Un nuevo private equity sale a la cancha y lo hace con un elenco probado en los campos de juego más exigentes. Virtus Partners e IB Partners, no sólo tienen en común el apellido de “partners” y similares filosofías de trabajo. Desde ahora también los une un negocio compartido. Bajo el nombre de Leap (salto en inglés) Capital nace un nuevo fondo de inversión que ya tiene vistas varias empresas a las cuales hacer “saltar” sus resultados.

  • 27 noviembre, 2008

 

Un nuevo private equity sale a la cancha y lo hace con un elenco probado en los campos de juego más exigentes. Virtus Partners e IB Partners, no sólo tienen en común el apellido de “partners” y similares filosofías de trabajo. Desde ahora también los une un negocio compartido. Bajo el nombre de Leap (salto en inglés) Capital nace un nuevo fondo de inversión que ya tiene vistas varias empresas a las cuales hacer “saltar” sus resultados. Por Roberto Sapag; foto, Elisa Bertelsen.

Julio Cardenal, Todd Huckaby, Pablo Larraín y Marcelo y Gonzalo Larraguibel destilan confianza. Los socios de IB Partners y de Virtus Partners se conocen hace años y saben que en sus recorridos profesionales priman los aciertos, si bien a ambos les faltaba la aplicación práctica de su “know-how” en la adquisición, gestión y posterior venta de compañías. Ambos equipos se complementan (expertos en M&A y consultoría, respectivamente) y por eso es que creen que juntos son capaces de imprimir un sello diferente en las empresas que inviertan para que éstas de un “salto” en eficiencia, rentabilidad y resultados.

Y como saben que no hay pócimas mágicas para hacer que una empresa sufra una metamorfosis de ese tipo de la noche a la mañana, decidieron unir talentos y asociarse en un nuevo fondo de inversiones. Tome nota, porque de seguro oirá hablar de él: se llama Leap Capital, cuenta con cerca de 30 profesionales especialistas en inversiones y reingeniería de empresas y ya está con el periscopio asomado buscando oportunidades de inversión enfocándose principalmente en los países andinos –Chile-Perú y Colombia…. Y si usted es de aquellos que necesita de ayudas de memoria, bueno, haga un registro mental de una rana brincando, porque ese es el logotipo de Leap.

 

Julio Cradenal, Pablo Larraín, Marcelo y Gonzalo Larraguibel y Tod Huckaby se sienten unidos por fuertes lazos profesionales y personales y están convencidos de que su fondo leap capital dará que hablar.

 

 

Marcelo Larraguibel recalca la importancia de la confianza en el periplo que están emprendiendo juntos. Tras mencionar que, por ejemplo, su hermano Gonzalo fue compañero de aula con Julio Cardenal en el IESE, dice que en los últimos años les ha tocado muchas veces encontrarse en el mundo de los negocios y ver cómo trabajan unos y otros. “En McKinsey y ahora en Virtus Partners nos ha tocado muchas veces interactuar con IB Partners y sentimos que son unos socios que se complementan perfectamente con nosotros. En lo personal y en lo profesional, armar esta alianza no podía ser mejor”, dice Larraguibel.

Pero la confianza no es condición suficiente para armar un fondo de inversiones de este tipo. Para que todo marche como reloj, hace falta que también confluyan en el firmamento otros astros. “Otra de las condiciones que convergieron para que esta alianza se hiciera realidad es que, tras salir de McKinsey, con Gonzalo nos propusimos no sólo hacer consultoría a través de Virtus, sino que aplicar nuestros conocimientos en el mundo de las inversiones. Es decir, aplicar lo que antes sólo hacíamos para nuestros clientes, esta vez en empresas que a nosotros nos parece que tienen potencial”.

Fue así como “conversando entre nosotros –añade Huckaby– vimos que teníamos habilidades complementarias y que podíamos ensamblarlas, al igual como lo han hecho a nivel internacional varios fondos de inversión grandes. ¿Y qué signifi ca ensamblar habilidades complementarias? Sencillo: detectar negocios, gerenciar financiamientos, concretar los negocios y aplicar luego nuestra capacidad de producir transformaciones en las compañías, lo que supone previamente visualizar que una empresa puede aumentar su valor si se le aplican ciertas transformaciones”.

