El emblemático ex ministro de Economía de Perú está al pie del cañón y listo para emprender una aventura presidencial

  • 27 mayo, 2009

 

El ex ministro de Economia y Finanzas peruano y posible candidato a la presidencia del Peru en 2011, Pedro Pablo Kuczynski, recibió a Capital en su residencia en San Isidro, uno de los barrios mas tradicionales de Lima. PPK, como le dicen en su país por sus iniciales, es franco y no elude los temas por complicados que sean; por el contrario, habla sobre los incipientes efectos de la crisis en la economía peruana, evalua la gestión de Alan Garcia y opina que el conflicto limítrofe entre Chile y Peru no afectará a las inversiones.Por Alejandra Rivera B., desde Lima.

Nada se puede dar por sentado con el economista peruano Pedro Pablo Kuczynski (70) y ex ministro de Economía y Finanzas del gobierno de Alejandro Toledo, quien este año sorprendió a su país al anunciar, sin anestesia y por televisión, que está evaluando su candidatura a las elecciones presidenciales de 2011. Eligió nada menos que el programa El Francotirador, que conduce el escritor y periodista Jaime Bayly, para confesar sus altas aspiraciones políticas.

Aunque su nombre no figura todavía en las decenas de encuestas de intención de voto que ya comienzan a poblar las páginas de los medios de comunicación –y eso que aún faltan dos años para la elección–, su nombre no es uno más en la ya larga lista de presidenciables. PPK es un peso pesado en el escenario económico peruano, con éxitos profesionales en el área pública y privada y un perfil intelectual, con más de 20 publicaciones a su haber, que lo convierten en un candidato virtual bastante atípico para Perú. Por ello, no es extraño que antes de hacer cualquier anuncio oficial se esté tomando la molestia de realizar una serie de giras para constatar en terreno si existe interés o no en su postulación.

Sus compatriotas lo definen como un político liberal, pero de izquierda. Algo así como un Ricardo Lagos en versión peruana, aunque él afirma que es un independiente de centro social. “En Perú está de moda decir que se es de centroizquierda. De hecho, el principal banquero del Perú dice que lo es”, bromea en referencia a Dionisio Romero, propietario del Banco de Crédito del Perú; sin mencionarlo, por supuesto.

Kuczynski es, sin embargo, un economista liberal que tiene una gran obsesión: bajar los altos niveles de pobreza acumulados. Un eventual gobierno suyo –anticipa– se focalizaría en la erradicación de la pobreza, en elevar la calidad de la educación y llevar el progreso a las regiones “olvidadas”. Todo, acompañado de un paquete de reformas económicas bajo el brazo que permitan dar viabilidad al Perú del futuro. No hay que olvidar que durante el gobierno de Toledo y en su calidad de ministro de Economía y Finanzas privatizó las azucareras y redujo la deuda externa a mínimos históricos.

-Usted ha dicho que le gustaría ser candidato presidencial el 2011. ¿Qué lo impulsa?

-Estoy explorando porque creo que puedo contribuir algo. En el gobierno de (Alejandro) Toledo tuve un papel importante, aunque tengo claro que la gente vota con su alma y corazón, no necesariamente con el recuerdo de lo que pasó cinco años atrás. Con todo, estoy yendo bastante a provincias, hablando con todo tipo de gentes, con estudiantes, y vamos a ver cuál es la reacción. Si al cabo de unos meses la reacción es positiva, seguiremos adelante, de lo contrario, me abstendré de participar por lo menos en esa parte.
O sea, no he empezado ninguna campaña oficial, pero estoy explorando el tema. Hay varios candidatos, todos muy conocidos, pero recién está empezando el proceso… Claro que la campaña se ha adelantado un poco, porque hay elecciones regionales en noviembre del año entrante, y esas son muy importantes para las presidenciales y congresales.

-¿Y cuándo va a tomar la decisión final?

-Alrededor de fines de julio, que es cuando son las fiestas patrias en Perú.

-Para situarlo en el mapa, ¿se define como liberal?

-En ciertas cosas sí y en otras no. Siguiendo la política inglesa, yo sigo el ejemplo de (Benjamin) Disraeli, quien fue un conservador pero muy pro desa-rrollo social. Lo mismo pasa con (Otto) von Bismarck, que fue de derecha en términos de orden, pero de izquierda en lo social: él fundó el seguro social.

-¿Iría como independiente o con el apoyo de la coalición Perú Posible?

-Perú Posible ya tiene su candidato y se llama Alejandro Toledo (risas). Yo iría como independiente, si es que voy.

-¿Y estaría dispuesto a competir con Toledo?

-Eso es algo que habría que discutir.

-¿Piensa que Keiko Fujimori tiene opciones reales de ganar las presidenciales de 2011? Según algunas encuestas, estaría liderando la intención voto con 17%.

