El mercado está expectante frente a lo que hará la azucarera en los próximos meses para evitar que sus utilidades sigan cayendo. La baja en el precio del azúcar en el mundo, los mayores costos y la menor contratación de remolacha por parte de los agricultores han afectado sus resultados y para este año la cosa no se ve mejor. Con todo, la firma cambió administración hace poco y comenzó a rediseñar su estrategia, con miras a reconquistar a los agricultores que se han cambiado a otros cultivos. Por Cristián Rivas N.

  • 28 mayo, 2008

El mercado está expectante frente a lo que hará la azucarera en los próximos meses para evitar que sus utilidades sigan cayendo. La baja en el precio del azúcar en el mundo, los mayores costos y la menor contratación de remolacha por parte de los agricultores han afectado sus resultados y para este año la cosa no se ve mejor. Con todo, la firma cambió administración
hace poco y comenzó a rediseñar su estrategia, con miras a reconquistar a los agricultores que se han cambiado a otros cultivos. Por Cristián Rivas N.

Se puede decir que en Iansa están por estos días sumergidos en una profunda introspección. No es que estén de brazos cruzados. Al contrario. Lo que están haciendo sus principales ejecutivos es concentrarse en lo que viene, ya que el escenario no se ve muy favorable.

Y es que la firma azucarera, controlada por la inglesa ED&F Man, enfrenta un cuadro complejo desde hace ya varios trimestres. Al menor precio internacional del azúcar, su principal negocio, se sumaron la brusca caída del tipo de cambio, la huida de varios agricultores que vieron en otras siembras mejores rentabilidades que en la remolacha y, para rematar, también han acechado los mayores costos asociados al consumo de energía.

La mezcla de todos estos factores estuvo detrás del descenso brusco en sus utilidades a medida que avanzaba 2007. Las ganancias de la firma en ese período cayeron a la mitad de lo que registraron el año previo, al alcanzar los 4.980 millones de pesos. Y aunque en el primer trimestre de este año retomaron sus niveles anteriores, escarbando un poco en lo netamente operacional se observa que el menor resultado sigue anidado. En este contexto, el valor de la firma en bolsa se ha ido mermando progresivamente. La acción, que hace dos
años se transaba en torno a los 150 pesos, bajó a pasos veloces durante 2007 y en lo que va de este año ya suma otro 22% de descenso, al transarse hace una semana en torno a los 28 pesos.

Lo peor es que la debilidad que enfrenta la empresa se mantendrá al menos por los próximos dos o tres trimestres, asegura Valentina del Solar, analista de Santander Global Banking & Markets, ya que en gran medida depende de factores que no son manejables por la propia compañía, como el precio internacional del azúcar. De ahí la necesidad de sentarse a pensar en lo que viene.

Y sobre eso responde a algunas preguntas por escrito el nuevo gerente general de la compañía, José Luis Irarrázaval, que está próximo a cumplir un mes al mando de la azucarera. De sus comentarios se extraen varios de los nuevos lineamientos. Como que el plan de inversiones por 160 millones de dólares que la firma había anunciado en un horizonte 2008-2012, ahora está en revisión, dadas las condiciones económicas imperantes.

Aunque no entrega detalles de proyectos ni montos específicos, dice que “la inversión que se efectúe en cada
proyecto deberá revisarse en su propio mérito”. Y para satisfacer la curiosidad de algunos analistas de mercado –que miran atentos su clasificación crediticia y cómo ésta podría afectarse, de optar por un mayor endeudamiento– añade que los proyectos serán evaluados y financiados de acuerdo a sus propias características, lo que puede involucrar recursos propios, otros mecanismos de financiamiento o una mezcla de ambos.

 

 

 

Las decisiones

 

Repasando un poco los últimos movimientos de Iansa, el primer damnificado tras el menor desempeño de la firma fue su gerente general, Felipe Lyon. El ejecutivo fue removido por el directorio el 29 de abril pasado.

En el mercado y entre algunos ex ejecutivos de la firma se especuló que su salida estuvo motivada por cuestionamientos a algunas de las decisiones tomadas en su administración, como que varias de las compras de compañías que se hicieron, como la de una productora de aceites vegetales en la VII Región, no obtuvieron las rentabilidades esperadas.

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En la firma prefieren no entregar mayores detalles de la decisión. Sí dicen que el poner en su reemplazo a José Luis Irarrázaval debiera entenderse en el mercado como una opción estratégica, dada su experiencia en el negocio azucarero, ya que estuvo alrededor de tres años como gerente de esa área. Es quizá por esto mismo que se entienden mejor las palabras del actual gerente, en cuanto a que la compañía quiere dar un nuevo impulso a su negocio principal, el azúcar, que representa el 66% de sus ingresos. Especifica, es sí, que esto no implica dejar de lado sus otros negocios actuales: nutrición animal, alimentos para
mascotas, aceites, jugos concentrados y la producción de tomates y pasta de tomate en Perú. En el pasado la compañía ya había incursionado en otros sectores como el retail, y en otras áreas ha entrado y salido en más de una oportunidad (ver recuadro).

