En conversación con Diario Financiero, el senador Ignacio Walker (DC) analiza todas las posibilidades, defiende la política de nuestro país en materia internacional y la permanencia en el Pacto de Bogotá. – ¿Qué expectativa tiene del fallo que se dará a conocer esta semana? – Lo único que tenemos que tener claro es que Chile ha […]

  • 21 septiembre, 2015

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En conversación con Diario Financieroel senador Ignacio Walker (DC) analiza todas las posibilidades, defiende la política de nuestro país en materia internacional y la permanencia en el Pacto de Bogotá.

– ¿Qué expectativa tiene del fallo que se dará a conocer esta semana?
– Lo único que tenemos que tener claro es que Chile ha hecho todo lo que tenía que hacer y, en ese sentido, ha habido una convergencia de pareceres total: gobierno y oposición; políticos y académicos; y la decisión de introducir las excepciones preliminares, prácticamente, no tuvo detractores. Y fue una decisión correcta, recordemos que no estamos discutiendo sobre el fondo, sino sobre las excepciones preliminares de Chile, basadas en la incompetencia de la Corte Internacional de Justicia, a la luz del Pacto de Bogotá de 1948.

– ¿Pero es posible que la corte se pronunciara sobre el fondo?
– Hay dos niveles. Uno, de lo deseable y es que la corte acoja la tesis chilena que está perfectamente fundada, en el sentido de que el Tratado del Pacto de Bogotá de 1948 señala que no es competente la CIJ, tratándose de materias que hubieran sido zanjadas en virtud de tratados anteriores. Y como el tratado es de 1904, evidentemente la corte debería declarar su incompetencia. Pero también hay que ponerse en el caso de lo probable. Y, a la luz de la jurisprudencia y los precedentes que conocemos de la Corte de La Haya, no sería descartable que ésta decidiera pronunciarse sobre la competencia, cuando se pronuncie sobre el fondo del tema. Ese es un escenario que no se puede descartar y que hay que desdramatizar. Y lo que considero altamente improbable es que la corte pudiera desechar la tesis de Chile y conceder que sí tiene competencia y, por esa vía, empezar a darle razón sobre el fondo a Bolivia. Eso me cuesta imaginarlo siquiera como situación hipotética.

– Hay quienes plantean que Chile debiera salirse del Pacto de Bogotá, ¿eso tiene sentido a esta altura?
– Esa discusión no tiene mucho sentido. En primer lugar, porque la línea de conducción histórica de la política exterior chilena ha sido el respeto al derecho internacional y a los tratados. Por lo tanto, cuando Chile concurre al Pacto de Bogotá y le reconoce competencia a la CIJ no hace más que reafirmar lo que ha sido una tesis. En segundo lugar, es bueno que la gente sepa que, incluso si Chile decidiera retirarse del Pacto de Bogotá, este juicio continúa igual. Es más, habría un año más para que Bolivia, eventualmente, pudiera interponer otras demandas. Yo soy partidario de permanecer en el Pacto de Bogotá, porque a Chile le ha ido bien históricamente con su apego al derecho y le ha ido mal en la política externa e interna con su desapego al derecho.

– Si nos fuera mal en La Haya como con Perú, ¿qué pasaría con otras posibilidades de demanda?
– Es que a Chile no le fue mal con Perú en la CIJ, porque acogió las tres tesis principales de Chile: uno, hay límite marítimo; dos, es el paralelo geográfico; tres, pasa por el Hito número 1. Y la única petición que hizo el Perú, que en ausencia supuestamente de un límite marítimo, la corte dibujara una bisectriz o línea equidistante a partir del punto 266, fue rechazada. La tesis jurídica de Chile fue acogida hasta la milla 80; por lo tanto, ahí estuvo una parte importante del fallo que, no se aviene con el derecho. El caso de Bolivia es muy distinto, porque es de un tratado anterior al Pacto de 1948, porque el tratado es de 1904; en cambio, el tratado con el Perú es de 1954. En ese caso Chile prefirió ir al fondo del tema y desechar las excepciones preliminares. Bolivia amenaza con una batería de alternativas, que van desde la mediación papal hasta el Tribunal de Arbitraje a nivel internacional, por supuesto incumplimiento del Tratado de 1904, pero esas son situaciones absolutamente hipotéticas.

– ¿A qué atribuye que en estos últimos años haya habido tantas presentaciones en contra de Chile?
– Porque cuando se opta por el camino del derecho y se ha sido suscriptor del Pacto de Bogotá, evidentemente que se arriesga, entre comillas, a que surjan este tipo de iniciativas. Pero hay que ver cada una en su propio mérito, porque son muy distintos unos casos de otros.

Revise la entrevista completa en Diario Financiero.