-Estas son encuestas a dos años de la elección. Ella ciertamente tiene una organización que heredó de su papá, que es muy fuerte, y la fuerza del padre estuvo precisamente en realizar pequeñas obras, en el Perú profundo y olvidado. Pero justamente por eso ya le están cayendo encima con preguntas como quién pagó sus estudios y ese tipo de cosas. Por ahora, no veo que pueda llegar a ganar las elecciones, porque carga lo bueno y lo malo de su padre y eso, al final, no da un saldo favorable.

-¿Y Ollanta Humala? ¿Usted cree que las acusaciones a su esposa Nadine Heredia de recibir fondos supuestamente provenientes de Hugo Chávez puedan afectar sus posibilidades en la carrera presidencial?

-Sí, claro, pero no me aventuraría a dar cifras. Creo que (Humala) va a pasar un rato difícil.

-Hay varios candidatos de todos los colores políticos sobre la mesa. Pero, ¿qué necesita Perú?

-Lo que necesita, sea quien sea el candidato, es levantar el nivel del debate, porque en estos momentos lo que se ve son críticas y denuncias, y nadie hablando realmente sobre cuál debería ser el programa a mediano plazo de un gobierno. Lo que quiero hacer –participe o no– es elevar el nivel y dirigirlo hacia los temas que me parecen claves para el futuro del país, como la reducción de la pobreza, mejorar la calidad de la educación y la infraestructura. Si queremos que el Perú salga adelante en los próximos diez años, necesitamos meterle muchos más recursos a infraestructura, en donde se está haciendo bastante, pero en una forma que no ha sido articulada. Y lo tercero es concienciar al público sobre cuáles son las grandes metas. Cuando estaba en el ministerio de Economía la gente empezó a hablar de crecimiento, inflación, de la deuda y ahora quiero trasladar eso a temas más grandes y ahí la pobreza es un tema genérico.

-Eso, en lo genérico. ¿Y en lo específico?

-Reducción de la mortalidad infantil, cobertura de agua y alcantarillado, acceso a la electricidad, calidad de los colegios… Todas, cosas que se pueden cuantificar en metas quinquenales, o bienales. Por el momento, no hay muchas metas…

-El presidente Alan García ha mencionado que una de las metas de su gobierno para 2011 es tener un 30% de pobres en Perú, es decir, un 7% menos de lo que existe hoy. ¿Es factible?

-Es factible si tenemos buen crecimiento en los próximos años, pero esta es una época muy difícil en el mundo. A pesar de que aquí vamos a crecer entre 3% y 4%, que es mejor que la mayoría de los otros países de la región, va a ser un crecimiento moderado. Para reducir la pobreza se necesitan dos cosas: crecimientos altos, por encima del 6%, y programas específicos, como por ejemplo, planes educativos y de capacitación técnica, obras de infraestructura en las zonas más pobres, integración de áreas rurales y, para los casos de mayor pobreza, programas de apoyo básico alimentario y de salud.

-¿Cómo evalúa la gestión del presidente García hasta ahora?

-Es una buena gestión, en el sentido de que se ha mantenido el dinamismo económico y se han seguido las políticas macro que se enfatizaron en nuestra época, como la reducción de la deuda pública, la disminución de la deuda en dólares, la relativa estabilidad cambiaria, el control de la inflación, no aumentar las tasas de los impuestos, pero sí aumentar la recaudación. Se ha hecho un esfuerzo de formalización de la fuerza laboral, aunque pequeño.

En resumen, creo que el conjunto de políticas es bueno. Lo que falta es más énfasis en las obras y progresos en provincias que están realmente mal servidas por los gobiernos, incluyendo este, y ello se refleja en los movimientos de diversos grupos, como los nativos en la Amazonía. Siempre hay intranquilidad en la sierra.

-Las posiciones de Toledo y de García difieren diametralmente frente al problema indígena, incluso el presidente ha declarado a los medios que estos grupos tendrían objetivos independentistas…

-Bueno, no hay que olvidar que estamos en una etapa electoral. Hay cinco o seis decretos que le dan al gobierno mayor control sobre lo que pasa en estas áreas nativas. No he leído los decretos, pero creo que estamos remando contracorriente, pues la tendencia mundial es que las poblaciones nativas tengan voz en cuanto a qué pasa con los recursos naturales de sus áreas. Se ha interpretado que esta ley es restrictiva de los derechos de los nativos. No sé si es cierto, pero lo que vale es cómo la gente lo interpreta. Entonces, o se explica mejor, o tendrán que hacer cambios.

