Dos hermanos, su esposa, su padre y cercanos ocupan cargos en la circunscripción que representa. El senador por Santiago Poniente niega que conformen una red de apoyo y recalca que esos puestos fueron ganados con votos. No le importa que lo tilden de “caudillo” o que digan que manipula los hilos del poder en el Partido por la Democracia. Hoy, su eje es conseguir el triunfo del ex ministro Álvaro García como alcalde de Cerro Navia.

  • 16 octubre, 2008

Dos hermanos, su esposa, su padre y cercanos ocupan cargos en la circunscripción que representa. El senador por Santiago Poniente niega que conformen una red de apoyo y recalca que esos puestos fueron ganados con votos. No le importa que lo tilden de “caudillo” o que digan que manipula los hilos del poder en el Partido por la Democracia. Hoy, su eje es conseguir el triunfo del ex ministro Álvaro García como alcalde de Cerro Navia. Por Elena Martínez; fotos, Verónica Ortíz.

Difícil, posicionarse frente a una marca consolidada. Y eso lo sabe por estos días el ex ministro Álvaro García. Su candidatura a alcalde de Cerro Navia, en reemplazo de Cristina Girardi, lo tiene más de 8 horas diarias golpeando puertas e intentando que los vecinos le conozcan y escuchen su proyecto para la comuna. Hasta ahora, calcula haber visitado unos 30 mil de los más de 37 mil hogares del sector.

Sin perder ni por un segundo la sonrisa ni la serenidad –¿algo tendrá que ver su práctica diaria de yoga?– nos recibe en la casa de la cultura Girardi, que hoy opera como el epicentro de su actividad electoral. Es una residencia antigua, algo deteriorada pero hermosa, y que fue hogar del abuelo del senador por Santiago Poniente Guido Girardi Lavín. En un patio interior, el padre del parlamentario PPD –el también médico y diputado del mismo nombre por Cerro Navia, Lo Prado y Quinta Normal desde 2006– mantiene un taller artístico.

García cuenta que escogió la zona –marcada por una potente organización social y fuertes índices de pobreza– para aplicar mejor gestión. Hay quienes afirman que la historia tiene un matiz clave: que tras su postulación están el senador Girardi y su innegable poder en este bastión popular; y que su nominación busca impedir que el anuncio de Cristina –la hermana antropóloga y reconocida por adherentes y detractores por su incansable labor en terreno– de buscar nuevos rumbos tras más de 14 años debilite su red de apoyo local o abra el camino a un posible triunfo a la Alianza, representada por el RN Luis Plaza.

Por cierto, esta última posibilidad encuentra un rotundo rechazo en el Partido por la Democracia. Su presidente, Pepe Auth, recuerda que históricamente en la zona todas las elecciones –presidenciales, parlamentarias y municipales– han sido ganadas por la Concertación y con una amplia ventaja. Y, agrega: antes de que “llegara el apellido Girardi”…

Imposible no percibir el peso del nombre en el sector. La actual edil y su hermano apoyan sonrientes al ex ministro García en la propaganda que cuelga en las calles; muchas, sin pavimentar. La esposa del parlamentario, Paula Echeñique, vive por su parte los últimos días de su período como concejala. En la comuna aledaña, Lo Prado, otro Girardi, Dino, aspira a ser reelecto como concejal –cargo que ocupa desde 2004– respaldado por el alcalde Gonzalo Navarrete, también sindicado como “un hombre de Girardi”.

Una innegable red familiar y política que no pocos atribuyen a una planificada estrategia impulsada por el parlamentario del PPD después de que su imagen de fiscalizador sanitario como director del Servicio de Salud Metropolitano del Ambiente, Sesma, lo convirtiera en una figura, al inicio de la década de los 90, y lo catapultara al Congreso en tres periodos sucesivos como diputado y hoy, como senador hasta 2014. “Es un cacique, en el sentido de la ciencia política”, nos comentó un entrevistado que lo conoce hace años.


Alianzas tácticas

Hoy, arriesgan algunos dirigentes entrevistados por Capital, este entramado de vínculos va bastante más allá de los límites de su circunscripción –la VII– y lo tendría convertido, de facto, en “el auténtico presidente del PPD”, según nos dijeron, aludiendo a su peso encubierto en el manejo de las decisiones políticas. Auth, nos agregaron los mismos consultados, es “su aliado táctico”, en una suerte de pacto de mutua conveniencia gatillado por la aspiración del analista electoral de llegar al Parlamento; donde, por cierto, el senador tiene bastante que enseñar, dadas las altísimas votaciones que siempre ha conseguido.

