YO, CLAUDIO   La historia de Claudio Bunster daría para escribir una novela. No solo por su historia, por sus orígenes, por su carrera en el extranjero, por lo que ha hecho en Chile o por los reconocimientos que ha alcanzado. También porque este físico teórico doctorado en la Universidad de Princeton y Premio Nacional […]

  • 9 marzo, 2007

YO, CLAUDIO

 

La historia de Claudio Bunster daría para escribir una novela. No solo por su historia, por sus orígenes, por su carrera en el extranjero, por lo que ha hecho en Chile o por los reconocimientos que ha alcanzado. También porque este físico teórico doctorado en la Universidad de Princeton y Premio Nacional de Ciencias Exactas se ve a sí mismo como el protagonista de una gran serie de aventuras donde la ciencia se funde con la patria y el conocimiento con la pasión.

 

Por Lenka Carvallo

“Esto para mí es la realización práctica de las novelas de Salgari que leía cuando chico, libros de piratas, de aventuras. Es felicidad pura”. Así resume Claudio Bunster su travesía desde la creación del Cecs, el Centro de Estudios Científicos de Santiago. La entidad, que en realidad queda en Valdivia, ha sido su trasatlántico, su refugio, campamento base por espacio ya de doce años.

Porque eso es él: un físico teórico con alma de aventurero. Un aventurero empeñado “en ir moviendo las fronteras”, como a él le gusta decir. Lo acompaña la pinta: pantalones color caqui, un reloj potente que sirve para bastante más que ver la hora, la piel curtida por el sol y unos ojos celestes, agudos, penetrantes que a ratos se ven tranquilos, pero que se pican como mar en tormenta.

Le gusta verse a sí mismo en las fronteras del riesgo. Mejor dicho, le gusta sentirse protagonista, liderar cosas grandes, volar en altura, rodearse de gente interesante. Sentirse como han de haberse sentido Davy Crockett, Roald Amundsen o Marco Polo. Sus exploraciones a través de este buque llamado Cecs van dejando atrás una estela que acumula intuiciones certeras, proezas científicas, proyectos audaces, misiones incluso futuristas. Desde experimentos genéticos sobre ratas vivas y hasta oscuros sondeos matemáticos sobre los misterios del Universo.

No es menor que la historia de Bunster dé como para escribir un libro. Físico teórico con un doctorado en la Universidad de Princeton, tiene una trayectoria académica que acumula reconocimientos, condecoraciones, logros y distinciones, además del Premio Nacional de Ciencias Exactas 1995. Sin embargo, este hombre criado en el seno de una familia comunista y que vivió la represión política, desentrañó hace poco su pasado y descubrió que su padre no era Volodia Teitelboim, sino el abogado Alvaro Bunster, con quien su madre tuvo un importante amor.

De una manera u otra, todo esto está inscrito en la trayectoria del Centro de Estudios Científicos de Santiago. Un centro que no obstante su trayectoria recién fue inaugurado en enero. “La hicimos porque ahora el buque está con todos los sistemas operacionales, está completo, terminado”. La ocasión reunió a varios premios Nobel, con eminencias del mundo científico, amigos y también con la presidenta Michelle Bachelet.

Tres son las áreas de acción del centro: biología, física teórica y glaciología. Son áreas de perfil futurista. En biología sus investigadores establecieron la primera unidad de genómica funcional “de nivel de primer mundo en América del Sur” que permite manipular el ADN de los ratones, de un código genético muy similar al humano (93%). El bioterio del centro permite aislar completamente a los animales del contacto exterior, garantizando manipulaciones ciento por ciento puras. Claro que han debido pasar por dificultades exóticas… “De pronto empezaron a infectarse los ratones del bioterio porque los guarenes del río eran atraídos por el olor que salía por los tubos de ventilación y lo contaminaban todo con sus gérmenes. ¡Y eso no estaba en ninguno de los manuales!”.

En física teórica el actual desafío del centro es develar los dos más grandes misterios del universo. “Los científicos siempre nos hacemos una gran pregunta: por qué existe algo en vez de existir nada. Y la otra es que, existiendo ya algo, por qué en el universo hay estructura, porque lo más sencillo sería que la materia estuviera distribuida homogéneamente, co-mo un gran queso grande, parejo. Sin embargo no es así y la mayoría del espacio está vacío. La materia está repartida en galaxias, concentrada en islas, lo cual es muy raro. Y ahí nosotros estamos generando una proposición que no está validada aún. En este trabajo colabora Frank Wilzeck, premio Nobel que habló en la inauguración del Cecs. Es una proposición hermosa y audaz, que nos apasiona”.

CON EL AGUA AL OMBLIGO

Con todo, ha sido en el área de glaciología y cambio climático donde los retornos del centro han sido de mayor visibilidad. La historia de cómo se acopló este tercer ámbito de investigación es una anécdota que le encanta: “Yo iba en un buque como asesor científico de Eduardo Frei a Campos de Hielo. Y como parte del trayecto lo hicimos en un helicóptero, al sobrevolar la zona vimos una gran sábana clavada al suelo, con su frecuencia de radio escrita, lo que es una señal de que alguien pide ser rescatado. Cuando bajamos vi a un personaje barbudo: era Andrés Rivera. En el campamento lo primero que me dijo fue: podríamos hacer algo juntos. Así surgió el área de glaciología. A lo mejor hay que andar más en buque”, se ríe.

Fue la misión a la Antártica Occidental, que en el 2002 emprendieron junto a la Armada y la Nasa, lo que los consagró como jugadores de primera línea. “Este es un sector de muy difícil acceso, está lejos de todo: 1.520 millas náuticas, 3 mil kilómetros desde Punta Arenas, el alcance justo para un avión P-3 de patrullaje antisubmarino. Entendámonos: es muy ¡muy lejos! Solo teníamos un 5% de margen para llegar y devolvernos sin poner jamás un pie en tierra, porque en eso consistía el trabajo. Muy arriesgado, pero lo habíamos organizado responsablemente, con comida para 20 días si es que había que aterrizar de emergencia. Pero son las cosas que hay que hacer para estar en el primer mundo. No vale la pena sacrificarse por menos”.

