El ex canciller hace una dura crítica al manejo de la política exterior chilena que, a su juicio, busca mantener buenas relaciones con los vecinos aún a costa de sacrificar nuestros intereses y donde la ideología domina a la estrategia. Errázuriz fue ministro de Relaciones Exteriores y embajador de Chile en tiempos de Pinochet, pero hasta ahora se mantiene en la primera línea de la trastienda de la Cancillería.

  • 19 marzo, 2008

 

 

"Los vecinos nos tomaron el pulso y nos manejan a su ritmo"

 

El ex canciller hace una dura crítica al manejo de la política exterior chilena que, a su juicio, busca mantener buenas relaciones con los vecinos aún a costa de sacrificar nuestros intereses y donde la ideología domina a la estrategia. Errázuriz fue ministro de Relaciones Exteriores y embajador de Chile en tiempos de Pinochet, pero hasta ahora se mantiene en la primera línea de la trastienda de la Cancillería. Por M.Angélica Zegers V.Fotos, Enrique Stindt

 

Con Hernán Felipe Errázuriz se da una coyuntura bastante afortunada. De los temas que se imponen en la pauta noticiosa de estos días, salvo tal vez en lo policial, este abogado tiene una relación natural con prácticamente todos. Es como entrevistar a un Médicis –incluida una natural inclinación por el glamour y la estética– dada la enorme cantidad de materias que domina. Su trayectoria profesional es lo que ha ido determinando ese conocimiento. Sólo en el gobierno militar fue consecutivamente ministro de Minería, presidente del Banco Central, embajador en Estados Unidos y, finalmente, canciller.

 

Absolutamente privatizado, Errázuriz es socio del estudio de abogados Guerrero, Olivos, Novoa y Errázuriz, y participa en varios directorios de empresas. Pero su interés por lo público lo expresa como consejero de Libertad y Desarrollo y, obviamente, en la política exterior. No deja de llamar la atención que habiendo sido colaborador directo de Pinochet, Errázuriz se haya mantenido en todos los gobiernos de la Concertación como miembro del Consejo de Política Exterior del ministro de Relaciones Exteriores, lo que da una idea sobre cuánto pesa su opinión en estos asuntos. Porque aún cuando critica abiertamente la postura chilena en relación a los eternos conflictos con Bolivia y Perú, fue convocado por el canciller Foxley para formar parte del consejo asesor que está viendo el tema de la presentación peruana en La Haya por la delimitación marítima entre ambos países.

Desde su tribuna como editorialista del diario El Mercurio, Errázuriz da rienda suelta a su pasión por los temas internacionales y es en esta área donde manifiesta sus mayores aprensiones. Sin mucha diplomacia ni correcciones políticas, así como en su momento se manifestó frontalmente en contra de la decisión del ex presidente Lagos de no apoyar en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas la intervención de Estados Unidos en Iraq, hoy tampoco le concede mucho al gobierno en su política exterior. No quiere que lo definan como un duro, pero sus opiniones son tajantes. Eso sí, mantiene un impecable humor y la verdad, nada de lo que ocurre parece intranquilizarlo mucho. Ni siquiera la baja del dólar: “me gusta el encaje en todas sus formas”, dice riendo, por mucho que también se ha visto afectado con una parcela en la que cultiva paltas y donde dice que las ha visto verdes. Fumador impenitente y galán empedernido, es un hecho que después de haber tenido cinco hijas mujeres y estar conectado permanentemente con ellas, nada lo agita demasiado.

 

La política del apaciguamiento

 

-¿Cuál es su balance sobre la política exterior chilena?

 

-En lo extra regional, en las relaciones con Europa, Estados Unidos y Asia, el manejo ha sido correcto. Pero en un aspecto prioritario, como es lo regional y especialmente con los vecinos, hay muchas razones para ser crítico. Se ha mantenidouna política a mi juicio equivocada, de apaciguamiento, en que frente a cualquier problema, por grave que sea, la tendencia es conceder. Si Perú cambia los límites marítimos o los bolivianos disponen en su Constitución que les pertenece territorio chileno, el gobierno prefiere mirar para otro lado y reaccionar a última hora. Con los vecinos tenemos oportunidades desaprovechadas de cooperación y seguimos con agendas anacrónicas que no definimos claramente.

 

 

-¿No hace distinción entre los gobiernos de la Concertación, porque justamente se alababa al ex presidente Lagos por la firmeza que tuvo en su política exterior?

