El oceanógrafo Rolando Kelly ha participado del desarrollo de la Universidad Nacional Andrés Bello tanto desde la sala de clases como desde responsabilidades directivas. Ahora llegó a la rectoría y trae un plan de navegación claro y decidido. Por Daniel Trujillo Rivas Hace una década habría sido difícil imaginar el tamaño y la importancia que […]

  • 1 junio, 2007

El oceanógrafo Rolando Kelly ha participado del desarrollo de la Universidad Nacional Andrés Bello tanto desde la sala de clases como desde responsabilidades directivas. Ahora llegó a la rectoría y trae un plan de navegación claro y decidido.
Por Daniel Trujillo Rivas

Hace una década habría sido difícil imaginar el tamaño y la importancia que han adquirido las universidades privadas. Suspicacias, críticas y temores varios se cernían entonces sobre el sistema, aun cuando llevaba ya su par de lustros abriéndose espacios relevantes dentro de la sociedad chilena. Mirando el proceso en retrospectiva desde la Universidad Andrés Bello, su nuevo rector reconoce que el camino no fue fácil.

-Nuestra universidad partió desde cero hace 19 años, pero maduró muy rápido y los logros que ha obtenido son impresionantes, en gran medida por el espíritu que anidó en esta comunidad y la visión que tuvieron los equipos directivos.

-¿Qué logros destacaría usted?
-Bueno, somos la única privada que participa en tres iniciativas Milenio, tenemos una larga lista de proyectos Fondecyt, además de muchos otros de desarrollo tecnológico que tienen que ver con la Corfo, Fondef y otros organismos. Pero el gran triunfo está en nuestra cobertura. Prácticamente estamos presentes en todas las áreas, con excepción de agronomía e ingeniería forestal, que es una opción deliberada porque quisimos insertar estas disciplinas en la carrera de biotecnología, con una visión mucho más moderna. Por otra parte, tenemos una variedad enorme de programas de postgrado, incluyendo dos doctorados acreditados en áreas complejas, como son biotecnología y físicoquímica molecular.

-¿Este desarrollo fue concebido siempre así o lo han ido ajustando a los requerimientos o señales del mercado?
-Se ajusta precisamente a la visión de los fundadores, cuyo propósito era transformarla en “la Universidad de Chile de las privadas”, en el sentido de tener esa amplia cobertura y la más absoluta pluralidad, no identificándonos con ningún nicho, ni religioso ni político, cosa que es muy válida pero no es nuestro camino. La nuestra fue una apuesta bastante atrevida en el ámbito de las universidades privadas porque, hasta el día de hoy, hay muy pocas que hayan incursionado en temas como la biología marina, la acuicultura o la medicina veterinaria. Creo que fue una idea que con el tiempo ha demostrado ser exitosa.

Rolando Kelly es hijo del ex ministro Roberto Kelly, de relevante papel en la construcción de los cimientos económicos del Chile moderno, durante el gobierno militar. Tal como su padre, se formó profesionalmente en la Armada, como ingeniero naval oceanógrafo de la Academia Politécnica Naval, especializándose luego con un Master of Science en oceanografía física en la Oregon State University, Estados Unidos. Su trayectoria académica ha estado estrechamente ligada a la UNAB, pero se remontan a un poco antes de su fundación, cuando en 1977 comenzó a hacer clases en la Universidad Católica de Valparaíso y en la, en ese entonces, Universidad de Chile sede Valparaíso. En forma paralela ejerció su profesión, tanto en la Armada como en el Instituto de Fomento Pesquero, hasta que se incorporó a la Andrés Bello en 1992, primero como profesor externo de ingeniería en acuicultura, para luego consagrarse por completo a la docencia al asumir como director de esa escuela, cinco años después. En 1999, pasó a ser decano de la Facultad de Ciencias Básicas y Humanas; en 2000, decano de Ecología y Recursos Naturales y, en noviembre de 2004, asumió como vicerrector académico, cargo en el que estuvo hasta el 29 mayo último, cuando la junta directiva pensó en él para encargarle la rectoría por el período 2007-2011.