Una de las primeras decisiones bajo la nueva administración, además de reevaluar las futuras inversiones, fue justamente echar una mirada a los distintos negocios de la compañía y analizar sus objetivos en el mediano plazo. Así se entiende de mejor forma lo hecho en el área de los congelados, en que hace unos días se anunció el término de la producción de hortalizas congeladas, para lo que cerrará su planta de Curicó y dejará habilitada la de Molina, donde continuará sólo con ese negocio. “El negocio de las hortalizas congeladas presenta escasas posibilidades de crecimiento y un difícil y concentrado mercado interno”, describe Irarrázaval.

De lo que harán con las otras áreas, plantea que la entrada a la producción de aceite vegetal no ha sido fácil, pero que continuarán con las inversiones para rentabilizar este negocio, lo que involucra poner en marcha una nueva planta durante este año, en la X Región. La analista de Fitch Ratings Waleska Donoso dice que la viabilidad de esta área dependerá en gran medida de cómo evoluciona la industria del salmón, pues el aceite está orientado a la producción de alimentos para ese cultivo.

En el negocio de alimentos para animales, el ejecutivo dice que la inversión se ha rentabilizado y el desarrollo incluso está por sobre las expectativas iniciales. El año pasado compraron la compañía Punto Futuro en unos 11,5 millones de dólares y buscarán elevar su producción en el mediano plazo para aumentar el 13% de participación que hoy ya tienen.

 

 

 

Azúcar protagonista

 

Pero es en el azúcar donde están los mayores desafíos. Iansa es el único productor nacional y hoy maneja una participación de mercado cercana al 70% entre producción propia e importaciones. La compañía cuenta con cinco plantas, localizadas en Curicó, Linares, Chillán, Los Angeles y Rapaco, con las que alcanza una capacidad máxima de 550 mil toneladas de azúcar al año.

 
 
Joaquín Noguera y José Luis Irarrázaval, presidente
y gerente general de lansa, respectivamente.
Irarrázaval asumió el cargo a comienzos de mayo y
ha puesto especial énfasis en evaluar los proyectos futuros.

 

El problema principal que enfrenta la azucarera es que la superficie sembrada de remolacha disminuyó un 26% en la temporada que hoy está en cosecha. En otras palabras, del escenario óptimo de 25.000 toneladas que requiere la compañía para funcionar adecuadamente, sólo logró completar unas 17 mil hectáreas en la temporada 2007/2008, producto del mayor atractivo agrícola que han mostrado cereales como el trigo y el maíz, con alzas sucesivas de precios.

En la práctica, la baja en el número de hectáreas de remolacha significa que para mantener su participación de mercado y satisfacer sus contratos, la firma tiene necesariamente que importar la diferencia de azúcar no producida, lo que le significa menores márgenes, dependiendo del precio que se cotice en los mercados internacionales.

En Fitch Ratings, Donoso dice que hoy uno de los principales desafíos de Iansa es la forma en que enfrentará esa caída en el número de hectáreas contratadas para el cultivo de remolacha, incertidumbre que se despejará recién una vez concluido el invierno, cuando termine de negociar con los agricultores los cultivos de la temporada 2008/2009, que parten en septiembre próximo.

Una opción, la más conveniente, es que los precios internacionales del azúcar se eleven para que a su vez la firma pueda incrementar el valor que paga por la remolacha a los agricultores. La otra, de no elevarse los precios mundiales, es echar mano directamente a sus márgenes para elevar el precio que paga a los agricultores y así retener a los que todavía le han sido fieles, para no seguir bajando el número de hectáreas sembradas.

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La empresa, sin embargo, echó a andar otra alternativa. Según el informe de Fitch Ratings de comienzos de este mes, puso en marcha la compra directa de predios para balancear esta fuga de agricultores. El informe habla de utilizar unos 40 millones de dólares para financiar la adquisición de tierras que le permitan autoabastecerse.

La compañía sin embargo le baja el acento a esta alternativa, y dice que aunque no le cierran la puerta, lo que se privilegiará es el arriendo de largo plazo de los predios, lo que les permitirá, además de producir remolacha, cambiar a otros cultivos, cuando sea necesario rotar las siembras para descansar la tierra.

 

 

 

La evolución del mercado

 

El mercado del azúcar a nivel mundial es liderado por Brasil y la India, cuyas altas cosechas deterioraron los precios a partir de 2006.

El año pasado, el valor promedio alcanzó los 310 dólares por tonelada, tras moverse en los años previos por sobre los 420 dólares.

