“Siempre quise ser científico. Cuando terminé la carrera de Biología en la Universidad Católica lo obvio era hacer un doctorado, y como mi sueño era estudiar en Italia (mi papá llegó a Chile a los cinco años escapando de la guerra), postulé a una beca. No me la gané y de frustrado dije: ‘Me voy […]

  • 21 diciembre, 2017

“Siempre quise ser científico. Cuando terminé la carrera de Biología en la Universidad Católica lo obvio era hacer un doctorado, y como mi sueño era estudiar en Italia (mi papá llegó a Chile a los cinco años escapando de la guerra), postulé a una beca. No me la gané y de frustrado dije: ‘Me voy igual’. Así que partí, porque además mi sueño era estudiar allá y encontrar la vacuna contra el sida. Era fines de los 90 y el sida ya había matado a más de 30 millones de personas en el mundo, así que yo quería encontrar la cura.

Partí a Italia solo con una lista de investigadores que me había dado la amiga de una prima que trabajaba en ese país. Tenía 25 años y golpeé la puerta del investigador que trabajaba en Milán. Con él estuve trabajando en el Hospital San Raffaele y entré al doctorado en Biotecnología Aplicada a las Ciencias Médicas en la Universidad de Milán.
Conocí a mi señora que es inglesa y fui a hacer el postdoctorado en la Universidad de Cambridge. Ahí contacté a Cristián Hernández y junto a Pablo Valenzuela creamos Bionexa y RedCiencia, una plataforma de networking de científicos chilenos en el mundo. En ese tiempo también me di cuenta de que había muchas muestras médicas de estudios clínicos que no se usaban, así que formé el primer banco de muestras de Europa, para que los investigadores con menores recursos pudieran tener acceso a estas.

En Londres trabajé en el Medical Research Council, en estudios clínicos para Europa y África. Veíamos casos de gente infectada con sida y otros virus, y probábamos tratamientos. Me fui acercando cada vez más a mi sueño: las vacunas. Ahí me contactó Novartis que tenía sede en Siena, en el centro de Italia. Trabajé ahí hasta mayo de este año cuando me llamó Takeda, la farmacéutica más grande de Japón con sede en Zúrich. Soy director científico en dos proyectos muy interesantes: el desarrollo de una vacuna contra el zika, financiado por el gobierno de Estados Unidos; y un proyecto con la Bill & Melinda Gates Foundation para erradicar la polio en el mundo. Siempre he querido volver a Chile, creo que en un futuro puede ser, pero ahora estoy bien acá: se puede hacer ciencia y vivir bien. Allá es más aperrado”.