Tras asistir a las convenciones demócrata y republicana, Gabriel Sánchez-Zinny revisa los puntos a favor y en contra de los dos principales candidatos a la presidencia de Estados Unidos. Su conclusión es elocuente: Obama y McCain tienen más en común de lo que a sus seguidores les gustaría admitir.

  • 16 septiembre, 2008







 

Tras asistir a las convenciones demócrata y republicana, Gabriel Sánchez-Zinny revisa los puntos a favor y en contra de los dos principales candidatos a la presidencia de Estados Unidos. Su conclusión es elocuente: Obama y McCain tienen más en común de lo que a sus seguidores les gustaría admitir.

 

Descarga el audio aquí

"Queremos cambiar Washington”. “El cambio ha llegado a Washington”. Ambas frases pertenecen a las dos fórmulas presidenciales que compiten por comandar Estados Unidos y que quieren posicionarse como los generadores del cambio con respecto a los últimos 8 años del gobierno del presidente Bush.

La frase no deja de ser paradójica para ambos partidos. Por el lado de los republicanos, no sólo han gobernado los últimos 8 años, 6 de los cuales con mayoría tanto en la cámara de Diputados como en la de Senadores, sino que el mismo candidato a presidente, el senador McCain, trabaja en Washington desde 1987 como miembro del Congreso. En el caso de los demócratas, tienen la mayoría en el Congreso desde 2006 y su candidato a vicepresidente, Joseph Biden, es senador desde hace 35 años.

Sin embargo, la historia de ambos candidatos y la preocupación de la población sobre cómo se maneja Washington, reflejada en todas las encuestas hacen pensar que McCain y Obama producirán cambios con respecto a la forma de hacer política en Estados Unidos. Como señalaba David Broder, influyente analista del Washington Post, “cualquiera de los dos candidatos que llegue a la Casa Blanca tendrá un mandato claro de limpiar Washington del exceso de partidismo que ha detenido las decisiones en casi todos los temas de relevancia para el país”.

Las convenciones en Denver y en Minnesota fueron ejercicios espectaculares en este sentido, y un pronóstico de cómo se desarrollará la campaña presidencial en sus últimos 60 días. Los demócratas centraron su discurso en aquellas políticas que tienen que ser transformadas, en aquellos errores de la administración Bush que ellos corregirían si acceden al gobierno. El senador Obama, un orador extraordinario, pero con menos experiencia política, plantea una y otra vez, con elocuente intelectualidad, las especificidades y detalles que tienen que cambiar en Washington.

Los republicanos se concentraron más bien en la personalidad de los candidatos, en su carácter, capacidad de liderazgo e interacción con ambos espectros ideológicos. McCain es un héroe de guerra, 5 años prisionero y torturado en Vietnam. Ha demostrado una y otra vez que puede negociar con ambos partidos, ha trabajado con demócratas en la aprobación del presupuesto de Defensa, de los jueces y de muchos otros temas.

Ambos candidatos tienen más en común de lo que a sus seguidores les gustaría admitir. Sus historias personales son de logros y records. McCain, un héroe militar que rechazaba ser liberado si no lo eran también sus compañeros de cautiverio, e integrante de una familia de varias generaciones de almirantes. Obama, que ha quebrado la historia siendo el primer afroamericano nominado a presidente de Estados Unidos por uno de los dos partidos principales, y que, desde sus estudios en Harvard hasta su llegada al Senado, muestra una historia de ambiciones alcanzadas.

También presentan similitudes en su falta de experiencia ejecutiva. Ambos son producto del poder legislativo, por lo que generan incógnitas con respecto a cómo impulsarán el cambio que predican en una burocracia de más de 2 millones de empleados y 3 trillones de dólares de presupuesto anual.

Obama tiene una facultad excepcional para entender y comunicar los cambios de políticas públicas, con profunda conexión con su audiencia. Sin embargo, su capacidad de negociar y trabajar con sus opositores es todavía un misterio. McCain, por el contrario, ha mostrado esta capacidad una y otra vez, yendo en innumerables oportunidades contra su propio partido para impulsar reformas. Pero tiene poca capacidad de conectar con el público; un trato con la gente que ha espantado a más de uno de sus seguidores y poca preocupación por la política doméstica.

Los dos candidatos han elegido posibles vicepresidentes que los complementan y que serán determinantes en el resultado final de la carrera presidencial. Sarah Palin ha “liberado” a McCain de tener que seguir cortejando a las bases más conservadores de su partido, que seguían su candidatura con dudas. Ahora puede destinar esos esfuerzos a atraer independientes, área en que siempre se ha sentido más cómodo y donde ha ganado la fama de “Maverick”. El senador Joe Biden le agrega “experiencia” a Obama, concepto que la población marca como faltante en el perfil del senador por Illinois, además de solidez en política exterior, resaltando la candidatura de McCain como un tercer mandato del presidente Bush.

Pareciera que las encuestas nacionales seguirán siendo parejas hasta el final de El autor es vicepresidente de Dutko Worldwide en Washington. La campaña, volviendo a confinar la batalla electoral a aquellos Estados que suelen cambiar su humor impredeciblemente a la hora de votar. Son los llamados “swing states”, como Pennsylvania, Virginia, Ohio, Missouri, Florida, Michigan y Nuevo México, que definirán si el próximo presidente de Estados Unidos impulsará un cambio demócrata o republicano.

  

El autor es vicepresidente de Dutko Worldwide en Washington