Ha sido una de las operaciones más comentadas del año. Y no es para menos, si de la unión de los dos grandes del área inmobiliaria y construcción se espera que salgan mucho más que los 1.000 millones de dólares en ventas que tienen anunciados para el próximo año. 

  • 21 septiembre, 2007

Ha sido una de las operaciones más comentadas del año. Y no es para menos, si de la unión de los dos grandes del área inmobiliaria y construcción se espera que salgan mucho más que los 1.000 millones de dólares en ventas que tienen anunciados para el próximo año. Por Franco Vera M.

 

Puro potencial. Ese es el tema de moda de los ejecutivos y socios de SalfaCorp y Aconcagua cuando se juntan a conversar sobre la fusión que acaban de cerrar. Más allá de los negocios que ambos están comenzando en Perú, o de los proyectos que Salfa tiene en Argentina y hasta en la mismísima China, en ambas compañías están convencidos de que en Chile hay potencial de sobra para seguir creciendo, independiente de si en el sector hay nuevas fusiones, compras o asociaciones.

 

 

 

 

Ni siquiera una eventual entrada de Donald Trump al escenario chileno, como se informó hace unos días, los alerta. “Es más, lo vemos como una buena oportunidad de negocios. El puede llegar a ser un gran inversionista”, comenta Francisco Garcés, gerente general de Salfacorp, quien ríe con picardía al responder que no fueron invitados a la reunión que organizó el magnate en Buenos Aires.

 

No piensan en parar, ni mucho menos en retroceder. “Los de Aconcagua también estaban partiendo con temas inmobiliarios en Perú, y lo que vamos a hacer ahora es entrar juntos. No es más que eso”, explica Jorge Garcés, past president de Salfa. A lo que Aníbal Montero, socio fundador y vicepresidente ejecutivo de Aconcagua, agrega que ahora van a entrar mucho más fuerte a Perú: “Salfa ya estaba en la construcción del área retail allá. Por eso viajamos con Cristián (Alliende, gerente general de Aconcagua) e iniciamos nuestra participación en el lugar. Estamos empezando con 400 departamentos y tenemos perspectivas de algo mucho mejor. Lo único que cambia es que ahora lo vamos a hacer en conjunto”.

 

Al menos en el mediano plazo, las distintas marcas que poseen ambas compañías se van a mantener tal cual. La matriz seguirá siendo SalfaCorp, por estar en la bolsa, y Aconcagua pasa a ser la inmobiliaria del grupo. Las otras marcas que operan al alero de Aconcagua, también seguirán: Fourcade en el sur y Geosal (edificaciones en altura) en el resto del país.

 

Jorge Garcés opina que el mercado valoriza las fusiones al ser operaciones que logran economías de escala, porque permite baja de los costos y hace a las empresas más eficientes y competitivas. “Es probable que haya otras fusiones. A nosotros nos parece bien. Pienso que todavía hay mucho margen para ello. El mercado va a seguir siendo competitivo”, explica.

 

Aconcagua había anunciado su apertura para este año, sin embargo, explican que con la fusión no tiene sentido hacerlo, puesto que la fuente de acceso a capital que buscaban se cumple por la vía de la fusión, ya que todos operarán bajo el holding SalfaCorp.

 

Sus cálculos hablan de ventas del orden de los 600 a 650 millones de dólares en el área ingeniería y construcción y entre 350 y 400 millones en el área inmobiliaria. Sin embargo, en esta suma no se consideran todavía las ventas en el extranjero. “Aún no hemos hecho el examen trianual como para poder hablar de proyecciones tan duras afuera. Nos encontramos en la etapa de estudio acerca de cuáles van a ser las inversiones, cuánto vamos a vender y qué proyectos”, explica Francisco Garcés.

 

 

 

Calma a los trabajadores

 

 

Uno de los puntos que quieren dejar más en claro respecto a esta fusión, es que los trabajadores pueden estar tranquilos, porque trabajo hay mucho y para rato. “Estamos uniendo; nos estamos sumando. Por lo mismo queremos decirle a toda nuestra gente, que estén tranquilos, porque lo único que falta en este momento es mano de obra especializada y profesionales”, comenta Aníbal Montero.

 

Y el mensaje va desde ambas empresas, asegurando que una de las razones que los llevó a unirse, fue primero el respeto y la valorización que hacen del personal de sus empresas, tanto de los trabajadores temporales, como de los empleados ejecutivos y las mujeres. Después vinieron los términos económicos.

 

Las dos empresas tienen un expertise de años, además de raíces y una cultura en común muy similar. “Hemos gestado un contexto de conexión con la gente, y es por eso que las personas se mantienen en sus puestos de trabajo. Ese es el gran capital que tienen estas dos empresas. Por eso nos juntamos. La sinergia de gestar cosas donde nuestros antecesores han sido capaces de tener una armonía societaria, ha permitido que estas empresas estén donde están”, añade Aníbal Montero.

 

Francisco Garcés finaliza diciendo que los mil millones de dólares estimados en ventas para el próximo año es un cálculo inicial, y que lo más probable es que el crecimiento vaya a ser aun más fuerte a largo plazo. “El proyecto de Salfa-Aconcagua tiene una proyección muy, muy importante en el mediano plazo”, afirma.