El objetivo de la misión fue verificar en terreno alarmantes tomas satelitales que sugerían que una gigantesca sección de hielo en el Mar de Amundsen podría fracturarse y caer al mar. “Estamos hablando de un pedazo grande. De producirse el cataclismo, bueno… el mar subiría hasta taparle al ombligo a la Estatua de la Libertad. Estoy exagerando, por cierto. Lo importante es que la misión consistió en verificar eso que había sido visto por satélite”.

-¿Y qué constataron?

-(Se pone serio) Hay que ser muy cautelosos, no crear falsas alarmas, pero los resultados tienden a indicar que la situación es mucho más inestable de lo que se pensaba… O sea, es muy posible que de aquí a 50 años este gran trozo de hielo caiga a raíz del calentamiento global, lo que incrementaría significativamente las proyecciones de aumento en el nivel del mar. Se trata de una de las zonas más sensibles del continente helado, donde se esperan cambios importantes, eventualmente muy dramáticos, en las próximas décadas.

Son palabras que ponen los pelos de punta. Bunster lo sabe y por eso adelanta una nueva misión para el verano del 2008. Será en conjunto con la Nasa, el Instituto Federal de Geo Ciencias y Recursos Naturales, Alemania, y el Instituto Paul Scherer de Suiza. Sin ir más lejos, representantes de cada uno de estos centros estuvieron hace poco en Chile, a raíz de la inauguración del Cecs. Junto a Gino Cassasa y Andrés Rivera, directores de glaciología, partieron luego a un seminario a bordo del buque Aquiles por los canales del sur. Allí, con el paisaje incomparable como telón de fondo, decidieron unirse para una serie de tareas. La primera, la puesta a prueba del radar aerotransportado para penetrar hielos templados, que el Cecs estrenó a fines de 2006, lo que representa todo un hito en la historia de la institución. Sus verificaciones se confrontarán con las que acusa el de la propia Nasa. El radar fue desarrollado en conjunto con la Armada. “La idea es que los proyectos que vengan sean al más alto nivel”, dice Bunster al hablar de este socio estratégico.

Andan tras otras verdades que hasta ahora no han podido confirmar. Quieren conseguir “testigos” de hielo templados en latitudes medias de más de 200 años, porque aportarían información relevante para calibrar los modelos de cambio climático en ese sector del mundo. Por último, llevarán adelante la segunda etapa del estudio del lago subglacial Ells-worth, esta vez con el apoyo de consorcios y universidades británicas.

El tema del cambio climático ha tensionado al centro, que de hecho participó en la elaboración del informe difundido en enero por la ONU y que advirtió de giros dramáticos para el planeta de aquí a los próximos años. El tema dio para titulares alarmantes y dramáticas intervenciones de prominentes líderes internacionales. Bunster tiene un pálpito: “Estamos en una época en que la humanidad ha estado desprovista de causas nobles que logren capturar el anhelo colectivo de mejorar el mundo. Eso se nota mucho en los jóvenes, que son mucho más pobres en sueños que mi generación. Antes existían asuntos verdaderamente trascendentes a nivel planetario, que iban más allá del barrio, del país. Que en retrospectiva no hayan resultado, es otra cosa”.

¿Quiere decir que la falta de causas colectivas a nivel político ha cedido terreno a la inquietud medioambiental?

-Sí. Hoy tenemos conciencia de que podemos estar afectando significativamente el destino del planeta. Y eso va más allá de una preocupación técnica o científica: también suministra un sueño colectivo internacional. Por eso es tan potente. El cambio climático es algo que lo puede percibir cualquiera. Es muy inmediato, está en el aire… Y esto es muy afortunado porque es una causa noble que lo trasciende todo: ideologías, nacionalidades, razas… Todo es global: el calentamiento, la causa y también el anhelo de la humanidad de participar en algo. Esta es una gran oportunidad para la humanidad, si lo hacemos bien.

-¿Por eso entonces figuras como Al Gore, Tony Blair e incluso de acá están abrazando esta causa?

-Por cierto. El tema medioambiental es por un lado políticamente responsable, pero también políticamente astuto. Resulta bastante más fácil para un político enarbolar esta bandera cuando no está en el gobierno –y estoy hablando de cualquier país– que sí lo está. Al final el equilibrio responsable entre las necesidades de la gente y la preservación del medio ambiente no es nada de fácil.

-¿Cómo analiza este proceso dentro de Chile?

-Hay una movilización mundial no de protesta, sino que de tomar conciencia del problema, de informarse bien, de ver qué cosas se pueden hacer y buscar equilibrios para no caer en extremismos. Y mientras más seamos parte de este esfuerzo, mayor eco habrá localmente. El único lujo que no podemos darnos es ser indiferentes.

{mospagebreak}LA AMISTAD CON BACHELET

Hacer ciencia en Chile no es, queda claro, una misión fácil. Aunque según Bunster tiene sus cosas buenas, como que se trata de un país de bastante rigor, con gente muy capaz. “Además este es un país pequeño, todo el mundo se conoce, y eso que es un rasgo distintivo, permite hacer atajos impensables en otras latitudes. En Chile es fácil hablar directamente con el comandante en jefe de la Armada o con el presidente de la Sofofa. Se pierde menos tiempo”.

Aunque también tiene sus contrastes: “Pero así como las virtudes se maximizan y alcanzan alta concentración, lo mismo ocurre con los defectos: se notan más. Y sin duda que en Chile la envidia es más visible que en Estados Unidos, lo que es una peste y una lata…”.

-¿En qué se nota eso especialmente?

-En que la envidia tiene como mecanismo de expresión los pelambres y los embustes y se echan a correr rumores infundados y antipáticos que no ayudan a que la vida sea alegre. Sin embargo, es tan mínimo el efecto de todo esto en la práctica que en realidad es un pelo de la cola.