 

-El ex presidente Lagos era definido, pero en general la política exterior vecinal e la Concertación ha sido vacilante. Se recurrió al Tribunal Constitucional para que dejara sin efecto la ley que establecía el límite de la provincia de Parinacota en el hito uno porque la cancillería peruana reclamó. La ley era iniciativa de la presidenta, había sido sancionada por unanimidad por el Congreso y al final se cambió la redacción por el eufemismo de que la provincia de Parinacota limita al norte con Perú. Algo muy parecido pasó en esos mismos días con el programa Epopeya, sobre la Guerra del Pacífico, cuando el hoy ministro Vidal, en ese momento presidente de Televisión Nacional, citó a reunión extraordinaria por los reclamos de Perú y finalmente se suspendió la emisión. Hay que recordar también el caso de los subofi ciales chilenos que, en una actuación casi de Woody Allen, entraron al consulado argentino en Punta Arenas. El gobierno chileno se fabricó una crisis, reaccionó con histeria, llevó el asunto a nivel presidencial y de cancilleres y llamó a retiro a generales y ofi ciales chilenos del más alto nivel que no tenían responsabilidades directas. Esas reacciones no son las mejores soluciones. No creo que en otro país donde se descubra una incursión tan absurda, se eleve el tema a esos niveles y se otorguen disculpas públicas, y tampoco creo que se revisen decisiones soberanas por reclamos de otras cancillerías. Por lo demás, cuando se descubrió en esos tiempos que a la embajada de Chile en Lima le habían puesto micrófonos, actuamos discretamente, como debe ser.

 

-Me parece que una cosa son las relaciones en el contexto de lo que fue la guerra fría y otra distinta el tipo de relaciones que se aspira a tener en los tiempos modernos, más amigables y colaboracionistas…

 

-Siempre esos desencuentros se resuelven discretamente por la diplomacia y, en los casos de espionaje, por los servicios de inteligencia, que se deben muchas cosas entre ellos. No se meten los presidentes, ni se echan generales, ni se cambian leyes, ni se suspenden programas de televisión. El tema es que Chile tiende a optar por eludir el problema de fondo y agachar el moño. A Bolivia, por ejemplo, se le crean expectativas de que va a tener salida soberana al mar. Los riesgos y costos de crear frustraciones son altísimos. Lo que más sirve a los dos países es mejorar la infraestructura para el intercambio. Más posible y útil que ceder territorio para un puerto boliviano es mejorar la infraestructura para el comercio.

 

Derecha en baja

-¿Quién tiene mayores posibilidades de llegar a la presidencia de Estados Unidos?

-Conocí personalmente a Mac Cain desde que comenzó su carrera política como representante, hace 20 años. Conoce el sur de Chile y en una oportunidad pasó el año nuevo en Valparaíso. Creo que sería un buen presidente de Estados Unidos, pero arrastra el lastre de Bush, aunque sea injusto, porque él fue un crítico muy abierto de la política de Estados Unidos en Iraq. Entre Hillary y Obama el tema es complicado. Ninguno de los dos tiene los votos necesarios como para ganar la nominación demócrata. Si no se ponen de acuerdo, su nominación dependerá de lo que resuelvan en la convención del partido los súper delegados, electores que no son elegidos en primarias, sino ex gobernadores, senadores, ex presidentes del partido o alcaldes, que son cerca de 900 nombrados por el partido. Lo que está por verse es si este grupo se inclinará simplemente por el candidato que tiene más delegados elegidos en las primarias o por quien estiman que sería un mejor presidente o tiene más posibilidades frente a Mac Cain. En todo caso, me temo que le toca a los demócratas.

-¿Cómo es eso?

– Bush no lo ha hecho bien y son ya ocho años. Algo parecido nos pasa a nosotros con este gobierno y con las posibilidades de Piñera, que se ven muy acrecentadas porque la gente ya está cansada de ver cómo se malgastan los recursos y aumenta la ineficiencia. Ganar en Chile es todo un desafío, ya que las derechas no lo están pasando bien en el mundo; perdió Rajoy en España, a Sarkozy le fue mal en las municipales, Angela Merckel también tuvo un traspié en Alemania y la derecha también perdió en Malasia.

-¿Quién le compite mejor a Piñera?

-El ex presidente Lagos, porque José Miguel Insulza postulará siempre y cuando no compita con Lagos y las encuestas no favorecen a Soledad Alvear. Hay quienes dicen que Lagos no va a ir porque quiere que lo unjan y no pasar por primarias, pero si un grupo importante de demócratacristianos se inclina por Lagos no va a haber necesidad de primarias o serán sólo una formalidad. Pero todavía pueden pasar muchas cosas.