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Ya viene la crisis

Hasta ahora Perú parecía inmune a los efectos de la crisis económica. El país sigue creciendo, tiene una moneda fuerte y la agencia Fitch Rating confirmó recientemente su calificación de grado de inversión. En las ca-lles de Lima la crisis no parece sentirse, los restaurantes están abarrotados y los taxistas preguntan orgullosos a sus pasajeros si encuentran que el país va rumbo al desarrollo.

-El presidente García está esforzándose por mostrar los buenos números de la economía peruana, que parece estar inmune a los efectos de la crisis. ¿Mérito de gobiernos anteriores?

-Desde mediados de los 90 se están impulsando reformas económicas. En la época de (Alberto) Fujimori se hicieron las grandes reformas económicas: la simplificación del sistema tributario, la apertura del mercado interno y externo; las privatizaciones. Todo eso se inició el 92-93 después del Plan de Estabilización del 90-91, hace más de 15 años. Pero al final del gobierno de Fujimori se juntaron varias cosas que frenaron el proceso: primero, la crisis internacional –Rusia, Asia–; segundo, el fenómeno de El Niño en el 98; y tercero, el deseo de reelegirse ilegalmente, lo que dio paso al destape de la tremenda corrupción y otras cosas negativas que se hicieron cuando Montesinos adquirió demasiada fuerza. Entre el 98 y el 2000 hubo un tiempo muerto, un retroceso bien grande. Pero hay que reconocer que el origen de la reformas está en el gobierno de Fujimori.

-¿Y se ha seguido avanzando?

-En la época de Toledo se hicieron varias e importantes reformas. Una fue la reforma de pensiones de los funcionarios del Estado que se jubilaban a sueldo completo; la segunda, una reforma tributaria para reducir la evasión de impuestos, que había llegado a enormes niveles a fines de los 90; tercero, la privatización de las azucareras para terminar con el gran desorden que había en ellas. Cuarto, se empezó un programa de infraestructura bien grande –con las interoceánicas y Camisea (gas) que permitió una gran expansión eléctrica–. Y, por último, se reestructuró la deuda externa. No fue una reestructuración como la que hacen los países pobres, sino vía mercado, permitiendo recortar la deuda pública de 54% a 25% del PIB. La carga de interés actual es apenas el 1% del producto, muy razonable. Y todo esto nos llevó al grado de inversión.

-¿Y qué urge hacer?

-Queda pendiente la formalización de la fuerza laboral. En Perú, la fuerza informal de trabajadores es de 70%. Hay que pensar en aumentar la carga tributaria, pues estamos en un 16% del Producto, que es muy bajo para hacer cosas. Esto se logra con mejor fiscalización y, curiosamente, con la reducción de algunos impuestos, como el IGV (Impuesto General a las Ventas) –que es un 19%, igual que en Chile el (IVA) –. Esa magnitud es muy alta y, aunque ningún ministro de Hacienda quiera hacer la reducción, al final se va a tener que hacer. Parece paradójico, pero se recauda más con impuestos más bajos. Ah… y hay que reformar el aparato del Estado, que es muy burocrático y lento.

-No obstante esa lista de pendientes, usted diría que la crisis los pilla bien parados.

-Sí, entre otras cosas porque el endeudamiento del sector privado era bajo. Si bien el crédito de consumo y el hipotecario en términos porcentuales aumentaron tremendamente, los montos absolutos eran bajos. Por eso, en bienes raíces y automotores no ha habido la crisis que hay en Chile, simplemente porque la gente estaba menos endeudada. Además, el endeudamiento del sector privado en el exterior es muy bajo, lo que es otra diferencia con Chile.

-En los últimos tres años la economía peruana ha registrado un crecimiento fuerte y sostenido, pero el último informe del Instituto Nacional de Estadísticas e Informática (INEI) sitúa el crecimiento del primer trimestre de 2009 en 3%, ¿Efecto de la crisis?

-El 3% está en un rango bajo de lo que va a ocurrir el resto del año, pues esa cifra refleja precios de minerales del trimestre anterior, cuando el cobre y el zinc estuvieron en sus puntos más bajos. En los últimos dos o tres meses eso ha cambiado, y se va a reflejar en los resultados de este trimestre y del próximo.

-¿No teme una desaceleración de la economía peruana, a luz de estas cifras?

-Lo que estamos viendo es una desaceleración de la economía mundial y también una desaceleración de la economía peruana pero, contrariamente a lo que sucedió en el pasado, no hay una caída. Bajo el gobierno de Fujimori hubo crecimiento negativo en 1998 y 1999 y ahora lo que sucede es que estamos creciendo menos, pero estamos creciendo. Y eso, después de un año en que se creció más de 9%. Creo que si la economía mundial se reestablece algo, vamos a crecer al 6% sin dificultad el año que viene.

-¿Y cuándo se recuperará la economía mundial?

-Para el año entrante estará en plena recuperación, por dos razones: primero, por la expansión monetaria tremenda en Estados Unidos, Inglaterra y Japón; y segundo, porque China se está manteniendo fuerte.