Al decirlo, Claudio Bunster podría estar pensando en la situación que vivió en relación al Consejo de Innovación, entidad creada durante el gobierno de Lagos para fijar políticas en materia de ciencia y tecnología con los fondos que provienen del royalty. El debate estalló cuando el centro se adjudicó en noviembre un total de dos mil millones de pesos tras ganar un concurso de Conicyt. Los ánimos se encendieron pues al momento de postular Bunster era miembro del Consejo de Innovación, por lo que se le acusó de ser juez y parte. Además, porque las universidades Austral y de Los Lagos habían quedado fuera de carrera ya que no cumplían con algunos requisitos, como el patrocinio del intendente de la X Región, Jaime Bertín (DC).

Bunster aclara: “Este país está pasando por un momento en que se está farandulizando casi todo y cualquier cosa puede ser objeto de afirmaciones absurdas… ¿Qué significan estos afamados 2.000 millones? Es bien simple: nosotros participamos en un concurso que se viene haciendo desde hace varios años, con un sistema creado desde el gobierno de Ricardo Lagos, que consiste en establecer un centro científico en cada región del país. La comunidad del área sabía que iba a hacerse este concurso. De hecho la información estuvo disponible durante meses en afiches y folletos. Así es que postulamos siguiendo el reglamento y lo ganamos con el puntaje más alto en toda su historia. No veo dónde está el problema. Hablar de 2.000 millones de pesos puede parecer mucho para algunos. Pero se trata de un programa a 10 años, con lo cual la cifra es de 200 millones anuales, ¡Esa es la gran fortuna de la que estamos hablando, la que saca titulares en los diarios! Increíble”.

-La crítica fue que usted era miembro del Consejo de Innovación… Un poco juez y parte.

-Sí, pero ese concurso no tenía nada que ver con el Consejo de Innovación. El concurso existe desde mucho antes. Tanto el jurado como la convocatoria dependen de Conicyt, no del Consejo de Innovación. La única relación es que el Ministerio de Hacienda, que es el que tiene que multiplicar los panes, en su infinita astucia lo sacó del presupuesto del Ministerio de Educación y se lo cargó al royalty. Pero nunca se habló de estos hechos…

-Sin embargo, Guillermo Montt, miembro del directorio del Cecs, renunció a su rol en el centro molesto por este tema.

-Eso no es cierto. Puedo decir con absoluta certeza que su renuncia no tiene nada que ver con este concurso. Se ha escrito tanta cosa…

¿Por qué renunció entonces a su rol en el Consejo de Innovación después de haber estado solo siete meses?

-Soy un hombre de acción, no de andar redactando informes ni tratados. Si bien aprecié mucho la decisión de haber sido nombrado, en el tiempo que estuve entregué todo lo que podía entregar. Pero cuando se empezó a entrar más y más en la parte de análisis y políticas, me empezó a dar más y más y más lata. Ese el rumbo que decidió darle al trabajo el presidente del consejo, Nicolás Eyzaguirre, pero el resto de la pega me aburría y eso no le servía a ellos y tampoco a mí.

-¿Así de simple? ¿No le conflictuó pensar que tenía un compromiso a cuatro años con la presidenta?

-Si en algo me mantendré invariable en mi vida es en no hacer supercherías; yo no voy a estar en algo donde no esté siendo útil. Eso sí que sería traicionar su confianza y traicionarme también a mí mismo. Yo estuve un año entero de mi vida dedicado a la Mesa de Diálogo, me involucré mucho más que varios de sus participantes, y me quedé hasta el final porque lo que se estaba haciendo era vital para Chile. Sentía que de verdad colaboraba. Pero tampoco puedo estar ocupando un puesto si alguien lo puede hacer mejor que yo.

-¿Pero lo conversó con ella? Porque usted es de su círculo cercano.

-Yo soy de los que sigue los conductos regulares y presenté mi renuncia en una carta fundamentada al presidente del Consejo de Innovación, Nicolás Eyzaguirre, para que él se lo transmitiera a la presidenta, y eso tardó un tiempo porque ella andaba de viaje. Y el hecho de que ella haya aceptado es porque lo entendió y le pareció razonable.

-Es sabido que usted y la presidenta son muy cercanos; la acompañó durante su campaña, en el cambio de mando y para el discurso del 21 de mayo. ¿Cómo define su vínculo?

-(Se pone meditativo) Quisiera aprovechar de aclarar antes que nada que yo no he participado nunca en ninguna campaña presidencial, incluyendo la de Michelle Bachelet. Por la presidenta siento una gran admiración. La devoción que ella tiene por este país, su claridad, su energía, su capacidad de bondad y de reconciliación me generan gran admiración.

-¿Admiración solamente? Se ha dicho que usted y la presidenta son más que amigos y se lo pregunto bien directamente…

-(Esquiva el tema) Sería presuntuoso de mi parte declararme amigo de la presidenta. Yo soy una persona respetuosa de las jerarquías. Me llenaría de honra si es que ella se declarara amiga mía.

-A todo esto, ¿cómo evalúa el primer año de gestión de Michelle Bachelet y las críticas que ha recibido?

-En cuanto a las críticas al trabajo a un presidente de la República, fundadas o infundadas, como dicen los norteamericanos they come with the job. Ella está muy bien capacitada para el cargo; los desagrados son parte de su trabajo y los deberá resolver con honestidad y firmeza. No creo que haya que preocuparse. Hay una frase del presidente Roosevelt que dice: haga lo más que pueda donde esté y con lo que tiene. Y yo no tengo duda que ella está haciendo eso.

{mospagebreak}LAZOS DE PODER

Bunster y Bachelet se conocen desde que ella era ministra de Defensa. La amistad fue clave para fortalecer sus vínculos con las Fuerzas Armadas, aunque los lazos de este científico a nivel de gobierno se remontaban desde cuando era asesor científico de Eduardo Frei.

