Las instituciones –gobiernos, empresas y organizaciones– transversalmente enfrentan el desafío de la sobrevivencia. Las empresas revisan su estructura interna, su modelo de negocio y su gobierno corporativo para adaptarse a esta nueva Tierra.
Por: Claudia Bobadilla, directora de Empresas.

  • 24 mayo, 2019

En su último libro Gracias por llegar tarde, Thomas Friedman explica de manera muy lúcida las causas de una sensación que todos estamos teniendo: el tiempo no solo pasa, sino que parece que pasa más rápido que nunca. ¿La razón? Vivimos en la era de la aceleración. Tres fuerzas se han acelerado exponencial y simultáneamente: tecnología, cambio climático y globalización. Y las tres, a su vez, se aceleran mutuamente. En esta época, nuestra capacidad de adaptación se ve sobrepasada por la velocidad de los cambios. Parecemos estar viviendo en otro planeta.

A nuevo mundo, nuevas reglas… Las instituciones –gobiernos, empresas y organizaciones–transversalmente enfrentan el desafío de la sobrevivencia. Las empresas revisan su estructura interna, su modelo de negocio y su gobierno corporativo para adaptarse a esta nueva Tierra. Nuevos talentos y habilidades parece ser la consigna para los recursos humanos. La transformación digital aparece como la promesa del futuro, y un modelo de desarrollo sostenible es lo que se le pide al negocio.

Entonces, en este nuevo contexto, ¿cuál es el rol y diseño que necesita el gobierno corporativo y específicamente el directorio? ¿Cuál es la composición que debería tener? ¿Cómo debería operar? ¿Es razonable un régimen de reunión mensual si los cambios ocurren todos los días? ¿En las sesiones debemos destinar gran parte del tiempo en revisar lo que ocurrió, o el directorio es una instancia donde debería construirse prioritariamente el futuro? ¿Queremos que su conocimiento y experiencia aporten control y visión al destino de las empresas? Y habiendo contestado estas preguntas, ¿qué tipos de miradas deben estar presentes? ¿Cuánto tiempo dedicamos al trabajo en sala y cuánto al trabajo en terreno? ¿Cuáles son las conversaciones relevantes que tenemos que poner en agenda? ¿Cómo potenciamos el trabajo colaborativo entre el directorio y la administración?

Tengo muchas preguntas, no todas las respuestas, sí una certeza, y es que lo que necesitamos es generar inteligencia multidisciplinaria para resolver los desafíos de un tiempo acelerado y mutante.

La invitación es entonces a que en conjunto reflexionemos sobre cuatro asuntos:

-Qué rol necesitamos que cumplan los directorios en el mundo de hoy. ¿Ejercerán la función de un consejo de sabios para la tribu planetaria o la de jueces que dan su veredicto sobre la gestión?

-¿Cuál es, de acuerdo a la respuesta anterior, la composición de conocimientos, trayectorias y diversidad que deberían tener?

-¿Cuál debería ser su diseño de funcionamiento?

-¿Cómo debería ser evaluado su trabajo?

Todas las estructuras de la sociedad demandan transformación. En la era de la aceleración es urgente dar respuestas a estas preguntas, para hacer realidad la misión de crear valor para la sociedad.