Lleva solo un mes en el Centro de Estudios Públicos, pero su mano ya se está notando en la casona de Monseñor Sótero Sanz. Desde cambios estéticos, hasta temas más profundos como la interacción de los investigadores con el comité ejecutivo y seminarios de extensión que abordan temas como el eros y la religión, son parte de la agenda que quiere imponer su nuevo director.
Por: María José López y Antonieta de la Fuente

  • 13 abril, 2018
Fotos: Verónica Ortíz

La anécdota ocurrió hace algunos años, pero quienes conocen a Leonidas Montes, dicen que el nuevo director del Centro de Estudios Públicos nunca la olvidó. Fue cuando el historiador inglés Quentin Skinner viajó a Chile y visitó junto a Montes el CEP. Al entrar, asombrado por el nivel de seguridad en la recepción de la casona de Providencia, le preguntó: “¿Tienen problemas de delincuencia en este barrio?”. Al chileno, la observación le quedó dando vueltas.

Por eso, a pocos les sorprendió que una de sus primeras acciones al asumir como director del think tank fuera abrir la fachada. Ahora, quien pasa por Monseñor Sótero Sanz ya no se encuentra con un muro de latón negro, sino que puede admirar la sede en todo su esplendor.

Es el arquitecto Mauricio Léniz, amigo de Montes, quien tiene a cargo el remozamiento del CEP. Partieron trabajando juntos en febrero, cuando el centro se cierra y los investigadores salen de vacaciones. “Al principio partimos con ideas más radicales, pero después nos dimos cuenta de que menos es más. Decidimos sacar lo justo, despejar, limpiar y renovar”, cuenta.

“De alguna manera, Leonidas heredó algo de la obsesión de Pedro Ibáñez por la estética. Y cuando llegó a la casona patrimonial se dio cuenta de que había muchas cosas que arreglar, cambiar alfombras, pulir los pisos y abrir algunos espacios”, cuenta un cercano al nuevo director.

En concreto, una de las innovaciones fue, además de abrir la entrada, eliminar una biblioteca que casi no se usaba y una mampara, para agrandar el espacio fuera del auditorio, de manera de generar un lugar de encuentro donde las personas puedan conversar y compartir ideas después de los seminarios. Otra obra fue ampliar un estar que está a la entrada de la casa que quedará como un salón abierto donde puedan realizarse reuniones, el que será decorado con muebles contemporáneos diseñados y hechos en Chile.
“Lo que quiere León es que el CEP le haga honor a su nombre y que sienta que el espacio pertenece al ámbito de lo público. Es un cambio simbólico”, explica Léniz.

“Leonidas tiene sensibilidad espacial y práctica. Y tiene un plan de abrir espacios más colectivos, que haya lugares donde la gente se pueda sentar a conversar, muy del siglo XXI, que represente la sensación de equipo que debe haber en el CEP. Es un proyecto en desarrollo que se va a ir notando de a poco, detrás del cual hay dos conceptos importantes: apertura y transparencia. Ese debiera ser el sello de Leonidas”, dice el miembro del comité ejecutivo del centro de estudios, David Gallagher.

El eros y Hawking

Eran las 7 de la tarde en punto del miércoles 4 de abril, cuando Leonidas Montes entró el auditorio del CEP, en el subsuelo de Monseñor Sótero Sanz 162. Se acomodó en uno de los asientos de la primera fila, donde también estaba Eliodoro Matte, ex presidente del think tank. En el escenario, el anfitrión del seminario, Ernesto Rodríguez, investigador del centro de estudios, el filósofo Daniel Mansuy, la psicóloga Constanza Michelson y el poeta Matías Rivas hablaban de erotismo, deseo y porno. “Según el sitio Pornhub, este 14 de febrero, Chile lideró las visitas al sitio, aprovechando que es el día que se libera el servicio premium. El tráfico en nuestro país subió 7.288%, superando a México, con 4.913% y Colombia, con 4.225%”, indicaba Rivas.

Montes y Matte escuchaban atentos. Dentro del público había otros investigadores del CEP –entre ellos Lucas Sierra, Sylvia Eyzaguirre, Joaquín Fermandois y Ernesto Ayala–, además de estudiantes de distintas universidades.

