José Manuel Urenda está inmerso en una etapa de reflexión. Si, porque se le ha metido en la cabeza hacer una reestructuración de empresas navieras, la cual presentará proximamente al directorio y que busca reordenar activos, asi como abrirse mas a los inversionista. Quiere que la empresa se conozca, que abra sus puertas, que cambie de imagen… Una apuesta revolucionaria para un grupo que siempre ha buscado el bajo perfil… pero, la parecer, los tiempos han cambiado. Por Sandra Burgos.

  • 12 junio, 2008

 

José Manuel Urenda está inmerso en una etapa de reflexión. Si, porque se le ha metido en la cabeza hacer una reestructuración de empresas navieras, la cual presentará proximamente al directorio y que busca reordenar activos, asi como abrirse mas a los inversionista. Quiere que la empresa se conozca, que abra sus puertas, que cambie de imagen… Una apuesta revolucionaria para un grupo que siempre ha buscado el bajo perfil… pero, la parecer, los tiepos han cambiado. Por Sandra Burgos.

 

Hace tres años, Empresas Navieras hizo un gran cambio. Quien se había desempeñado como gerente general del holding que agrupa a Agunsa, CCNI y Froward, José Manuel Urenda, dejó la gerencia general para asumir la vicepresidencia ejecutiva. El episodio coincidió con una serie de inversiones personales que hizo el empresario y fue por muchos interpretado como un alejamiento del grupo. Pero no era así: el cambio fue producto de un proceso de reflexión de la compañía que significó la búsqueda de una estructura nueva, que permitiera a Urenda delegar el día a día en su ejecutivo de confianza y amigo por más de 40 años, Franco Montalbetti, para él dedicarse a repensar lo que quería para el grupo y salir a la búsqueda de nuevos negocios que potenciaran sus operaciones.

Fue así como Urenda se sumergía en un segundo proceso de transformación para el grupo, el cual ya había cambiado en 1992 cuando sus controladores (Beltrán Urenda, Ferruccio del Bene y Antonio Jabat) aceptaron su propuesta de crear una sociedad holding (Empresas Navieras) bajo la cual se desprendieran tres áreas de negocio: naviero (CCNI), servicios de carga (Agunsa) y puertos (Froward). “En ese momento, teníamos una empresa –Euroandina de Inversiones–, pero no un ente controlador, y cuando me empecé a meter en esto siempre pensé en reestructurar el grupo. Esta compañía, en los primeros años, era dueña de sociedades operativas, donde el papel de Navieras por mucho tiempo fue administrar inversiones. Eso se modificó en 1992 con la creación del holding”, explica el empresario.

Pero no sólo cambió la estructura de grupo. En ese momento, Urenda se concentró en la confección de una especie de carta de navegación de las empresas, estableciendo cuatro principios: tener una muy buena relación de los dueños y directores con sus ejecutivos y personal; dar siempre servicios de excelencia; promover que las empresas estén a la vanguardia, adivinar el futuro e ir con la modernidad; y, finalmente, establecer por parte de los accionistas un compromiso económico con la empresa.

Con esas premisas, Euroandina de Inversiones dejó atrás su historia como empresa cerrada, para convertirse en una sociedad abierta en bolsa y con un nuevo nombre: Empresas Navieras.

 

 

 

La reestructuración que se viene

 

Esa intervención fue el estreno en sociedad de lo que sería la gestión de José Manuel Urenda en el grupo y que se ha caracterizado por su incesante capacidad de trabajo y por la búsqueda de nuevas oportunidades. “Hace tres años advertí al directorio que la etapa que venía era de mayor desarrollo de los negocios, que había que estar más encima de las inversiones y que necesitábamos un gerente que hubiera estado metido en las distintas áreas como ejecutivo propiamente tal. Entonces propuse a mi amigo Franco Montalbetti, quien había trabajado en CCNI y Agunsa y conocía bastante el tema portuario. Entonces, eso se interpretó como que yo me alejaba del grupo… la verdad es que pasé de gerente general a vicepresidente ejecutivo”.

