Por María José López Fotos: Verónica Ortíz Gabriel Ruiz-Tagle no tiene Twitter. Pero está pensando abrir una cuenta. Dice que no es un “techie”, que es de los que aún prefiere leer prensa en papel. Sin embargo, en poco tiempo más, eso, inevitablemente, va a cambiar. En agosto será el lanzamiento de El Líbero, un […]

  • 8 agosto, 2014

Por María José López
Fotos: Verónica Ortíz

Gabriel-Ruiz-Tagle2

Gabriel Ruiz-Tagle no tiene Twitter. Pero está pensando abrir una cuenta. Dice que no es un “techie”, que es de los que aún prefiere leer prensa en papel. Sin embargo, en poco tiempo más, eso, inevitablemente, va a cambiar. En agosto será el lanzamiento de El Líbero, un nuevo medio de comunicación online que entre sus dueños tiene, además de Ruiz-Tagle, al fundador y director de LyD, Hernán Büchi, y al abogado José Antonio Guzmán.

A fines del 2013, una idea comenzó a rondar por la cabeza del ex presidente de Colo Colo: crear un diario deportivo digital. Creía que había una oportunidad en las plataformas tecnológicas y comenzó a analizar el tema con posibles colaboradores. En eso, se enteró de que LyD estaba desarrollando un proyecto de diario web y, una vez que estuvo fuera del Gobierno, se sentó a conversar en extenso con Luis Larraín, director ejecutivo del centro de estudios.

Larraín le contó que desde hace un tiempo, LyD soñaba con crear un medio digital con contenidos de actualidad. Sin embargo, le confesó que a esas alturas, aquella opción estaba desechada. “En LyD se daban cuenta de que le ponían una camisa de fuerza al medio. Debe haber espacio de pluralismo y si estaban sólo ellos detrás del proyecto, podrían limitar las posibilidades del diario de expresar otro tipo de ideas”, cuenta Ruiz-Tagle.

Larraín le comentó entonces a Ruiz-Tagle que Hernán Büchi había decidido invertir a título personal en esta iniciativa. “Ahí surgió la idea de asociarnos para hacer algo más integral y con mayor potencial”, cuenta el ex titular de Deporte. Al poco tiempo, se sumó otro accionista, el abogado de Portaluppi Guzmán & Bezanilla, José Antonio Guzmán.

Büchi fue designado como presidente del directorio del diario y entre los tres desembolsaron, en partes iguales, 150 millones de pesos. Arrendaron una oficina en El Bosque y comenzaron a dar forma a este nuevo medio que tiene como gerente general a Carlos Kubick, concejal UDI de Santiago y, como estandarte de su independencia, exhibe a columnistas como José Antonio Viera-Gallo, José Joaquín Brunner y Patricio Navia. “Somos un diario independiente”, asegura Ruiz-Tagle.

Ésta no es la primera vez que el ex ministro de Deporte trabaja codo a codo con el director de LyD. En 1989, Ruiz-Tagle fue presidente del comité que propició la candidatura presidencial de Hernán Büchi, cuyo eslogan era “Büchi es el hombre”. “25 años después, un cuarto de siglo, nos toca estar juntos en una iniciativa”, indica.

-¿Por qué quiso hacer un diario?
-Desde que asumí la presidencia de Coco-Colo, en 2007, empecé a relacionarme con el deporte y con el periodismo deportivo. En el Gobierno, como subsecretario y luego como ministro de Deporte, seguí vinculado a la comunicación que se desarrolla en ese sector. Vi que había un espacio grande para hacer un periodismo deportivo de alto nivel relacionado con las plataformas electrónicas, pero por las características de mi cargo, era imposible en ese momento. Y pensé que una vez que saliera del Gobierno, podría desarrollar un proyecto. Entonces, supe que había otras personas que estaban pensando hacer un medio de este tipo, no deportivo, sino que con énfasis en temas sociales, políticos, de servicio público… entre ellos Hernán Büchi.

-Entiendo que Luis Larraín y LyD le venían dando vuelta a la idea hace tiempo…
-Desconozco cuándo ellos empezaron a desarrollar su proyecto. Si bien ni él ni Libertad y Desarrollo son dueños de este diario, él estuvo participando en este proceso desde el principio. Luis Larraín es director ejecutivo de LyD y no quería confundir al centro de estudios con esto, para que no se transformara en el canal de difusión del mismo. Yo estaba avanzando por mi lado, y la unión, le daba una profundidad al medio.

