No hay AFP que no tenga algún dinero metido en este fondo. Y así como van, es probable que cada día se sumen más compañías de seguro. Es que a diferencia de otras alternativas, el ramillete de socios de Prime-Infraestructura –ligada al grupo CMB– ofrece inversiones de largo plazo con rentabilidades de dos dígitos. Con esa moral, han construido cuatro aeropuertos, dos puertos y tres caminos. 

  • 19 octubre, 2007

No hay AFP que no tenga algún dinero metido en este fondo. Y así como van, es probable que cada día se sumen más compañías de seguro. Es que a diferencia de otras alternativas, el ramillete de socios de Prime-Infraestructura –ligada al grupo CMB– ofrece inversiones de largo plazo con rentabilidades de dos dígitos. Con esa moral, han construido cuatro aeropuertos, dos puertos y tres caminos. Por Lorena Medel; fotos: Verónica Ortíz.

 

No es el típico fondo que nació para manejar los excedentes de cuatro amigos con billetera. Tampoco es de esos que administran la liquidez de una familia o de los que han surgido para financiar proyectos de venture capital o salvar a pymes en desgracia.

 

Nada de eso. Lo de Prime-Infraestructura –ligado a José Cox, Ignacio Guerrero, Fernando Perramont y Ricardo Bachelet– escapa a esos códigos… De partida, solo reciben aportes de institucionales, sus inversiones no bajan de los 15 millones de dólares por proyecto y para garantizar su seriedad, operan en sociedad con empresas y empresarios de gran nivel. ¿Por qué? Porque no invierten en cualquier cosa. Lo hacen exclusivamente en proyectos relacionados con infraestructura.

 

-Los proyectos de infraestructura se adecuan perfectamente al perfil de inversiones de las compañías de seguro y las AFP –sostiene Ignacio Guerrero, socio fundador de Prime-Infraestructura–. Son seguros y de muy largo plazo. Un camino, un puerto o un aeropuerto, por ejemplo, necesitan de muchos años para recuperar la inversión y tienen la cualidad de ser muy rentables.

 

Reacios a la cosa pública, no fue fácil conseguir que estos muchachos nos contaran su experiencia… Y ni hablar lo que fue sacar la foto. Solo conseguir que José Cox quisiera posar fue una odisea. Menos mal que teníamos a Ignacio Guerrero de nuestro lado, quien movió todos los hilos para que resultara. Después de todo –y tal como dijo él mismo– era tiempo que algún medio le hiciera justicia a un trabajo de trece años.

 

-En este país uno levanta una piedra y aparece un fondo de inversión –dice Guerrero–. Hay varios estupendos, con gente muy preparada, pero hay otros que de verdad no agregan mucho. El nuestro es bien específico, pues solo invertimos en infraestructura. Partimos con CMB Prime, en 1994, y en diez años ya habíamos invertido en dos aeropuertos, un camino, un puerto y otras inversiones menores en temas de equipamiento. Luego, el año 2004, levantamos otro fondo e invertimos en otro puerto, dos aeropuertos y dos caminos. Como los dos estaban orientados a lo mismo, decidimos fusionarlos. Así nació Prime Infraestructura, que a la fecha ha invertido más de 90 millones de dólares con rentabilidades superiores al 12% anual.

 

Retornos garantizados Hasta ahora, los negocios estrella de este grupo han sido los puertos y aeropuertos. Varios de ellos los han levantado desde cero, logrando rentabilidades que hoy se ubican muy por sobre la industria nacional… Claro que no operan solos. En la mayoría de las concesiones y adquisiciones en que ha participado Prime ha ido con socios de primer nivel, muchos de los cuales, además de capital, aportan su experiencia.

 

Una de las primeras inversiones fue en Puerto Coronel (1996). El objetivo, cuentan los socios, era levantar un puerto de carga general y dado que se trataba de una zona que ya en esos años mostraba mucho movimiento forestal, los cálculos daban para “lanzarse a la piscina”. Así, junto con Celulosa Arauco y Constitución (50%), Inversiones Neltume Ltda. (16,67%) y Constructora Belfi (16,67%), Prime-Infraestructura (16,67%) fue en la licitación. Y no se equivocaron. Luego de ocho años el puerto transfiere cerca de 3 millones de toneladas de carga al año, de las cuales un 76% corresponde a productos forestales. Los ingresos, en tanto, superan los 18 millones de dólares anuales.

 

-La inversión inicial fue cercana a los 60 millones de dólares, con los que levantamos un muelle con cuatro sitios de atraque y un puente de acceso, diez bodegas, varios patios, áreas de circulación y una vía férrea central que se conecta con el ramal Concepción- Chiguayante –cuenta Fernando Perramont, socio fundador de Prime-Infraestructura–. Ahora estamos construyendo un muelle nuevo, con dos sitios de atraque. Cuando lo terminemos, vamos a construir los accesos para los barcos cargueros de carbón de Colbún. De aquí a fines de 2009 Coronel va a ser el puerto con más movimiento de la VIII Región, con una inversión total de 100 millones de dólares.

 

Prime posee también el 20% de Portuaria Mejillones, sociedad que el 2003 se adjudicó la concesión para la construcción, operación y mantenimiento del Terminal Nº1 del Puerto de Mejillones, en la II Región. Ahí están con Belfi y el grupo Von Appen, con quienes levantaron cuatro sitios de atraque, para la atención de naves de entre 12 y 14 metros de calado, sumando una inversión de 130 millones de dólares.

