Por: Jorge Poblete, @jpobletecapital en Twitter Foto: Verónica Ortíz “¡Yo ignoro a Evo Morales!”, dice Hernán Felipe Errázuriz con tono convencido. Con esas palabras resume lo que quisiera fuera la política de Chile para enfrentar la demanda marítima boliviana. Se encuentra en una oficina del piso 12 del edificio Millenium de Vitacura, donde está emplazado […]

  • 24 septiembre, 2015

Por: Jorge Poblete, @jpobletecapital en Twitter
Foto: Verónica Ortíz

Errazuriz

“¡Yo ignoro a Evo Morales!”, dice Hernán Felipe Errázuriz con tono convencido. Con esas palabras resume lo que quisiera fuera la política de Chile para enfrentar la demanda marítima boliviana. Se encuentra en una oficina del piso 12 del edificio Millenium de Vitacura, donde está emplazado el estudio Guerrero Olivos, del cual el ex canciller de Augusto Pinochet y actual miembro del Consejo de Política Exterior del gobierno de Michelle Bachelet, es socio. Llegó tomando un helado al edificio, lo que le daba un aire de relajo que luego cambió abruptamente al afirmar, tajante: “Soy contrario a polemizar con Evo Morales. No hay que caer en su juego, que le da protagonismo innecesariamente y, no sólo eso, nos ponemos a su misma y baja altura, le permitimos una exposición mayor a las falsedades que él repite, a la desinformación que entrega”.

Alguna vez su cruzada fueron los derechos de los fumadores y, anticipándose a alguna pregunta sobre si cambió de opinión sobre el tema, saca un cigarro y empieza a jugar con éste entre los dedos, hasta que finalmente lo enciende.

A semanas de que se conozca la decisión del Tribunal de La Haya sobre su competencia o no en la demanda marítima de Bolivia, la que se estima podría fijarse en septiembre, dice: “Soy contrario a que la presidenta y el canciller entren en este tipo de réplicas que no favorecen una correcta difusión de nuestra perspectiva y argumentos”, asegura, aunque al final termina de todos modos extendiéndose sobre el presidente del país fronterizo.

-En los últimos días ha habido un duro intercambio de declaraciones entre Bolivia y Chile, que tuvieron su punto más álgido con las amenazas de expulsión al cónsul Milenko Skoknic. ¿Fue un desacierto que Michelle Bachelet entrara directamente en el debate?

-No sé si fue un desacierto, pero creo que es inconveniente (empieza a revisar los correos enviados desde su celular, menciona uno para el canciller Heraldo Muñoz, hasta que encuentra el dato que busca). Ya son cuatro sucesos, en pocos días, en que las autoridades chilenas polemizaron con Morales. La amenaza de expulsión; el falso plan chileno para producir la huelga de Potosí; están los dichos contra los periodistas chilenos que acusó de espías y está la supuesta responsabilidad del Gobierno de Chile por la publicidad de una empresa de telecomunicaciones británica con capitales islandeses que opera en Chile y en otros países. A mi juicio, ni la presidenta ni el canciller deben exponerse a contestar a esas acusaciones, con excepción del caso del cónsul, que justificaba una declaración institucional de la Cancillería.

-En Bolivia han transparentado que su estrategia incluye ocupar todos los espacios para plantear su demanda. ¿Le parece que estos episodios se entienden en ese marco o que, por el contrario, son contraproducentes?

-Desde luego en Chile es contraproducente la estrategia boliviana. Si uno mira las encuestas históricas sobre la aspiración marítima, registra un creciente rechazo por la población chilena a cualquier concesión. La polémica boliviana no favorece a un diálogo necesario, porque la mayoría de la población lo descarta. Segundo, creo que Bolivia, con este tipo de acciones de propaganda, que no apuntan a la posición jurídica, está demostrando la debilidad de su demanda. Incluso pretende mandar recados al Papa, a la Corte y a otras autoridades.

 

El factor Francisco

En el avión de regreso a Roma tras la gira que realizó a Ecuador, Bolivia y Paraguay, el Papa Francisco hizo su mención más explícita sobre la demanda marítima boliviana. Dijo que “no es injusto plantearse una cosa de ese tipo, ese anhelo”.

-Ha pasado un mes desde los dichos del Papa. ¿Qué tan dañina pueden resultar para los intereses de Chile esas declaraciones?