-¿De qué hablaron durante las conversaciones con Hernán Büchi? ¿Qué temas le preocupan que los llevó a crear un medio?
-Con Hernán he hablado bastante poco directamente, hemos tenido un contacto más bien formal. Él vive viajando. La mayoría de las conversaciones han sido con el grupo que está armando el proyecto. Mi interés en esto está basado en el deporte, el de Hernán, en temas de asuntos públicos. Creemos que hay medios tecnológicos importantes y en la medida que se genere uno especialmente destinado para tablets, o teléfonos inteligentes, tiene un campo de desarrollo que en Chile todavía puede permitir mucho.

-¿Es éste un diario de derecha?
-Es cierto que con Hernán Büchi y José Antonio Guzmán somos de un determinado sector… A ver… te lo voy explicar de otra manera. Si éste fuese un diario de trinchera, de cualquier tipo, o bien un diario que defienda intereses, yo voy a ser el primero en salir. Éste es un medio periodístico que no tiene ninguna pretensión de ser un diario de defensa de ideas políticas partidistas, sino un referente de información seria, de buena calidad. Y si eso implica estar en contra de personas del mundo de la derecha o del mundo empresarial o bien del Gobierno, este diario no debiera tener ninguna traba. Asimismo, contar buenas iniciativas vengan de donde vengan. Y ése es el decálogo de este medio. Mi presencia, y estoy seguro de que la de Büchi también, es bajo esos parámetros. Él está participando con recursos propios, no a nombre de Libertad y Desarrollo.

-No quiere que sea catalogado como un diario de derecha, pero es difícil no hacerlo…
-Es que hay una connotación ahí. Cuando se dice que es como el Ciper de Derecha, casi obliga a pensar que la misión de este diario es investigar y buscarle las yayitas a la izquierda. Y es exactamente lo que no pretende hacer. Nuestra idea es hacer un periodismo de alto nivel, que tenga la libertad de dar noticias de la forma en que son. Si eso beneficia o perjudica a un sector, así será no más… Además, tiene una cosa práctica. Todos los diarios de trinchera, o que tienen orientación política estrecha, al final terminan teniendo muy poca influencia en los asuntos públicos. Y nosotros no queremos eso.

-¿Cuáles, por ejemplo?
-Cambio 21, El Mostrador, no hay que ser adivino…

-¿Cómo define entonces su línea editorial?
-El tema pasa por reconocer cuáles son los valores que a este medio le inspiran, que son y van a seguir siendo, la libertad, el emprendimiento, la justicia…que si alguien quiere asociarlo a valores de la derecha, bien puede hacerlo. Pero si alguien considera que trascienden cualquier color político, está bien también. Ojalá dentro de sus lectores se encuentre una cantidad importante de gente que piense distinto a los fundadores del medio. Y ése, quizás es nuestro mayor objetivo: tener un público que no esté identificado políticamente con el medio. Ése va a ser nuestro mayor desafío: más allá de los tuits y cuantificación de lectores, nos importa que haya gente que no comparte nuestros principios generales del diario, pero que tiene confianza en la calidad de la información.

-¿Había un vacío? ¿Consideraban que faltaba un medio que recogiera la mirada de su sector?
-No es el punto. No es que se esté compensando un vacío porque hay mayor tipo de diarios de un tipo que de otros. Queremos ser un diario distinto. Para que el lector tenga la tranquilidad de que se va a informar bien, verídicamente. Y eso, en un nivel técnico alto.

-Hay una crítica de su sector frente a los medios online que existen hoy en el país. Algunos consideran que sus investigaciones apuntan con más fuerza a la derecha y los empresarios… ¿Eso los empujó a crear un medio?
-Ésa es una visión que existe, pero este diario no es de investigación, ese segmento es parte de un conjunto más amplio. Es ahí donde precisamente queremos marcar una diferencia. Que el interés noticioso vaya a los temas que realmente afectan a la gente y no a aquéllos que puedan producir beneficios políticos a un sector determinado. Ahora, eso puede colocar al medio, y es un riesgo que existe, en contra de intereses de distintos sectores de momento. Pero en la medida que la gente vea que existe objetividad suficiente para ir detrás de la noticia, sea cual fuere su efecto, ésa va a ser la medida de la confianza y respetabilidad del medio. Y a ése apuntamos.

