Rodrigo Azócar llegó al Sistema de Empresas Públicas en mayo pasado. Su arribo fue bien recibido por el sector privado, que ha alabado sus decisiones anteriores en compañías como Metro. Su misión es profesionalizar las empresas del Estado… y ya tiene trabajo avanzado. Ha continuado incluyendo directores y ya son doce las firmas con esta modalidad, con nombres tan atractivos como el del economista del CEP Harald Beyer. Eso, para empezar a conversar.

 

  • 16 octubre, 2008

Rodrigo Azócar llegó al Sistema de Empresas Públicas en mayo pasado. Su arribo fue bien recibido por el sector privado, que ha alabado sus decisiones anteriores en compañías como Metro. Su misión es profesionalizar las empresas del Estado… y ya tiene trabajo avanzado. Ha continuado incluyendo directores y ya son doce las firmas con esta modalidad, con nombres tan atractivos como el del economista del CEP Harald Beyer. Eso, para empezar a conversar. Por Cristían Rivas; Fotos, Verónica Ortiz.

Rodrigo Azócar (52) ya tenía todo listo a comienzos de este año para instalarse definitivamente en el sector privado. Nueve años como gerente general de Metro, más algunos otros en BancoEstado y Corfo, habían sido más que suficientes para saciar su sed de servicio público. Y con muy buenas alabanzas del mercado; sobre todo, desde el sector financiero, ya que había sido capaz de conseguir que el tren subterráneo lograra rentabilidad a nivel operativo justo en los años en que su red se duplicó por todo Santiago y se hicieron las mayores inversiones de su historia.

Pero algunos llamados telefónicos del gobierno y, particularmente, del ministerio de Hacienda lo hicieron repensar su decisión y evaluar un retorno desde las aulas de la Universidad de Viña del Mar, donde estaba instalado como prorrector. Esta vez se trataba nada menos que de la presidencia del organismo que por años estuvo sobre él en Metro: el Sistema de Empresas Públicas (SEP). Lo que ameritaba pensarlo dos veces antes de tomar una decisión. Y no fue fácil.

A poco más de cuatro meses de aceptar el puesto, y tras negociar varios detalles de manejo con Hacienda, dice que lo que más pesaba en el análisis que hizo por esos días era la visión negativa que se tenía de ese organismo, que por mucho tiempo ha sido asociado a favores políticos. De que hay presiones en esa línea, las hay, sin ninguna duda. El teléfono puede sonar varias veces al día –confidencia–, pero es ahí donde, según describe, está una de sus principales fortalezas: la autonomía para resistir.

Su trabajo en este corto tiempo ha estado centrado en lo que mejor sabe hacer: ordenar la casa y avanzar en la transparencia con que se manejan las 23 empresas que hoy están bajo el alero de ese organismo, entre las que más destacan Metro, Correos de Chile, las portuarias y EFE (la que ha dado más dolores de cabeza en el último tiempo).

Lo que quiere como bandera de lucha de su gestión es avanzar lo más posible en el concepto de que las empresas del SEP son del Estado y no de los gobiernos de turno. Una tarea difícil, tal vez inalcanzable, pero en la que se comenzó a escarbar junto con el envío de la Ley de Gobiernos Corporativos que se discute en el Congreso desde marzo pasado y en la cual, entre otras cosas, se busca integrar dos directores independientes a la administración de las empresas públicas.

Es en esto donde ha estado hincando el diente con mayor fuerza en el poco tiempo que lleva como presidente. Con la tranquilidad que lo caracteriza, y con un set de documentos y papeles de distinto tipo, describió a Capital lo que ya ha avanzado. Dice que el mandato de la propia presidenta Michelle Bachelet en marzo fue claro: nombrar por lo menos un director independiente en las empresas SEP antes de 90 días, como una forma de mostrar que realmente había intención de avanzar en la transparencia. Y aunque la tarea no fue para él, sino para su antecesor, Patricio Rojas, se lo tomó como algo personal y continuó avanzando en esa línea.

Los doce primeros

Si bien reconoce que parte del trabajo había sido emprendido cuando asumió su puesto en mayo, en el último tiempo ya se han integrado varios directores nuevos, cuya característica principal es no estar dentro de las filas partidistas de la coalición de gobierno. Dice que ya son 12 los directores independientes, entre los que se han integrado y los que venían de antes –tres de ellos asumieron bajo su mandato–, y aunque claramente es la mitad del número total de empresas, se apura en advertir que se trata de las firmas que tienen mayor peso.

La docena de empresas que tienen hoy un director de este tipo representa el 89,1% del patrimonio total de las compañías SEP, que a diciembre del año pasado sumaba unos 3.183 millones de dólares (sin incluir Enami, que no está bajo su alero directo, sino a través de un acuerdo de administración). Ellas también representan el 93,1% de las ventas totales de este holding, que en 2007 sumaron 486.555 millones de pesos.