En cuanto a las Fuerzas Armadas, afirma que su incorporación a la tarea científica “es una manifestación más de que estamos en el primer mundo; los militares han estado presente por décadas en la investigación en Estados Unidos y Europa; es gente muy bien preparada, con medios tecnológicos altamente sofisticados que pueden ser también de uso civil. Además tienen una muy buena organización y sentido de disciplina. Entonces hemos establecido sólidos lazos de confianza. Ellos son nuestros camaradas de aventuras, se han jugado la vida al lado nuestro, tal como lo hemos hecho nosotros. Es patriótico”.

-Una de las características que se le atribuyen es su habilidad para establecer lazos con el poder. ¿No le ha generado eso anticuerpos?

-Yo estoy preocupado de otras cosas… Nosotros hemos buscado oportunidades, abierto caminos, lo que obviamente ha significado que nueva gente y también nuevos financiamientos se destinen a la ciencia. Por ejemplo, creo que nuestra expedición a la Antártica ha reforzado las posibilidades de otros chilenos, porque el país entero se convierte en un país creíble. Eso es lo que siempre han debido hacer los exploradores. Lo que menos queremos es ser únicos. El ideal es que existan diez o más centros como el nuestro haciendo distintas cosas. Nos alegraría infinitamente.

-Con la diferencia que usted ha logrado establecer redes…

-Yo no me dedico a construir contactos, es distinto: tengo que ir a golpear puertas, sentarme en veredas, esperar, meterme por ventanas, porque tengo la impaciencia de mover la frontera. Otra cosa es que en este proceso uno va encontrando almas gemelas en muchos sectores. En los empresarios, en las Fuerzas Armadas, en el gobierno. El que haya contactos es extremadamente virtuoso, todo el mundo ahora está dedicado a conectarse, sin embargo me extraña que a veces se cargue la palabra con alcances siniestros…

-Pero estará consciente de que su nombre suscita resistencias.

-Hay una frase de una gran actriz, Bette Davis: Ser no controversial no es algo a lo que un buen actor deba aspirar.

-Pero eso tiene costos, no es gratis.

-Quizás, pero no hay dónde perderse.

-En estos doce años en el Cecs, usted logró descubrir sus propios orígenes, enterarse de que no era Teitelboim sino Bunster. ¿Cómo es que esta situación tan personal e íntima impactó en la sinergia propia de este centro?

-Son planos distintos. La germinación del centro ahora ha llegado a su fin. Al mismo tiempo yo he podido aclarar una serie de aspectos que yo no comprendía de mi vida. Al hacerlo, he ganado en libertad al encontrar mi propia identidad. Es algo muy estimulante porque está asociado a la felicidad, a la energía, a las ganas de meterte en más cosas. Para mí este último tiempo ha sido espléndido.

-¿Le ha dado más creatividad, más lucidez, más ganas?

-Es cierto aquello de que la verdad os hará libres. Está en la Biblia y también en el orden natural de las cosas.

-En la comunidad científica usted era mundialmente conocido como Claudio Teitelboim. ¿Fue muy engorroso cambiarse el apellido?

-Eso es bien interesante, porque cuando las cosas son de verdad, implementarlas es mucho más fácil. Te voy a dar un ejemplo: yo había sido incorporado, lo cual es un gran honor, en la Academia de Ciencias de los Estados Unidos y justo antes de la investidura pasó todo esto. Así es que les mandé un mail que decía: Por razones ajenas a mi voluntad…, y les di una larga explicación. La respuesta fue de solo una línea: Muchas gracias por informarnos. Díganos cómo quiere que se pronuncie su nombre durante la ceremonia. Eso fue todo (ríe), ¡no costó nada!

 

{mospagebreak}AL GORE

"No es demasiado tarde”

Han pasado seis meses desde que el libro y la película “La verdad incómoda”, que acaba de ganar el Oscar, hicieron pasar a Al Gore de un hombre que, como él lo dice, “solía ser el próximo presidente de los Estados Unidos”, al archienemigo del calentamiento global. Esta entrevista para The National Geographic News tuvo lugar a fines de diciembre último. Por Patty Kim.

Ahora, mientras el DVD de su película galardonada con dos premios Os­car (mejor documental, mejor canción) llega a los estantes de tiendas del ramo, el ex vicepresidente de los Estados Unidos habla por teléfono con The National Geographic News acerca de las versiones de que se lanzará como candidato a presidente en el 2008, sobre las maneras de combatir el cambio climático, y en torno a asuntos menores, como si volverá a dejarse crecer la barba.

-Antes que nada, ¿cómo le gustaría que yo lo llame?

-Su Suficiencia.

-Muy bien. Suena apropiado. Me encantaría saber dónde está usted ubicado ahora, cuál es el panorama que observa desde donde está instalado. Lo imagino en un edificio muy apropiado para defender el medio ambiente. Una especie de refugio ecológico cuyas cortinas han sido fabricadas con velamen reciclado. ¿Estoy equivocado?

-Bueno, en realidad estoy en el hotel St. Regis, mirando a la bahía de San Francisco. Acabo de retornar con mi esposa, Tipper, de una semana por Australia y Nueva Zelanda. Australia está soportando una sequía (se dijo que es la peor en mil años) y, ya que estamos en esto, la película La verdad incómoda ha tenido un enorme impacto en Australia y Nueva Zelanda.

-¿Es difícil aceptar un estilo de vida que protege al medio ambiente?

-Pienso que para la gente es más difícil de lo que debería ser. Pero a medida que más y más de nosotros cambiamos nuestro estilo de vida para ser parte de la solución en lugar de ser parte del problema, estamos comenzando a observar los cambios que se necesitan. Algunas empresas, por otro lado, están suministrando importantes liderazgos. Paramount (Classics Film Studio) por ejemplo ha hecho el DVD de La verdad incómoda con un cien por ciento de material reciclado. Y están haciendo la promoción, en lugar de ayudarme simplemente a que yo haga el intento.

