Pablo Fuentes desarrolló un cargador solar para celulares. Convenció a empresas chilenas, ganó la concesión para disponerlos en las playas de Rio de Janeiro, los exportará a Noruega y ahora tiene la posibilidad cierta de instalarlos en los estadios que serán sede del mundial de fútbol en Brasil. Todo, en menos de dos años. Le dio el palo al gato y lo sabe.

  • 5 julio, 2012

Pablo Fuentes desarrolló un cargador solar para celulares. Convenció a empresas chilenas, ganó la concesión para disponerlos en las playas de Rio de Janeiro, los exportará a Noruega y ahora tiene la posibilidad cierta de instalarlos en los estadios que serán sede del mundial de fútbol en Brasil. Todo, en menos de dos años. Le dio el palo al gato y lo sabe. Por Verónica Moreno; fotos, Verónica Ortíz.

Hace poco más de un año y medio Pablo Fuentes, 38 años y publicista de la Universidad de Las Américas, comenzó a conectar los puntos que han hecho de su idea un negocio original, ecológico, rentable y exportable. Y los puntos que conectó no pueden ser más diversos: Movistar; las playas cariocas; Age Hairede, ex futbolista y director técnico de la selección noruega; la Cumbre Rio + 20 y el próximo Mundial de Fútbol. Y todo partió por culpa, o gracias, al terremoto del 27 de febrero de 2010.

Al igual que la mayoría de los chilenos que contaban con electricidad, Pablo pasó los días posteriores al terremoto mirando la televisión y observando la devastación generada por el sismo. Vio la catástrofe que dejó el tsunami, a la gente que buscaba a sus parientes desaparecidos, los edificios derrumbados y los saqueos. Pero también vio a personas peregrinando a los supermercados para cargar sus celulares. “Como los supermercados tenían generadores eléctricos, las personas iban hacia allá, desconectaban los televisores y los artículos eléctricos y conectaban sus cargadores. Pensé que debía existir un elemento, una plataforma, a todo evento, que fuera capaz de cargar los teléfonos”, explica. Hasta ese momento su negocio había sido importar luces LED desde China y asesorar a empresas sobre ahorro energético; especialmente a las mineras.

Se pensó y se hizo
Pasó semanas dándole vueltas a la idea y dos meses después la concretó. Armó una estructura de acero que soporta dos paneles solares e incluyó ocho cargadores para móviles. Había nacido el nuevo cargador de celular solar.

Tenía el negocio pero faltaba el capital. Proyecto en mano llegó hasta la incubadora Movistar Innova. “Convocaron a presentar propuestas de negocios o ideas innovadoras, presenté la mía y empecé a seguir un curso que guiaba sobre los pasos que tenías que dar para concretar. Lo interesante fue que yo, inconscientemente, ya había dado algunos de esos pasos y lo había hecho bien”, recuerda.

Fue avanzando hasta el día en que tuvo que ir a una reunión en la que debía exponer de qué se trataba su idea. Ahí evaluarían si pasaba a la siguiente fase. El resultado fue más que bueno. Le dijeron que el negocio estaba lo suficientemente avanzado y que lo mejor era reunirse con el departamento de marketing para desarrollar rápidamente el proyecto. Ese fue el momento en que nació su empresa: Green Solution, y el momento en que fichó a su primer cliente: Movistar.

El negocio de Pablo Fuentes y su hermano Rodrigo, que se convirtió en su socio, no son los cargadores. No cobra por instalarlos,

Los tótems solares para cargar celulares desarrollados por el chileno Pablo Fuentes serán instalados en el borde costero de las playas de Rio de Janeiro. Copacabana, Leblon e Ipanema, entre otras, contarán con tecnología made in Chile.

lo hacen gratis, pero sí cobran a las empresas que quieren instalar su publicidad en la plataforma. “Al final, Green Solution es una compañía de green marketing. Muchas empresas están incorporando en sus procesos la sustentabilidad y quieren que en la publicidad que realizan eso se refleje”, detalla.

Además de Movistar, con el tiempo fichó más clientes; entre ellos, Banco Santander. Y comenzó a instalar sus cargadores a lo largo de todo Chile, especialmente en centros educacionales. En el país ya colocó 40, desperdigados desde Antofagasta hasta Concepción. Los hay en la Universidad Católica, en la Universidad de Playa Ancha, en la Universidad Adolfo Ibáñez, en Inacap y en la Universidad del Desarrollo, entre otros. Todas las plataformas cuentan con ocho conectores para los celulares más populares: Samsung, Blackberry o Iphone y también para Ipads, tablets y laptops.

“Los instalamos y mantenemos para que siempre estén funcionando: nuestro deber es cuidar la imagen de la firma que está publicitando”, explica.
Empezaron con las universidades gracias al programa del Ministerio de Medioambiente que realizó la campaña Campus Sustentable que buscaba que las casas de estudios implementaran políticas verdes. “Eso nos abrió las puertas, porque ingresar a las universidades con publicidad no es fácil”, dice. Y ahora viene el proceso de diversificación. Instalará tres cargadores en Parque Arauco y otro tres en el boulevard del mall Arauco Maipú.

Échale la culpa a Rio
Hasta aquí la historia es exitosa y un ejemplo perfecto para quienes, con una idea simple pero original, quieren armar su propia empresa. Sin embargo, Fuentes fue por más. Y ese extra está ocurriendo nada menos que en la quinta economía del mundo: Brasil.

Por curiosidad, hace dos meses Pablo Fuentes viajó hasta allá para ver qué negocios podía hacer. Ya conocía el país, había estado un par de veces para perfeccionarse en una academia de jiu jitsu, arte marcial que practica desde hace años.

