El vicepresidente de Corfo cree que el acuerdo con SQM es el principal logro de su gestión. En esta entrevista Eduardo Bitran defiende a la presidenta Bachelet, aunque lamenta cómo se resolvió su Reforma Educacional; revela episodios desconocidos del freno que le puso al Puente Chacao en 2007 y aborda su distanciamiento con Andrés Velasco. También confiesa que analiza su salida del PPD.

  • 1 marzo, 2018
Fotos: Verónica Ortíz

Las últimas semanas como vicepresidente ejecutivo de la Corporación de Fomento de la Producción han sido intensas. Pero Eduardo Nesim Bitran Colodro (60) dice que no se tomará vacaciones cuando termine su periodo. Su despedida será el viernes 9 de marzo y el lunes 12 se integrará como profesor de la Escuela de Ingeniería de la Universidad Adolfo Ibáñez. “El decano, Alejandro Jadresic, me llamó el 2008 cuando me sacaron del Ministerio de Obras Públicas (durante el primer gobierno de Michelle Bachelet) y ahora vuelvo media jornada. La otra mitad del día asesoraré a gobiernos. Es lo que hago cuando no estoy trabajando en el Estado”, relata el ingeniero civil industrial de la Universidad de Chile.

Los días de descanso que tomó en enero con su señora Yael Hasson –psicopedagoga y presidenta de la WIZO, fundación que agrupa a mujeres judías en el mundo– tampoco le resultaron. Partió una semana a Atlanta, donde vive Ariela, su hija menor (de los dos que tiene), pero la contingencia del acuerdo que selló ese mes Corfo y SQM, no le permitió desconectarse. En todo caso, de eso no se queja.

Y es que es un convencido de que ese paso es clave para el papel que le cabrá a Chile en el futuro mapa energético y tecnológico: “En el ámbito de la electro movilidad y la revolución verde que está ocurriendo en el mundo y que tiene que ver con las Energías Renovables No Convencionales, el rol que tiene Chile, con su 52% de las reservas de litio, es resolver las barreras legales que le impedían ser el principal oferente mundial los próximos 20 años”, explica desde su oficina en Moneda 921, que ocupa desde el inicio de este gobierno.

El acuerdo con SQM, sumado al que consiguió con Albemarle –la firma norteamericana que explota la mitad sur del Salar de Atacama–, “son los mayores logros de esta gestión” (ver recuadro). El de SQM amplía el arriendo en el salar de Atacama hasta 2030 y termina con una disputa de casi cinco años con la minera. Además, establece que ni Julio Ponce ni sus familiares hasta segundo grado, pueden integrar el directorio de SQM.

-¿Se siente triunfador?

-¡Me han dado como caja!… como se dice vulgarmente en chileno.

-Usted quería alejar a Ponce y a su familia del control de SQM, y lo logró.

-Esta es una empresa demasiado importante para el mundo hoy día y estamos convencidos que la influencia de Julio Ponce Lerou es nefasta. La manera de tener una probabilidad alta de éxito en la reconversión de la compañía, implicaba la salida de Julio Ponce Lerou de roles de control y de dirección. Teníamos dos opciones: obteniendo el término anticipado del contrato a través de un arbitraje, o buscando un acuerdo alternativo. Lo primero, que era lo ideal, no fue posible. Entonces ante la alternativa de quedarnos con un pésimo contrato (que vencía en 2030), con una participación mínima de las rentas económicas generadas por la explotación del salar, con una empresa que está controlada por aquél que pensaba que todo se podía comprar y que cumplir las normas no era la mejor forma de hacer negocios porque por la vía corrupta se las arreglaba, lo obvio era conciliar. Además se cumple un objetivo político, pues la gente no podría entender un acuerdo que deja en gloria y majestad a la persona que corrompió el sistema político. Entonces está bien, cumple también ese rol.

Con este acuerdo les estamos dando una oportunidad de reivindicarse frente a la sociedad chilena.

-¿Se obsesionó con Ponce?

-Te juro que nada personal. Sus valores y la forma en que trabajó, no me hace estimarlo, no. Tampoco lo detesto, pero me parece que no ha sido bueno para el país y ojalá los empresarios a futuro no trabajen de esa manera.

