Vale la pena seguir de cerca los pasos de Moneda Asset Management, por el lugar que ostenta en el mercado financiero y por lo que puede llegar a ser de la mano de Pablo Echeverría, su nuevo presidente. Poco amigo de las entrevistas y apariciones públicas, con Capital no tuvo reservas. La partida de Sergio Undurraga, los proyectos futuros y el devenir del negocio, son parte de este reportaje.

  • 14 diciembre, 2007

 

Vale la pena seguir de cerca los pasos de Moneda Asset Management, por el lugar que ostenta en el mercado financiero y por lo que puede llegar a ser de la mano de Pablo Echeverría, su nuevo presidente. Poco amigo de las entrevistas y apariciones públicas, con Capital no tuvo reservas. La partida de Sergio Undurraga, los proyectos futuros y el devenir del negocio, son parte de este reportaje. Por Guillermo Turner; fotos, Verónica Ortíz.

Corría el año 1993 y tres ejecutivos del sector financiero enfrentaban el dilema de iniciar juntos un nuevo negocio o disolver el equipo que los había colocado en un lugar privilegiado del mercado financiero chileno. Eran el alma y motor de Investment Management Company (IMCO), una administradora de fondos de capital extranjero surgida a fines de los 80, cuyos aportantes estaban prontos a liquidar para así retirar los más de 300 millones de dólares que por entonces sumaban en activos.

 

Sergio Undurraga, Antonio Cruz y Pablo Echeverría (gerente general, gerente de inversiones y analista de inversiones de IMCO, respectivamente), tenían méritos para mantenerse en el negocio. Habían partido con un par de conversiones de deuda externa por unos 70 millones de dólares y adquirido con el tiempo una fama de administradores muy involucrados en cada inversión que realizaban.

 

Pergaminos suficientes como para que la misma International Finance Corporation (IFC) los motivara a asociarse y constituir Moneda Asset Management, una administradora de fondos de terceros que hoy maneja activos por más de 3.000 millones de dólares y que ha protagonizado algunos de los eventos más conflictivos que marcaron al mercado local, como el Caso Chispas o la venta de la filial de móviles de CTC a Telefónica.

 

La sociedad se fue fortaleciendo con nuevos nombres, como Alvaro Alliende, Fernando Tisné y, más recientemente, Juan Luis Rivera –el otrora brazo derecho en las inversiones de Sebastián Piñera–, pero también tuvo mermas, siendo la más comentada el retiro de Undurraga y Cruz a mediados de noviembre. Se habló de polémicas internas y de visiones encontradas, pero las verdaderas razones fueron estrictamente personales.

 

Los cambios dejaron a uno de los socios fundadores, Pablo Echeverría, en la presidencia de Moneda y con la doble misión de mantener el espíritu de inversiones de la administradora y, al mismo tiempo, llevar a la compañía a un nuevo nivel de desarrollo, uno que promete expansión internacional, crecimiento en el rubro inmobiliario, banca privada y hasta un eventual retorno a los fondos mutuos, un negocio que ya conocieron en el pasado de la mano de Cruz del Sur.

 

 

 

Echeverría, el hombre

 

 

“Cuando me preguntan sobre mis responsabilidades, yo respondo que soy un analista de inversiones”, dice Pablo Echeverría (43 años, ingeniero industrial de la Universidad de Chile). Puede sonar a falsa modestia, pero la definición proviene de una de las características básicas de Moneda: sus accionistas son al mismo tiempo los principales ejecutivos, que se dividen las áreas estratégicas y se involucran directamente en cada decisión de inversión.

 

Porque Echeverría sabe muy bien que sobre sus hombros pesa una responsabilidad mayor. Conoce la firma desde sus orígenes y maneja el plan de desarrollo futuro, el mismo que obligará a cualquier persona medianamente interesada en el mercado financiero a seguir de cerca los pasos de Moneda. Y con esa perspectiva analiza su evolución.

 

“Durante los 90 fuimos una compañía enfocada al mercado local, haciendo principalmente acciones chilenas y private equity, en segmentos complementarios a lo que hacían nuestros clientes, que eran básicamente fondos de pensiones. A fines de los 90 percibimos que los mercados se estaban globalizando, que las barreras a las cuentas de capitales caían y que los inversionistas locales saldrían al mundo así como más extranjeros llegarían a Chile”, cuenta Echeverría. Bajo esas condiciones, la batalla no sería sólo por captar clientes, sino también los activos pasarían a tener competencia. Así, por ejemplo, un inversionista interesado en telecomunicaciones ya no sólo podía optar por acciones de CTC o Entel, sino también por América Móvil o Embratel.

