El ex presidente de Metro está absolutamente privatizado. Lleno de directorios, donde incluso comparte sillón con el ex ministro de Hacienda, Sergio de Castro. ¡Qué tal! Así es su nueva vida.

  • 7 septiembre, 2007

El ex presidente de Metro está absolutamente privatizado. Lleno de directorios, donde incluso comparte sillón con el ex ministro de Hacienda, Sergio de Castro. ¡Qué tal! Así es su nueva vida.Por Javiera Moraga; foto, Enrique Stindt.

 

Fernando Bustamante es hombre de rituales. Lleva casi dos años lejos de la presidencia de Metro, pero sigue tomando un par de días a la semana el tren subterráneo para ver cómo está marchando. ¿Deformación profesional? Quién sabe, aunque él puede decir con toda propiedad que el servicio está mejor que en marzo, pero que todavía está lejos de como él lo dejó.

 

Mañoso o no, lo cierto es que este empresario tiene rasgos distintivos que lo hacen especial para quienes lo conocen. Es de esos hombres que duermen pocas horas, que sagradamente se levanta a las 7 de la mañana para hacer su rutina de ejercicios de ¡dos horas! y que, de hecho, tiene un gimnasio perfectamente equipado en su casa para optimizar el tiempo.

 

Y como dice el refrán “mente sana en cuerpo sano”, Bustamante es además un gran lector. Y vaya que lo saben los ejecutivos del Metro que trabajaron con él. Dicen que les tenía una lista obligatoria de 50 títulos y otra optativa para tener temas de qué hablar en los viajes que por la empresa les tocaba hacer por el mundo. “Y el que no leía se quedaba abajo”, dice Bustamante en tono de broma.

 

Pero Metro ya es pasado. Hoy Bustamante está en más de cinco directorios realmente atómicos. De hecho, Sergio de Castro junto a sus socios lo salieron a buscar para que ocupara un asiento en Chamisero, en donde ya figura por unanimidad como presidente. Bustamante es un hombre informado, contactado y de gran criterio.

 

 

 

-¿Qué se siente estar alejado de los círculos de poder?

-Me preocupa muy poco. La verdad es que durante los seis años de Lagos eso del círculo de poder fue más mito que realidad. En ese período cumplí una función más gerencial, como fue la dirección ejecutiva de Metro. Pero dado la vinculación personal que había se me asignaba una serie de cosas que yo ni siquiera había dicho, o se hablaba de reuniones en las que ni siquiera había estado. La verdad es que no echo de menos el poder porque nunca me sentí parte de él. Siempre he pensado que el poder hay que usarlo en función de algo, y hace muchos años que no tengo proyecto político propio.

 

 

-Bueno, estará alejado pero me imagino que seguirá viendo bastante a su amigo Lagos…

-No mucho. Lo que pasa es que casi siempre está de paso por Chile y para juntarme con él tendría que ir a Nueva York o Europa. Hoy en la mañana conversábamos porque venía llegando de Europa, pero pronto se va a dar charlas a una universidad cercana de Boston por un mes. Su actividad está 99% fuera de Chile, como representante de las Naciones Unidas para el calentamiento global; en temas de salud internacional y como presidente del Club de Madrid, que reúne a ex presidentes. Además, está dictando charlas sobre la realidad de América latina y el mundo.

 

 

-Al parecer ha decidido privatizarse ciento por ciento. ¿No le ofrecieron ningún cargo?

-Siempre creí que estaba en comisión de servicio en Metro, porque me siento una persona del mundo privado. Cuando terminó el gobierno de Lagos el privatizarme fue para mí una cosa normal, ya que yo dejé el mundo privado para participar en el gobierno. Ahora si me preguntas si en este gobierno me ofrecieron algo, no, no me han ofrecido nada.

 

 

-Y si la presidenta lo considerara, ¿volvería?


-Estoy muy bien donde estoy. Lo que hice en el pasado, fantástico, pero en lo que estoy hoy me agrada muchísimo.

