Como Embajador Extraordinario y Plenipotenciario en Misión Especial para el Asia-Pacífico, el ex presidente Eduardo Frei es hoy el chileno que más conexiones tiene con China. En esta entrevista dice que le teme más a Donald Trump que a Xi Jinping, asegura que desde el año 87, cuando vendió su participación en Sigdo Koppers, no tiene negocios de ningún tipo, que vive de su sueldo de ex presidente y que disfruta viajando, “aunque a mucha gente le moleste”. “Estoy activo, vivito y coleando a mis 77”, afirma.
Por Antonieta de la Fuente y María José Gutiérrez
Foto: Verónica Ortíz

  • 18 agosto, 2019

Eduardo Frei saca su Huawei P20 del bolsillo. Cuenta que se lo regaló el embajador de China en Chile, “pero no es el último modelo”, dice. Las paredes de su oficina en el piso 6 de una torre en pleno Vitacura con El Bosque están cubiertas de fotografías: muchas de delegaciones de empresarios chilenos en China, otras con ex presidentes como Bill Clinton, una con el Papa Benedicto, con Iván Zamorano en Madrid cuando este era el Pichichi, y también aparece posando con sus cuatro hijas y su mujer Marta Larraechea, en looks noventeros con chasquillas infladas. Las fotos más recientes son con el presidente Xi Jinping, o en el centro de investigación de Huawei en Beijing.

Sobre una mesa lateral, tiene unas cartulinas con su nombre escrito en sinogramas chinos, vietnamitas y malayos y en cada esquina hay algún detalle de decoración asiático. Mientras posa para las fotos, cuenta que en los próximos meses se cambiará de oficina a una torre en Apoquindo, en pleno barrio El Golf, y que ahí trabajará junto a su hija Magdalena, la más cercana a sus quehaceres como embajador.

Frei no habla chino. Nunca aprendió. Y confiesa que en los más de 15 viajes que ha hecho a ese país en los últimos años, no lo ha necesitado. “Ellos prefieren usar intérpretes para comunicarse”, explica.

-¿Le gusta viajar?

-Viajo mucho, aunque a mucha gente le molestó desde mi gobierno que lo hiciera. Y me gusta, sobre todo porque siempre hemos sido muy isleños. Tenemos que aprender del mundo, no creer que sabemos todo. Cuando llegué la primera vez a China, nos parábamos en la puerta de la embajada y 90% de los que pasaban eran bicicletas. Hoy son Rolls Royce y Maserati. Tener un Audi allá es como tener una citroneta. He visto cómo el país se ha transformado en una potencia mundial.

En 2014, la presidenta Michelle Bachelet nombró a Eduardo Frei Ruiz-Tagle como Embajador Extraordinario y Plenipotenciario en Misión Especial para el Asia-Pacífico, y fue ratificado en 2018 por Sebastián Piñera. Como tal, el ex presidente es hoy uno de los chilenos más contactados en esa región, donde viaja con frecuencia para promover negocios y acuerdos de libre comercio.

Por lo mismo, la guerra comercial entre China y Estados Unidos le toca de cerca. De hecho, tras la ofensiva del secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo, que pidió al gobierno chileno mantener distancia de Huawei en su visita a China en abril de este año, Frei arremetió con fuerza: “Chile no puede dejarse presionar por nadie”, dijo.

-En la guerra comercial, ¿a usted le tira más el corazón por China que por EE.UU?

-Lo que nosotros tenemos que pensar es dónde nos ubicamos. Somos un país de 18 millones, no somos potencia mundial salvo en un tema, la astronomía, por lo tanto, tenemos que estar protegidos. En 2014 buscamos que se instalaran los bancos chinos y con ellos comenzó a llegar la inversión a todos los sectores: agrícola, infraestructura, desarrollo de apoyo logístico y de apoyo digital.

-¿No le genera temor que el poderío chino entre tan fuerte en el país?

-Hoy creo que hay que entender dos cosas: primero, que la guerra comercial tiene que ver con la elección americana. Los negociadores dicen que es probable que no haya ningún cierre antes de las presidenciales del próximo año. Y segundo, como lo dijo el otro día un economista, es el tema del poderío mundial.

