Felipe Harboe, 47 años. Senador PPD.

  • 24 octubre, 2019

“Lo primero que corresponde –para entrar a conversar– es pedir disculpas. Lamentablemente, aquellos que creemos en un Estado, hemos fracasado. Algunos llevamos varios años promoviendo que los ciudadanos tengan algunas garantías básicas en educación, salud, vivienda, en derechos laborales. No hemos podido conseguirlo. Creo que uno de los principales topes que hemos tenido han sido los ministros de Hacienda, pero asumo que nuestro rol es tratar de materializar nuestra visión. Fracasamos en eso. Mejoramos muchas cosas en cobertura de salud, pero no tuvimos la fuerza para poder ganar –con argumentos y con votos– la necesaria reforma de pensiones, de sueldo mínimo, condiciones laborales y segregación urbana. No nos ha ido bien. Es evidente que tenemos diferencias y tenemos que sincerarlas ante el país. Yo no pienso igual que Juan Antonio Coloma. Él cree que todo lo define el mercado. Yo creo que lo que tenemos hoy día es una explosión social en contra de que el mercado lo defina todo. No soy estatista, pero el Estado tiene que jugar un rol de regulación y de dar garantía en derechos básicos como salud, educación, vivienda y condiciones laborales.

Entiendo la molestia y frustración social, pero no comparto los saqueos. Sé que hay un malestar con el mundo político, pero al menos en mi caso, yo he votado a favor de la mayoría de los proyectos del gobierno. Sí reconozco que hay una parte de la oposición que entiende que ser oposición es obstruir. Pero hay otra oposición de centroizquierda moderna progresista que entendemos que nuestro rol opositor es intentar mejorar las condiciones de los que tienen menos.

Ahora, en esta crisis, debemos tener disposición inmediata al diálogo con un gobierno de derecha que está en el suelo. Hoy tenemos un gobierno que puede no terminar su mandato y hay algunos que sacan cálculos positivos de eso. Nosotros no. Tenemos un Presidente que fue elegido democráticamente y hay que respetar la soberanía popular. Por eso, lo primero es reafirmar nuestra voluntad de diálogo. Ya lo hemos hecho. Lo segundo es que el diálogo no puede ser vacío. Nosotros hicimos una propuesta de cuatro puntos. Se llama “Agenda de Descompresión Social” y que tiene que ver, adicionalmente, con una disputa más de fondo para hacer cambios estructurales. Creemos que no puede seguir existiendo un pago de la salud pública a las clínicas privadas. La salud pública tiene que garantizar la atención oportuna y de calidad a la gente. También hay que hacer una discusión de fondo respecto de la calidad de la educación y dejar de discutir en el margen. Los papás viven con frustración porque ven que la educación de sus hijos es mala, es insegura y están en la obligación de pagar una educación privada. Pero cuando el 55 por ciento de los trabajadores ganan menos de 353.000 pesos, evidentemente algunos pueden y otros no.

Estos días me he emocionado. Así como para un empresario es tremendo que le destruyan su empresa, porque le destruyen parte de su vida, para mí la democracia y el servicio público han sido parte de mi existencia. Luché para recuperar la democracia y ver ahora que los militares tienen que estar controlando el orden público, porque no hemos sido capaces de crear una cultura de respeto, es tremendamente doloroso. Me frustra que los parlamentarios jóvenes no participen del diálogo. Ellos no conocieron lo que fue la dictadura y el proceso de los años de la transición. Evalúan con la métrica de hoy lo que se hizo ayer. La democracia era mucho más frágil. Ellos vienen como a refundarlo todo. Me duele. Me da rabia que un diputado crea que todavía es dirigente estudiantil e increpe públicamente a los militares que están controlando el orden. Eso me produce pena. No solo porque no entiende cuál es su rol, sino porque no entiende cuáles son las consecuencias de la imagen pública que eso genera. Me produce profunda angustia que haya un sector del país que se niegue a conversar. Cuando el país está en crisis, nadie puede negarse al diálogo. Conversar, abrir puentes, es consustancial a la política”.

“Nuestra rabia es con los parlamentarios”

Siendo las 12:30 de la tarde del lunes 21 de octubre, cerca de 15 personas entran al Lider de Renca, entre Miraflores y La Rambla, con bolsas y cajas: se llevan lo poco que les dejó un violento fin de semana de manifestaciones y saqueos extendidos por el país. Conversamos con cuatro de ellos: Norma Calluqueo, 54. Asesora de aseo; Benjamín Paillavín, 15. Alumno del Colegio Jorge Alessandri; Manuel Manríquez, 49. Emprendedor; Francisco Álvarez, 54. Vigilante de empresa de seguridad. Lee la nota aquí.