 

 

-¿Cuál es su receta? ¿Por qué es tan solicitado en los directorios?

-No sé, tal vez por el peso de los años. Estoy trabajando desde los 15, es decir llevo 50 y tantos años de labor. Eso es experiencia. Y se presentan ciertas cosas que no son iguales, pero tienen ciertas similitudes. También soy un gran lector de cosas técnicas y no técnicas.

 

 

-¿Qué está leyendo ahora?

-No sé si lo vas a poder publicar. La puta de Babilonia, del colombiano Fernando Vallejos. El libro me lo recomendó Juan Antonio Guzmán, que lo excomulguen a él, porque es un libro de una herejía brutal. En mi condición de agnóstico me he sometido a las recomendaciones de un creyente observante como es él.

 

 

 

Directorios a mil

 

 

-Ahondemos en su labor directiva. Hoy está en Telefónica…

-Sí, y creo que es una empresa multinacional que ha dado un tremendo salto en los últimos diez años. Que tiene presencia en Europa, Inglaterra, China, América latina, prácticamente en todos lados. Es una empresa que ha dado un salto en todo lo que es globalización y avance tecnológico. Creo que en Chile está haciendo un esfuerzo muy grande por tener una calidad de servicio mejor, ya que se pasó por etapas de turbulencia.

 

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-Pero convengamos en que la empresa ha estado sometida a un proceso constante de cambios.

-A mí me han cambiado la empresa unas tres veces. Llevo seis años en el directorio, desde que la telefonía fija era la base de todo. Después vino la era móvil y ahora llegamos a que Telefónica es una empresa de comunicaciones globales. De hecho, estamos en un plan piloto para hacer todo lo que es Imageneo, un sistema interactivo en que vas a poder tener un banco de películas a través de la televisión. Yo lo tengo instalado en mi casa a modo de prueba. Es como tener un Blockbuster en la casa.

 

 

-¿Y cómo se ha sentido en el rubro inmobiliario?


-Estoy en Chamisero, que diría que es uno de los proyectos más importantes de estos momentos. Chamisero fue un predio de 1.600 hectáreas y hoy quedan para comercializar del orden de 350 urbanas y 311 de parcelas. Diría que es difícil encontrar un paño de esa magnitud en Santiago. Además es uno de los lugares con mejor conectividad. Tú estás cerca de todos los lugares, del centro, del barrio alto.

 

 

-Relacionado con el tema inmobiliario está el negocio de los estacionamientos. ¿Cuál es el análisis que hace desde el directorio en que usted participa?

-Estoy en Avertis Saba que es una empresa española que ha ido incursionando en distinto tipo de negocios. ¿Cuál es el análisis que hace esta empresa? Bueno, que en Santiago están entrando más de 100 mil autos al año y que el número de autos por familia está creciendo a todo nivel, en especial en los barrios populares. De ahí a que se produjera congestión en todas las calles y que en éstas no se permitiera estacionar había un paso. Por eso que desde hace tiempo estaba claro que los estacionamientos subterráneos serían un tema fundamental.

 

 

-¿Cómo se conecta con las otras dos empresas en donde participa: los laboratorios y Valmar?


-A los laboratorios Drag Pharma estoy vinculado hace 25 años por una relación de amistad. Hugo Orellana fue quien creó las instalaciones de este laboratorio dedicado a temas veterinarios. Hoy ha habido un cambio generacional y una profesionalización de la empresa, en la cual uno de los hijos asumió la gerencia general y el otro está generando nuevos proyectos. Al directorio hemos ingresado personas con distinto expertise y de distintas vertientes con el objeto de profesionalizar la empresa. La idea en un futuro es salir al exterior. Ya hemos hecho incursiones en Perú, México y la idea es seguir avanzando. Valmar, en tanto, es un proyecto de Nicolás Imschenetzky, en el cual yo estoy mucho más inclinado al área inmobiliaria que al casino. Valmar se ha encargado de desarrollar grandes proyectos en Concepción y en una zona del orden de 55 hectáreas emplazará un proyecto que va más allá del casino. Te diría que la empresa ha construido en Concepción unas 40 mil casas y está vendiendo sobre mil anuales. Me parece que es un tema de gran alcance y proyección.