¿A quiénes tendrán como columnistas?
-No todos los columnistas serán de derecha, hay de muy distintos pensamientos, como Patricio Navia, José Joaquín Brunner, José Antonio Viera-Gallo, Gonzalo Cordero, Roberto Ampuero, Marily Lüders, Luis Larraín, de quien, dicho sea de paso, tendré que preocuparme mucho de que no privilegie los intereses de su club (la UC) respecto del mío. Ahí voy a tener la sagrada misión de compensar los elogios que haga a su club deportivo (ríe).

-¿Y el consejo editorial?
-La idea es que se reúna una vez al mes para establecer líneas editoriales, discutir sobre la evolución del medio. Gonzalo Cordero lo va a presidir, y estará Luis Larraín, Luciano Cruz-Coke, Felipe Morandé, Gerardo Jofré, Martín Subercaseaux, Sergio Romero y Teodoro Ribera.

-Es más homogéneo… hay harto ex ministro de Piñera.
-Sí, claro. Si estuviera metido Teillier entre medio no funciona (ríe).

-¿Le costó reclutar gente? Formar parte de un diario cercano a la derecha puede generar reticencias…
-No es fácil. Pero Eduardo Sepúlveda se interesó en ser director del diario y todos saben que él tiene una trayectoria larga en El Mercurio y pudo seguir ahí por años, pero dada la estructura de este medio, le resultó interesante participar. Ha despertado un interés y también es una oportunidad laboral buena.

-Tantearon a varios antes. Sonaron los nombres de María José Gómez, Soledad Vial, Josefina Ríos, Mauricio Lob…
-Siempre existen circunstancias personales y laborales, y es difícil formar un equipo, porque teníamos requisitos que apuntaban a la calidad. Pero estamos entusiasmando al equipo para que marque la diferencia y que sea parte clave del futuro éxito. Siempre hay un riesgo en esto. Pero hay que hacer las cosas bien y ojalá mejor que los demás.

-Está el fantasma de Ají Verde…
-Sí, hay mucho tipo de medios que partieron con una inspiración política, pero en la medida que tengan una camisa de fuerza política, o lo orientas a pensar de tal manera, termina informando mal y al rato, es poco creíble.

-¿Ustedes no tendrán esa camisa de fuerza?
-No, justamente nosotros no queremos tener esa camisa de fuerza política y manejar esa libertad. Y en más de una oportunidad este medio tendrá que evitar sensacionalismo y eventualmente golpes noticiosos, en la medida que prevalezca una actitud de respeto hacia las personas. Nosotros tampoco creemos que los medios se construyen sobre la base de campañas de descrédito, sino que simplemente siendo capaces de informar la verdad, tal como es, y ojalá con pocos adjetivos.

 

Defensa a Piñera

-¿Qué le comentó Sebastián Piñera del proyecto?
-Él es muy respetuoso de las iniciativas de terceros. Le pareció una contribución importante que existan medios que informen bien, de forma veraz. Independiente de eso, no es un misterio para nadie que Hernán Büchi fue crítico de algunas decisiones del gobierno de Piñera. Y eso demuestra que, con respeto, se puede convivir, hacer cosas serias y no estar alineados todos dentro de un mismo marco.

-Si hay una investigación que, por ejemplo, apunte a Sebastián Piñera, como en su momento ocurrió con el caso Cascadas. ¿El Líbero lo cubrirá en detalle?
-Van a ir todos los temas que tengan un interés público tratados con respeto y sin sensacionalismo. A ver, yo formé parte de un gobierno, soy leal con él, pero en un medio como éste yo no puedo influir de manera tal que obvie cuestiones que son de interés público y que puedan no ser favorables para nuestro gobierno, que en el ámbito personal, yo voy a seguir defendiendo. Pero yo no puedo traspasarle al medio esa misión. Y eso es válido no sólo para mí, sino que para todos quienes trabajen en esto. Creo que la credibilidad se basa en esa premisa.