El cambio también le permitió ingresar a nuevos negocios propios (ver recuadro) y, por primera vez en muchos años, dejar de trabajar los sábados, aunque comenta que sigue ocupando el 90% de su tiempo en Empresas Navieras. Esta nueva posición también coincidió con un golpe muy fuerte para el grupo controlador. En 2005, Ferruccio del Bene falleció, dejando su participación en la compañía en manos de sus hijos, quienes el año pasado tomaron la decisión de no seguir con las inversiones y vender. “Ellos nunca se involucraron mayormente, salvo en un par de directorios, y para nosotros su salida fue más bien un tema sentimental, porque don Ferruccio era un gran aporte”, comenta José Manuel Urenda.

Pero además del tema sentimental, la salida de los Del Bene significó un cambio para Empresas Navieras, ya que el 18,8% que tenía Inversiones Patagonia pasó a manos de inversionistas minoritarios, luego de un proceso de búsqueda liderado por Celfin.

Urenda se acomoda en su sillón, enciende un purito y sentencia: “tengo una novedad… estoy estudiando una serie de cambios que presentaré al directorio. Este grupo se estructuró el año 1992 con tres filiales, pero yo estoy pensando que talvez tenemos demasiadas sociedades anónimas abiertas, por lo que estoy viendo la posibilidad de reestructurar. Tal vez sería bueno –y esto es una idea– concentrar el área portuaria en una sola sociedad, porque ahora Navieras tiene algunas concesiones, Agunsa está en Fort Lauderdale y Froward tiene puertos propios, por lo que estoy viendo la posibilidad de armar una sola filial portuaria. Lo lógico sería tener ordenado todo lo que sea puerto en una filial o en la propia matriz, y separar el área naviera del servicio de carga. En los 90 lo ordené como yo concebía debía ser nuestro grupo, pero con el tiempo las cosas se van desordenando, y entre las metas que me he propuesto está meterme en la estructura y ordenar el grupo”.

José Manuel Urenda explica que esta nueva estructura también serviría para ser más eficientes en su capacidad de reacción. “Nosotros, como grupo chico, debemos tener una capacidad de reacción muy rápida, y uno de los problemas que hemos tenido en CCNI es que no hemos aprovechado las ventajas que debería tener una compañía naviera que, a nivel local, algunos pueden considerar mediana o grande, pero que a nivel internacional es chica. Eso lo tiene muy claro el nuevo gerente general de CCNI, Felipe Irarrázaval, quien está con un entusiasmo enorme para enfrentar los nuevos desafíos y revertir los dos años de pérdidas que hemos tenido en el negocio naviero”.

Esta nueva estructura en la cual está pensando Urenda no sólo implicará cambios a nivel societario, sino también en la filosofía de grupo. Por años, han mantenido un bajo perfil, el cual tienen claro que tendrán que dejar de lado para enfrentar este nuevo desafío.

{mospagebreak}

 

 

Y Urenda es duro en su reflexión: “el ingreso de nuevos inversionistas minoritarios a la empresa nos obliga a tener que mostrarnos más. El mercado no conoce a Navieras, no sabe bien lo que tiene y la verdad es que estos nuevos inversionistas que nos trajo Celfin, y me imagino que hay otros interesados, requieren que la empresa se dé a conocer. Nosotros hemos tenido una política de perfil bajo; la mantuvo mi padre y yo, por convicción y doctrina, la quise conservar. Pero llega un minuto en que cuando uno tiene una sociedad anónima abierta, en la medida que se es un grupo desconocido, se termina afectando el desempeño de la acción. Por tanto, si me preguntas qué secuela va a tener la ida de los Del Bene, lo primero es este reemplazo por un número mayor de accionistas, lo que nos va a obligar
a ser más abiertos”, sentencia.