 

 

 

De todo un poco

 

 

-¿Qué piensa de Sebastián Piñera y del tema del fideicomiso?


-Mire, hace dos domingos leí un artículo de Carlos Peña y voy a plagiarlo un poco. Creo que a Piñera uno lo tiene que analizar no en función de lo que le pasa a cualquier ciudadano. Si cualquier ciudadano compra o vende acciones está bien, pero es distinto cuando una persona pretende ser presidente de la República y no hay claridad respecto a qué hará con un patrimonio de 2 mil millones de dólares. Además, él está presente en empresas que pueden tener conflictos. Hoy Lan no puede aterrizar en Perú y tiene que hacer vuelos directos a Miami. Ese es un problema que por cierto afecta a la empresa, pero también afecta al país. A Lan también le costó muchísimo entrar a Argentina y eso tiene que ser con apoyo político. Entonces tú empiezas a ver que es un tema de volúmenes. No es lo mismo cuando yo era dueño de Copelia, que ser dueño de Lan, son dos cosas bastante distintas.

 

 

-Sinceramente, ¿cree que la Concertación está desgastada?

-Estar 17 años en el poder es mucho tiempo, pero creo que la Concertación tiene gran capacidad de irse renovando. Si la Concertación ofrece más de lo mismo, puede tener problemas. El gobierno de Lagos hubiera sido impensable en la época de Aylwin porque ahí el objetivo era la pacificación. Así, cuando miras el gobierno de Lagos, dado que existió uno de Aylwin y uno de Frei, lo que encuentras es un gobierno en que lograste todos los acuerdos de libre comercio y te tomaste la globalización en serio. Eso es renovarse.

 

 

-¿Y su opinión acerca de la agitación sindical y del sueldo ético?


-Hace años fui presidente de los empleados del Petróleo y dirigente gremial. Creo que el gran problema se podría calificar como el de la piñata. Nosotros, por el precio de los commodities, fundamentalmente el cobre, hemos acumulado una cantidad de recursos que pueden llegar a 20 mil millones de dólares a fin de año. Esta piñata es diferente a la que existe en los cumpleaños de los niños. Esta tiene compartimentos y, por tanto todos tratan de pegarle un palo para que les caiga algo. Mi primer gran temor es que cuando la gente siente que hay recursos, todos quieren parte de ellos. Y si los recursos no se manejan bien terminan favorecidos los de siempre. Por ejemplo, en la huelga de Agrosuper y en la huelga de Codelco yo pienso que están todos sobre el salario mínimo y el salario ético. Sin embargo, ahí es donde se plantean las mayores cosas y las reivindicaciones para tomar otro pedacito más.

 

 

-¿Y qué propone?

-Es en estos casos, de excedentes, cuando se puede hacer cosas muy en serio con aquellos que no tienen herramientas de presión. Todos estamos de acuerdo en que tenemos que aportar para poder recibir algo. El problema es cómo distribuimos y cuánto le toca a cada uno. En la medida en que todo esto se plantee como se está planteando, es un mal dilema. Pienso que el 90% de las empresas que transan en bolsa deben estar por sobre el salario ético y que el problema radica en que si yo impongo un salario ético por ley, afectará al 80% de la masa laboral chilena que está en las pymes. Lo concreto es que puedo generar una situación bastante peor.

 

 

-¿Qué le ha faltado a la administración de Michelle Bachelet?

-Me he impuesto una autorrestricción en el sentido de no opinar sobre el gobierno. Lo único que puedo plantear es que le vaya estupendo, porque le tengo un gran cariño a la presidenta. Pero no voy a criticar a través de los medios.

 

 

-¿Y el Transantiago?

-También prefiero no meterme. Estuve voluntariamente en la comisión investigadora y ahí planteé cuál era mi punto de vista.