-Pero, ¿qué pasa con su vida cotidiana, qué clase de pequeñas cosas hace usted?

-Bueno, nosotros hemos cambiado las lámparas eléctricas por lámparas compac-tas fluorescentes. Y hemos comprado un vehículo híbrido. También usamos termostatos y estamos instalando paneles solares. Esto no tiene por qué ser acatado por todo el mundo. Pero nosotros hemos decidido reducir al máximo el anhídrido carbónico, un gas que contribuye al calentamiento de la atmósfera. Lo importante es reducir el anhídrido carbónico en todo lo que se pueda. Nosotros ofrecemos un calculador de carbón en el sitio en internet de mi película que muestra cómo hacerlo. Pero luego, para el resto del anhídrido carbónico que cada persona emite, pueden lograrse reducciones plantando árboles. También es posible asociarse a organizaciones como NativeEnergy, donde hay muchos proyectos financiados que también son contabilizados y verificados. Además, hay empresas que están vendiendo cocinas solares que reemplazan a cocinas de kerosene en India.

-Me imagino que muchos le ofrecen viajar en limusinas y en aviones. Y se trata de vehículos no híbridos. ¿Cómo puede enfrentar una figura pública ese desafío para defender el medio ambiente?

-Bueno, en realidad mi personal me ha ayudado con esto. Por supuesto, hemos encontrado servicios de automóviles para ir a otras ciudades que usan híbridos, así como vehículos biodiesel. No tengo la ilusión de que una sola persona pueda realizar un cambio enorme. Pero realmente pienso que si comenzamos a hacer estos cambios, eso se irá sumando. Y eso estimula el surgimiento de un nuevo mercado. Muchos negocios desean llegar a clientes que quieren ser responsables con el medio ambiente.

-¿Alguna vez pensó que sería el astro de un filme que fue un gran éxito de taquilla?

-Nunca, ni en mis sueños más locos. Y nunca me habría imaginado que iba a caminar en la alfombra roja durante el festival de cine de Cannes. Pero soy lo bastante viejo como para saber que una alfombra roja es simplemente una alfombra, y he sido capaz de disfrutar la pompa sin que se me fuera a la cabeza. Me veo a mí mismo en el molde de Rin Tin Tin. Tampoco a él la fama se le subió a la cabeza.

-La impresionante destrucción cau­sada por el huracán Katrina es, por supuesto, la rúbrica en imágenes de su película. Está en el poster y en la tapa del DVD. Y el 2005 fue justamente un año asombroso por las tormentas. En su película usted señala que el huracán Katrina y el huracán Rita, entre otros, están sugiriendo algún tipo de conexión con el calentamiento global. Pero dada la relativa calma en la temporada de huracanes del Atlántico, qué le diría a la gente que pregunta: bueno, Al, ¿donde está ahora su calentamiento global?

-Se han registrado huracanes y ciclones y tifones fuertes en otras partes del mundo este año. El más fuerte en al menos 50 años golpeó a China hace muy poco tiempo. Ya mencioné que acabo de retornar de Australia, en donde un gran ciclón, el Larry, tuvo un severo impacto. Hay una variación natural en los sucesos de año en año de estas tormentas, pero la tendencia en su totalidad es muy clara. Y aunque todavía no hay acuerdo en ligar el calentamiento global con la frecuencia de los huracanes, hay un emergente consenso que liga el calentamiento global con la fuerza e intensidad de los huracanes cuando éstos aparecen. De hecho, tuvimos tantos huracanes de categoría cinco en muchos de los últimos años –aunque ninguno de ellos puede ser atribuido de forma exclusiva al calentamiento global– que hay evidencias en orden a que aumentan con el calentamiento global. El 2005 fue el año más caluroso que alguna vez se haya medido, y los doce meses que terminaron este verano pasado, junio del 2006, fueron el período más caluroso que jamás se haya evaluado en Estados Unidos. Así que estos sucesos de clima extremo alrededor del mundo coinciden con lo que los científicos han pronosticado durante mucho tiempo.

-¿Piensa que tal vez ya hayamos pasado el punto de no retorno, como algunos científicos del clima lo señalan? ¿No sería mejor desarrollar nuevas tecnologías para que nos ayuden a adaptarnos al mundo que está por llegar? ¿O es posible de alguna manera atrasar el reloj?

-Bueno, no es demasiado tarde para solucionar la crisis. Y solucionarla significa evitar las peores consecuencias y detener la tendencia hacia la catástrofe. Pero es cierto que algunos cambios ya han tenido lugar, por el calor que se ha almacenado en los océanos del mundo y que será lentamente liberado en las próximas décadas. Sin embargo, la esencia del desafío que estamos enfrentando es no adaptarse simplemente a los cambios que han sucedido… No hay modo de adaptarse a la larga al calentamiento global, porque los cambios, si no se los confronta y se responde a ellos, amenazarían (con provocar) el fin de la propia civilización. Hay que frenar la contaminación de la tierra con 70 millones de toneladas métricas de gases causantes del efecto invernadero.

-Bueno, tratemos de bajar a una escala más humana. ¿Cuáles son los pasos concretos que la gente puede tomar para combatir el calentamiento global?

-Antes que nada, aprender sobre eso, y aprender todo lo que uno pueda. Conseguir el DVD y comprar el libro La verdad incómoda. Todas las ganancias que deberían ir para nosotros las estamos donando para una campaña educativa continua, bipartidista. Si usted consigue el DVD y/o el libro, encontrará los cambios que puede hacer en su propia vida. Y cuando fortalezca su conocimiento, acrecentará su tarea política, sin tener en cuenta en cuál partido está, a fin de exigir que los candidatos comiencen a resolver esta crisis.

-¿Cuál cree que sería un buen y fácil primer paso?