 

“Entonces decidimos redefinir nuestra estrategia hacia una compañía de asset management latinoamericana, siempre en el concepto de activos complementarios, para dar servicio principalmente a inversionistas institucionales”. El proceso tuvo dos manifestaciones: diversificación de clientes y diversificación de productos.

 

El resultado lo componen las tres principales estrategias de inversión que hoy desarrolla Moneda y que suman unos 1.580 millones de dólares (equivalente al 80% de los activos que administra la compañía discrecionalmente). En términos de activos (más de 1.000 millones), la principal estrategia se enfoca en small y mid caps en Chile y es manejada directamente por Echeverría. Ahí están los fondos Colono, MCF y Pionero, el original, nacido en 1994, con un retorno anual compuesto de 24% en diez años (duplicando el retorno del Ipsa para el mismo período) y una reciente colocación internacional –de la mano de Larraín Vial– por 50 millones de dólares.

 

Fernando Tisné tiene a su cargo la segunda estrategia: renta fija corporativa en América latina, con activos superiores a los 330 millones de dólares.

En este ámbito, el fondo Moneda Deuda Latam acumula una rentabilidad anual compuesta de 23,7% en los últimos cinco años y también ha dado el paso hacia la internacionalización, con la reciente colocación de un fondo espejo por 50 millones de dólares para las AFP peruanas, también en conjunto con Larraín Vial.

 

La fórmula se completa con “retorno absoluto en América latina”, una estrategia que encabeza Juan Luis Rivera y que invierte los actuales 250 millones de dólares en alternativas menos correlacionadas con los movimientos del mercado. A noviembre su retorno bordea el 25%.

 

 

 

Cambios e incorporaciones

 

 

¿Cuánto variará esta estrategia de desarrollo con la salida de Sergio Undurraga y Antonio Cruz? Echeverría responde: “Nuestra filosofía de inversión y equipo se mantienen intactos.

 

Moneda continuará siendo una empresa independiente, donde sus principales accionistas conforman el equipo ejecutivo de la compañía y nuestro único negocio seguirá siendo el de asset management, para así evitar cualquier tipo de confl icto de interés”.

 

Con la misma claridad, define esa filosofía que los acompaña desde los orígenes de Moneda: “Somos un administrador de recursos de terceros orientado a buscar oportunidades de inversión de largo plazo, basados en el análisis fundamental de las compañías donde invertimos. Somos un administrador activo, lo que significa que no seguimos índices ni modas ni tampoco a nuestros competidores. Nuestras carteras son el resultado de una selección individual y acuciosa de cada uno de los activos que compramos”.

 

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Por eso que en las empresas los conocen y valoran su estilo. Es cierto que se transforman en unos luchadores de temer cada vez que sienten afectados los intereses de los accionistas minoritarios (alzando la voz en juntas de accionistas que ellos mismos reclaman), pero no son jugadores “de pasada”. “Siempre estamos visitando las compañías, nos tratamos de relacionar a todos los niveles: analistas, investor relations, gerentes de finanzas, ejecutivos máximos y directores. A diferencia de otros administradores tenemos una visión más ingenieril de las cosas, nos gusta visitar las plantas, conocer los procesos productivos. Y esa es una relación que se construye durante muchos años”, comenta.

 

No obstante, el mismo Echeverría confiesa que “dado lo emblemático de la figura de Sergio, su partida no era fácil de reemplazar”, en especial cuando el elegido no fue una persona, sino un actor tan activo y relevante del mercado financiero como es Consorcio, la firma de las familias Hurtado Vicuña y Fernández León, que adquirió el 17,5% de Moneda. “Consorcio es una compañía con la cual sentimos mucha empatía en la forma de hacer negocios e invertir”, dice Echeverría y, ante las dudas sobre el impacto que puede tener en la independencia de Moneda, añade: “el acuerdo es que seguiremos absolutamente independientes.

 

Desde nuestra fundación y hasta hace poco más de un año estuvimos con el IFC, así que estamos acostumbrados a tener socios financieros de relevancia. Seguiremos haciendo negocios e invirtiendo con todos los operadores del mercado que cumplan con los estándares que exige Moneda”.

 

Porque les atrae integrar tanto ideas de negocios como experiencias de terceros. Eso explica, de paso, la incorporación de renombradas figuras al directorio de la administradora de fondos de inversión, como el ex gerente general de Viña San Pedro, Pablo Turner, y el economista José Luis Daza, quien reside actualmente en Nueva York y se desempeñó por años en el Deutsche Bank. Ellos se sumarán al gerente general de Consorcio Vida Nicolás Gellona, el economista Rodrigo Vergara, el abogado Pedro Pablo Gutiérrez y el propio Echeverría.