No bien Huckaby termina su punto, Larraín añade otro: “fíjate que lo común y corriente en el mundo del private equity es ver gente que compra y vende compañías casi de modo mecánico. Acá, nosotros, que veníamos del mundo de la compraventa de empresas, vimos que nos faltaba la parte de administrar y transformar las compañías para multiplicar su valor. Esa es la clave de esta unión de fuerzas con Virtus y es la de lo que estamos haciendo en Leap Capital, que, como ves, se basa en la idea de no sólo comprar y vender bien, sino que de hacer una transformación de la empresa bajo “best practices” de gestión.

Ensamble de piezas

Los socios de Leap piensan que son distintos a los fondos de inversión existentes. “Es una fórmula diferente, en la medida en que hay una fuerte concentración en la gestión de la compañía y que, en general, entramos en empresas a trabajar como socios de las familias controladoras. También, por ejemplo, te diría que no hay instituciones que tengan 30 profesionales de los más calificados y con amplio track record en los planos financieros y de transformación de empresas. Suma a eso, que contamos con una base de apoyo constituida por una red de familias inversionistas”, dice Larraguibel.

{mospagebreak}

Su hermano Gonzalo se detiene en el punto: “son familias que tienen inversiones importantes, que tienen apetito de seguir invirtiendo y que tienen una relación de profunda confianza con nosotros porque hemos trabajado juntos en el pasado”.

“Pero no sólo eso –añade Larraín–, son también familias que tienen la convicción de que hay interesantes oportunidades de inversión a las cuales se les puede sacar trote, particularmente en los momentos que corren”.

Cuando pedimos más datos, nos indican que a su tiempo se sabrá quiénes concurrirán a qué inversiones, aunque nos anticipan que algunas de ellas operan a través de family offices u otras figuras y que todas, por cierto, están activas en el mundo de las inversiones financieras, además de tener sus negocios propios.

Junto a esas familias inversionistas que concurrirán con aportes al fondo también hay players internacionales que comparten el diagnóstico de que existe un universo de nuevas alternativas donde aplicar capital y conocimiento. “De hecho, en estos meses de trabajo hemos visto que existen oportunidades de inversión en participaciones minoritarias, las cuales no les parecen interesantes a inversionistas financieros o aquellos enfocados en comprar solo el control de empresas, ya que les faltaba un ingrediente: gente que les ayudara a los accionistas controladores a dar un salto con esas empresas para capturar valor, que es justamente lo que nosotros intentaremos hacer”, dice Huckaby.

Ah, otra cosa que los diferencia es que la propuesta también considera que los gestores de Leap aporten a su vez o sea, concurran con recursos a la inversión. Para ellos participar tiene una doble importancia: por un lado es un testimonio indiscutible del compromiso y la confianza que tienen en el potencial de la inversión y su capacidad de transformación; y, además, es una señal que pone los incentivos correctos, constituyendo por lo demás una forma justa de remunerar el trabajo realizado.

¿Y qué ocurrirá con IB Partners y Virtus Partners? “Seguirán funcionando normalmente en sus áreas tradicionales, claro que con las debidas murallas que eviten conflictos de interés”, dice Marcelo Larraguibel.


En el área chica

Si bien el esquema de trabajo considera los eslabones de originación, financiamiento, transformación y venta de una inversión, para ellos es clave que siempre los fundadores de la empresa en que inviertan sigan en el puesto del conductor. “No queremos que se pierda el conocimiento, ese valor que se ha acumulado a o largo de años y décadas. No queremos que eso se reste, sino que se sume a la transformación”, dice Larraín.

Y Huckaby acota otro dato relevante, a saber, que esta alianza abarcará varios mercados de América latina “en donde creemos que hay condiciones y en donde nos sentimos cómodos para invertir y lograr el salto. Nosotros estamos asesorando en transacciones en toda la región latinoamericana y sabemos de muchas empresas que están en un momento de su recorrido, que por razones de recambio generacional, se puede aportar gestión. Tenemos experiencia en el desarrollo de las mejores prácticas de gestión y las queremos aplicar de modo similar en las empresas que invirtamos en la región. ¿Dónde? Principalmente Chile, Perú y Colombia, pero también puede ser en Brasil, y, por qué no, Centroamérica… Acá se están conjugando el capital, el plan y el equipo de Leap Capital”.