No deja de sorprender la capacidad de supervivencia de Girardi. Escándalos como el de las estampillas para su material electoral y, sobre todo, la rendición con facturas falsas a través de la empresa “fantasma” Publicam lo dejaron convertido en un auténtico “cadáver político”. Por este último caso –que lo tuvo 11 meses en el ojo del huracán y en el que llegó a declarar como imputado– se vio obligado a renunciar a la vicepresidencia del partido y a aceptar el desprecio público del senador Fernando Flores y del abogado Jorge Schaulsohn, quienes se fueron del PPD indignados por lo que calificaron como un síntoma de corrupción, decisión en que les acompañó el diputado Esteban Valenzuela.

“La vida le pega fuerte y sigue”, nos comentó una de las fuentes políticas que consultamos. “Pero ahí está, 24 horas en esto, y su arma es el teléfono”, nos dijo otra. Y la denuncia en vistosas acciones de prensa…

Hay quienes lo describen como obsesivo hasta el agotamiento, arriesgado y manipulador. Otros lo califican de ambicioso y a veces imprudente. Es más, su endurecimiento del discurso respecto de la Concertación es interpretado por algunas voces provenientes de su propia colectividad como una reacción a las puertas que se le han cerrado en La Moneda.

Ante tanto embate, acudimos a él para brindarle la oportunidad de contrarrestar: “soy un absoluto apegado a la idea original de la Concertación, que era una fuerza progresista”, responde con vehemencia.

En lo que hay unanimidad es en reconocerle astucia y una gran capacidad para ganarse la adhesión de sus votantes. Una buena jugada es su elección de los temas que esgrime como “caballitos de batalla”: la salud, la contaminación, los problemas ambientales, el Transantiago.

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Es reconocido y apreciado en su zona. La gente se le acerca, lo saluda, le cuenta sus problemas, lo trata con respeto y como a un cercano. Capital fue testigo de ello mientras captábamos algunas fotografías en la esquina de Neptuno con Janequeo. “¿Ves? Este es el poder que tengo, me lo da la gente. Es afecto, y eso no es traspasable”, nos recalcó, evidentemente satisfecho ante la escena que, espontáneamente, se había configurado. Dejó en claro también su cariño por la zona, a la cual le vinculan patrones familiares.

“Por eso siempre digo que nací en Cerro Navia –argumenta–. Conozco gente que niega su origen. Yo estoy orgulloso de haber nacido en el San Juan de Dios; mi padre era pediatra ahí, vivía en esta casa. Y la Cristina se vino para acá no por una razón de partido, sino por pasión humana por un espacio”.

Antes, habíamos estado conversando largamente. Dio muestras de su dificultad para mantenerse quieto. Sus pies, con unos llamativos calcetines rojos, no dejaron de moverse y la grabadora arriesgó saltar por los aires ante sus constantes ademanes. Jamás sonrió. Imperturbable, refutó el calificativo de “caudillo” que algunos le cuelgan: “no soy un caudillo, soy un parlamentario. La gente no entiende que uno tenga la votación que tiene y cree que se logra seguramente como lo hacen ellos, por clientelismo. Jamás he regalado nada y he tenido las votaciones que he tenido sin pagar cuentas a nadie”.

Y agregó: “la gente vota por mí por un concepto de cercanía, de proximidad, de escucha, de cierta coherencia política y de defender ciertos derechos hasta con irreverencia y cierta radicalidad”.

Hubo, sin embargo, frases elocuentes y que invitan por lo menos al análisis, como cuando destacó la postulación de Álvaro García: “es un señor serio que quizás tenga algunas dificultades; pero, finalmente, estoy garantizando que el proyecto de la comuna queda en manos confiables”…

Adversarios y adhesiones…

No es un secreto que Girardi no es especialmente querido en la Concertación y que funciona solo, sin lealtades incondicionales. El ratifica esto cuando recalca que, en materia electoral, no le debe nada a nadie y que sus triunfos son personales. “Me salvo solo. Mi ‘pega’ la hago yo. No me la hace un partido”, nos dijo.