-Compren las nuevas lámparas de luz (CFL). Son mucho más eficaces, no las tienen que cambiar con tanta frecuencia. Gastan menos electricidad, y ahorran dinero en sus facturas de luz. Instale en su hogar un reloj termostato. De esa manera, no usará electricidad cuando no la necesita, cuando no esté en su casa. Piense qué tipo de automóvil conviene tener. Compre autos y otros productos que tengan el mínimo impacto en el medio ambiente. Si se puede permitir comprar un híbrido, hágalo. Y luego, conviértase en un “carbón neutral”. El DVD y el libro le dirán cómo puede hacer eso. No es tan difícil como parece. Usted puede reducir el anhídrido carbónico al mínimo, y comprar otros productos que contrarrestan la polución, para que se encarguen del resto.

-Ahora bien, no todo el mundo tiene el poder para hacer tantos cambios, pero usted sí lo tiene. Señor Gore, ¿ha pensado en lanzarse como candidato a la presidencia para el año 2008?

-Pienso que cuando suficientes individuos cambian su modo de pensar, eso tiene un profundo impacto en el ambiente político. Y ese es el tipo de campaña en el que estoy comprometido a fin de cambiar el modo de pensar de la gente. De esa manera, los candidatos que se lancen encontrarán votantes en los partidos Demócrata y Republicano que exigirán una solución.

-Pero, ¿usted alguna vez ha…?

-…No pienso lanzarme de nuevo como candidato. Pero me voy a concentrar en cambiar la mentalidad de la gente.

-¿Qué pasa si la gente dice, “nuestro país lo necesita”?

-Bueno, estoy agradecido por el aliento y por la expresión de confianza. Y aunque no he descartado lanzar mi candidatura en algún momento del futuro, realmente no lo espero. Ya lo he hecho dos veces. He aprendido la importancia de cambiar la mentalidad de la gente a nivel popular. De esa manera, quien se presente como candidato, tendrá una oportunidad mucho más grande de encontrar una opinión pública que cause un cambio no solamente en la política de la Casa Blanca sino también en el Congreso y en las legislaturas estatales y alrededor del mundo.

-Los demócratas pronto tendrán la mayoría (en la Cámara de Representantes y en el Senado). ¿Cuánta fe le tiene a esos legisladores cuando se trata del estado del planeta?

-Tengo gran confianza en que harán una enorme diferencia. Le daré un solo ejemplo. Actualmente el comité de medio ambiente del Senado es liderado por el republicano James Inhofe, de Oklahoma. El dice que el calentamiento global es la tomadura de pelo más grande de la historia de Estados Unidos. Pues bien, Inhofe será reemplazado en enero próximo por la senadora Barbara Boxer de California, quien es una de las líderes de la lucha contra el calentamiento global. Y éste es solamente un ejemplo entre muchos que yo podría citar donde un nuevo liderazgo en el Congreso nos da la esperanza de que el sistema político comenzará a responder.

-¿Volverá a dejarse crecer la barba?

-Bueno, a Tipper le gustaba. Pero hace ya varios años que me afeité la barba. Sin embargo tendré en cuenta sus comentarios. Usted sabe… eso puede tener un gran impacto.

{mospagebreak}UN ECOLOGO PARA EL MUNDO

La voz del profesor Juan Carlos Castilla ya se había comenzado a oír en círculos de influencia antes de recibir un premio científico internacional de gran importancia. No solo eso. Desde el litoral, su trabajo está siendo un aporte concreto a la protección del medio ambiente planetario. Qué bueno contar con alguien con argumentos cuando la cosa se ha puesto seria. Por Daniel Trujillo Rivas.

No caben más libros y documentos en los estantes del despacho de Juan Carlos Castilla. El académico de la Universidad Católica tiene que acomodar un montón de papeles para desocupar un asiento. Instalado ahí, rodeado de papers e investigaciones complejas, uno se siente literalmente sobrepasado por el peso de la academia.

Sin embargo, nada delata al anfitrión como un especialista en medioambiente, aunque salta a la vista que se trata de alguien que sabe y se ocupa de asuntos relevantes. Castilla habla pausado y con el acento de las personas sencillas, algo que acaso se le ha pegado de sus amigos los pescadores artesanales y mariscadores. Con ellos está preservando los recursos costeros y sentando precedentes de importancia global (acá corresponde totalmente usar tan manido concepto) destinados a ser de gran ayuda para enfrentar la crisis ambiental que vive el planeta.

Cuando toma la palabra, al poco rato su razonamiento impecable le disputa el protagonismo a su humildad. Da gusto estar con él y saber que además de despertar admiración en Barcelona y Nueva York, de pertenecer a importantes organismos internacionales y ser uno de los tres chilenos miembros de la Academia de Ciencias de Estados Unidos, acaba de ganar el Premio Internacional a la Investigación Ecológica de la Fundación BBVA, reconocimiento que viene con un estímulo de 500 mil euros. El hombre sin duda los vale; el científico se los merece.

-Bueno, en realidad me toca la mitad, porque el premio me lo concedieron junto con otro investigador, el estadounidense Jeremy Jackson. Pero de todas maneras no deja de ser (ríe). Hasta ahora no he pensando mucho en eso, salvo en que será una buena jubilación y, claro, en los impuestos.

La noticia de su premio reprodujo palabras suyas que anunciaban la creación de un observatorio hispano-chileno de los efectos del calentamiento global en las redes oceánicas (ver recuadro), algo que podría ayudar a evitar los devastadores efectos que se anuncian a raíz de su hermano gemelo: el cambio climático. Ambas informaciones tomaron por sorpresa a sus pares en Santiago.

Por estas razones, Castilla se ha puesto repentinamente de moda entre los interesados en el medioambiente y existe expectación por escucharlo hablar en el seminario del próximo 11 de mayo, donde será uno de los panelistas junto a Al Gore, ex vicepresidente de Estados Unidos, devenido en superestrella de la conciencia ecológica por su participación en el documental La verdad incómoda.

VERDE, PERO VERDE CLARO

Aunque celebra y agradece la relevancia que ha adquirido el tema ambiental, al profesor Castilla no le gustan mucho los ecologistas. Aunque él, claro, no se atrevería a decirlo así de frentón. Pero lo insinúa y sonríe con picardía cuando se lo comentan.