“Los seminarios de los miércoles son algo muy importante para Leonidas”, asegura David Gallagher, miembro del consejo del CEP.

Ernesto Rodríguez suele organizar ciclos para estudiantes, charlas abiertas que tocan temas de interés del público más joven. Este año, por ejemplo, se invitó a Jaime Bellolio, Vlado Mirosevic y Gabriel Boric a discutir del horizonte político; a Ricardo Lagos Escobar y Emilio de la Cerda, del borde costero portuario; y a Juan Enrique Pi, Enrique Verbal y Luna Follegatati, sobre la identidad de género.

“Tenemos y queremos ser un lugar que honre su nombre: un centro de estudios públicos. Ese ha sido el esfuerzo permanente del CEP, al menos desde Arturo Fontaine. Eso hay que renovarlo. Reinventarlo constantemente. Aquello es lo que hará nuestro actual director. Aquí debe haber un diálogo de tú a tú con la cultura actual. Y los informes y posiciones acerca de temas políticos y económicos que realizamos deben ser complementados por este rostro cultural. Es un esfuerzo permanente del CEP, pero que de tanto en tanto debe reanimarse”, explica Joaquín Fermandois, investigador del think tank. Y agrega: “Por ejemplo, el seminario de este miércoles (charla sobre la crisis del eros) es una muestra de ello. Es importante llegar a un público universitario más esquivo. Llegar a los alumnos. Es un símbolo de que el centro de estudios está para la gente. Porque se le critica de elitismo, y Leonidas Montes quiere que se rompa con ese estigma”.

El lunes 16 de abril será el turno de los astrónomos María Teresa Ruiz y Mario Hamuy. Ambos hablarán sobre el “El Universo de Hawking”. Según cuenta una investigadora del centro de estudios, el 14 de marzo, el día que murió el físico británico (a quien Montes conoció cuando estudiaba en Cambridge), al director se le ocurrió organizar un foro que tratara su legado.

“Leonidas tiene una formación muy interesante, es ingeniero, economista y doctorado en filosofía en Cambridge, un experto mundial en Adam Smith. Es un académico de gran complejidad, reúne las capacidades analíticas de un ingeniero y las reflexivas de un filósofo. Es muy excepcional y eso se va a ver en su trabajo como director. Por ejemplo, la programación de un seminario sobre Hawking, que escapa del mundo de las políticas públicas, pero es fascinante para comprender la ciencia dura. ¿Y quiénes lo tratan? Dos profesores de la Universidad de Chile y premios nacionales de ciencias. Excelencia pura”, explica Enrique Barros, presidente del CEP. “Leonidas tiene una gran capacidad para convocar, para reunir. Y eso marcará su sello como director”, agrega.

La idea de Montes es que en el centro no solo se traten temas de la contingencia y relacionados con políticas públicas, sino también tener una agenda vinculada a las humanidades que logre capturar otros públicos que converjan en el think tank, desde universitarios y profesionales más jóvenes. Con ese fin, por ejemplo, incluyó bicicleteros en el nuevo diseño del CEP.

Debut

El primer viernes de mayo será el debut de Leonidas Montes ante el consejo, un organismo compuesto por 23 personas, entre empresarios, abogados e intelectuales y que preside Enrique Barros. Ese día, el director dará cuentas de su plan de gestión y uno de los temas será la encuesta CEP. Al respecto, un miembro del consejo dice que a Montes le preocupa el tema y quiere mejorarla: “La encuesta tiene una tremenda tradición, es muy importante para entender lo que ha pasado en los últimos 30 años, y hay que tener cuidado de que la encuesta política no sea predictora. Se ha hecho una revisión por un estadístico externo y no me cabe duda que solo se va a hacer una encuesta este año. En definitiva, lo más importante es que hay que centrarla en conocer a Chile en profundidad. Ese es el desafío”.

Por esta razón, cuentan, Montes está especialmente entusiasmado con la encuesta sobre religión que el think tank realiza cada diez años y que se hará este 2018. “Una se hizo el año 98, otra el 2008 y ahora viene una nueva que permitirá ver los cambios que se han producido en estos últimos veinte años”, explica un investigador.

