Medio en broma, medio en serio, así le dicen sus cercanos al Teatro La Memoria, el proyecto del actor y director Alfredo Castro que incluye un interesante Centro de Investigación Teatral. Un verdadero semillero de creatividad y talento, donde conviven distintas generaciones.

  • 14 diciembre, 2007

Medio en broma, medio en serio, así le dicen sus cercanos al Teatro La Memoria, el proyecto del actor y director Alfredo Castro que incluye un interesante Centro de Investigación Teatral. Un verdadero semillero de creatividad y talento, donde conviven distintas generaciones.

 

Eso de “cría fama y échate a dormir” no va con Alfredo Castro. Este año el actor y director cumplió tres décadas de trayectoria teatral, y gracias a sus destacados trabajos en las tablas, televisión y desde el año pasado también en cine, goza de un prestigio entre los críticos, el público y sus propios pares que pocos pueden lucir en Chile.

 

Su más reciente orgullo es el Teatro La Memoria, bautizado con el mismo nombre de la compañía con que Castro remeció la escena local a principios de la década pasada, con su ya histórica “Trilogía testimonial de Chile”; un proyecto emplazado en un edificio ubicado en un estratégico sector del barrio Bellavista, que ya lleva dos años funcionando.

Pero Castro aclara que esto es mucho más que una sala de teatro: “Mi sueño siempre fue tener un centro de investigación, un lugar de esos donde gente que ha ejercido el oficio muchos años o ya ha salido de las escuelas y quiere indagar en una teoría o línea poética, puede volver a estudiar”. En Estados Unidos el ejemplo más conocido es el Actors Studio, la escuela por la que han pasado actores como Brando y De Niro. Al mencionarlo, Castro comenta riéndose que “hace poco me enteré por los alumnos que a este lugar le dicen Castro’s Studio y lo encontré gracioso”.

“La idea es retomar el oficio. Hacer televisión durante 25 años de repente puede afectar a un actor de teatro, y viceversa, adoptando una cantidad de vicios y tonteras que hacen necesario volver a visitar las aulas”. Así, el Teatro La Memoria ofrece seminarios de dirección, actuación, dramaturgia, danza contemporánea y narrativa visual, con profesores destacados, además de emblemáticos colaboradores de las obras de Castro.

Ya está terminando la primera generación de dirección teatral, los de actuación tienen dos montajes para enero y Castro está preparando cuatro pequeñas obras con sus alumnos de actuación. Al mismo tiempo acaba de terminar el intenso y agotador rodaje de su primer protagónico en cine en Tony Manero, con su director en Fuga, Pablo Larraín; prepara su rol en la nueva teleserie de TVN; trabaja además en el texto de una adaptación teatral de Jamás el fuego nunca, de Diamela Eltit, y se prepara para dirigir en marzo Un roble, del británico Tim Crouch.