Hasta sus detractores coinciden en que la idea de incorporar la alternativa nuclear a nuestra matriz energética ha ganado adeptos, apoyo político y avances en los estudios. Falta el "voto" del pueblo, asi como la desición definitiva de la autoridad, pero hay "rostros" que la avalan y empresas que la auspician.

  • 9 julio, 2008

Hasta sus detractores coinciden en que la idea de incorporar la alternativa nuclear a nuestra matriz energética ha ganado adeptos, apoyo político y avances en los estudios. Falta el "voto" del pueblo, asi como la desición definitiva de la autoridad, pero hay "rostros" que la avalan y empresas que la auspician. Por Lorena Rubio.

“La Comisión Nacional de Energía (CNE), en apoyo a la ejecución de sus funciones propias (…) viene en llamar a licitación pública a proponentes personas naturaleso jurídicas, chilenas o extranjeras, con el objeto de contratar servicios profesionales para la elaboración del estudio Marco regulador nuclear: Experiencia internacional aplicable a Chile”.

Así comienzan las bases de licitación, publicadas el pasado 2 de junio, para la elaboración de los estudios que constituirán la base del marco jurídico que debería regular el uso de la nucleoelectricidad en el país. La convocatoria fue acogida por embajadas, consultoras y expertos del rubro energético, chilenos y extranjeros, que quieren participar en el negocio, los mismos que ya entregaron sus propuestas el 30 de junio y cuya adjudicación no debiera pasar de agosto. La idea del llamado es hacer análisis comparativos de las distintas normativas que existen en los países que ya generan electricidad con plantas nucleares y qué tipo de institucionalidad se requiere en uno que la adoptaría por primera vez, como Chile.

No es todo. Por estos días, comenzó también a correr el plazo para recibir las propuestas técnicas –el plato fuerte, según todos los interesados– para un proyecto de generación nuclear. Es ahí donde se comenzarán a perfilar los distintos tipos de tecnología y operación que impulsan variadas firmas que quieren colocar su experiencia e insumos en un mercado que, aunque pequeño, sirve de vitrina para otros países. Se espera que el proceso total de evaluación, que consiste en tres etapas y que está a cargo de la comisión presidencial que funciona desde principios de este año, finalice al término del gobierno de Michelle Bachelet (ver entrevista al ministro Tokman).

Es más, expertos como el físico del CECS, Jorge Zanelli –ex presidente de la primera comisión sobre nucleoelectricidad y asesor de la actual–, señalan que “al final de este gobierno va a haber tanta información, que será difícil no tomar una decisión en el próximo”.

En carrera están operadores y gobiernos de Corea, Estados Unidos, Francia, Japón y Rusia, aunque se comenta que de los cuatro últimos saldrá el ganador, por su experiencia en el área (Rusia y Francia), afinidad económica (Estados Unidos) y similitud geográfica (Japón). Dicen que la presión más fuerte la estaría ejerciendo Francia, cuya empresa Areva podría comprar partes a Estados Unidos, reduciendo las presiones y tensiones.

El asunto no sólo se decide en el piso 7 de Teatinos 120, donde funciona la CNE. El Senado se apresta a discutir un proyecto de ley impulsado por el UDI Jaime Orpis, que debería abrir el debate político. Según el parlamentario, “llegó la hora de instalar la discusión y que el Senado vote si está a favor o no de la nucleoelectricidad”. Y aunque sabe que la decisión de aprobar el uso de esta energía es exclusiva del Ejecutivo, Orpis –que ya ha visitado plantas en Rusia– sabe que una aprobación abrumadora sería una señal potente e imposible de obviar. “Soy partidario de aprobar primero el uso de la energía nuclear y después hacer los estudios”, sostiene sin titubear.

El proyecto del senador gremialista plantea, entre otras cosas, “regular la posesión, uso y producción de energía nuclear y de materiales nucleares con propósitos pacíficos” y la creación de una Comisión Nacional de Energía Nuclear, que otorgará los permisos y supervisará la operación de las plantas.

La zona a la que Orpis representa, la Región de Tarapacá, tiene mucho que ver con su postura: como alternativa para la ubicación de un complejo nuclear se ha mencionado el área que va desde la III Región al norte.