 

 

 

Una apertura con todo

¿En qué se traducirá esta mayor “apertura”?, le preguntamos. “Va a partir –responde el empresario– con darnos a conocer mediante brochure. Con los inversionistas y las AFP tendremos reuniones periódicas para contarles sobre el estado de los negocios. Vamos a tener que hacer un trabajo de bastante esfuerzo, y para eso estoy conversando con alguna gente especializada. No se trata de darle mayor valor bursátil a nuestro grupo, sino simplemente de hacerlo más visible y que el mercado lo valore. Por eso tendremos que hacer algunos reordenamientos, reestructurar y después darnos a conocer, lo que tendrá que ir acompañado de algún tipo de imagen corporativa y ser más marketeros”.

Agrega que en el tema de la imagen corporativa están estudiando cambios importantes, dado que las circunstancias los han llevado a participar en negocios nuevos, como los aeropuertos. Así, es evidente que el nombre de Empresas Navieras ya no los refleja cien por ciento. Por ello se han zambullido en un proceso de inscripción de nuevas marcas como Grupo de Empresas Navieras, GEN, para dar con la identidad que mejor los represente.

Esta apertura del grupo también traerá aparejado otro cambio significativo: el hallazgo de una cara o vocero, que sea el interlocutor para el mercado y los inversionistas. “Lo primero que me preguntó la gente que nos está asesorando en este proceso es quién iba a ser la cara de nuestro grupo. Para mí, lo ideal es que sea mi padre, pero está algo retirado –aunque él y Antonio Jabat siguen siendo mi manual de consulta diaria–. También uede ser que mi padre asuma la vocería para cosas relevantes y yo para otras, ya que soy quien lleva el día a día… estamos definiendo”.

Otra definición será el nivel de flotación que quieren para la acción. Hoy, cerca del 15% de los títulos de Empresas Navieras está en manos de inversionistas minoritarios. La idea que contempla José Manuel Urenda es que esta cifra se aumente a 35% o 40%, para que la acción logre mayor presencia. ¿Eso podría atraer a inversionistas extranjeros grandes? –preguntamos–. “Cada cierto tiempo, inversionistas extranjeros vienen a plantearme su interés por comprar Navieras o algunas empresas del grupo. Se trata de compañías internacionales bastante grandes. De hecho, hay una cuyo gerente cada vez que me ve me dice que anda con la chequera. Pero nuestra familia no tiene ningún interés en vender, no somos rentistas. Yo creo que para mi padre sería un pecado tener un depósito a plazo. Plata que tiene, la invierte; y por eso, en el evento de que nos hagan una tremenda oferta, nos van a poner en una contradicción vital enorme. Cada vez que ha habido algún interés ni siquiera lo converso con mi padre, porque no está en la genética nuestra ser rentistas”, insiste.

Pero este plan no podría estar completo sin la incorporación de ejecutivos y trabajadores. “Por A, B o C motivos, nosotros siempre hemos incorporado a los ejecutivos relevantes en la propiedad. De hecho, los hay con participaciones menores en las filiales. Esta es la forma que tenemos de involucrar a nuestra gente, para que se sientan dueños de la compañía, algo que sin duda fue un gran acierto que tuvo mi padre cuando esta empresa se reprivatizó”, señala Urenda.

Es por eso que, dentro de este proceso de repensar la compañía, se ha planteado también como meta idear un plan de incorporación de ejecutivos a la propiedad, una especie de stock options que piensa tener definido pronto.

Esta buena relación con la gente que trabaja en el grupo les ha dejado al margen de los conflictos laborales. “Tenemos algún tipo de política de remuneración variable que estamos aplicando, hemos involucrado a algunos ejecutivos a la propiedad y con el personal en general tenemos buena comunicación. Pero todo parte de la base de pagar bien. Muchas veces hemos preferido ganar menos, pero que la gente gane bien”, enfatiza.

 

Antonio Jabat, Beltrán Urenda y Ferruccio del Bene (este último falleció en 2005)
son conocidos como los viejos tercios de Empresas Navieras. Hasta el día de
hoy, José Manuel Urenda les consulta a su padre y a Jabat sobre las grandes decisiones.

