Al Gore viene a Chile para la COP 25 como parte del Festival de Innovación Social (FIIS), que se realizará justo en esa fecha y que será la extensión ciudadana de la cumbre del cambio climático. El responsable de que el ex vicepresidente de EE.UU. visite el país es Nony Herzfeld, el fundador del FIIS, que hoy es parte del comité consultivo de la cumbre del clima. Esta es su historia.

Mayo de 2012. Boulder, Colorado. El chileno Jonathan Herzfeld está en la casa de Alex Bogusky, un genio del marketing en Estados Unidos que después de liderar varias campañas para distintas marcas, decidió dedicarse a difundir el emprendimiento a través de un evento llamado Common Pitch. Herzfeld le cuenta su historia. Le confiesa cómo después de la quiebra de la empresa familiar en la que se suponía tendría trabajo asegurado, tuvo que reinventarse y empezó a crear eventos. Bogusky engancha. Su padre también quebró cuando él era joven. Se conectan. Lo escucha. Y Bogusky se convence: Herzfeld traerá el Common Pitch a Chile. Pero no solo eso. El empresario norteamericano toma el teléfono, marca y al otro lado responde uno de sus amigos íntimos, Al Gore, quien se compromete a participar del evento que se realizará en Santiago.

Ese fue el origen del Festival de Innovación Social (FIIS), un encuentro que ya tiene siete años de historia y que se realiza en 16 ciudades de Chile y el mundo, en el cual han participado más de 500 millones de personas y que ha contado con 1.200 speakers, además de diferentes bandas de música. Un evento que fue reconocido por Unicef como una manera no tradicional de cambiar el mundo, y que espera llegar a las 35 ciudades para 2030.

Conciencia

Nony, como todos lo conocen, siempre tuvo una veta social. Desde sus años en el Instituto Hebreo, participaba de las actividades comunitarias y dice que se le quedó pegado el concepto Tikúm Olam, que en hebreo significa “reparar el mundo”. Después de estudiar Ingeniería Comercial en la Universidad Diego Portales se fue ocho meses a viajar por el mundo. Le gustaba poner música y por esos años era DJ Urbano y animaba varias de las fiestas electrónicas de la época. Al volver a Chile tuvo que sentar cabeza y entró a trabajar en la empresa familiar: Toprint, una firma de etiquetas autoadhesivas. Pero su ingreso a la firma coincidió con su proceso de quiebra. Herzfeld entonces entró de lleno en la liquidación y tuvo a su cargo la relación con síndicos, abogados, empresas proveedoras, entre otros. Fueron dos años duros y después de que se cerró la fábrica, tuvo que buscar qué hacer con su vida. “Ahí tuve que salir a vivir, diría que ahí recién tomé conciencia más real, para ser bien honesto”, cuenta.

En 2009 lo llamó un amigo para ofrecerle trabajo en Arena Puerto Montt, un estadio para la realización de eventos. Y decidió partir. Ahí su jefe fue el actual senador, y en ese entonces alcalde, Rabindranath Quinteros. Nony entonces empezó a hacer lo que mejor sabía: organizar fiestas y reunir a las personas en torno a la música.

Su trabajo llamó la atención de Medios Regionales de El Mercurio, que por esos años (2011) formó una gerencia de nuevos negocios y le pidió a Herzfeld que se hiciera cargo. Así, el ingeniero comercial volvió a Santiago y empezó a darle forma a esta área a través de eventos. Se acercó a Virgin Mobile, que por esos años recién aterrizaba en Chile, para buscar auspicios. “El gerente de marketing era Matías Wolff, una persona que me ayudó mucho en la vida, he tenido suerte, mucha gente me ha tendido una mano”, dice Nony. “Y ahí Matías me dice: ‘Mira, música no, por favor tráeme eventos de emprendimientos e innovación, que de eso se trata esta empresa’”, cuenta. 