{mospagebreak}

A favor también de la idea está el senador PS Ricardo Núñez, uno de los adalides de la introducción de la nucleoelectricidad en el país. El parlamentario por Atacama y presidente de la comisión de Minería y Energía fue uno de los primeros líderes concertacionistas, junto al ex presidente Frei y al actual ministro de Obras Públicas, Sergio Bitar, en involucrarse en el tema. Muchos apuestan a que Núñez es proclive a la tecnología rusa, algo que el senador niega tajantemente. “Me ofende y violenta que me digan que soy lobbista. Sólo estoy convencido de que hay que estudiar la opción nuclear como país, porque es un imperativo en el actual escenario energético”, dice, tajante.

 

 

 

Nucleares y transversales

 

Si hay algo que ha caracterizado a la discusión sobre la materia es que cruza a todos los sectores políticos. “Esto partió como patrimonio de la Concertación, pero la derecha desde hace varios meses está subida en este carro”, reconoce la directora del programa Chile Sustentable, Sara Larraín, tan estudiosa como opositora a la opción de la energía nuclear.

Afirma que es poco viable “política y económicamente” que se apruebe la nucleoelectricidad, pero concuerda en el diagnóstico de que se están dando pasos cada vez más notorios y evidentes hacia esa opción. Según Larraín, “los fabricantes de reactores están ávidos de encontrar nuevos nichos de mercado, porque con la actual demanda no ganan el dinero sufi ciente, y eso es sólo porque la energía nuclear está en retirada”.

Su impresión contrasta, en todo caso, con el precio del uranio, cuyo valor se ha triplicado en los últimos tres años. Tampoco coincide con sus argumentos la decisión de Estados Unidos de prolongar la vida útil de sus centrales, ni las nuevas unidades anunciadas por Brasil, Argentina o Finlandia, que incorporó hace poco una planta fabricada por los rusos. Eso sí, es efectivo que países como Alemania están apostando fuertemente a las energías renovables (eólica, solar y geotérmica) y no cuentan con un programa nuclear. “Alemania tendrá un 30% de su matriz basado en energías renovables y en Chile impulsarlas sería igual de caro que lo que cuesta construir una central nuclear”, apunta Sara Larraín.

Tanto Orpis como el senador RN Baldo Procurica, quien viene llegando de un viaje a Alemania, recalcan que el estudio de la opción nuclear “debe hacerse conjuntamente con el desarrollo de energías renovables”. El senador por la III Región, incluso, promovió una ley para que al menos el 8% de la generación eléctrica provenga de este tipo de energías.

Como sea, es un hecho que el debate nuclear está permeando a las élites políticas y empresariales. Incluidos los precandidatos de la Concertación. Fuentes de las firmas proveedoras de tecnología nuclear aseguran que uno de los presidenciables más interesados en el tema es el ex mandatario Ricardo Lagos. Fue él quien instaló la idea a nivel nacional en su último mensaje del 21 de mayo, en 2005, cuando lanzó su polémico “sí, la energía nuclear”, al referirse a las nuevos tipos de suministro energético que debían incorporarse a la matriz chilena. Fue también él quien anunció la formación de una comisión que estudiara nuevas alternativas de generación, y un operador nuclear que ha conversado con el ex presidente afi rma que “una de las primeras decisiones de Lagos será anunciar que este tema se abordará en serio”.

También grupos como Luksic y Matte –controlador de Colbún– han encargado estudios al respecto y el precandidato de la Alianza Sebastián Piñera, formó un grupo que lo asesora en todo tipo de materias energéticas.

 

 

 

Anatole Gubin Sara Larraín Ricardo Nuñez Paul E. Simons Ricardo Lagos

 

 

 

¿Privada, estatal o mixta?

 

 

Despejado el tema del piso político –al menos, en el mundo parlamentario– la pregunta que viene es qué tipo de central le conviene a Chile y cuál sería la empresa capaz de desarrollar un proyecto de esta magnitud en el país.

Tanto en el gobierno como en gran parte del mundo parlamentario, sostienen que dada la sensibilidad y condiciones de seguridad que el tema requiere, habría que crear un consorcio estatal- privado para su desarrollo; sobre todo, en la primera etapa.

