Beijing eligió como embajador en Chile a un diplomático de carrera, que ha ocupado antes importantes posiciones para el régimen chino. Desde su llegada a Santiago, en 2018, Xu Bu ha desplegado un alto perfil, que es visto como un claro ejemplo del ascenso de la potencia asiática en la región y que al gobierno parece no molestarle. “No soy nadie especial, ni atípico”, le dijo a Capital.
Fotos: Verónica Ortíz

  • 9 mayo, 2019

El discurso de Xu Bu en el banquete de bienvenida en su residencia en San Damián, en Las Condes, entregó una de las primeras señales de lo que sería su rol como nuevo embajador de China en Chile. En enero de 2018, entre vino chileno y comidas asiáticas, el representante diplomático se presentó ante casi 200 invitados diciendo que su trabajo sería llevar las relaciones entre ambos países a un nivel superior.

Podría haber parecido una frase prefabricada y obvia, pero para quienes conocen cómo se mueven los chinos, los dichos del nuevo representante de Beijing resultaron una completa revelación.

Hacía tiempo que se venía comentando en el mundo diplomático que Chile había cambiado de estatus para el gigante asiático. Se decía que China había decidido aumentar su apuesta por el país, por considerarlo un socio confiable por su estabilidad y apertura económica. “Hemos tomado nota de que en los últimos años, Chile ha mantenido un crecimiento sostenido y una política estable”, “Chile ha tomado liderazgo en la región latinoamericana”, “Chile puede ser un puente para las relaciones entre China y Chile”, fueron –según los presentes en la casa de San Damián– algunas de las palabras de Xu Bu. 

En los días siguientes, el perfil del nuevo embajador chino fue comentario obligado en los círculos del poder. Según su currículum, el diplomático ha servido a su país en temas importantes para sus relaciones exteriores. Incluso hoy, que ya cumplió casi un año y medio en Santiago, sigue siendo una enorme novedad.

Diplomático de carrera, ejecutivo y miembro de la élite de su Cancillería, el nuevo representante de China en Santiago sorprendió y sigue haciéndolo. No habla español –lo está aprendiendo, aseguran–pero es extremadamente claro y directo en lo que tiene que decir, alejándose –a veces– de las siempre tan cuidadas formas chinas.

“No soy nadie especial ni atípico”

Originario del sur de China, doctorado en Derecho, casado y con una hija, Xu Bu comenzó a curtirse como diplomático en Pakistán. Después estuvo en Londres y luego volvió a la Cancillería de su país para trabajar en la dirección general de Planificación Política. De ahí, fue consejero en la misión china ante la Organización de las Naciones Unidas, ministro consejero  en la embajada china en Canadá, representante adjunto para los asuntos de Corea del Sur en su propio país y embajador extraordinario y plenipotenciario ante la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático, Asean, una gigantesca área de libre comercio e influencia china.

Sus 33 años de experiencia diplomática son, según algunas de las personas que fueron consultadas para este artículo, los que le permitieron foguearse con el poder y desarrollar un fuerte expertise en materias comerciales. “Es uno de los temas que le apasionan”, dice un empresario que ha compartido varias veces con este diplomático, que comienza su jornada a las 9 de la mañana en la embajada y varias veces la termina tarde en su residencia, que se ha convertido en un epicentro frecuente de reuniones y recepciones. Varias de estas, relacionadas con la Cámara de Empresas Chinas en Chile (CECC).

El 10 de abril pasado, en el Hotel InterContinental en Santiago, se realizó el lanzamiento de la entidad. Y al día siguiente, un aviso a página completa en El Mercurio daba cuenta de que unos 200 invitados, entre autoridades, parlamentarios y sobre todo empresarios, estuvieron en la cita. Otra señal del nuevo poder chino.

Esta asociación está registrada legalmente en Chile y es la única entidad de este tipo reconocida por ambos países. Y aunque en el gobierno dicen que esto es obra de Xu Bu, el diplomático lo ha negado, diciendo que él solo viene a completar y complementar el trabajo que hicieron sus antecesores.

Por lo mismo, rechaza ser tildado de diplomático especial y le cuesta entender la obsesión de la prensa por llamarlo atípico. “No soy nadie especial ni atípico. A lo mejor es por que me han tocado algunos acontecimientos importantes, tales como la compra del 24% de la acciones de SQM por parte de la empresa china Tianqi; así como la importante visita del presidente Sebastián Piñera a China. A lo mejor, debido a estos acontecimientos, mis trabajos han sido el foco de atención de la prensa. Pero yo creo que corresponde a mi deber promover con fuerza la colaboración y relaciones entre ambos países”, dijo a Capital.