-O sea, es optimista.

-Soy optimista, pero también pesimista, porque esta forma de salir de la crisis nos va a traer inflación. El precio del oro ya nos está dando señales al respecto.

-¿Y hay alguna fórmula para salir de la crisis sin inflación?

-Sí. Ser más conservador, pegarle menos al sistema bancario y tener un discurso menos radical que generara más confianza en Estados Unidos.

-Y hablando de Perú, ¿qué opina del Plan de Estímulo Económico que está impulsando el gobierno para paliar los efectos de la crisis?

-El Plan de Estímulo Económico es igualito al de Chile, al de Colombia y al de Estados Unidos. Sólo es distinto al de China. Comparando los montos de los planes en relación con el Producto, el de Chile es 3,5%, el de Colombia, 3,5% y el del Perú, 3,5%. El tema es a qué velocidad se gasta este dinero. Pues si se gasta en tres años viene siendo el 1% del Producto. El de China, en cambio, es el 25% del producto.

Dicho eso, creo que es bajo y que depende de la implementación. Hasta ahora han dicho que se ha gastado un 29%, que hay factores estacionales, como la época de lluvia que es muy fuerte, en que no se hacen obras por peligros de derrumbes.

-¿Pero es suficiente?

-Es marginalmente suficiente. Le faltan más cantidad, más ejecución y más obras pequeñas.

-¿Con obras pequeñas se refiere a infraestructura?

-Obras en pueblos, donde no hay agua, donde los colegios se caen, donde no hay puestos de policía. Se pueden hacer unas cinco mil obritas, que no van a costar mucho, pero que cambiarían un poco el horizonte, al mismo tiempo que ayudarían a incentivar la economía local de pueblos de dos mil personas que viven a tres mil metros de altura. De esta forma sentirían que algo de esta bonanza les cae a ellos también. Son obras que tendrían una consecuencia política muy positiva.

Relaciones Chile-Peru

-¿Está de acuerdo con la demanda marítima contra Chile que presentó el gobierno de Perú en La Haya?

-Sí, porque si es que hay una diferencia con la frontera marítima, el único lugar donde se puede apelar es un lugar internacionalmente reconocido. Claro que Chile dice que es un cambio de la posición peruana, pero eso lo decidirá el Tribunal de La Haya, que es el que más casos de disputas fronterizas ha visto en la historia en el mundo.

-Pero por qué iniciar una demanda ahora, justo cuando está en el ambiente la petición boliviana de una salida al mar…

-Esto viene desde hace mucho tiempo. Se empezó a ver en la época de Toledo, cuando salió una Ley de Bases que es el respaldo técnico para esta propuesta. Tengo en mis manos un artículo de Financial Times que lo acabo de recortar y que describe un proyecto de tres arquitectos chilenos de construir un túnel y una isla en medio de la zona que se discute…

-Pero esta es una propuesta privada.

-Cualquier gobierno que apoye una iniciativa técnicamente tan costosa necesitaría ser investigado. Es una propuesta folclórica. Lo que pasa es que, obviamente, Bolivia quiere tener acceso al mar. Bolivia tiene que tener acceso al mar.

-El gobierno de Perú acusa a Chile de comprar armamento al mismo tiempo que solicita al Congreso aprobar un suplemento para las Fuerzas Armadas…

-Cada país tiene el derecho de comprar las armas que quiere y de malgastar su dinero como quiera. Chile tiene muchos más recursos que el Perú, debido a la participación de las Fuerzas Armadas chilenas de las ventas de Codelco. Aquí hay un pequeño fondo de defensa que partió cuando yo era ministro, pero que obviamente no tiene esos recursos. Creo que una “carrera armamentista” es un malgasto de dinero terrible.

-¿Pero teme que efectivamente se entre en una carrera armamentista?

-Alan García en esto es muy responsable. No creo que eso vaya a ocurrir. Pero siempre preocupan ciertos temas: ¿dónde van a ir estos aviones? ¿Por qué está minada la frontera del norte? ¿Por qué hay tantos tanques? Aquí generan mucha roncha todas estas cosas, mucho malestar.

-¿Y el Congreso peruano apoyará este aumento de presupuesto para las Fuerzas Armadas?

-El Congreso sin duda va a apoyar el aumento de presupuesto. El problema es que no es una prioridad económica, pero se torna en un tema político.

-¿El conflicto puede tener algún impacto en las inversiones chilenas en Perú, en especial, en las empresas que ya operan aquí?

-No creo. Las inversiones hechas en el Perú están basadas en las buenas perspectivas de crecimiento de nuestra economía.

-¿Cree que Chile y Perú logren una solución diplomática respecto del tema?

-Al final, sí.