-Creo que el Papa cometió un grave error, se extralimitó, perdió la neutralidad, porque él es un jefe de Estado, no sólo un Pontífice y jefe de la Iglesia Católica. Como jefe del Estado Vaticano participa en Naciones Unidas y dentro del sistema de Naciones Unidas está la Corte Internacional de La Haya y el respeto del Derecho y de los tratados internacionales. Y los tratados son consecuencia de la paz y el respeto a éstos debiera ser uno de los cometidos de la Iglesia. Creo que el Papa actuó equivocadamente, y con consecuencias que no sabemos cuáles van a ser con respecto a su visita a Chile.

-Usted afirma que fue un error que cometió como jefe de Estado. ¿Debiera entonces representarse al Vaticano esa molestia?

-Yo planteé que sí, y a lo mejor se ha hecho. Si el Papa está actuando en relación a otro Estado, no es faltarle el respeto ni mucho menos decir que está equivocado, que ha confundido las cosas.

-Volviendo al tema inicial, ¿cree que podrían ser perjudiciales para Chile las palabras del Papa, en momentos en que el Tribunal debe fallar sobre su competencia?

-Espero que no.

 

Diplomacia pública y privada

-Han pasado más de dos años desde que Bolivia presentó la demanda. ¿Cómo evalúa el papel que ha jugado Chile en este proceso?

-Primero, Chile tiene una amplia experiencia en los tribunales internacionales. Además, a diferencia de Bolivia, en Chile hay el doble de embajadas residentes que en Bolivia y tiene más del doble de misiones en el exterior. Entonces, posee instrumentos que están siendo utilizados, sin tanto ruido, para la defensa de nuestros derechos. Otro elemento, es que la imagen de Chile en el exterior es muy distinta a la de Bolivia, en cuanto al funcionamiento de las instituciones, al respeto del Estado de derecho, en cuanto a los valores culturales, sociales y económicos. Tanto es así que a nadie se le ocurriría, como le ocurrió al presidente Morales, impedir el sobrevuelo y detener el avión presidencial, pensando que se esconde un fugitivo o que se transporta droga…

-Usted hace mención al episodio de 2013, en que Francia y Portugal le negaron a Evo Morales sobrevolar su espacio aéreo por la posibilidad de que escondiera al ex consultor de la NSA, Edward Snowden.

-Efectivamente, hay que agregar que Austria ordenó aterrizar el avión y revisó su carga.

-Ahora, no obstante los puntos que menciona, Bolivia parece haber logrado avances en instalar públicamente un mensaje de fácil digestión: que Chile los perjudica como país al negarles acceso soberano al mar.

-Ése es un punto bien de fondo, que es precisamente lo que intenta Bolivia. Su debilidad jurídica la trata de compensar distrayendo la atención, diciendo que son víctimas, lo que es una falsedad. Está claro que Bolivia tiene más superficie que Chile, es una realidad que posee recursos naturales valiosísimos, muchos de los cuales no tenemos nosotros, como hidrocarburos. Su minería es polimetálica, cuenta con toda clase de metales, pero también tiene un sistema institucional que falla. Y como se ha dicho muchas veces, el desarrollo de los pueblos y su crecimiento, no dependen tanto de sus riquezas naturales como de sus instituciones. Y en ese sentido, la real causa de la postergación, del subdesarrollo de Bolivia, que es el país más pobre de Sudamérica, son las tragedias y gobiernos que ha tenido y, especialmente, la debilidad de sus instituciones.

-¿Cree que Chile podría haber hecho más, o podría hacer más, para difundir su posición?

-Bolivia no puede atribuir sus dificultades a no tener soberanía para salir al Pacífico, porque ellos sí tienen acceso pleno y privilegiado al mar. Ése es un punto muy central, que ha sido recogido en un video de Chile en Youtube, que ha logrado muy buena publicidad. Allí se muestran una cantidad de privilegios que no posee ningún otro país sin costa. Tiene a su disposición una infraestructura que ocupa gratuitamente, almacenaje no cobrado que ni siquiera tienen los agentes económicos chilenos, una serie de beneficios y subsidios, que obviamente los distingue y les da libertad de tránsito para el comercio, sin restricciones.

-Usted está haciendo referencia al video con el mensaje de los últimos presidentes chilenos. Pero más allá de esto, ¿está conforme con los esfuerzos desplegados por Chile o cree que se debiera haber hecho más?