Así partió su vínculo con Brasil. “Siempre estaba preocupado de lo que pasaba, viendo cómo crecía, cómo se convertía en un gigante económico. Conocí gente que me hablaba del desarrollo que se estaba generando por eso decidí ir y probar suerte. No se perdía nada con intentar”, comenta.

Y no perdió nada. Más bien ganó. Y mucho. Llegó hasta Rio de Janeiro listo para presentar su empresa. Tocó puertas hasta que lo recibieron en la agencia de publicidad Scama. Mostró los cargadores. Y gustaron. Porque lo que encontró a su llegada fue un mercado que busca con desesperación soluciones sustentables. Tienen en el corto plazo dos mega eventos de nivel mundial: el Mundial de Fútbol Brasil 2014 y los Juegos Olímpicos Rio de Janeiro 2016. Los dos comités organizadores pusieron un largo listado de condiciones; entre ellas, que las ciudades y los recintos donde se desarrollarán los eventos fueran ecofriendly. Un desafío que tiene a los organizadores en una batalla contra el tiempo para alcanzar a implementar políticas de bajas emisiones y estar a la par con las nuevas tendencias de los megaeventos del mundo.

Y es justamente por eso que la idea de Pablo cayó como anillo al dedo. El producto justo, en el momento indicado.

Las cosas se fueron dando rápido. Después de su reunión con la agencia de publicidad, llegó hasta las oficinas de Orla Rio, la mayor concesionaria de playas de Rio de Janeiro. Volvió a presentar su idea. Y otra vez tuvo éxito. “Les mostré lo que hacía y, básicamente, me dijeron te vamos a decir cuánto cobrar, traeremos el cliente y cerramos el contrato a dos años. Así fue”, recuerda.

Y al igual que en Chile, el primer cliente que publicitará en sus cargadores será una empresa de telecomunicaciones: Vivo, la que suma más de 46 millones de clientes de telefonía móvil y que por primera vez hará publicidad en las playas cariocas… gracias a la idea de un chileno.

Y es que hacer campañas en las praias no es cosa fácil. Existe toda una serie de restricciones y parámetros que se deben cumplir. Después de todo, Rio de Janeiro y sus playas son una postal reconocida en el mundo entero. Ni soñar con llenarlas de pendones y teams veraniegos al estilo de Reñaca, por ejemplo.

“En Orla Rio, hasta ahora, no sabían cómo atraer a las telefónicas, no daban con el soporte correcto. Por eso es que quisieron poner estos cargadores, ya que no son invasivos y están acordes con toda la onda ecológica que les están exigiendo”, cuenta Pablo. El trato que cerró con la concesionaria, que está invirtiendo 94 millones de dólares en la remodelación de las playas para estar a tono con la Copa del Mundo y los Juegos Olímpicos, le dará acceso a todo el borde costero, y sus tótems estarán ubicados en Copacabana, Leblon, Ipanema, São Conrado, Recreio, Leme, Arpoador, Mirante, Barra y Prainha, entre otras.

Orla Rio cuenta con 26 puntos de salvamentos, que no son otra cosa que zonas donde se provee de servicios de salvavidas, baños, cajeros automáticos, medidores de rayos UV y, a partir de ahora, cargadores solares para celulares made in Chile.

Green Solution cobrará 2 millones de pesos por instalar publicidad en cada uno de sus plataformas. En Chile el precio es de 400 mil pesos.

Golazo
Pero la aventura brasileña no termina ahí. Antes de partir a Rio, Pablo fue a un asado en la casa de un amigo en Santiago. Y ahí comenzó una historia paralela. El amigo le presentó a otro amigo que estaba a punto de partir a Noruega para terminar su diplomado en Sustentabilidad. Pablo le contó sobre su negocio. Y otra vez más la idea tuvo eco. Ya en Noruega, el amigo le contó del proyecto a un compañero del diplomado, el que resultó ser ni más ni menos que el hijo de Age Hareide, ex jugador de fútbol del Manchester City y ex director técnico de la selección Noruega: una especie de Iván Zamorano escandinavo que ahora tiene una agencia de publicidad para estadios de fútbol. Y, como en el juego del teléfono, se fueron contando la idea de boca en boca hasta que llegó a oídos de Hareide. Cuento corto: Pablo Fuentes y Age Hareide se asociaron, formaron Green Solution Noruega y el chileno enviará los tótems hasta allá próximamente. De pasada, Hareide le dio los datos de la gente de FIFA en Brasil para que presentara su idea en el viaje.

Y lo hizo. Hace algunas semanas estuvo en Rio de Janeiro presentando el primer tótem con la posibilidad abierta para instalarlos en todos los estadios que serán sede de la Copa del Mundo y, en esa misma oportunidad, participó en la Cumbre de la Tierra Rio +20, la conferencia de Naciones Unidas para el desarrollo sustentable. “ Fui invitado, para dar a conocer el proyecto y ver la posibilidad de más negocios”, dice.

Ahora va por más. Ya tiene entre ceja y ceja instalar sus plataformas en las universidades brasileñas; y es tanto el potencial que ve en la ciudad carioca, que hasta planea instalar allí una planta que los fabrique.

“Brasil está lleno de oportunidades, es un mercado difícil pero es posible hacerlo”, reconoce.

-¿Y qué pasa si logras vender tu idea a los centros educacionales o instalar las plataformas en los centros comerciales? “Si pasa, que me lleve el Señor. Sería genial. De locos. Casi surrealista. Hace menos de dos años estaba presentando mi idea, ahora siento que están todas las puertas abiertas”, dice con una sonrisa de oreja a oreja.