Sebastián Piñera, el multimillonario expresidente chileno, ganó las elecciones presidenciales del domingo, regresando al cargo que ejerció desde 2010 a 2014, en el último giro hacia la derecha en Latinoamérica. El exmagnate de las aerolíneas de 68 años —cuya anticipada victoria propulsó al me4rcado local de acciones a máximos récord este años después de seis […]

  • 18 diciembre, 2017

Sebastián Piñera, el multimillonario expresidente chileno, ganó las elecciones presidenciales del domingo, regresando al cargo que ejerció desde 2010 a 2014, en el último giro hacia la derecha en Latinoamérica.

El exmagnate de las aerolíneas de 68 años —cuya anticipada victoria propulsó al me4rcado local de acciones a máximos récord este años después de seis años de estancamiento— recibió 54,5% de los votos, dejando a su rival de centro izquierda Alejandro Guillier, un exconductor de televisión, con 45,5%, una vez que se habían entregado 92% de los sufragios. Guillier reconoció la derrota tras los decisivos resultados de la segunda vuelta.

El primer líder de centro derecho en ganar la presidencia de Chile desde la caída de la dictadura del general Augusto Pinochet en los años ‘90, Piñera se une ahora a Mauricio Macri en Argentina como otro exitoso hombre de negocios convertido en presidente en Latinoamérica.

El giro a la derecho en Chile se produce tras un período de dominio de gobiernos de izquierda que arrasaron al poder en la región durante el auge de los commodities desde el inicio del nuevo siglo. Brasil, México y Colombia todos tienen programadas elecciones presidenciales para el próximo año que se espera serán estrechas y que podrían consolidar esta nueva tendencia.

Esta es la segunda vez que Piñera sucede a la saliente presidenta Michelle Bachelet en el poder, habiéndola reemplazado tras su primer período entre 2006 y 2010. Esto ha generado temor sobre el estancamiento de la política en Chile, que vio un bajo nivel de participación este domingo.

La Victoria de Piñera fue facilitada por la decepción con la dividida coalición de centro izquierda en el poder, que apoyó a Guillier, luego de que el ambicioso programa de reformas de Bachelet que apuntaba a reducir la desigualdad fuera ampliamente criticado por estar mal diseñado e implementado, afectando así a la inversión. Eso agravó una desaceleración económica tras una profunda caída en el precio del cobre, el principal motor de la economía chilena, aunque el repunte en los precios del cobre ahora probablemente beneficiará a Piñera tal como ocurrió en su primer gobierno.

Tras haber presidido durante una expansión de más de 5% en su primera presidencia —comparado con el menos de 2% durante el segundo mando de Bachelet— Piñera prometió a los votantes que devolvería al país a los niveles anteriores de crecimiento que vio a Chile convertirse en el país más rico de Latinoamérica, habiendo sido uno de los más pobres hace 40 años.

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