-Espero que se esté haciendo todo lo necesario, porque acá hay una diplomacia pública que debe apoyar la diplomacia silenciosa convencional, que no transciende a nivel público. Ellos hablan de la participación de ex presidentes, con nosotros también han participado, pero no somos tan exagerados para hacerlo presente.

-Se suele mencionar en el ámbito diplomático la tendencia de La Haya a los fallos salomónicos. ¿Cuál estima será el resultado más probable del Tribunal?

-No me atrevo a vaticinar un resultado u otro, pero para mí, como abogado, el resultado debiera ser que el Tribunal desestime su propia jurisdicción. Existiendo un tratado tan explícito como el de 1904, tendría que desechar su competencia y espero que así lo haga.

-¿Qué pasa si se concretan los temores de un fallo salomónico?

-Cuando ratificamos el Pacto de Bogotá, entendemos que la Corte debe proceder aplicando el derecho. Si por cualquier razón resulta que no se aplica el derecho, tendremos que considerar seriamente renunciar al Pacto de Bogotá y salirnos, lo que no es ningún drama, porque con nuestros vecinos, salvo con Bolivia, no tenemos ese mecanismo de resolución. Con Argentina contamos con un mecanismo arbitral perfectamente establecido en que participamos en la designación de los jueces.

-Si la Corte se declara incompetente, ¿confía en que Bolivia aceptará esa resolución?

-No confío, de ninguna manera. Creo que Bolivia va a seguir buscando formas de presionar una negociación para que haya una cesión de soberanía. Esta presión es un instrumento del presidente de Bolivia para perpetuarse en el poder, ésa es otra dimensión de la demanda, el efecto interno, con la que Morales ha logrado unir a muchas personas que piensan muy distinto a él. Incluso al agente boliviano Eduardo Rodríguez Veltzé, a quien intentó procesar, al mismo Carlos Mesa, a quien desestabilizó en su gestión, entonces tiene un incentivo especial para seguir con esta pretensión.

-El anuncio de Evo Morales de caminar hacia retomar relaciones diplomáticas con Estados Unidos, ¿considera que pudiera beneficiar la posición de Bolivia?

-Lo racional es que los países, a pesar de sus diferencias, mantengan relaciones diplomáticas para la defensa y cooperación de sus intereses nacionales. Morales, en cambio, hace prevalecer sus intereses personales políticos e ideológicos, su demagogia.

 

Hacer o no negocios

-El intercambio comercial con Bolivia va en bajada, no alcanza los mil millones de dólares anuales, lo que está muy por debajo del que, por ejemplo, hay con Perú. ¿Qué viabilidad ve a mejorar esa relación de negocios?

-Hay muchos puntos que podrían manejarse en beneficio de los dos países y sus pueblos. Por supuesto, si tuviéramos un tratado de protección de inversiones con Bolivia, habría inversiones binacionales, a los dos lados de la frontera. Hay gran cantidad de cooperación que podría hacerse, de experiencias que podríamos compartir, de asistencias técnicas que podríamos prestar. Las mismas que tenemos con países tanto o más distantes.

-¿Qué entorpece una mejor relación?

-El uso político por Bolivia de su aspiración marítima. También el descontrol fronterizo. Es una frontera muy porosa, sabemos que el control es fácilmente eludible. Algo se ha avanzado con el Plan Frontera Norte, pero falta mucho. En el caso concreto de la seguridad del transporte, Bolivia alega que son entorpecimientos, en circunstancias de que son tratados internacionales que se respetan en todas partes, que exigen ciertas inspecciones, en casos además donde está envuelta la producción de droga, contrabando y robo de vehículos.

-El mismo ex presidente Mesa afirma que hay un sentimiento antichileno arraigado en parte del pueblo boliviano. ¿En qué medida esto puede afectar las inversiones?

-Los sentimientos en contra de otro país no son exclusivos de América del Sur. Hay países que tienen diferencias históricas, que han tenido guerras devastadoras, tanto centenarias como recientes, y mantienen relaciones respetuosas y de negocios. Qué países con más diferencias históricas y problemas que los alemanes con los franceses, que los franceses con los ingleses. Y son los primeros inversionistas, tienen posiciones comunes en los foros internacionales, cuentan con acuerdos de cooperación.

-Está diciendo que no es necesario tenerse estima para hacer negocios.

-Efectivamente. Y no es cinismo, es realismo. •••