Varios son los candidatos al premio a la pequeñez de esta temporada. • La ministra de Defensa Vivianne Blanlot a raíz de la historiada utilización del helicóptero asignado a la comandancia en jefe del Ejército luego que el general Oscar Izurieta dispusiera el traslado de un grupo de invitados de Sebastián Piñera en una visita […]

  • 23 febrero, 2007

Varios son los candidatos al premio a la pequeñez de esta temporada.

• La ministra de Defensa Vivianne Blanlot a raíz de la historiada utilización del helicóptero asignado a la comandancia en jefe del Ejército luego que el general Oscar Izurieta dispusiera el traslado de un grupo de invitados de Sebastián Piñera en una visita a Tantauco. ¿No hay materias más relevantes en esa cartera en las cuales invertir mejor el tiempo, las energías y las declaraciones a los medios? Afortunadamente el asunto se dio por zanjado cuando los dimes y diretes ya no daban para más.

• La Municipalidad de Huechuraba, que a través de su alcalde subrogante no halló nada mejor que clausurar –luego de sucesivos emplazamientos– uno de los terminales de los buses del Transantiago, precisamente en los momentos en que el nuevo sistema de locomoción colectiva de la capital se ponía dificultosamente en marcha. Dicen que el terminal llevaba nueve años funcionando con las mismas irregularidades. La alcaldesa titular, Carolina Plaza, podrá tener la ley a su favor y en buena hora que así sea. Pero lo que no tuvo en esta pasada fue un poco de criterio. Hay momentos y momentos para todo en la vida.

• Los medios que rasgaron vestiduras ante el surgimiento en los días de debut del Transantiago –¡horror!– de taxis, buses y liebres piratas que andaban trasportando gente sin los permisos correspondientes. ¿Qué querían? ¿Qué la gente se subiera al techo de buses abarrotados de pasajeros? ¿Qué se quedaran a dormir en los paraderos hasta el día siguiente para dar con un bus desocupado? Aunque a muchos no les guste, aun la piratería puede ser una solución atendible cuando los sistemas formales no funcionan. Las personas de algún modo tienen que movilizarse y si no hay buses siempre habrá alguien dispuesto a prestar el servicio, así sea que a las autoridades o a los medios de alma oficialista no les guste.