 

-La concesión de Mejillones dura hasta 2033, aunque tenemos la opción de extender el plazo hasta por dos períodos de diez años cada uno –sostiene Guerrero–. También tenemos una opción preferente para construir el Terminal Nº2 del puerto, así es que tenemos inversiones para rato. Y otra cosa. La concesión incluye un contrato mediante el cual Codelco se compromete a efectuar envíos por 1,35 millones de toneladas de cobre anuales por los próximos 15 años, por lo que una parte importante de los ingresos están garantizados.

 

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Otro segmento en el que Prime ha ingresado con éxito es en el de los aeropuertos. Hasta ahora se ha ganado la concesión de tres terminales y un cuarto al que, literalmente, le ha dado vuelta los números.

 

-Iquique fue el primer aeropuerto que se inauguró dentro de la nueva política aeroportuaria –cuenta Perramont–. En 1996 fuimos a la licitación con Lan, Belfi y el Fondo Las Américas y ganamos. Invertimos cerca de 165 mil UF en un terminal completamente nuevo. Y hoy, además del mantenimiento, nos ocupamos de la operación de los puertos de embarque, los estacionamientos, el uso de la cafetería, el salón Vip y los servicios de transporte.

 

El Terminal de Punta Arenas, por su parte, se lo adjudicó el mismo grupo el 2000, donde Prime aportó el 30% de las casi 400 mil UF que significó la inversión. La concesión de Atacama, en tanto, se la ganaron el 2003 en conjunto con Belfi, dando lugar a una de las obras de mayor envergadura que se ha levantado en regiones, con una inversión superior al millón de UF.

 

-El aeropuerto de Concepción fue una oportunidad de compra –sostiene Guerrero–. Méndez Junior, que era el concesionario, estaba pasando por una situación muy complicada y como nosotros tenemos una estupenda relación con los bancos, logramos refinanciar los pasivos a una tasa que nos cambió completamente el retorno.

 

 

 

El dolor de cabeza

 

 

Claro que no todo ha sido miel sobre hojuelas para este grupo. Como cualquier fondo de inversión, también se han pillado los dedos. La construcción de caminos, sin ir más lejos, les ha traído varios dolores de cabeza, ya sea porque estimaron mal el flujo o porque lisa y llanamente era una mala inversión. -El Camino La Madera nos ha hecho sufrir bastante –cuenta Guerrero–. Nos equivocamos fuertemente en la definición de demanda. Sin embargo, estamos convencidos de que vamos a sacar el camino adelante, con retornos bajos, pero positivos.

 

La Madera, para ubicarse, conecta las localidades de Los Angeles, Angol, Nacimiento y Santa Juana con Concepción y los puertos de la VIII Región. La concesión tiene un plazo de 25 años (de 1994 a 2019). La sociedad formada por Prime, donde también participan Belfi y el Fondo Las Américas, se encarga de la operación y mantenimiento del camino y de la asistencia de emergencia a los usuarios, quienes pagan un peaje diferenciado según el tipo de vehículo.

 

El Camino Nogales-Puchuncaví es otra apuesta delicada. La compraron hace poco más de un año a una empresa constructora, y aunque hasta aquí los flujos han mejorado, confiesa que hay que esperar un par de años para saber si el negocio realmente valió la pena.

 

-Hicimos un aumento de capital, con lo cual pudimos refinanciar todos los pasivos, fijar la tasa de interés y convertirlo en un negocio que promete ser muy bueno, –dice Guerrero.

 

Pero por lejos la inversión vial más sui generis que han hecho es la de la conexión Las Rejas. Se trata de un eje vial de 4 kilómetros desde la intersección Las Rejas-Alameda hasta Las Rejas- Avenida Suiza.

 

-Es una calle con un gran puente –dice Guerrero muerto de la risa–. Lo hicimos en sociedad con Belfi y el grupo BCF. Un dato interesante es que esto forma parte de las obras de infraestructura del Transantiago. Ellos nos pagan.

 

Y claro. Según el reporte, la sociedad concesionaria recibe pagos trimestrales prefijados de parte del operador financiero del Transantiago, correspondientes al pago de la inversión y su retorno asociado y de las obras de mantenimiento de las vías que debe efectuar la sociedad durante el período de concesión (56 trimestres).

 

-No existe ningún fondo que diga que lo haya hecho todo bien –sostiene Guerrero–. Nosotros nos comprometimos con una rentabilidad de dos dígitos y lo hemos cumplido. Hay que tomar en cuenta además, que la velocidad de hacer negocios en infraestructura es bastante lenta. En trece años hemos invertido en trece proyectos, lo que habla de un promedio de un proyecto por año.

 

-Eso es poco en cantidad, pero estamos hablando de más de 90 millones de dólares (solo el fondo) –acota Perramont. -Y eso que nos llegan todos los proyectos de infraestructura que se hacen en Chile –continúa Guerrero–. Y van quedando bastante pocos… Hace un tiempo recibimos una invitación para participar en Perú, pero lo estamos estudiando. La experiencia en Chile no nos garantiza el éxito allá.