Pero los mercados son dinámicos y entre los elementos que hacen prever que se producirá una inflexión en la caída del precio está, por un lado, la fuerte utilización de la caña de azúcar en la producción de combustibles alternativos, como el etanol, principalmente en Brasil. Por el otro, en la Unión Europea se prevé una disminución en la producción propia de azúcar dado que el bloque comenzó a implementar una reforma que se traduce en eliminar exportaciones y, por lo tanto, sacar oferta del mercado.

El panorama por este lado parece ser alentador, porque durante los primeros meses de este año ya comenzó a observarse un repunte en el precio promedio, que alcanzó los 348 dólares por tonelada. Aunque esta cifra parece muy superior a los 310 dólares promedio de 2007, es sólo un 3% más alta respecto a lo que había en los tres primeros meses de ese año.

Y aunque la mejoría en precios podría ser un elemento tranquilizador, con efectos positivos en el desempeño, hay quienes opinan que podría verse mermado por otros factores, como el tipo de cambio, el alza de costos de la energía y la menor disponibilidad de remolacha.

Sobre este último aspecto, el presidente de la Federación Nacional de Agricultores Remolacheros, Jorge Guzmán, cree que es muy probable que la planta de Rapaco, ubicada más al sur, no pueda funcionar adecuadamente y hasta tenga que cerrar por un tiempo, ya que la mayor huida de agricultores se dio en esa zona.

 

 

La eterna diversificación

Desde su privatización en 1988, Iansa ha atravesado por varios procesos de reestructuración, ha cambiado de dueño y ha entrado y salido por otras áreas.

El primer negocio que agregó a su actividad tradicional fue la producción de alimentos para peces, en 1989, el que vendió 10 años más tarde.

A comienzos de los 90 entró al área de jugos concentrados, negocio que mantiene hasta hoy. También comenzó a vender insumos agrícolas para el cultivo de remolacha. En 1994 ingresó al mercado de alimentos para mascotas, pero se salió en 1999, hasta el año pasado, cuando nuevamente le atrajo y adquirió una compañía en 11,5 millones de dólares.

En 1995 constituyó en Perú una productora de tomates y en 1996 creó Proterra, el primer centro comercial agrícola del país, que en 2002 vendió a Cencosud.

En 1997 inició la producción de hortalizas congeladas bajo la marca Bonduelle y que se sumó al área de alimentos congelados. Este año anunció su salida de las hortalizas congeladas, por baja rentabilidad.

Más recientemente, en 2006, ingresó al área de aceites vegetales, que comercializa para industrias que fabrican alimentos para peces.

 

 

 

¿Y los remolacheros?

El alejamiento de varios agricultores del cultivo de remolacha no está dado por una mala relación entre ambos. Al menos así lo describen tanto en la empresa como entre los empresarios del rubro. De hecho, en ambos se ve con buenos ojos el trabajo en la mejora de condiciones que ha intentado la compañía en el último tiempo, pero que todavía no es competitiva con la bonanza que están mostrando los granos.

En la compañía dicen que su misión principal es mantener la fidelidad de los cerca de 3.000 agricultores que continúan trabajando con ellos entre la VII y la X regiones. Aseguran que los que siguen son aquellos que han permitido que la productividad de la firma mejore año a año, llegando en 2007 a las 87,6 toneladas de remolacha por hectárea, el mayor promedio en la historia y uno de los más altos del mundo.

En las últimas semanas, la compañía inició el período de conversaciones para establecer el precio de contratación de la próxima temporada. Inicialmente, la oferta entregada a los agricultores es de un valor de 50 dólares por tonelada de remolacha. Pero Jorge Guzmán dice que hay varias alternativas distintas que los empresarios están negociando con la azucarera. Entre otras, la instauración de un bono que haga más atractivo el precio final, y que evite una fuga mayor de remolacheros. Otra opción que la azucarera baraja es disminuir el costo de las semillas para aquellos agricultores que contraten más hectáreas que el año anterior. Todos estos temas deberían estar zanjados dentro de los próximos 15 días, asegura Guzmán.

“La única alternativa hoy es que los agricultores puedan sacar sus cuentas respecto a la rentabilidad que obtienen con otros cultivos, donde no veo que el precio de algunos cereales como el trigo se mantenga por mucho tiempo, y evalúen la gracia que tiene la remolacha, que da una rentabilidad asegurada”, explica
Guzmán.

En la compañía dijeron que el período de contratación se iniciará en junio próximo. Los analistas están atentos a ver qué ocurrirá en esta temporada. De ello depende, por ejemplo, que mejore o empeore el nivel de clasificación que hoy tiene la compañía. En el informe de mayo, Fitch Ratings le asigna un índice A- en su solvencia, con un outlook estable. Sin embargo, la recomendación de Santander para la acción en bolsa es de “reducir”, desde hace ya varios meses. Habrá que esperar para ver hacia dónde marchan las cosas.