Curioso e interesado en conocer las normas y códigos de cada lugar, el embajador Xu Bu ha mantenido contactos con todos los últimos presidentes de Chile. Presentó sus cartas credenciales a Michelle Bachelet, con quien dialogó en más de una ocasión; se le ha visto conversar varias veces con Ricardo Lagos; acompañó a Sebastián Piñera en su reciente gira por China y además han hablado en varias ocasiones. De todos ellos, el embajador ha destacado su pragmatismo y de Piñera ha dicho: “Yo admiro mucho su espíritu de trabajo y sus grandes conocimientos, así como su visión enfocada en el futuro”.

Mención aparte merece el embajador plenipotenciario para Asia, Eduardo Frei. El ex presidente que se autodefine como un “amigo” de China es número fijo en las actividades de la embajada. Tanto, que hasta se podría decir que son cercanos. “El ex presidente Frei es muy conocido e importante en China”, ha expresado Xu Bu más de una vez.

En el gobierno reconocen también una cercanía con el ministro Walker, mientras que en el sector privado se dice que entre sus cercanos figuran diversos empresarios y ejecutivos con intereses en China.

El señor Pompeo

En este año y medio, el embajador de 57 años, que juega bádminton y ping-pong y ha recorrido prácticamente todo Chile, no ha dejado de llamar la atención. Su recordada intervención en las negociaciones por la venta del 24% de SQM a la minera china Tianqi, en 2018, todavía resuena. “Todo lo que hicimos fue defender los intereses legítimos de las empresas chinas en el marco de la legislación vigente de Chile”, fue su respuesta al ser consultado por esa participación.

Lo mismo dijo por sus gestiones ante el Ministerio de Salud para que la constructora estatal china Qingjian Group pudiera participar en una licitación.

Pero fueron sus frases: “El señor Pompeo es hipócrita” y “el señor Pompeo ha perdido la cabeza, ha llegado demasiado lejos”, las que hicieron que su nombre diera la vuelta al mundo. Medios de todo el globo replicaron las expresiones que vertió a mediados de abril en respuesta a los dichos del secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, sobre China y sus empresas. En entrevista con La Tercera y carta a El Mercurio, Xu Bu dijo que China no tiene empresas que busquen espiar o corromper. “No me puedo quedar con las manos cruzadas cuando atacan a China. Esas críticas no tienen fundamento”, fue lo que señaló al ser consultado por las razones de esa respuesta al funcionario del gobierno estadounidense.

Nunca antes un embajador chino en Chile había tenido un protagonismo de ese tipo. Y de inmediato se le comparó con los representantes diplomáticos de otras potencias que solían marcar presencia en el país y América Latina en las décadas anteriores. “Xu Bu es un claro ejemplo del ascenso chino en la región”, dice un diplomático de vasta experiencia.

Y en la Cancillería de hoy no existe ninguna duda acerca de la relevancia que ha adquirido. Al gobierno parece no molestarle que se trate de un embajador tan activo. Es más, lo consideran un aliado. Ello demuestra, según fuentes diplomáticas, que las relaciones bilaterales están funcionando a pleno rendimiento.

Chile y China han profundizado sus lazos. Al imparable intercambio comercial se suma ahora el arribo de las inversiones del gigante asiático. Y Xu Bu está preparado para ser parte de ese proceso. Cuando Capital le consultó por ello, dijo que “debido al desconocimiento mutuo sobre la legislación de ambos países, no es raro que ocurran problemas y es nuestra tarea como embajada solucionar esto”.

El año pasado el comercio entre ambos países totalizó 42,8 mil millones de dólares, lo que consolidó a ese país como el principal socio comercial de Chile, concentrando el 32% de las exportaciones, por encima de Estados Unidos y la Unión Europea. Hoy, China es también la mayor fuente de importaciones de Chile, por un valor de 17.500 millones de dólares. A ello se agregan las crecientes inversiones chinas en diversos ámbitos.

Y eso exige una embajada más activa, coinciden en ambos lados de la relación bilateral.

