Todos quieren tener uno, incluso en países como Chile donde el servicio no está disponible. Es el iPhone de Steve Jobs, que bate record de venta en Estados Unidos y Europa, basado en una oferta que mezcla tecnología con sofisticación. Por Sandra Burgos. Dicen que de los ciento y tantos chilenos que fueron a correr […]

  • 30 noviembre, 2007

Todos quieren tener uno, incluso en países como Chile donde el servicio no está disponible. Es el iPhone de Steve Jobs, que bate record de venta en Estados Unidos y Europa, basado en una oferta que mezcla tecnología con sofisticación.
Por Sandra Burgos.

Dicen que de los ciento y tantos chilenos que fueron a correr la Maratón de Nueva York, más de la mitad regresó al país con un iPhone bajo el brazo. Y es que este aparato se ha transformado en toda una revolución comercial. Quizá no tanto por sus múltiples e innegables funciones, sino más bien porque quienes poseen uno lo definen como toda una experiencia.

El punto inicial es su cuidado envoltorio: una caja que a medida que se abre va generando una ansiedad y expectativa que llega al clímax cuando finalmente nos enfrentamos al iPhone. A eso se agrega un estilizado diseño y el aval de la marca Apple, porque es conocido el potente atractivo que la manzana ejerce sobre sus usuarios.

Las cifras respaldan esta locura por el aparato. En Estados Unidos se vendieron un millón de unidades en dos meses y medio, mientras que en el Reino Unido se prevé que superará las 200.000 unidades antes de fin de año.

Otro tema son sus funcionalidades. Aunque los factores básicos de su tecnología ya estaban disponibles en el mercado, elementos del software, como el Multitouch, que es capaz de detectar dos dedos en la pantalla al mismo tiempo (el touch screen convencional sólo detecta un dedo a la vez), constituyen toda una novedad. También combina perfectamente las funcionalidades del software itunes con el software del teléfono.

Los detractores del iPhone –todo producto los tiene– acusan que la única ventaja es que se ha transformado en un producto codiciado por su difícil obtención, ya que en términos de operatividad se trata de un teléfono 2G, que no soporta redes 3G, lo que para muchos es imperdonable, considerando que se pueden utilizar todas sus funciones a full capacidad sólo cuando se está bajo cobertura WiFi.

Sea como sea, la estrategia comercial de Apple es calificada como impecable, al menos en sus resultados de corto plazo, ya que al optar por negociar contratos de exclusividad con los principales operadores telefónicos de los mayores mercados (AT&T en Estados Unidos, O2 en el Reino Unido y T Mobile de Alemania), ha aprovechado de “succionar” conocimientos de los mejores en un ámbito que desconocía –la venta de móviles– y a la vez generar altas expectativas y una demanda contenida de proporciones, que ha sacado ronchas en operadores que se quedaron fuera.

Si llevamos a cifras esta estrategia comercial tan particular, las comparaciones resultan complejas, porque el iPhone lleva sólo seis meses en el mercado y porque se trata de un producto para consumidores exigentes. Se estima que cerrará el año con 1,28 millón de unidades vendidas (un millón en los primeros 74 días), mientras que –como referencia– Nokia colocó en el segundo trimestre de este año 99,96 millones de aparatos, Motorola otros 39,49 millones, Samsung sumó 36,19 millones y Sony Ericsson llegó a 24,32 millones.

La estrategia ha generado una batalla campal entre las operadoras, al punto que Vodafone interpuso una acción judicial para impedir que el iPhone se comercializara con contratos de exclusividad. Ahora el aparato se deberá ofrecer también en versión liberada, por unos 400 euros.

¿Cómo seguirá la expansión por el resto del mundo? El 29 de noviembre está previsto el estreno de iPhone en Francia, operado por Orange, y se prevé que en pocas semanas podría aterrizar en Italia de la mano de TIM. España sería el siguiente destino.

El salto siguiente y, sin duda, el más relevante en términos de tamaño del mercado potencial sería China, aunque existen dudas respecto a las condiciones técnicas para ofrecer el servicio.

América latina y Chile no están en los planes de Steve Jobs. Por lo menos de aquí a 2009 no se podrá contar con los iPhone “oficiales”, así que quienes hoy le rinden culto, tendrán que conformarse con hacer el trámite de bajar un software de internet que elimina la restricción y permite insertar una SIM card de cualquier operador.