El tamaño de una unidad de estas características tampoco es muy distinto entre los consultados, quienes aseguran que debiera ser de al menos 1.000 MW. “Para hacer un esfuerzo de esta envergadura –económica y políticamente hablando– lo ideal sería hacer una central con posibilidades de instalar una segunda unidad”, explica Zanelli. En todo caso, el físico advierte que ninguna decisión se puede tomar sin consulta a la sociedad civil, “mediante el mecanismo que sea, pero que la gente quede con la impresión de que hubo participación”.

En tanto, las piezas de los fabricantes se siguen moviendo. El director general de la Corporación Nuclear Eléctrica –de procedencia rusa– Anatole Gubin, asegura que esa organización pretende levantar 25 millones de dólares entre inversionistas privados en Chile para presentar como proyecto ante el Ejecutivo una planta nuclear por 350 MW de aquí a fines de 2009. En su opinión, una iniciativa de este tipo, “sólo debe venir del sector privado, como todas las decisiones energéticas en este país”.

Gubin es claro sobre la ubicación de una eventual unidad generadora: aunque algunos han mencionado la región de Magallanes, “sólo el norte tiene el espacio y la cercanía necesaria con los centros de consumo que se requieren para un proyecto de esta envergadura”, precisa.

{mospagebreak}

Marcelo Tokman, ministro de Energía

“A fin de este gobierno estarían listos los estudios”

 

Una vez al mes, en las oficinas de la CNE, en Teatinos 120, un grupo de personas se reúne a debatir sobre detalles técnicos y el “estado de las cosas” en materia de energía nuclear. Son el comité asesor, continuador de la comisión Zanelli y que preside el ministro de Energía, Marcelo Tokman. Entre otros, componen el equipo el propio Jorge Zanelli (Cecs), Pío Infante; Alejandro Jofré; Fernando López (director de la Comisión Chilena de Energía Nuclear); GabrielRodríguez y Claudia Ferreiro.

Además cuentan con la asesoría de la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA) y hace poco se sumó el experto Alvaro Covarrubias. ¿El objetivo? Seguir las tres fases recomendados por la OIEA a los países que analizan por primera vez la posibilidad de introducir nucleoelectricidad. Las licitaciones para los estudios ya partieron y son varios los que creen que los 2 millones de dólares de presupuesto con que cuenta el gobierno no serán suficientes.

 

 

-¿Cuánto debería durar el proceso hasta la puesta en marcha de una central nuclear?

-Los cálculos apuntan a entre 10 y 15 años. La primera fase es una suerte de pre-proyecto e incluye evaluaciones jurídicas y técnicas. La segunda etapa tiene que ver con el diseño institucional y las propuestas sobre los cambio legales necesarios para poner en marcha un programa de nucleoelectricidad, como también si será un emprendimiento público, privado o mixto. La última fase involucra la toma de una decisión y se recomienda que sea con participación de la ciudadanía. En esta etapa se terminan el tipo de tecnología y la ubicación defi nitiva e así como la implementación de los cambios legales requeridos. A partir de allí, se puede iniciar la construcción.

 

-¿Prefi ere un órgano estatal o mixto a cargo de la empresa que desarrolle esta energía?

-Es algo que se está estudiando, y en el mundo se han implementado distintos modelos. Lo que sí es claro es que debe haber una presencia muy fuerte del Estado en todo lo relativo a regulaciones y seguridad.

 

-¿A cuál de las tres etapas vamos a llegar a fines de este gobierno?

-Durante el próximo gobierno debieran estar los antecedentes para que se pueda hacer la discusión y tomar la decisión. Es decir, debiera estar concluida la primera etapa. Acabamos de cerrar las ofertas para los estudios sobre marco regulatorio y rol del Estado y en las próximas semanas se licitará lo relativo al análisis del ciclo de vida de los combustibles –incluidos el ingreso al país de minerales radiactivos y el tratamiento de desechos– y otro sobre impactos y riesgos.

-La OEIA y la Comisión Zanelli recomiendan que no más del 10% de la generación total provenga de fuentes nucleares. ¿Ha cambiado eso?

-Internacionalmente se recomienda que esa sea la cifra; por lo tanto, estamos hablando de un parque generador cercano al doble del actual (12.000 MW).