“Yo creo que nunca había escuchado la palabra emprendimiento, pero fue justo en esa época que partió todo el programa Star-Tup Chile y Piñera declaró que era el año del emprendimiento y luego el año de la innovación. Imagínate, fue llegar en el timing preciso. Y me puse a buscar eventos”. Fue una prima de Herzfeld que vivía en Boulder, Colorado, en EE.UU., la que le dio el dato: “Nony, aquí hay un empresario que se llama Alex Bogusky, que organiza un evento que se llama Common Pitch, donde hacen un concurso de ideas de emprendimiento”, le dijo. “Me metí a ver los videos y era maravilloso: proyectos con ideas que se celebraban en un bar con música. Tenía todos los ingredientes de las cosas que me gustaban, me conseguí sus datos, lo contacté y viajé a verlo”, cuenta Herzfeld.

Así entonces se dio el encuentro que terminó con la licencia para hacer el Common Pitch en Chile y con la visita de Al Gore comprometida.

El origen

Hace tres semanas, Nony viajó a Europa. Fue una visita larga. Primero participó del FIIS Málaga, el primer festival que se realiza fuera de Latinoamérica; luego partió a Berlín a reunirse con la Fundación BMW, que desde el año pasado apoya al FIIS, tanto económicamente como con redes, y de la cual Nony es parte de su programa Responsible Leadership. Después, Herzfeld viajó a Bonn para participar como charlista y jurado en el Festival de Acción Global de los ODS en Alemania, una invitación que el programa de Naciones Unidas le hizo el año pasado y con el cual hoy está trabajando para desarrollar proyectos en conjunto.

Hoy su vida es así. Viaja mucho y siempre está conectando puntos, personas y armando redes por el mundo para que los distintos FIIS se sucedan en todo el globo, tareas que compatibiliza con su familia. Tiene una hija de tres años y con su mujer, Francisca Corral, directora de la Fundación Julieta, esperando a León, que nace en un mes más.

Pero hace siete años, atrás cuando partió con el Common Pitch, no imaginaba en lo que se convertiría su idea. El encuentro de 2012, en el que participaron Al Gore y Charly Alberti, entre otros, fue un catalizador para un movimiento que empezó a emerger con fuerza en el país. Fue en ese primer festival donde se encontraron varios emprendedores sociales que estaban en la misma sintonía. En medio de la música y las charlas del Parque Bicentenario, Nony conoció a Julián Ugarte, que había fundado hace poco Socialab; a Juan Pablo Larenas, que estaba creando Sistemas B en Chile; a Ashoka, que busca agentes de cambio y líderes globales en el mundo; al Foro de Innovación y a un sinnúmero de organizaciones sociales que recién empezaban a organizarse.

“Nos conocimos ahí. Yo quería seguir haciendo el festival, entonces los invité a todos a un asado y el mensaje común fue: ‘Acá tenemos algo y hay un ecosistema, un movimiento’. Y dijimos: ‘Hagamos un festival internacional de innovación social’. Entramos hablando de innovación social sin saber muy bien qué significaba. Pero sonaba a sociedad, a calle, a causa, a dolores, a soluciones, sonaba a todo eso”, dice.

Herzfeld entonces decidió renunciar a El Mercurio en marzo de 2013, para irse a trabajar como socio a la productora La Oreja, de Eduardo Weise, para desarrollar desde ahí el FIIS.

Un festival global

“Empezamos a cranear FIIS e hicimos la gira de emprendimiento e innovación Imagina Chile, con la que básicamente prototipamos el festival y conocimos a las organizaciones a lo largo de todo Chile. Durante un año hicimos mini festivales en las capitales regionales y conocí los ecosistemas locales. Y ese año terminó en el FIIS 2013, que fue el primero. Vino el fundador de Wikipedia, Jimmy Wales, Julieta Venegas y Fito Páez”, cuenta Herzfeld. De ahí no pararon más. Cual banda emergente, empezaron a llamarlos de todas partes, no solo de ciudades de Chile, sino también de otros lugares del mundo. En 2014 ya estaban en Santiago, Buenos Aires y Guadalajara. En 2015 se sumó Lima; en 2016 Antofagasta, Biobío y Montevideo; en 2017, Guayaquil y Asunción, y el año pasado también hubo FIIS en Rapa Nui y San Pedro. Este año se incorporaron Viña del Mar y Málaga y ya están agendados varios festivales en distintas ciudades del país y de Perú, y Brasil, y en 2020 en Miami.

Nony cuenta que recibe mails todos los días con nuevas ciudades que quieren sumarse a la iniciativa: Nairobi, Auckland, Ámsterdam, Barcelona, entre otras, son algunas que le han escrito.