Y no se pierda. Dicen que ya están mirando negocios concretos. Casos de empresas que pueden potenciarse dentro de sus mercados naturales y casos de otras que teniendo su matriz en un país, podrían internacionalizarse en la medida que se les inyecten el capital, el know-how y la experiencia adecuados.

Sin predefiniciones, sino que con la idea de abarcar un amplio abanico de compañías con potencial, los socios de Leap Capital se allanan a dar un rango de ventas dentro del cual podrían estar las empresas en las que invertirán. “Lo más probable es que un importante número de las compañías donde invirtamos finalmente se sitúen en el margen de ventas que va desde un piso de 100 millones hasta un techo de 300-500 millones de dólares. Claro que no nos ceñiremos a límites y si vemos oportunidades con potencial seremos flexibles”, dice Huckaby.

Aclaran, en todo caso, que el porcentaje de inversión a realizar tiene que ser uno que valga la pena en términos de rentabilidad. Cuando les preguntamos qué significa eso, responden que lo de ellos no serán los start up o las inversiones del tipo ángel, sino que compañías en donde “podamos invertir unos 20 millones de dólares”.

Una vez metidos en la empresa, el plan estándar de trabajo consiste en “aplicar la experiencia de todos: de los accionistas que estaban en la compañía, de los que nos acompañan en la inversión y de nosotros, el equipo de Leap, en las áreas financieras y de gestión, fijando metas concretas (aumentar el EBITDA, mayores ventas, hacer más eficientes los procesos internos, el traspaso generacional a través de la profesionalización y el crecimiento con la internacionalización, por ejemplo) y con plazos conocidos. Será una relación de confianza total, con objetivos claros”.

Con ánimo de provocar les insinuamos que probablemente el momento financiero complejo por el que atraviesa el mundo crea la coyuntura “oportuna” para hacer lo que se proponen. “Que quede claro: esta no es una cuestión oportunista de buscar empresas en aprietos por la coyuntura, sino que se trata de identificarlas empresas que están bien paradas, que tienen potencial y que necesitan capital para dar un “salto” que las lleve varios peldaños más arriba”, dice Huckaby.

¿En qué están ahora? “Ya tenemos gente trabajando en cosas concretas y hay ciertas aproximaciones en ciertos deals. Por la parte de las familias que nos acompañarán, ya hemos conversado con aquellas que nos conocen y que nos han pedido, más bien, nos han empujado a ver oportunidades”, dice Larraguibel. “Dado esto, es muy razonable que en el primer semestre de 2009 ya estemos con inversiones concretas”, agrega Huckaby.

Gonzalo Larraguibel acota que el volumen de recursos del fondo tendrá un monto comprometido mínimo, pero el máximo será función de los negocios que se vayan concretando. Con todo, aclara que no han descartado la alternativa de levantar en el futuro otro fondo al cual concurran inversionistas institucionales. “Pero lo concreto hoy es que estamos trabajando con este esquema, que nos pareció más atractivo desde el punto de vista de las cosas que podemos analizar, de los socios con que vamos a trabajar, de dónde se pone la energía. Además, este esquema de trabajo es mucho más dinámico, sin que consumas tanto tiempo y trabajo en trámites, presentaciones y papeleo. Eso es dramático, porque las oportunidades son ahora”.

Por último, los socios de Leap nos explican que no habrá sectores preferidos: “no se trata de ser los expertos de la energía o la minería, sino de asociarnos con los que han estado en un sector por años y ayudarlos a multiplicar el valor de su empresa. Ese es el modelo. La clave de la consultoría es saber hacer las preguntas correctas para identificar los problemas, las fuentes de valor que se pueden explotar. Muchas veces ese valor se encuentra rompiendo paradigmas, esquemas tradicionales de hacer las cosas y llevarlos más allá. Y eso es lo que vamos a hacer”, remata Marcelo Larraguibel.