Tiene una nutrida lista de adversarios. En el PPD, el ministro de Obras Públicas, Sergio Bitar, con quien existe una pugna de poder partidario soterrada; el ministro Secretario General de Gobierno, Francisco Vidal, con diferencias esenciales desde la época de la fundación de la colectividad; y la ex directora de CONAMA, Vivianne Blanlot, con quien fue cercano un tiempo y terminó distanciado. Se suman los senadores Fernando Flores y Nelson Avila y el abogado Jorge Schaulsohn. Mario Gebauer, candidato PPD a la municipalidad de Melipilla, y quien en algún momento figuró como postulante en Cerro Navia, también se anota en la nómina de los ex aliados.

La bancada verde es uno de sus ejes de apoyo, aunque con el senador socialista Alejandro Navarro hay episodios ocasionales de tensión en la competencia por el liderazgo. Pese a las diferencias políticas, el senador Antonio Horvath es también anotado como parte de sus respaldos. Y del PPD, los diputados Marco Antonio Núñez y Enrique Jaramillo son mencionados como de su círculo, junto a Jaime Quintana, jefe de la bancada.

Y por cierto, el mundo de las organizaciones no gubernamentales, ONG, y las entidades ambientalistas le sustentan; principalmente, las lideradas por Sara Larraín y Manuel Baquedano, con quienes suele constituir alianzas transitorias para consolidar diversas iniciativas ecologistas.

Una alta fuente que pidió reserva nos comentó que tiene contactos también con algunos miembros de Expansiva, mencionando entre ellos a Eduardo Bitrán, Daniel Farcas y Jorge Rosenblut.

Otra fuente consultada añade que en algún momento los ex dirigentes del transporte público Demetrio Marinakis y Manuel Navarrete apoyaron al senador, pese al debate público sobre la contaminación atmosférica: “es cosa de revisar las declaraciones de la época: jamás tocó a los microbuseros”.

Como uno de los personeros con quien mantendría cierto grado de amistad es señalado el ministro de Hacienda, Andrés Velasco.

Lo que sí pudimos constatar de primera fuente es que el exitoso y resiliente parlamentario PPD despierta adhesiones y también rechazos rotundos. Con él no hay medias tintas. Quizás nada más ilustrativo que el argumento del actor y diputado Alvaro Escobar –quien renunció al PPD en agosto de 2006, tras 20 años de militancia– al negarse a ser entrevistado para este artículo: “no quiero participar, porque no quiero hablar mal de nadie, y no hay posibilidad de que hable sin que hable mal de Guido Girardi”…

 

Hermanablemente distintos…

La alcaldesa de Cerro Navia, Cristina Girardi, no duda al momento de reconocer que con su hermano –si bien comparten políticamente el territorio común que los albergó desde su infancia– tienen estilos muy distintos y suelen discrepar. “Hago una gestión bastante separada del Guido y de hecho nos peleamos harto. Muchas veces me critica y dice que tengo un equipo pésimo”, nos contó. Sí le pide ayuda cuando hay proyectos que le interesan y que no consigue hacer avanzar sola, pero de “bastiones” o redes de apoyo, nada, expresa.

A ambos les unen el éxito en las urnas y la permanencia en sus respectivos cargos, pero es evidente al escucharla que el quehacer político de tipo más partidario y no comunal no le resulta especialmente atractivo. “El espacio de la política, para mí, no tiene el mismo significado que para Guido”, comenta. Su trabajo, dice, ha sido una manifestación de su formación profesional y donde lo social tiene prioridad.

Fuentes políticas afirman que en su futuro inmediato está una eventual postulación parlamentaria. De hecho, al consultarle el punto al presidente del PPD, Pepe Auth, éste señaló que “sí, algo hay de eso, pero no es el tema nuestro de hoy”, y recordó que las candidaturas se definirán en las internas a comienzos de 2009.

Ella niega motivaciones parlamentarias. Dice que no ha pensado todavía el punto y que su decisión de no ir a la reelección como alcaldesa obedece, primero, a que cree que no es recomendable estar demasiado tiempo en un cargo y hay ciclos que se cierran; y, segundo, a que quiere destinar más tiempo a sus dos hijos menores, de 11 y 7 años.