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-El gobierno ha sido claro en que no se está debatiendo la soberanía…

 

-Puede ser que no se haya dicho que existe la posibilidad de ceder soberanía, pero pasamos debatiendo alternativas y nunca cerramos los temas.

 

-¿Cómo se puede ser más firme, por ejemplo con Argentina, si ese país no respeta los acuerdos convenidos?

 

– Descontando la crisis del año 1978, lo que más ha impactado la relación entre Chile y Argentina ha sido el tema del gas, porque rompió la confianza bilateral lograda después del tratado del 84 y porque millones de hogares chilenos han sufrido y seguirán sufriendo las consecuencias de las restricciones del suministro. Sin embargo, hay que ser justos, porque este problema no es únicamente de política exterior, también contribuyó la imprevisión en la política energética desde el gobierno del presidente Frei Ruiz-Tagle en adelante. No hay que olvidar que el uso del gas fue incentivado por el gobierno a través de la política tarifaria, de reducir la matriz energética y por la modificación de la ley eléctrica que obligó a las empresas hidroeléctricas a responder incluso en situaciones de sequía extrema. A ello se suma que se acogieron presiones políticas, ambientalistas e indigenistas. Las consecuencias de esta política se ven ahora.

 

-También es cierto que durante mucho tiempo tuvimos energía muy barata por el gas y, tal vez, lo que hay que discutir ahora es cuánto se está dispuesto a pagar por energía segura.

 

-Otra vez lo barato termina costando caro. Una parte importante de la infraestructura de gasoductos quedó a pérdida y reconvertir las generadoras para operarlas con fuel ha sido carísimo y riesgoso. Podríamos decir que hoy producimos electricidad con Channel 5. Hubo imprevisión y también una cierta decisión de no aprovechar nuestro potencial de hidroelectricidad, la única fuente de energía propia relevante, limpia y renovable. No deja de ser sintomático que salvo el ex presidente Frei, que fue a Ralco, ningún presidente de la Concertación haya ido a la inauguración de una central hidroeléctrica. La planta de GNL debió haberse pensado junto con la suscripción de los protocolos y contratos para el gas argentino, con lo cual, además, se habrían ogrado mejores precios. Y la planta de respaldo de Metrogas en Peñalolén se debió haber hechohace cuatro años. Además, debió haberse puesto término al monopolio estatal de los hidrocarburos e incentivado las exploraciones y el desarrollo privado del gas en Magallanes.

 

-Entonces, no se puede achacar el problema del gas a un manejo deficiente con las autoridades argentinas…

 

-Todos esos desaciertos se mezclaron con un mal manejo de la política exterior, porque se creyó que Argentina, por afinidades políticas de los gobiernos, nunca nos cortaría el gas. Hay que acordarse de los viajes que hacían a Argentina parlamentarios de la Concertación, que se paraban afuera de la Casa Rosada asegurando el suministro… y al otro día nos reducían la cuota a la mitad, como para que no nos quedaran dudas. Los vecinos nos tomaron el pulso y nos manejan a su ritmo.

 

-Usted dice que no es duro, pero deja entrever que hay que adoptar casi una política de choque con los argentinos…

 

-No se trata de eso, hay intereses compartidos desaprovechados, lazos muy valiosos y no tenemos problemas históricos que nos dividan; hay un mundo de oportunidades, pero nos falta imaginación y Chile no quiere quebrar huevos con gobiernos que considera afines.

 

-¿Cree realmente en la reconversión de Alan García o, una vez más, se termina agitando el problema con Chile como una forma de lograr apoyo interno en Perú?

 

-Este es otro Alan García del que gobernó a fines de los ochenta. A mí me tocó el cierre de la frontera que se decretó n su gobierno, como una manera de impedir que se exportaran alimentos que escaseaban a precio fijado para venderlos en Chile. El primer gobierno de García fue un desastre, ahora es otra cosa. El tema marítimo simplemente indica que la cancillería peruana es profesional y que sigue adelante con sus intereses con independencia de los gobiernos. La política exterior es un asunto mucho más de Estado que de gobiernos.

 

-¿Hasta cuándo se puede aceptar que se discutan eternamente tratados vigentes entre dos países?

 

-Este es el éxito de sectores nacionalistas peruanos que tienen afanes reivindicacionistas permanentes y porque, además, les sirve internamente a sectores como el de Ollanta Humala.

 

-¿Por qué la comunidad internacional no da un mayor apoyo a Chile en este tema si tiene a la ley de su lado?