 

Aunque la llegada de Consorcio y de Raimundo Valenzuela a la propiedad de Moneda tuvo directa relación con el anunciado interés de Sergio Undurraga por retirarse de la actividad, Echeverría reconoce que habían sido objeto de interés por parte de diferentes actores en el pasado. “Se habían acercado varias instituciones en los últimos años interesadas en comprar Moneda o una parte de Moneda. La mayoría eran instituciones globales, relacionadas a bancos o corredores de bolsa. Nos habían ofrecido potenciales alianzas. Pero en todas esas opciones vimos que nuestra independencia se perdía”.

 

 

 

Lo que viene

 

 

“Desde el origen de Moneda teníamos claro que el mercado de capitales chileno se iba a desarrollar en forma importante y que eso abría una serie de oportunidades”, explica Echeverría. Y así como en los 90 vieron un espacio de desarrollo en el crecimiento de los fondos de pensiones, en el futuro esperan algo similar –por ejemplo– con las inversiones de las compañías de seguros de vida.

 

“Cuando los fondos de pensiones lleguen a régimen, en términos de que la recaudación mensual sea igual al flujo de la gente que se está retirando –lo que se espera entre 2012 y 2016–, debiéramos ver una expansión exponencial en el crecimiento de los activos de las compañías de seguros de vida”.

 

Y a las compañías de seguros de vida les interesan las inversiones de largo plazo, como las inmobiliarias, precisamente una de las áreas de desarrollo que está impulsando Moneda. “En el área inmobiliaria, equipo que dirige Roberto Koifman, administramos alrededor de 120 millones de dólares en dos fondos”, el primero de los cuales es Toesca, el cual ha migrado en los últimos tres años desde un fondo de renta inmobiliaria a uno de desarrollo. “Esta es un área que evidentemente deseamos potenciar, porque vemos que la participación en el sector, tanto de institucionales como privados, es baja en comparación con las carteras de otros inversionistas internacionales”.

 

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Echeverría menciona algunos “problemas normativos”, cuyo cambio facilitaría también el desarrollo de este negocio: “por ejemplo, que los fondos de renta inmobiliaria se contabilizan como inversiones de renta variable para las AFP, ocupando márgenes de inversión, cuando son un activo esencialmente de renta fija”.

 

“El otro negocio donde seguiremos creciendo y buscando sinergias con los fondos administrados por Moneda es el área de banca privada, donde ya administramos cerca de 300 millones de dólares” y, como complemento para estos clientes, los fondos mutuos vuelven a estar en la mira. En el plano exterior, además de las colocaciones de fondos mencionadas, Moneda distribuye los fondos de Capital Group, su socio internacional por definición. “Es uno de los mejores asset managers del mundo y para nosotros siempre ha constituido un referente”. Y si ese es el ejemplo a seguir, entonces tenemos Moneda para rato.

 

 

Undurraga, según Echeverría

“En lo personal, siento una profunda admiración, tanto profesional como humana, por Sergio Undurraga y Antonio Cruz, con quienes he trabajado desde fines de los 80. Con ellos construimos los valores y el estilo de inversión de Moneda. En la administradora de fondos IMCO fuimos probablemente de los primeros en Chile que comenzamos a hacer research de compañías. Recuerdo a Sergio en esa época como una persona que se metía en profundidad en los temas, los comités de inversiones eran muy exigentes. Luego vimos el crecimiento que alcanzarían los activos de las AFP y la oportunidad que había para dar servicios en la administración de activos complementarios. En resumen, Sergio ha sido un hombre visionario, que ha hecho una tremenda contribución a Moneda y al mercado de capitales chileno. Es una persona inteligente, valiente y patriota. El me enseñó la tremenda responsabilidad fiduciaria que significa la administración de recursos de terceros, donde cuando se es independiente es más fácil poner por delante los intereses de los clientes”.

 

Las definiciones de Echeverría

-¿Por qué el bajo perfil y su negativa a dar entrevistas?


-Es que nuestro único negocio es la administración de recursos de terceros, a lo que se suma un estilo de inversión enfocado en el largo plazo y la selección de compañías que generalmente no tienen cobertura de analistas. Entonces sentimos que toda la información que procesamos finalmente debe ser utilizada en beneficio de los fondos que administramos y de nuestros clientes. No publicamos nuestros análisis ni pensamos competir con los corredores de bolsa. Eso yo diría que no es sólo una característica mía, sino de todos los que trabajamos en Moneda.




-Pero muchas veces han alzado la voz en representación de los minoritarios.


-Efectivamente. Nosotros reconocemos que nos podemos equivocar en una decisión de inversión, pero lo que no aceptamos es cuando percibimos, como socios en una empresa, que los intereses del accionista mayoritario son distintos a los de la compañía. Por eso que cuando hay conflicto de intereses, como en el caso de la venta de los activos móviles de CTC a Telefónica, lo que generalmente hacemos es buscar un acuerdo con la administración y si no es posible manifestamos nuestra posición ante la junta de accionistas.