Entre los últimos nombres incorporados destaca el del economista del Centro de Estudios Públicos (CEP) Harald Beyer, quien hace poco se integró a las filas de la Empresa Portuaria San Antonio y que es, a la vez, uno de los colaboradores en la campaña presidencial del RN Sebastián Piñera. Con él se reunió varias veces antes de tener una respuesta afirmativa; incluso, casi ni se conocían. “Cuando invitas a alguien como Harald Beyer, que tiene un prestigio profesional importante, lo que se está demostrando es que la intención es trabajar con la gente del más alto nivel. El, por ejemplo, se sintió atraído a participar en lo que es un objetivo país, porque claramente no viene por las lucas que significa el cargo”, enfatiza.

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Así como a Beyer, tampoco fue fácil convencer a otros. Se necesitó de varios cafés y reuniones para tener éxito. Algo así ocurrió con Matko Koljatic, que se unió a las filas de la Polla Chilena, tras varios encuentros con la directora ejecutiva del SEP, Mónica Singer. Koljatic es reconocido por su rol académico en la Universidad Católica, pero también por su amplio curriculum en el área privada, en la que ocupó cargos gerenciales en Gillette y Johnson & Johnson, además de directorios de empresas relevantes como Quiñenco, holding del que cuelgan varias de las empresas del grupo Luksic.

Otro de los integrados es Gustavo Riveros, quien asumió un rol directivo en Econssa (Empresa Concesionaria de Servicios Sanitarios), que engloba a siete compañías sanitarias del SEP. Riveros ha tenido participación destacada en directorios de empresas del sector utilities; particularmente, en eléctricas del sur del país.

Entre otros nombres que Azócar cita como directores independientes, y que se instalaron meses antes de su llegada, están los de Marcos Buchi, que se integró hacia fines del año pasado al directorio de EFE; y Juan Carlos Muñoz, destacado ingeniero en transporte que se sumó al equipo de Merval.

“Lo que se quiere hacer con esto es lograr una administración profesional, lo más seria y rigurosa posible. Eso es lo que me han pedido que haga, junto con ayudar a empujar la Ley de Gobiernos Corporativos. En lo que insisto es en que hay que sacar la ideología de la discusión sobre las empresas públicas. Cuando digo que hay que desideologizar, me refi ero a definir si queremos o no tener empresas del Estado. Si las queremos tener, por las razones que sea, entonces administrémoslas bien”, defiende el ejecutivo.

Hace referencia a la batahola armada cuando se comenzó a formar la idea de un proyecto sobre gobiernos corporativos en que varios de los sindicatos de las empresas que inicialmente se consideraron, como Enap y BancoEstado, empezaron a disparar en contra por temor a incluirse en un organismo que en el pasado había
realizado procesos de privatización.

Trabajo en marcha

No sólo de cambios directivos ha estado ocupado Azócar desde su designación. El desarrollo de nuevos negocios ha exigido parte importante de su día a día. Y en eso, los puertos están dando harta pega.

San Antonio, Valparaíso y Coquimbo están en pleno estudio de nuevas áreas de concesión que involucrarían inversiones que superan los 800 millones de dólares en conjunto. De acuerdo a todos los estudios, al actual ritmo de crecimiento del sector exportador chileno la capacidad de estos puertos se vería agotada dentro de unos cuatro años. Por eso, lo que se está evaluando es ampliar la capacidad de transferencia de carga, concesionando nuevas áreas al sector privado.

El más avanzado hasta ahora es Coquimbo. Como la ley de puertos obliga a consultar previamente al Tribunal de Defensa de la Libre Competencia (TDLC), ya se iniciaron las consultas y se espera el beneplácito del organismo para fines

EL SEP HOY EN DIA

El Sistema de Empresas Públicas (SEP) es un holding de 23 firmas en las que el Estado es dueño o accionista, y que cubren sectores vitales para el país, como las infraestructuras portuaria y sanitaria, el transporte terrestre urbano e interurbano y servicios a sectores productivos como la minería y la agricultura, entre otros. Entre sus funciones está la facultad para administrar los derechos, acciones y cuotas que tenga o le correspondan a CORFO, lo que conlleva –por ejemplo– la designación y remoción de los representantes estatales en las juntas directivas. Entre las empresas más emblemáticas están los puertos (Arica, Iquique, Antofagasta, Coquimbo, Valparaíso, San Antonio, Talcahuano-San Vicente, Puerto Montt, Chacabuco y Portuaria Austral), el Metro de Santiago, EFE, Correos de Chile, Zofri, Polla Chilena y Cotrisa, las sanitarias a través de Econssa y participaciones minoritarias en Aguas Andinas, Essbio, Esval y Essal.

Pero también hay empresas que, aunque no tienen gran tamaño, cumplen un rol estratégico en sus respectivas zonas, como Sasipa en Isla de Pascua, que es la encargada de proveer todos los servicios necesarios para el funcionamiento de la isla.

El proyecto de Ley de Gobiernos Corporativos que permanece en el Congreso establece varios cambios para el organismo, como que de sus 9 directores actuales, dos tendrán el carácter de independientes. Del mismo modo, establece que dos de los directores de las empresas públicas también serán independientes. En eso, Azócar dice que habría sido un poco más audaz: tal vez, con tres directores de este tipo en ambos casos.