 

-Deberíamos realizar una acción internacional que explique el caso chileno a la comunidad internacional y las consecuencias que se derivan de revisar los límites, trabajo que sí hace Perú con mucho celo, no sólo en el exterior, sino también anivel interno. En Perú no hay dos opiniones a la hora de querer revisar los tratados y lograr más territorio.

 

 

Diplomacia ideológica

 

¿Cómo evalúa la actuación de Chile en el conflicto que enfrentó a Ecuador y Colombia?

-El punto de partida de la presidenta y de la cancillería fue precipitado y parcial; al comienzo no se tenía el cuadro completo y solamente pidieron explicaciones a Colombia por haber violado la soberanía de Ecuador. Aquí había que pedir muchas explicaciones y disculpas, no solamente a Colombia, también a Ecuador y a Venezuela. Ahora aparece que en Ecuador estaban refugiados miembros de la guerrilla en once sitios y que había afinidades de algunos personeros del gobierno del presidente Correa con las FARC y nunca ha sido un misterio que Chávez financia a las FARC para desestabilizar al gobierno de Uribe. En el curso de los días la posición chilena se fue equilibrando y tuvo un mérito importante al coincidir con otros países liderados por Brasil, que finalmente es la primera potencia de Sudamérica.

 

-El tema es que más allá de que las FARC operaran en Ecuador hay una violación de soberanía de parte de Colombia y quiero saber si hay excepciones al principio de que no se puede violar el territorio ajeno…

 

-Nadie discute que hubo una intervención en territorio extranjero, pero este accidente todo el mundo sabía que se iba a producir si los dirigentes de las FARC se refugiaban en las fronteras vecinas. El conflicto de las FARC es de larga data y muy complicado, pero claramente hubo un cambio de escenario con la irrupción de Chávez. El presidente venezolano y los caudillos de la FARC tenían una estrategia común de legitimarse, para que esa organización deje de ser considerada terrorista, como está calificada por la Unión Europea y Estados Unidos, porque para ellos se trata de un grupo subversivo de reivindicación. Todos saben que liberan rehenes y negocian internacionalmente para legitimarse, pero han fracasado. Hoy las FARC están desacreditadas, se las está arrinconando y responden simplemente al dinero, porque sus integrantes han sucumbido al narcotráfico, a las millonarias recompensas por liberar a los secuestrados y –últimamente– a las que se ofrecen por sus líderes, como ocurrió con Iván Ríos, asesinado por uno de sus guardias. Las bases perdieron la mística, no les queda nada que ofrecer y se enredaron con el chantaje, el narcotráfico, el secuestro y el asesinato.

 

-¿No debió el presidente Uribe pedir el apoyo de su par ecuatoriano?

-Hay que ponerse en el lugar, se trata de una selva densísima y a sólo mil quinientos metros de la frontera colombiana, no más. Uribe reconoce que violó territorio ecuatoriano y pidió disculpas, pero él también actuó en legítima defensa, porque hay centenares de colombianos y extranjeros secuestrados y la FARC son una amenaza permanente a la seguridad de Colombia.

 

“Con los países
vecinos tenemos
oportunidades
desaprovechadas
de cooperación
y seguimos con
agendas anacrónicas
que no definimos
claramente”.

-¿Cree que con esto se acabó la posibilidad de lograr una mayor liberación de rehenes por parte de las FARC?

 

-Dado el actual estado de descomposición de las FARC lo natural es que se llegue a una liberación a cambio de rebajas de penas y de políticas de reinserción, porque es muy difícil una solución por la vía de una negociación internacional. Los propios miembros de las FARC, algunos extraditados en Estados Unidos y que cumplen penas de 60 años por secuestro o asesinato de americanos, han dicho que les van a aplicar la misma cantidad de años de secuestro a sus víctimas. Es lo que piensan sus dirigentes y no creo que sea compartido por los subordinados, que deben aspirar a la reinserción.

 


-Chile fue acusado en su momento por el gobierno peruano de haber vendido armas a Ecuador mientras ese país se encontraba en guerra con Perú en 1995 y nuestro gobierno le acaba de vender dos fragatas a los ecuatorianos. ¿Cree que en el apoyo a Ecuador primaron consideraciones político estratégicas?

 

-Si esas son las razones que tuvo Chile para apoyar a Ecuador, son equivocadas. Perú es nuestro vecino, cada cosa hay que verla en su propio mérito y no es necesario vender armas o fragatas para tener buenas relaciones con Ecuador. Hay lazos históricos e intereses compartidos.

 

 

-¿Cree que las relaciones exteriores de Chile están marcadas por simpatías ideológicas?