-¿Cree que los medios fueron duros con el gobierno de Piñera? ¿Hay algo de eso?
-Sí, sin duda. Esto ya es una opinión personal y, haciendo un paréntesis a la motivación del diario, creo que efectivamente hubo una cobertura periodística extremadamente rigurosa y muy crítica durante el gobierno de Piñera, que no estoy seguro que durante otros gobiernos fuera igual.

-¿Es mala la rigurosidad?
-No creo que fue malo en sí mismo, pero sí advertimos que muchas cosas que fueron denunciadas de manera muy sensacionalista, en otros gobiernos, como éste, el tratamiento ha sido bastante más condescendiente.

-¿A qué se refiere en concreto?
-Fueron implacables, por ejemplo, con la Magdalena Matte. Está demostrado que no tenía la mas mínima participación (en el caso Kodama), sin embargo, tuvo que irse, recibió las criticas más tremendas. A Harald Bayer, lo destituyeron, por bastante menos de lo que han dicho los actuales ministros. Hubo campañas, que muchos medios militantes colaboraron en forma implacable en crear un ambiente. Si hay alguien con quien los medios fueron injustos, es con Rodrigo Hinzpeter. Inventó varios proyectos de ley en torno a la seguridad, pero fue víctima de las críticas más implacables. A lo que voy, el gobierno de Piñera es un primer gobierno en muchos años, donde salvo casos menores, no hubo corrupción y casi todas las acusaciones que recibíamos fueron desestimadas. Hubo errores administrativos, claro. Pero fue muy duro con ciertos sectores empresariales, se distanció de los empresarios, incluso pagando un costo alto y recibiendo críticas de los mismos. Pero, a pesar de eso, los medios lo tildaban de un gobierno relacionado a los empresarios…

-¿Esa dureza de la que usted habla, ¿lo impulsó a hacer este proyecto?
-No, porque al final hay que pensar en el medio, no en el interés político. Uno sí ve esa realidad, pero lo que nos interesa no es compensar un sector político, sino que el medio sea capaz de acreditarse a sí mismo.

-Qué le responde a los que creen que este medio se creó para lanzar una candidatura de Piñera u otro figura de la derecha…
-Sebastian Piñera no tiene ninguna relación directa con este medio. Éste es un proyecto periodístico con otros fines. Trasciende lo político. Y va a dedicar parte de su espacio a temas de arte, cultura, deporte, sociedad, que están fuera del marco político.

-¿Hay espacio para farándula?
-Encuentro que no, a estas alturas… mmm… puede haber cosas simpáticas y divertidas, pero lo chabacano no me interesa. Ojalá que podamos sobrevivir a eso. No puedo decir “de esta agua no beberé”, pero ojalá no. Queremos evitar excesos periodísticos que el día de mañana hacen que el medio se desacredite y si partimos con farándula podemos terminar mal.

-¿Cuán libre es El Líbero? ¿Hay espacio para una columna a favor del aborto, por ejemplo?
-Es una buena pregunta. Sin confundir la discusión política donde sí hay espacio para ideas muy diversas, el diario tiene que mantener una línea respecto de los valores de quienes lo componen. Lo cual no significa que no se hable del tema, que no se expongan serios debates, pero tampoco es un medio que le sea indiferente un tema como ése y no va a promover temas que son contrarios a ciertos valores fundamentales. Si hay un debate académico o parlamentario respecto de esos temas, bienvenidos, pero ¿una columna?… va a encontrar mejores medios.

-¿Una columna de alguien que defienda la reforma tributaria?
-¡Bienvenida! Y espero que nuestros columnistas puedan tener un debate intenso al interior del medio respecto a ideas de reforma tributaria, educación, salud, más allá de las ideas que uno puede tener.

 

El empresario y el diario

La oficina de Ruiz-Tagle, en avenida Las Condes, está tapizada de imágenes y recuerdos de Colo Colo, el que presidió entre 2007 y 2010. Sin embargo, descarta volver al club albo. Sus preocupaciones, dice, hoy están en “Triple I”, el family office que maneja un patrimonio personal que supera los 200 millones de dólares.