-Me parece muy importante lo que está haciendo Al Gore, diciendo que sobre la crisis planetaria no debe haber dudas, con toda la evidencia científica existente. Pero la climatología no es ecología, es una ciencia que estudia interacciones entre elementos, pero no entre organismos. Por eso yo prefiero hablar del tema desde mi profesión y decir que me considero un ecólogo más que un ecologista. Me interesa marcar la diferencia entre quienes practicamos una ciencia y quienes tienen una opinión valórica que puede ser respetable, pero no es lo mismo.

Profesor, ¿usted comparte el diagnóstico de que estamos ante una crisis planetaria grave?

-Sin ninguna duda, pero de ahí a que el mundo se acabe en 50 años… ahí es donde se presentan las diferencias. Todas las investigaciones han demostrado que estamos ante una emergencia grave, extraordinariamente seria. Pero suele ligársela solo a lo climático, entonces también podríamos hablar de crisis global, que es algo distinto. Dentro de la crisis global está el cambio climático, pero eso no significa que la vida se va a terminar luego. Que las pesquerías se vayan a terminar en el año 2048 es mentira, aunque lo digan especialistas que publican en la revista Science. Ellos han terminado contaminándose con criterios ecologistas, ¿ve?

-Comprendo, pero la mayoría de nosotros no está informado de lo que se está haciendo en los ámbitos más técnicos y da la impresión de que en esta carrera la ciencia partió más bien tarde…

-Estoy de acuerdo en que hay desinformación, pero no en el retraso científico. Fíjese que el ex secretario general de la ONU, Kofi Annan, hace unos diez años, juntó a 1.200 investigadores de diversas especialidades. Yo soy uno de esos, y formó el Millenium Ecosystem Assessment. Este grupo ha estado trabajando muy en serio, primero para hacer un diagnóstico de qué estaba pasando en la tierra y luego definir planes de acción. Se ha sentado un importante precedente y sin ir más lejos en este trabajo se fundamentan las políticas del Banco Mundial. Lo que quiero decir es que cuando los especialistas asumen su responsabilidad y participan en el desarrollo de las políticas, se logran objetivos concretos. Los grupos activistas pueden jugar un rol, pero no me queda muy claro que su aporte sea medible con resultados.

-Corríjame si me equivoco, pero me da la impresión de que usted quiere dar a entender que los ecologistas, ante todo, han hecho que la palabra ecología se haya “chacreado”, ¿es así?

-Sí, se ha chacreado enormemente, tal como se han chacreado varios términos como “desarrollo sustentable”, “biodiversidad” e incluso “medioambiente”. Lo que pasa es que son expresiones que han traspasado hacia la sociedad y no me parece que sea algo malo. Pero cuando hablamos de temas complejos hay que tener claro de qué estamos hablando. Por ejemplo, la ecología profunda no debería llamarse “profunda” porque la verdad es que no profundiza realmente en el problema, sino que simplemente es la autodefinición de un grupo de pensamiento extremo. No digo que esa forma de ver las cosas sea mala, pero sin duda no es profunda. Yo creo que más importante que estas aclaraciones es decir que la generación a la que yo pertenezco es responsable de la crisis que enfrenta el planeta. Pero también que, al mismo tiempo, durante 30 años, el ámbito científico ha estado creando una cantidad enorme de conocimiento. La responsabilidad ahora es de los gobiernos para saber cómo empaquetamos esta información y se la traspasamos a los niños. Porque las generaciones futuras van a tener que enfrentar las consecuencias.

-Y desde ese punto de vista, ¿cómo estamos en Chile?

-Es lo mismo. La autoridad tiene que ver cómo agarra a sus 60 científicos expertos en cambio climático, medioambiente, lo que sea, y decirles “bueno, nosotros los hemos alimentado a ustedes durante años con Fondecyt y todo eso para que publiquen todos estos papers. ¿Saben qué más? Ahora queremos que tomen esa información y se la traspasen a los niños, para que cuando lleguen a la universidad y se formen como profesionales, se encarguen de contener la situación, porque nosotros ya no fuimos capaces”.

-Ese es un desafío tal vez más grande que el de la crisis global.

-Claro. Nosotros seguimos yendo a los kioscos y encontramos revistas con puros leones y elefantes, pero de la realidad local cero. Tenemos que transmitir que preocuparse del medioambiente es mucho más que cuidar especies en riesgo de extinción en el Serengeti africano.

{mospagebreak}PROFUNDIDADES DESDE LA ORILLA

Si de profundidades se trata, hay que decir que antes que ecólogo, Juan Carlos Castilla es biólogo marino y gran parte de su conocimiento ha sido en el océano, pero no mucho más allá de la orilla. Su especialidad es el ecosistema costero, aquel que provee deliciosos mariscos y excelentes corvinas, merluzas y jureles. Trabajando estrechamente con pescadores artesanales y buzos mariscadores, el profesor, junto a su equipo del Centro de Estudios Avanzados en Ecología y Biodiversidad (Caseb) de la Pontificia Universidad Católica de Chile y el Departamento de Ecología de la UC, ha tenido logros sorprendentes, impulsado numerosos proyectos científicos en favor de la conservación de los recursos litorales.

Fue creador y director de la Estación Costera de Investigaciones Marinas de Las Cruces, donde la UC realiza investigación de punta y donde se comenzaron a elaborar modelos de manejo pesquero artesanal únicos en el mundo, como son las Areas de Manejo y Explotación de Recursos Bentónicos (mariscos y algas). Su trabajo influyó directamente en la elaboración de la Ley de Pesca, al punto en que estas áreas de manejo hoy se encuentran en manos de comunidades organizadas de pescadores y permiten un uso racional y sustentable de los recursos, garantizado por la legislación.