Otro miembro del consejo comenta que Leonidas está poniendo mucho foco en la gestión del CEP, algo que no era el fuerte de Harald Beyer ni de Arturo Fontaine. “A Harald todos le tenían muy buena porque era uno de ellos y dejaba hacer, puede que León imponga nuevas exigencias”, afirma.

Por lo pronto, en las primeras reuniones que el nuevo director ha tenido uno a uno con los miembros del centro y también en los almuerzos que se realizan una vez al mes con todo el equipo, ha sido muy enfático en varias cosas. Una de ellas es que debe existir mucha mayor interacción entre los investigadores y también entre estos y el comité ejecutivo, compuesto por Enrique Barros, Juan Obach, Juan Andrés Camus, Fernando Larraín, David Gallagher, Salvador Said, Carlo Solari y Luis Enrique Yarur. Algo que, hasta ahora, no existía.

La idea es reforzar el trabajo multidisciplinario, tal como ocurre en la universidad, mundo del cual proviene Montes tras su paso por la UAI y la Universidad de Duke en EE.UU. En esa línea, el mensaje del nuevo director también incluye alianzas con académicos de otras universidades y una mirada más nacional, hacia las regiones. “Es romper con el centralismo en Chile, que los resultados de nuestros estudios podamos darlos en regiones y también tocar temas que tengan que ver con regiones. Salir de Santiago”, explica una investigadora.

Otro foco es la proyección internacional. “Quiere potenciar las alianzas con instituciones extranjeras. Que no nos cerremos en Chile, que participemos en foros internacionales, como lo que vamos a hacer en el G20 de Buenos Aires en octubre, donde el CEP irá a exponer sobre educación”, comenta un miembro del centro.

Otro investigador complementa: a largo plazo quiere que el CEP sea un referente del pensamiento liberal y republicano en Latinoamérica.

En lo que sí ha sido muy enfático Montes, es que el CEP no puede perder su identidad, e incluso debe reforzarla. “Su identidad es no hacer cosas de impacto rápido, el proyecto de la reforma al Estado, por ejemplo, demoró dos años. Y su visión es mantener esa idea de que las cosas se hacen con una mirada de largo plazo, no le interesa el impacto inmediato”, comenta un cercano.

Personalismos

El jueves primero de marzo, Montes desembarcó en Monseñor Sótero Sanz con un camión. Ahí traía cajas y cajas con todos sus libros, los que, según cuentan, ya están casi todos ordenados en la oficina del director en el segundo piso de la casona.

Con pequeños detalles, el ex académico de la UAI ha ido dando pistas de su estilo. “Su puerta está siempre abierta. Hay harta dinámica”, cuenta un investigador, mientras otro dice: “Si uno sale y cierra la puerta de su oficina, él se para y la abre”.

Según opina un consejero, “probablemente el CEP va a ser más horizontal durante la gestión de Leonidas, que lo que fue con el propio Harald, y para qué decir con Arturo. Él va a tratar de que sea un lugar donde se piense en conjunto, en común, sin perjuicio de que haya responsabilidades. Su idea no es ser la voz única y que se asocie el CEP solo a él. Todo lo contrario”.

Por lo mismo, dicen que está muy cómodo con la veta más pública de Sylvia Eyzaguirre, quien acaba de integrarse como panelista al programa Estado Nacional. Asimismo, los investigadores consultados descartan que existan tensiones entre Montes y Lucas Sierra, subdirector del think tank, quien fue el director interino tras la salida de Arturo Fontaine en 2013. Ambos son amigos e incluso fueron compañeros de colegio en el Verbo Divino.

“Harald es un tipo muy fuerte intelectualmente. Y todo se concentraba más en él. Leonidas, en cambio, teniendo todas las calificaciones, no tiene una actitud jerárquica”, dice otro miembro del equipo.
Hasta ahora, el nuevo director ha preferido el bajo perfil, no hablar públicamente sobre sus planes y ha declinado las entrevistas, pero todo indica que en los próximos meses su mano se irá haciendo notar.