Según explica Herzfeld, FIIS es más que el festival. “Somos una red, nos definimos como una plataforma de acción para la transformación cultural para el desarrollo sostenible. Damos visibilidad a las organizaciones y movimientos que hablan de nueva economía, cambio climático y en definitiva de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas.

Su trabajo, cuando no están haciendo festivales, es conectar a las diversas organizaciones para que logren mayor visibilidad. “Por ejemplo, si nos interesa juntar a organizaciones que estén haciendo cosas por los animales, los reunimos en una mesa, los conectamos y vemos la manera como pueden participar del festival para que cuenten qué están haciendo, cómo lo están haciendo y así darles más visibilidad. Y eso pasa todo el año, todo el tiempo, en 16 ciudades. Con equipos locales”, explica. A ese modelo, lo llaman mesas de colaboración radical. “Esa es nuestra metodología. La colaboración radical. Significa que te invito a sentarte en una mesa para que me cuentes quién eres, qué estás haciendo para mejorar el mundo, cómo lo haces y desde ahí imaginemos juntos cómo visibilizar eso”, dice.

Hasta hace seis meses, FIIS operaba como parte de La Oreja. Desde ahí se hacía toda la producción para los festivales en Chile, y en el resto del mundo se generaban alianzas con productoras y organizaciones sociales locales. Pero a fines del año pasado, FIIS se constituyó como sociedad. “Ahora somos una empresa constituida, independiente, que tiene su propio equipo y que trabaja con La Oreja para producir sus festivales en Chile. Internacionalmente trabaja con quienes están haciendo las transformaciones en las ciudades, les damos nuestra metodología, nuestras bajadas y experiencias, y los ayudamos a que hagan su propio FIIS en sus ciudades”, dice.

Hasta ahora, explica Herzfeld, hacer FIIS no es negocio. “Hoy estamos invirtiendo todo lo que podemos en desarrollar nuestra plataforma de acción global para la transformación. Eso significa hacer un medio de comunicación, que está recién partiendo, y realizar más FIIS en más ciudades. Actualmente  nos pagan una licencia, que es básicamente valorizar nuestro tiempo, pero el día de mañana esto tiene que tener utilidades, empresas auspiciando. Queremos jugar con las reglas que existen, pero demostrar que podemos hacer un negocio de bien ganando plata y preocupados por lo que está sucediendo”, dice.

El regreso de Al Gore

En abril, Jonathan Herzfeld recibió un mail de Presidencia, invitándolo a ser parte del comité consultivo de la COP 25, como representante de la ciudadanía. Ya ha participado de dos reuniones, en las cuales le ha tocado compartir junto a líderes empresariales y políticos, como el presidente de la CPC, Alfonso Swett, y algunos diputados, con quienes hasta ahora no había tenido relación.

Este año, el FIIS se realizará en el Parque Padre Hurtado el 7 de diciembre bajo el lema Acción por el Clima. La fecha coincidirá  justo con la COP 25. “Este año quisimos ponerle foco para que no se pierda la conversación. Si bien van a estar presentes todos los contenidos de los ODS, vamos a poner el acento en acción por el clima porque es un año interesante para eso. Y el FIIS será una de las extensiones ciudadanas de la cumbre del clima”, explica.

Y como broche de oro, Herzfeld logró convencer nuevamente a Al Gore para que visite al país en esa fecha. Lleva cuatro meses negociando, pero recién esta semana el ex vicepresidente de EE.UU., y quien hoy se define como activista, confirmó su visita. “La vez anterior le pedimos que viniera como un favor. Nos dijo ‘ustedes no me pueden pagar lo que yo cobro, así que junten lo que puedan y se lo dan a mi fundación’. Reunimos como 50 mil dólares, pero ahora ya hemos construido una red, tenemos auspicios que nos pueden ayudar y queremos que venga. Es como que FIIS les regala a los ciudadanos”, dice Nony.

Pero también están en conversaciones con otros líderes mundiales del clima. De hecho, confiesa que están intentando traer a Greta Grunberg, la joven activista sueca que está poniendo en alerta al mundo y sensibilizando con la urgencia de tomar acciones concretas frente al cambio climático. “Ya hablamos con Greta y estamos en eso. Sería lindo”, asegura Herzfeld.