No existe un solo tipo de feminismo y eso está marcando fuertes diferencias entre las mujeres a partir del movimiento #MeToo. Libertad, puritanismo, acoso y erotismo, son todos términos que por estos días están siendo sometidos a revisión.

  • 1 marzo, 2018

Por: Sofía García-Huidobro

La semana pasada la actriz Jennifer Lawrence posó junto a sus compañeros de elenco mientras promocionaban la película Red Sparrow en Londres. En la imagen ella lleva un vestido Versace negro, sin mangas y muy escotado, mientras el resto de los actores, todos hombres, aparecen con chalecos y abrigos. Claramente hacía frío y en las redes sociales muchos consideraron denigrante y machista someter a la actriz a las bajas temperaturas para que luciera su figura. Ella salió a responder que fue su decisión pasar frío con tal de usar el vestido simplemente porque le dio la gana, y que tener que salir a dar explicaciones al respecto es lo verdaderamente sexista. Este tipo de situaciones son pan de cada día en los medios de comunicación y en las redes sociales, con sus diferentes matices y contradicciones. El debate en torno al feminismo se encendió hace meses y la temperatura solo sigue subiendo…

Fueron las denuncias contra el productor de Hollywood, Harvey Weinstein, las que desataron el movimiento #MeToo y transformaron al feminismo y sus distintas corrientes en objeto de discusión.

“Creo que el progresismo de elite se volvió moralista y normativo, y no siempre estamos peleando por el contenido del feminismo. Hoy existe un nuevo ethos según el cual estar ofendido otorga cierta superioridad moral”, dice Constanza Michelson.

Novelas como Lolita de Vladimir Nabokov o los desnudos del pintor austríaco Egon Schiele, pasaron a estar en cuestionamiento. Para algunos, el asunto está tomando tintes de puritanismo, otros consideran que se trata de reivindicaciones mínimas.

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