De hecho, en el gobierno recuerdan que gracias a las intervenciones de la embajada china, los exportadores chilenos han logrado mayores facilidades para mandar sus frutas a ese país. A fines del año pasado, el ministro de Agricultura, Antonio Walker, firmó con el ministro chino de la Administración General de Aduanas, Ni Yuefeng, cuatro acuerdos, entre los cuales está el que permite enviar a la nación asiática el cultivo de moda entre los exportadores: las avellanas. Y tras la visita de Piñera a China se abrió el negocio de las peras.

Lobby chino

El embajador es un hombre que no duda en levantar el teléfono o contactar directamente a alguien para hacer saber lo que necesita. Parte de su “doctrina” es que cualquier embajador necesita relacionarse con quienes toman decisiones para poder realizar su propio trabajo.

“Yo creo que llamar a nuestra embajada como centro de poder es una exageración”, le dijo a un periodista durante la reciente gira de Piñera a China, mientras caminaban por los salones del centro de eventos donde se desarrolló el Segundo Foro de las Nuevas Rutas de la Seda, una multimillonaria iniciativa de infraestructura lanzada en 2013 por el presidente chino, Xi Jinping.

En ese encuentro, al que asistieron más de 150 países, el presidente Piñera fue uno de los expositores. En uno de los foros también participó el alcalde de Iquique, Mauricio Soria, quien fue invitado por el propio gobierno chino.

Soria y su padre, el famoso “Choro” –hoy senador–  son buenos conocidos de Xu Bu. Tras su llegada a Chile, el embajador ha estado un par de veces en Iquique, donde se ha relacionado con la fuerte colonia china de esa ciudad, hablando sobre su ubicación estratégica y el constante intercambio comercial mediante la Zona Franca. La prensa de esa ciudad registra una foto suya inaugurando una exposición fotográfica sobre los chinos que extraían guano en Pica en el seiglo XIX.

En esas conversaciones, Xu Bu también se ha referido al país. Ha dicho que le encanta estar aquí y que está “muy de acuerdo” con el ranking de la revista Lonely Planet, que ha situado a Chile como uno de los sitios que más vale la pena visitar.

Él mismo reconoció en una columna en el Diario Financiero, que anduvo trepando por Chile. Dijo haber ido a conocer los campos de arándanos de Curicó, las procesadoras de cerezas cerca de Rancagua, las viñas del Maule y las pesqueras del Bío-Bío. Ha visto y conocido el origen de casi todo lo que se exporta a su país.

Una de sus obsesiones es conocer mejor a Chile y la región. A quienes le manifiestan que ven una diferencia con sus antecesores, les responde que los embajadores que estuvieron antes en el país poseen currículums más excelentes y abundantes en experiencias. Su gran “déficit” –y que él reconoce– es no tener un mejor conocimiento de América Latina.

La impronta de Xu Bu y su activa participación en reuniones con autoridades son vistas como un reflejo de la arremetida china. “Si un embajador no puede mantener intercambios de opinión con las autoridades y parlamentarios locales, ¿cómo puede promover el desarrollo de nuestra población? No creo que esto sea un tipo de lobby”, se defiende.

Muchos de los ejecutivos de compañías de ese país que han venido a prospectar negocios han recibido sus consejos o los de alguien de la embajada. Pero también los que ya están instalados. En el sector privado sostienen que el establecimiento de los bancos China Construcción Bank y Bank of China ha sido clave para la irrupción de empresas de ese país. Ambas entidades financieras ya conocen bien el mercado local y sus características y se han encargado de promocionarlo.

Infraestructura, alimentos, tecnología y materias primas son lo que hoy demandan los inversionistas chinos.

APEC y 50 años de relaciones

Dos grandes actividades marcan la agenda más inmediata del embajador chino en Chile: el foro de la APEC y la conmemoración de los 50 años del establecimiento de las relaciones diplomáticas entre ambos países.

El presidente chino, Xi Jinping, vendrá al plenario de la Apec entre el 16 y 17 de noviembre próximos en Santiago, donde se prevé que “el” gran tema sea el proteccionismo. Y en eso, los dos países tienen una postura común y similar. Así quedó ratificado, tras el encuentro del presidente chileno con el mandatario chino en Beijing, en una reunión donde se firmó la hoja de ruta para la relación bilateral hasta 2022. “Hemos logrado avanzar en fortalecer y proyectar la relación de colaboración que durante 50 años hemos tenido con China. Hoy firmamos acuerdos muy importantes para la calidad de vida de los chilenos”, dijo el presidente Sebastián Piñera hace unas semanas en Beijing. El embajador Xu Bu estaba presente. Su trabajo es llevar las relaciones entre ambos países a un nivel superior.