-¿Qué le parece la lógica china de entrar en recursos que son estratégicos para el mundo, por ejemplo, su ofensiva en el litio? Hay quienes temen a este poderío chino que se apodere de los grandes activos mundiales.

-Por eso Chile tiene que estar lo más abierto posible. ¿Cómo nos vamos a matricular con un solo país hoy? No podemos. Viendo la realidad mundial, los problemas del Brexit, lo que pasa en España, en Italia, ¿vamos a dejar de negociar con la Unión Europea? ¡Tenemos que estar! Es evidente que tiene que haber un equilibrio y no nos podemos cerrar a que vengan inversiones, altas tecnologías. Las necesitamos.

-¿Independiente de que terminen controlando nuestros activos principales?

-Tenemos que diversificar las inversiones. Sabemos que en el sector minero hay fuerte presencia de trasnacionales, que se manejan independientemente de quién sea el presidente de EE.UU. o de Chile. Hay que estar absolutamente equilibrados en el comercio. Ahora, cuando dicen que nos van a controlar o extraer la información, bueno, y ¿alguna potencia mundial no ha hecho siempre eso?

-¿Pero eso a usted no le preocupa?

-Se generan temores lógicamente, por eso digo que tenemos que buscar todos los acuerdos, mirando los grandes desafíos que tenemos.

-A quién le teme más, ¿a Donald Trump o Xi Jinping?

-Hoy en día, a Donald Trump, porque leo lo que él está diciendo y la forma en que reacciona. ¿Por qué si Alemania está haciendo el 5G con los chinos, nosotros no vamos a poder hacerlo?

-¿Y el espionaje es una invención de Estados Unidos?

-Todas las potencias del mundo históricamente han hecho espionaje. ¿Crees que EE.UU. no lo ha hecho?

-¿Cómo debe pararse Chile frente a la guerra comercial?

-Acá hay una pelea muy grande entre dos potencias que quieren ser las primeras del mundo. Con EE.UU. tenemos excelentes relaciones, pero no pueden venir ellos a dictaminar lo que podemos o no hacer. ¡Si con EE.UU. tenemos muchas diferencias! Yo me acuerdo que cuando mi papá era presidente, llegaba acá un enviado estadounidense a decir qué es lo que había que hacer en Chile en los años 60.

-¿Cree que hemos tenido una historia de sometimiento con EE.UU?

-No, pero desde la época del gobierno de Frei, y después, viendo todo lo que pasó en América Latina… En los últimos 50 años, la relación de EE.UU. con América Latina termina en el gran charco, como dicen. Y lo vivimos también en nuestro gobierno: yo tenía una muy buena relación con Clinton. En 1994 firmamos en Miami para que Chile fuera socio del Nafta (EE.UU., Canadá y México) y el Congreso de EE.UU. dio la aprobación en 2004. ¡Diez años después! Y en esos 10 años firmamos prácticamente con todos los países del mundo. Nunca nos dieron la posibilidad y mientras tanto, en esos 10 años cambió la historia.

 

“Nunca más hice negocios”

-¿Ha hecho o tiene algún negocio en China o en Asia?

-No.

-¿Nunca?

-Nunca.

-Su imagen aparece en una colección de vinos presidenciales, y por eso la fundación recibe un royalty del orden de cien mil dólares al año, ¿es así?

-Mucho menos. Esta es una empresa china que se llama Perfect China, que vino a Chile y se asoció con la Viña Undurraga. Inventaron la figura de un vino presidencial, les fue bien con eso y han ido a distintos países e invitado a socios locales para hacer un vino presidencial. Y la Viña Undurraga me escogió a mí. Aquí en Chile no se vende. Ellos hacen una donación a la fundación cada cierto tiempo cuando completan su cantidad bianual, pero yo no tengo nada que ver con eso.

-¿Por qué aceptó estar en las botellas?

-Porque todos son vinos presidenciales.