-¿En qué pie se encuentra la Universidad Andrés Bello?
-La veo avanzando muy rápido en su etapa de madurez. Creo que será necesario consolidar lo que hemos hecho porque no es posible seguir creciendo para siempre y con muchos desafíos. La vara que me han dejado los predecesores es bastante alta. El equipo de rectoría que hemos configurado tiene el firme propósito de seguir aumentando los estándares de calidad y buen servicio a los alumnos.

-¿Lo entusiasma el desafío?
-Por cierto. Llevo aquí mucho tiempo y este es un proyecto con el cual me siento muy identificado. Para mí el gran estímulo está en los equipos. Excelentes equipos de trabajo. Yo creo que la Universidad Andrés Bello es lo que es por la gente que tiene.

El rector habla de la calidad de su gente y las cifras hablan de cantidades que algo indican: más de 400 personas en jornada completa en el ámbito académico, más de un millar en lo administrativo y 25 mil alumnos en pre y postgrado. Y ya que estamos sumando, se pueden considerar también otros números que algo dicen: 54 programas de pregado, más de cien programas de pre y post título, diez facultades, tres campus (dos en Santiago, uno en Viña del Mar, además de una oficina de informaciones en Rancagua), junto con actividades interescolares que congregan a más de 12 mil estudiantes. Desde el 2000, la UNAB ha tenido el mayor aumento en matrículas con derecho al Aporte Fiscal Indirecto (AFI) y es parte del consorcio internacional Laureate Learning System, integrando así una gran red de instituciones académicas en Europa y Estados Unidos, acreditadas por agencias especializadas en el aseguramiento de la calidad de la educación.

-La ventaja de pertenecer a este consorcio –dice el rector– es participar de la red de una institución internacional cuyo objetivo central es apoyar el proyecto educativo de cada universidad o casa de estudios superiores. A nosotros nos ha permitido potenciarnos y especializarnos en áreas específicas, tal como lo ha hecho también la Universidad de Las Américas, también de su propiedad y con una vocación más masiva. Esta red nos integra y abre la puerta para que nuestros alumnos entren a un selecto grupo académico internacional.
{mospagebreak}

POPUESTAS Y POSICIONES

-Usted habla de consolidar, pero me pregunto si no quiere decir más bien evolucionar.
-Ese es el término correcto, evolucionar. La verdad es que una universidad que no está en permanente evolución es un proyecto muerto. Podrá crecer en cantidad de alumnos, en infraestructura, pero si no va adaptándose a la realidad cotidiana, si no es capaz de ver las señales y anticiparse a las necesidades de la sociedad, se estancará. Pienso que hemos llegado a un punto en que lo importante ya no es crecer, sino enfocarnos en mejorar la infraestructura, porque la cantidad de alumnos alcanzada hace necesarios nuevos y mejores espacios no tanto para la docencia, sino especialmente para la calidad de la vida universitaria, el apropiado ocio, pero especialmente para evolucionar en los términos que estamos hablando.

-Hablemos de las universidades y del desarrollo del país.
-Creo que en general se echa un poco de menos la presencia de nuestras universidades en los grandes temas del país. Las universidades están quizás más preocupadas de financiarse y de manejar sus programas de expansión que de los dilemas realmente cruciales del país. Este es un desafío que el sistema universitario deberá retomar. En nuestro caso, pienso que estamos en condiciones de hacer aportes sustantivos en todo lo relacionado a la innovación tecnológica, especialmente ahora que el royalty está ampliando la disponibilidad de financiamiento de proyectos. De hecho, en las áreas que se identificaron para enfocar esos recursos nosotros estamos presentes y, obviamente, vamos a hacer un esfuerzo importante para darle al país propuestas en esos temas.

-¿Qué opinión le merecen las reformas que se están planteando en el ámbito de la educación?

-Creo interesantes los últimos anuncios hechos por la presidenta. Aunque no se refieren a la educación universitaria, sí pueden tener un efecto positivo en nosotros y hay dos aspectos que son de particular interés: el aumento de la subvención estatal a los colegios públicos y la creación de la Superintendencia de Educación, en la medida en que su objetivo sea efectivamente controlar la calidad y que su configuración sea técnica e independiente. Si ambas iniciativas progresan por buen camino, esto va a subir, en el largo plazo, la calidad del alumno que estamos recibiendo y nos permitirá acortar los períodos de formación.