-¿Cuál es su interés en los cargos de alta exposición? Estuvo a la cabeza de Colo Colo, el Ministerio del Deporte, y ahora un diario…
-Me preguntan lo mismo en la casa. Creo que la sal de la vida tiene que ver con la capacidad de emprender cosas nuevas. Uno puede dedicarse toda la vida a uno mismo y yo destiné gran parte de mi vida a emprender en mis negocios personales, pero siempre tuve la sensación de que algo me faltaba. Se puede ayudar en otras cosas, de ahí viene mi rol en Colo Colo, efectivamente un cargo muy expuesto y en el Gobierno también. Esto es un proyecto que tiene cosas desconocidas y ése es el atractivo.

-¿Cuál será su rol en El Líbero?
-Hay un consejo asesor editorial y un equipo periodístico compuesto por gente que tiene conocimiento, tiempo y capacidad para apoyar el funcionamiento del diario. Yo estaré más concentrado en participar en la parte deportiva, porque me resulta familiar. Pertenezco al directorio, participo en reuniones, pero no tengo planeado tener participación activa en el día a día. Es bueno que los dueños estén alejados y no producir una influencia. Eso le resta libertades al medio y a uno también. Yo gano en libertad, y el diario también, si mantenemos independencia. Considero normal que no me gusten algunos conceptos que se publiquen en el diario. Y ojalá de cuando en cuando así sea, porque da señales de independencia.

-¿No lo complica en sus negocios?
-No quiero que El Líbero sea incompatible con nada. Por eso, quiero tener independencia razonable para que no me reste independencia. Una de las condiciones del medio es que tenga libertades para actuar con cualquiera de sus accionistas de la misma forma que actuará con otras instituciones y terceras personas. Por lo mismo, que esa independencia me permita opinar libremente sobre otros temas, a favor, por ejemplo, de Piñera. Y si eso significa contradecir a El Líbero, lo voy a hacer.

-¿Hay espacio para reportear de sus negocios? Los medios en general hoy lo hacen…
-Ojalá que no. Pretendo no opinar de actos propios. Por eso, es importante la independencia en los medios, de las actividades que puedan tener sus accionistas. Hernán es director de de LyD, y este medio no tiene por qué ser la caja de resonancia de LyD. Este no es el diario de LyD. Y si hay una polémica en donde las opiniones de Luis Larraín son diferentes a las que pueda tener yo mismo o cualquier otro, es bienvenido. Tampoco pretendemos que sea un campo de batalla, claro.

-¿Es negocio?
-Está por verse. Pero la sobrevivencia económica de un medio no es fácil. Muchos medios que han partido, mueren. La clave es incorporar tecnología, tener un control riguroso en los gastos, hay lujos periodísticos que no se pueden dar en un medio que nace y de repente hay que ser pesados en eso. La idea nuestra es trabajar con sponsors que puedan financiar áreas del diario.

-¿Cuánto cuesta hacer un medio de este tipo?
-Pusimos un capital de 150 millones de pesos y probablemente vamos a abrirlo y sumar más socios en mediano plazo. El costo fijo es de unos 35 a 40 millones de pesos al mes. Ojalá, recibamos al menos esa suma en avisos y si tenemos más, mejor. Pero si hay que hacer algún sacrificio económico, lo haremos. Tampoco se trata de tapizar de avisos.

-¿Es más negocio, o más bien un método para influir?
-Esto es parecido al fútbol: aunque hay muchas mejores formas de enriquecerse, no significa que no deba ser aplicada una calidad de gestión y si eso produce excedentes, bienvenido. Pero el enfoque no es generar riqueza, sino algo que tenga influencia importante en la sociedad, a largo plazo.

-¿Algún referente internacional?
-Eduardo Sepúlveda y Carlos Kubick viajaron en julio pasado a Nueva York y Washington DC, donde visitaron la sede de The Huffington Post y sostuvieron reuniones con editores vinculados a dicho medio y a la gestión de Politico.com, Digital First Media y NPR, entre otros. Fue un viaje largo y los directivos nos dieron una visión de cómo ellos obtienen su financiamiento. Tienen programas de suscripciones interesantes. Por ejemplo, hay espacios para todo el público, pero otro de acceso a quienes están registrados. •••