-Usted es el único chileno…

-Me hicieron la propuesta de si estaba dispuesto a poner mi nombre, como lo han hecho ex presidentes de Bulgaria, Alemania y otros siete países. Y, de hecho, en noviembre estoy invitado a Malasia a un gran fundrising que hacen, porque esta empresa es chino-malasia, para recoger fondos para educación de los niños…

-¿Este vino se sigue comercializando?

-Sí, claro. Partió en 2013.

-¿Cuánto recibe la Fundación Frei?

-Pagan cuando hacen la producción, la última vez fueron como 30 millones de pesos.

-¿No tienen ningún otro negocio en China?

-Ninguno.

-¿Eligió hacerlo así para no tener un conflicto de interés?

-Yo tomé una posición el año 87. Era socio de Sigdo Koppers y decidí dedicarme a la política. Vendí mis acciones y nunca más hice negocios. Me han escarbado desde entonces, cuando estuve en la campaña de las elecciones libres, después cuando fui senador por Santiago, cuando fui presidente, y no me han descubierto nunca nada.

-¿Considera malo tener negocios?

-No. Encuentro que cuando uno está en el servicio público, no puede hacer negocios. O se dedica a la política, o a los negocios. Yo me dedico a promover negocios e inversiones, aquí vienen empresarios de todos los sectores a pedirme ayuda con las empresas chinas, con la embajada, con los agregados culturales.

-¿Hoy entonces vive principalmente de su sueldo vitalicio como ex presidente?

-Esa es mi renta, sí.

-¿Se define como político? Hay quienes dicen que hoy usted es empresario…

-Político no voy a dejar de ser. Y no soy empresario. Soy un ex presidente de la República, del Senado, que me dedico a políticas de Estado en materia de comercio internacional y de comercio exterior para promocionar a Chile en el Asia. Esa es mi responsabilidad. Y si el gobierno de la presidenta Bachelet y ahora de Piñera me mantuvieron en este cargo es porque consideran que mi trabajo es positivo. Si no, me habrían dicho “mejor sigue en tu casa”. Yo trabajo para Chile y esto es una política de Estado, por lo tanto, no hago negocios ni estoy a favor o en contra de los gobiernos. Estoy trabajando a favor del país.

“Vivito y coleando”

-¿Se siente cómodo hoy en la DC?

-Sí, soy DC de toda la vida, entré exactamente el año 58, así que calcule…

-¿Se sintió cómodo también durante el gobierno de Michelle Bachelet? Porque militantes emblemáticos, como Mariana Aylwin, terminaron dejando el partido.

-Yo no me voy a meter en eso. ¿Cómo voy a estar opinando del que entró o salió?

-¿Pero cómo se ha sentido usted con las posiciones que ha ido tomando la DC?

-Creo que el partido tiene que jugar un rol como se lo ha estado jugando el último tiempo: articulador. La DC no puede ser un partido obstruccionista, nunca lo ha sido. Yo llevo 61 años de militante, no voy a cambiar a estas alturas de mi vida, y voy a seguir siendo y ayudando en todo lo que me ha consultado el partido para que a Chile le vaya bien.

-¿Cómo está su influencia en la DC?

-¡Pero si yo estoy en otra, ya tengo 77 años! No estoy en la política contingente, a pesar de que lógicamente participo en muchas cosas, por mi trabajo en Asia y porque presido el CPI (Consejo Políticas de Infraestructura), donde ahí tomo posiciones: por ejemplo, soy partidario de las concesiones. Y cuando el partido me pide cosas específicas, si me piden mi opinión, la doy. Sigo trabajando, pero de un rol distinto del que tenía antes, por lo tanto, no estoy midiendo mi influencia a partir de lo que me consultan, sino en las políticas públicas, donde creo que mi aporte es fundamental.

-¿Sigue siendo cercano a Guillermo Pickering, ex presidente de Aguas Andinas?

-No, hace mucho tiempo que ya no tengo mayor relación.

-¿Cómo es su relación con Fuad Chahin?

-Buena.

-¿Le ha tocado jugar algún rol en el partido para destrabar acuerdos con el gobierno, por ejemplo, en las reformas?

-Esas son preguntas muy indiscretas. Estoy activo, vivito y coleando a mis 77. En todo lo que sea bueno para Chile voy a intervenir.

