los negocios que ya tenemos. Hay que seguir al lado de nuestros clientes”.

Pero, al mismo tiempo, surgen nuevos escollos. Estados Unidos está adoptando medidas proteccionistas. El presidente Barack Obama identificó el sector de TI como clave para la creación de empleo. Ya el año pasado, su Congreso adoptó una ley que aumentó el costo de las visas H1B y L-1 (usadas por las firmas indias para llevar personal a Estados Unidos) desde 320 a 2 mil dólares. Nasscom, la asociación gremial de las firmas indias de outsourcing, estima que el costo anual para la industria india de TI en visas aumentará entre 200 y 250 millones de dólares por año.

Chandrasekaran no rasga vestiduras: “Cuando hay problemas de empleo en un país no es raro que haya cambios regulatorios. Tenemos que modificar un poco el modelo de negocios y seguir diversificándonos, pero son mercados tan grandes, que hay espacio para todos”, sostiene.

Una de sus metas es incentivar la “no linealidad”, esto es, romper la relación directa entre número de empleados e ingresos. Hasta hace poco, la tendencia era que a medida que aumentara el volumen de negocios lo hiciera también la cantidad de empleados. Chandrasekaran quiere romper ese esquema con un “modelo integral de servicios”. TCS diseña, desarrolla y gestiona el software de un cliente, además de mantener sus sistemas de hardware y manejar los procesos de negocios. La idea es que los clientes paguen por el servicio, mientras TCS retiene la propiedad intelectual, lo que le permite ofrecer el mismo servicio a otros interesados.

La competencia creciente en el mercado global los lleva también a buscar otros segmentos, además de la diversificación geográfica. En febrero anunciaron el lanzamiento en India de iON, una solución de tecnología informática para pymes aprovechando las plataformas de cloud computing. La idea es usar el modelo de negocios de pago por demanda, poniendo al alcance de las pymes herramientas que suelen estar asociadas a sistemas mucho más caros y complejos. Ahora evaluarán el servicio y, dependiendo de los resultados, podrían replicarlo en otros lugares.

Rivalidad oriental
A Chandrasekaran no le hace gracia que comparen a su país con China. Es uno de los pocos momentos de la entrevista en que se pone de verdad serio. “No creo que se deba comparar a India con China, ambas tienen espacios para crecer. No es que China tenga que frenar para que India pueda crecer, o viceversa”, sostiene con firmeza.

Se ilumina al hablar de las perspectivas para su nación: “creo que India tiene un futuro brillante, crecerá 8% este año y 9% el próximo. No me sorprendería ver tasas de dos dígitos en los próximos 10 años. Hay un mercado interno enorme, la clase media está creciendo, el consumo también. La demografía nos da ventajas. El sistema educacional plantea desafíos, pero la calidad está mejorando”, dispara sin pausas.

Sabe que los estilos de gobierno son diferentes, lo que se traduce en ambientes diferentes. Las decisiones se toman más rápido en China, en India el proceso burocrático puede demorar las cosas. Pero India es una democracia y es así como funcionan las cosas.

Le preguntamos si el crecimiento económico de India es visible en la calle. “Todos los días. Hemos avanzado mucho. Pero las oportunidades son muchas más. Mejoramos la infraestructura, el gobierno, mejoramos aún más el sistema educacional, no sólo en calidad sino en escala… Podemos crecer mucho más rápido…”

La empresa
• Tata Consultancy Services (TCS) es una empresa de servicios TI, soluciones empresariales y outsourcing, con sede en Mumbai, India, y entre sus 200 mil empleados hay más de 186 mil consultores TI.

• Es parte del grupo Tata, el mayor conglomerado industrial de India, y opera en más de 50 países, con 170 oficinas en todo el mundo.

• TCS, que cotiza en la Bolsa Nacional de Valores y la Bolsa de Valores de Bombay en India, tuvo ventas por 6.300 millones de dólares en 2010. TCS aporta casi 10% de los ingresos del grupo Tata.