 

Metas súper ambiciosas

Todo este proceso de cambio que prepara José Manuel Urenda no busca más que cumplir las ambiciosas metas que se ha planteado y que parten por revertir las pérdidas de CCNI. “Recuerdo que en 1992, en una reunión con ejecutivos y trabajadores, comuniqué que habíamos alcanzado la meta de ventas de 300 millones crecer una enormidad”, explica.

Su otro desafío es que Agunsa llegue a ser la red de agencias más grande del mundo. Sí, del mundo. “Ya está en 20 países y tiene del orden de 70 oficinas como agencia, y otras 144 si cuentas las demás áreas de negocios. A principios del año pasado establecí una carta de navegación para Agunsa y la meta que fijé era que en un plazo de 5 años deberíamos tener 100 agencias afuera y estar en 30 países; ya el primer año estamos en 20”.

{mospagebreak}

 

 

Otro de sus desafíos inmediatos es mostrar al mercado lo que han hecho en materia portuaria. A su juicio, cuando quedaron fuera de las licitaciones portuarias, a fines de los 90, la gente lo percibió mal y no valoró el plan B que manejaba la compañía. Hoy, el grupo tiene en mente participar en los futuros procesos de licitación de Valparaíso y San Antonio. Para ello ya están tomando contacto con empresas de nivel mundial que se les han acercado.

Participan en la sociedad concesionaria de los puertos de Arica y Antofagasta, con un 25% y 35%, espectivamente. En la zona central tienen el terminal de pasajeros de Valparaíso, que este año recibió 49 cruceros y cerca de 100 mil visitantes.

La filial Cabo Froward, que opera los terminales graneleros de Puchoco y Jureles en Coronel y otros muelles en Calbuco, tiene planes muy interesantes para los próximos dos años, pues en base a un contrato con Endesa se descargará cerca de un millón de toneladas anuales de carbón de la Central Bocamina, lo que hará necesario construir un tercer muelle, con mayor capacidad para recibir naves más grandes.

En Calbuco se terminaron los trabajos para habilitar el muelle mecanizado para la descarga de productos de granel, como las materias primas de cementos Melón. Y hay varios proyectos en esta línea.

“Somos la principal empresa prestadora de servicios a la industria salmonera. Tenemos barcos especiales para transportar salmones vivos (wellboats), plantas de matanza de salmones, el puerto de Quellón, barcazas que llevan los alimentos a la industria. Estamos tranquilos, pero nuestra meta debe ser lograr un grado de participación en algún puerto en la V Región, para quedar con una buena cobertura portuaria en toda la zona relevante del país”.

En cuanto a su presencia en el extranjero, a través de la Sociedad Florida Internacional Terminal y en conjunto con SAAM del grupo Claro, operan desde el año pasado una concesión portuaria en Port Everglades, Fort Lauderdale.

Además, ya empezó a funcionar un Container Freight Station, en Los Angeles, California, que cuenta con una superficie de 15.000 metros cuadrados para su centro de consolidación y desconsolidación de cargas, a pasos de los puertos de Long Beach y Los Angeles.Otro negocio donde tienen puestas las esperanzas para seguir creciendo es el aeroportuario. En él participan a través de tres aeropuertos –dos en Colombia y el de Santiago– y la idea es acudir a las próximas licitaciones, que son Temuco y Punta Arenas, y ver la posibilidad de hacer algo en el de Puerto Natales.

 

 

 
FELIPE IRARRAZAVAL
FRANCO MONTALBETTI

LUIS MANCILLA

Asumió hace un mes la gerencia general de la naviera CCNI. Su misión será lograr revertir los dos años de pérdidas, producto del incremento del precio del petróleo y del competitivo escenario mundial. Es amigo hace 40 años de José Manuel Urenda y hace tres lo reemplazó en la gerencia general de Empresas Navieras, acto que mostró la confi anza que la familia Urenda ha depositado en él, por la pasión demostrada por esta industria. El gerente general de Agunsa tiene como meta convertir a la firma en la principal red de agencias del mundo. Para ello ha sumado en los últimos años oficinas regionales en Italia, Costa Rica, Guatemala y recientemente en Honduras y El Salvador.