-Hay algunos que dicen que usted ya no es de oposición, que se cambió al oficialismo. ¿Qué responde?

-Cada uno puede opinar lo que quiere, para eso es la democracia. Nunca he sido de derecha, ni en mis actuaciones como presidente ni en mis actuaciones como parlamentario. A estas alturas de mi vida trabajo por mi país. Y las relaciones internacionales de Chile son políticas de Estado que son definitivas. Tener una buena relación internacional es fundamental para retomar más crecimiento y cuidar el país del futuro. El comercio exterior representa hoy más del 50% del PIB nacional, algo que nunca había pasado.

-¿Se siente amigo del presidente Piñera?

-Digamos, no somos amigos de vernos los fines de semana, pero nos conocemos hace muchos años. El padre de Sebastián, don José Piñera, fue muy amigo de mi papá durante toda su vida, fue parte del programa de su gobierno. Yo le tenía mucho cariño por la señora Picha, que vivía muy cerca de mi casa. Con Sebastián Piñera disputamos el sillón senatorial por Santiago el año 90, saqué como el doble de votos que él o más, y tuvimos una buena relación en el Senado, porque uno como parlamentario tiene que actuar y buscar lo mejor para el país. Uno no puede sacrificar el interés nacional por su interés político particular.

-¿Considera que Piñera está haciendo un gobierno más de derecha o de centro?

-No opino de mis colegas por razones obvias.

-Pero ¿está tranquilo de cómo está funcionando el gobierno actual y del rumbo que tiene el país en este momento?

-Evidentemente que tenemos problemas en el país. Sería loco decir que no hay problemas. Es cuestión de leer el diario todos los días.

“Para mí, Frei fue asesinado y eso no va a cambiar”

-¿Cómo están las relaciones con su hermana Carmen Frei luego del fallo del juez Madrid que prueba el homicidio de su padre, Eduardo Frei Montalva?

-Tengo una opinión sobre el tema, que es la que he dado durante todos estos años. Yo participé activamente en todos los procesos desde que partió y tuvimos las primeras informaciones que nos permitieron hacernos parte del caso desde el año 2001 y 2002, y siempre colaboré con la causa, con la familia, con el ministro Madrid y todas las autoridades. Y estoy contento y esperanzado de que se sepa la verdad del presidente Frei. Lo que hoy me interesa es que esto avance, porque ya llevamos varios meses desde que se entregó el fallo. Falta que la Corte de Apelaciones haga lo que tiene que hacer y seguramente van a ir todos de nuevo a la Suprema. Y es importante que eso se termine y se aclare. Para mí, después de que me leí las 800 páginas del fallo Madrid, Frei fue asesinado y eso no va a cambiar.

-¿Esto ha acercado las posiciones de usted con su hermana Carmen?

-No voy a entrar en esos temas.

-¿Y qué opina de la salida de Luis Castillo de la Subsecretaría de Redes Asistenciales?

-Yo estoy preocupado de Frei y su causa. Lo demás, fuera.

-Pero Luis Castillo aparece como involucrado en la causa y hasta hace poco era subsecretario.

-Es que ahí entramos en otro tema. A mí me interesa Frei. Y aquí hubo dos instituciones que nunca colaboraron con el caso: la Universidad Católica y el Ejército. Y lo mantengo. El señor Castillo, o el señor Pérez… no. Aquí hubo dos instituciones que obstruyeron el caso: decanos, autoridades de la universidad, el Ejército para qué decir.

-¿Qué opina de las interpretaciones, como la de Ascanio Cavallo, que ponen en duda el resultado del fallo del juez Madrid? ¿Le pareció que el informe es contundente?

-Yo leí las 800 páginas del informe, seguí muchos de los libros públicos y a los que el juez Madrid les daba la oportunidad de revisar a los abogados. Pero entiendo que él nunca entregó la información de sus libros reservados, donde están las más de 2.000 declaraciones y careos reservados, y ese material está hoy en la Corte de Apelaciones. Yo, de todo lo que leí, estoy convencido de que lo mataron.