 

-El componente ideológico ha distorsionado la política exterior chilena en los gobiernos de la Concertación. Cuando Fujimori dio su golpe blanco, Chile prácticamente congeló las relaciones con Perú, en circunstancias que Fujimori hizo avances significativos en la relación entre ambos países, pacificó la frontera, promovió una gran cantidad de tratados y acuerdos de cooperación y fue el primer presidente peruano que visitó Chile después de la Guerra del Pacífico. A la inversa, cuando asumió De la Rúa en Argentina, el gobierno de Lagos lo celebró como un triunfo, porque era parte de la llamada tercera vía, junto con Tony Blair o Fernando Enrique Cardoso, y Chile no solucionó ninguno de los problemas que tenía con Argentina. Luego, se volvieron a entusiasmar con los Kirchner y hay que ver lo que ha pasado con el gas. Ahora, el gobierno está encantado con Correa, que está estrechamente relacionado con lo que quiera Chávez, porque de hecho, hasta que Chávez no apareció en escena, la reacción de Ecuador había sido ponderada respecto a Colombia, al igual que la del presidente de Nicaragua. Si no asomó Morales es porque debe haber estado ocupado el teléfono (risas).

 

"Hay que estar ciego para no darse
cuenta de que las simpatías
oficiales no han estado con
Uribe ni con Felipe Calderón
en México, sino con otra
gente y por otros rumbos”

 

-Y si las relaciones exteriores están condicionadas por las simpatías ideológicas, ¿cómo se explica la buena relación con Estados Unidos?

 

-La ideología no ha pesado en este caso y se ha mantenido una buena relación con independencia de si el presidente es republicano o demócrata. Pero en la región, hay que estar ciego para no darse cuenta de que las simpatías oficiales no han estado con Uribe ni con Felipe Calderón en México, sino con otra gente y por otros rumbos.

 

-¿Este prisma ideológico se ve también en los nombramientos y en lo que se ha denunciado como una merma importante de los funcionarios de carrera en la Cancillería?

 

-Es un hecho que el estamento profesional de la Cancillería se ha debilitado enormemente. Hay excepciones, como el subsecretario Alberto van Klaveren, que no es un funcionario de carrera de toda la vida, pero es un gran profesional, ha sido un académico muy destacado en relaciones internacionales y tiene una experiencia notable. Hay otros casos también valiosos. Las consideraciones políticas prevalecientes en los nombramientos, ascensos y destinaciones, desde hace mucho tiempo, debilitan y desalientan a la diplomacia profesional.

 

-¿Cuánto pesa la acción de EE.UU. en los problemas de América Latina?

 

-América latina no es una prioridad para Estados Unidos, con excepción de México y, en menor medida, Brasil, por su tamaño y Colombia, por el problema de la droga. Tendemos a creer que, dada la importancia que tiene la comunidad latina en Estados Unidos, nuestra región es relevante, pero los latinos no son gente que esté de paso en Norteamérica, sino que en su gran mayoría son americanos que se proyectan ahí y que en la segunda o tercera generación, como indican los estudios, se casan con no latinos e incluso dejan de hablar español en sus casas.

 

Definiciones económicas

DOLAR

Si la Fed baja la tasa aun más, vamos a quedar con una tasa que es casi dos veces la de Estados Unidos. El precio del dólar también tiene que ver con el desalineamiento financiero entre Chile y Estados Unidos y si sigue así habrá que estudiar poner encaje al ingreso de capitales para que no nos inundemos de dólares que seguirán bajando y buscarán aquí mayor rentabilidad. Además, continuar con tasas altas frena la producción y la inversión, y no basta para frenar la inflación. El fisco debería gastar menos o bajar los impuestos, porque la inflación no depende sólo del BC. No hay que olvidar que la inflación ha destruido gobiernos y no creo que a la presidenta le den lo mismo estos temas, porque la gente percibe los encarecimientos y el debilitamiento de los negocios y así es difícil entregar el gobierno a un aliado.

LA BONANZA DEL COBRE

El ministro Velasco y la presidenta han sido bien prudentes en el ahorro de los excedentes extraordinarios del cobre. El punto es otro, es la falta de una asignación eficiente de los incrementos presupuestarios derivados del cobre. El tema del Transantiago habla por sí solo. Estados Unidos gasta 40 millones de dólares mensuales en mantener 80 mil soldados pakistaníes en la frontera con Afganistán y Chile gasta mensualmente lo mismo en el Transantiago, con la diferencia de que Estados Unidos se puede dar ese gusto y nosotros no. La falta de control, la ineptitud y la demora en modernizar el aparato estatal, además, favorecen y esconden la corrupción.