 

La nueva generación

Ese compromiso de los Urenda de seguir al pie del cañón se ha ido traspasando de generación en generación. Primero fue Carlos Urenda Trigo; luego vino su hijo Beltrán, quien heredó la pasión por los negocios a su hijo José Manuel. ¿Cómo se prepara la nueva generación? “Uno de mis hijos, Maximiliano, quiere ser la cuarta generación. Tiene 15 años y ya sabe mucho del negocio y, al igual que yo, ha sido muy inquieto. A mí desde joven me gustó esto y mi hijo nació con la misma inquietud. Sabe todo lo que pasa en el ámbito de los negocios, conoce a todos los grupos, sabe de Navieras, así que yo creo que él será el sucesor. Pero además de los negocios le gustan la política, la historia… es muy culto, salió a su abuelo”, sentencia con orgullo…

Está claro: Urenda, tendremos para rato. de dólares… Este año deberíamos llegar a los 1.200 millones de dólares… hemos ido creciendo. La meta inmediata que tengo es que todas las filiales de Navieras a la brevedad ganen plata. Tenemos dos empresas que permanentemente han mostrado resultados positivos: Agunsa y Froward, pero CCNI, con estos vaivenes del mercado y por el tamaño que tiene, está con pérdidas. Por tanto, lo que estamos buscando con esta nueva administración es darle una continuidad. Nosotros estamos en Primera B a nivel mundial entre las 25 y 30 compañías navieras más grandes, pero para ganar un puesto debes

 

 

 

 

Negocios personales

Si hay algo que caracteriza a José Manuel, además de su simpatía y estupendo trato, es esa inagotable capacidad de generar nuevos negocios. Cuenta que a principios de los 90 propuso a su padre, a Antonio Jabat y Ferruccio del Bene entrar en otras áreas de egocios, “pero los caballeros decidieron que no podíamos mezclar una actividad naviera o portuaria con actividades inmobiliarias o de otro tipo. Teníamos una agencia de valores que llegó a ser bastante exitosa con César Barros (Eurovalores), pero esa decisión nos obligó a desprendernos de esta rama financiera y de algunos activos inmobiliarios, como terrenos en la calle El Bosque”.

Dice que no es que haya quedado picado con la decisión, pero le persistió el bichito de hacer otros negocios. Por eso, apenas tuvo la oportunidad de meterse en el negocio inmobiliario lo hizo a título personal. “Ahí me asocié con Gerardo Valdés, con quien estamos construyendo varios edificios en Valparaíso, Viña del Mar y Santiago. También hicimos un mall en Ecuador, donde además construimos viviendas para ejecutivos jóvenes en la zona denominada Porto Velho”.

Hace cinco años se asoció con Valentín Cantergiani y los hermanos Ernesto y Pedro Corona en el tema quesos, en la sociedad Lácteos Valle Central, productora de las marcas Los Criadores y Longaví. “Valentín y Ernesto han hecho una muy buena administración y tienen algunos planes de crecer en forma importante”, explica.

Urenda también participa en el área industrial con la fábrica de ventanas de PVC Thermohaus, en la cual es socio con Patricio de Groote y Jochen Dohele, y recientemente ingresó a la propiedad de Viña Quintay, invitado por su primo Edmundo Eluchans. Con sus primos Eluchans y Urenda, además de cultivar una gran relación de amistad, ha incursionado en diversos negocios. Con Francisco Urenda está asociado en el negocio de la ganadería en Bolivia (Santa Cruz), mientras que con José Domingo Eluchans está desarrollando un proyecto junto a la familia Said y Besalco, para levantar un hotel de cinco estrellas en Viña del Mar.

¿Y el fútbol? Si bien se considera un evertoniano de cepa, no quiso ingresar a la propiedad del club cuando se lo ofrecieron. “A mi papá le tenían un cupo, no sé si lo habrá utilizado, pero a mí no me convenció la idea…” Seguramente es una de las pocas malas decisiones que se puede reprochar, más aun porque, pocas horas después de esta entrevista, Everton se coronaba campeón del fútbol chileno.