Pasando la mitad de su tiempo, o más, en estas aguas, la productividad y el impacto de su trabajo es notable. Ha publicado más de 125 artículos en revistas y ha sido citado unas 2.200 veces por otros investigadores, más que cualquier otro especialista en ciencias del mar. Sin ir más lejos, es el científico radicado en Chile, de cualquier área de especialización, que más artículos ha publicado en la prestigiosa revista Science.

Pero tal vez lo más destacable es que junto con el científico racional y metódico convive en el profesor Juan Carlos Castilla una persona que ha desarrollado una fina sensibilidad y tiene convicciones profundas sobre el papel que le toca desempeñar al ser humano en este planeta.

-Profesor, me imagino que trabajando tan directamente con la naturaleza habrá llegado a formarse una opinión sobre por qué el ser humano, siendo parte de ella, se comporta más bien como un agente nocivo para su equilibrio.

-Bueno, sí. Pienso que a Jeremy Jackson y a mí nos dieron este premio del BBVA, que es súper competitivo y prestigioso en el mundo, porque los dos tenemos una filosofía. Y es que el hombre es parte del sistema y no hay modo de acercarse a éste sin pensar en el bienestar humano. Hay que considerar que los ecosistemas nos prestan diversos servicios, desde recursos hasta servicios estéticos, como cuando uno observa un paisaje. Le pongo un ejemplo. Yo trabajo fundamentalmente en recursos costeros, de cero a 20 ó 30 metros, y en esos ecosistemas hay pescadores. Lo primero que uno debe hacer es considerar en los experimentos con o sin el ser humano dentro del ecosistema. En mis experimentos me di cuenta de que el número de los recursos, el tamaño de los mariscos, etc., eran distintos según la presencia de las personas y comenzamos a entender el sistema. Uno se puede quedar ahí, publicar su trabajo, que le paguen su Fondecyt y listo. Pero yo tuve la intención de llevar esto a la realidad.

-¿Y cuál resultó ser la realidad?

-Fuimos a un par de caletas reales y convencimos a los pescadores dejar reposar ciertas áreas para ver qué pasaba. Pero ellos sabían lo que iba a pasar, más que nosotros, sabían que iban a aumentar los recursos. Bueno, si lo sabían ¿por qué entonces no tenían un sistema de manejo para controlar la explotación? Su problema era que carecían de resguardo legal para cuidar sus recursos, porque como en el mar no hay propiedad, aunque ellos lo hicieran se les podían meter otras personas. Los resultados de este trabajo permitieron que la ley de pesca les asignara áreas de manejo exclusivo a los pescadores artesanales organizados –la palabra organizados es muy importante– y 15 años después hay 600 de éstas, con cerca de 20 mil pescadores involucrados, haciendo un manejo racional.

-¿Cuál es la moraleja de la historia?

-La clave del asunto es que el ser humano, para valerse de estos servicios, se comporta de manera diferente cuando comprende su rol dentro del sistema, porque surge la voluntad de hacerse responsable.

-O sea que usted no cree que el ser humano sea un depredador por naturaleza.

-Yo considero al ser humano el depredador más eficiente que existe. Le basta tener un atornillador en la mano para sacar 20 ó 30 locos por minuto. El descriterio viene cuando los sistemas son abiertos, como ocurría en nuestro litoral antes de la ley de pesca. Era el Lejano Oeste. El pescador artesanal es un cazador, expone la vida cada vez que sale, uno no puede pensar en transformar al cazador en acuicultor de la noche a la mañana. Yo he visto cambios sociales notables motivados por este orgullo de sentirse parte de algo. La conciencia surge cuando se regula, lo cual equivale también a permitirle a la gente comprender lo que está pasando. Entonces empiezan a surgir cambios importantes que sobrepasan el propio beneficio. Nosotros formulamos una hipótesis con todo esto: capaz que la biodiversidad aumente en estas áreas más cuidadas y así fue. Entonces surgió un nuevo paradigma, que es posible unir un manejo racional con el cuidado de la biodiversidad, a diferencia de aquel imperante que dice que es necesario excluir al hombre.

-¿Usted piensa que esta visión puede trasladarse a otras áreas para enfrentar la problemática medioambiental?

-Bueno, en tierra es diferente porque hay derecho de propiedad, entonces basta con que alguien tenga intereses industriales para que la cosa se complique. Mientras quienes tienen intereses económicos no entiendan que el medioambiente es parte del negocio, no se avanzará mucho. Pero yo soy optimista, porque cuando se trabaja en serio, con las herramientas y el conocimiento adecuado, más que con slogans, uno obtiene resultados. Volvemos a lo mismo: nuestra generación debe hacerse responsable de formar adecuadamente a las que vienen.

LA BATALLA POR EL CALENTAMIENTO

Sin que él lo supiera, Juan Carlos Castilla fue propuesto para el Premio Internacional a la Investigación Ecológica de BBVA por un grupo de profesores de la Universidad de Barcelona.

Repuesto de su sorpresa por haber ganado, el profesor aprovechó la oportunidad para dar a conocer un ambicioso proyecto que une a científicos españoles y chilenos: crear un Centro Iberoamericano de Calentamiento Global y Cambio Climático, que estudiaría las “huellas moleculares” de este fenómeno en diversas estaciones situadas en la costa chilena y peruana, donde los efectos se muestran claramente en fenómenos como El Niño o el agujero en la capa de ozono.

“Estamos en una posición inmejorable para estudiar el fenómeno del cambio climático de manera directa. Si bien el proyecto es aún una idea, tenemos claro cómo desarrollarlo y podría entrar en operaciones hacia el año 2010”, explica.

El premio de la Fundación BBVA completa los reconocimientos que ha tenido la labor del profesor Castilla, entre los que destacan su nombramiento como miembro asociado extranjero de la National Academy of Sciences de Estados Unidos, de la Academia de Ciencias del Tercer Mundo (TWAS) en 2004, y más recientemente, como miembro de la Fullbright Academy of Sciences and Technology y de la Academy Hassanll of Sciences and Technology, de Marruecos.