-¿Qué opina de los esfuerzos de la SVS por evitar el uso de información privilegiada?


-Me parece que es muy positivo, en términos de que la información que tengan los diferentes agentes del mercado sea lo más simétrica posible. Creo que en esto tienen también responsabilidad los emisores, por la calidad y oportunidad con que entregan la información. Somos de la teoría de que en la medida en que las compañías entregan mejor información al mercado, el costo de capital de esas empresas cae en forma sustancial, porque se evalúan mejor los riesgos.



-¿Está en los planes de Moneda abrir una oficina en Nueva York?


-No soy de los que les gusta hablar de los proyectos antes de materializarlos. Dado el cambio de propiedad que ha vivido Moneda, estamos evaluando en qué momento nos lanzamos a la piscina, aunque desde el punto de vista de generación de negocios para nuestros fondos y de diversificación de clientes hacia el área internacional, tiene todo el sentido del mundo.




-Hay quienes prevén un estilo más agresivo en las inversiones de Moneda tras la partida de dos de sus socios fundadores.


-A veces Moneda puede ser percibido como agresivo, pero eso se debe a que somos jugadores grandes y estamos presentes en algunos de los negocios que más llaman la atención, especialmente en acciones chilenas. Sin embargo, la filosofía de inversiones y el estilo basado en análisis fundamental y de largo plazo se mantienen intactos.



-Los fondos toman cada vez más relevancia en la propiedad de las empresas, mientras las familias controladoras se diluyen. ¿Oportunidad o riesgo?


-Más o menos el 65% a 70% del patrimonio bursátil hoy está controlado por los accionistas mayoritarios. Estimo que muchas compañías familiares enfrentarán cambios en su propiedad, ya sea por las sucesiones o alianzas estratégicas. El gran desafío para las compañías chilenas, en ese escenario, es ir reforzando sus equipos gerenciales. Entonces no lo veo tanto como un riesgo. Es más, mirado desde una perspectiva de largo plazo, sería bueno que los mayoritarios tendieran a disminuir su participación en la estructura de propiedad, porque eso aumenta el floating y mejora los gobiernos de las empresas.

 

 

Navegar en medio de las turbulencias bursátiles

Los analistas coinciden: el año bursátil que termina será recordado como uno de los más volátiles de la historia reciente. Panorama complejo para el manejo de fondos de terceros, en particular porque 2008 tampoco se anticipa fácil. Frente a esta coyuntura, Echeverría pone paños fríos. “Primero hay que considerar que los activos han tenido una tremenda revalorización durante los últimos cinco años alrededor del mundo, reconociendo también que partimos de un 2002 con acciones, deuda y commodities a precios muy baratos”. Reflejado en números, esos años de bonanza se traducen en retornos medidos en dólares de 15% anual en cinco años para las acciones mundiales medidas por el MSCI, de 51% en el caso de América latina y de 35% para Chile.


Desde esa perspectiva, Echeverría califica de “sanas” las correcciones de noviembre y anticipa que la tendencia vendedora continuará debido a la presión para que las AFP reduzcan sus excesos de inversión en renta variable. “La pregunta que me hago es si se trata o no de una oportunidad. Personalmente, creo que después de la corrección observada en noviembre las acciones han vuelto a valoraciones acordes al nivel de tasas de interés y al crecimiento proyectado para las utilidades de las empresas. Chile está transando a un precio/ utilidad de 17 veces proyectado para 2008 y esperamos un crecimiento de las utilidades de 16% para el próximo año, con alzas importantes en los sectores forestal, eléctrico –si tenemos un año hidrológico normal– y comercio”.


El análisis de Echeverría se vuelve más cauto en el plano internacional. “Pienso que la economía mundial está relativamente sana, pese a la desaceleración de la economía americana y su cercanía a un posible escenario recesivo”, comenta. Este prudente optimismo se basa en que hay actores relevantes que pueden seguir empujando la economía mundial, como China y el resto de los países asiáticos que han adquirido una dinámica propia, lo que está produciendo un cambio en el ordenamiento mundial.


“Lo que sí veo es que estamos frente a una crisis financiera importante que ha dañado la confianza de los inversionistas. Sin embargo es tanta la liquidez que sigue existiendo en el mundo que finalmente esto desembocará en cambios importantes de riqueza, donde los países asiáticos y productores de petróleo serán los principales compradores de estos activos con problemas. La inversión por 7.500 millones de dólares que hizo Abu Dhabi en Citigroup es para mí el comienzo”.