Miedo a Piñera

-¿Cómo logró convencer a Julio Ponce? ¿Qué gatilló su “sí” al acuerdo?

-No lo sé. Por razones inexplicables todavía, el 18 de diciembre sus asesores llegaron a decirme “ok, estamos de acuerdo con salir”. ¿Hicieron un cálculo de que les iba a ir peor con Piñera que con Guillier? Puede ser. Tengo la especulación, hubo temas en las Cascadas que los enfrentaron… no estoy en la mente del señor que tomó la decisión. Puede ser que le tuvieron miedo al nuevo presidente, no lo sé.

-Hay quienes dicen que al exigir su salida, usted tomó atribuciones que no le correspondían.

-En el sector privado y en algunos medios me han cuestionado diciendo “qué derecho tiene usted de hacer esto. Usted no es un árbitro moral…”

-Una editorial de La Tercera dice que la empresa estatal “escogió extremar la negociación, ejerciendo una presión indebida sobre la empresa privada y usando su poder de negociación para exigir prácticamente la sumisión de su socio”.

-Fue un acuerdo voluntario entre las partes. En todo caso, entiendo la crítica, el tema del poder del Estado, pero no la comparto, porque ellos no se hacen cargo del tremendo daño que se generó a la institucionalidad pública con la pérdida de confianza que estos casos de corrupción generaron. Y la necesidad de poder mostrar que todo este daño, no la sacaron gratis. No son consecuencias patrimoniales, no afectamos sus acciones, (Ponce) tiene el 16% de la compañía… son consecuencias en términos de influencia indebida.

Mi inspirador en esto fue el abogado Evan Epstein.

-¿Cómo así?

-Mi hijo mayor, Yoab (37) representa una empresa norteamericana (LRN Latin America) que se dedica a la ética de los negocios, y así conoció a Evan Epstein, chileno, experto en este tema y director ejecutivo del Rock Center for Corporate Governance de la Universidad de Stanford. Yoab me dijo “ya que estás en esta pelea, sería interesante hablar con él”. Nos reunimos en agosto. Le conté de la negociación con SQM y él me habló del caso de Uber, donde el CEO, los acreedores y accionistas con beneplácito de la SEC, se pusieron de acuerdo e hicieron un sunset close. Y así establecimos una especie de sunset porque las restricciones que tiene Pampa se terminan cuando sale el controlador. Él fue bien importante en este proceso. Me inspiró y me hizo ver que la economía capitalista más grande del mundo, no tenía problemas en tomar medidas cuando una mala persona se hacía cargo de una compañía. Epstein también me acercó a Tesla (ver recuadro).

Su pánico

-¿Se quería quedar en este puesto?

-Sí, pero la coalición gobernante perdió. Estoy disponible para apoyar pero a este cargo tiene que llegar alguien de confianza política, y yo no soy de esta tienda política. Soy de centroizquierda.

-¿Es crítico de este gobierno?

-¿Francamente? Tiene logros y falencias. Tuvimos algo de mala suerte en cuanto al ciclo económico afectado por los precios del cobre. Las reformas afectaron el crecimiento de corto plazo, pero fue en favor de mayor equidad. También tuvimos problemas de implementación de ciertas políticas que contribuyeron a un crecimiento aún menor. En lo educacional el objetivo de corregir la segregación de la educación básica y media sigue siendo fundamental para la equidad y crecimiento de largo plazo. Sin embargo, la secuencia de la reforma era un tema de economía política que no era obvio. Lo podríamos haber hecho mejor. Lo más complicado es el copago, porque genera una segregación educacional de acuerdo al ingreso que es aberrante. La presidenta y el gobierno tomaron la decisión osada de corregir de raíz esto. El copago se hizo en Concertación, fue aprobado por Jorge Arrate (ministro de Educación de Patricio Aylwin) y después por otros. Desmontar eso es políticamente muy difícil. Y pienso que un 10% o 15% de voto popular, se perdió por el temor de la clase media emergente de que sus hijos se volvieran a mezclar. Lo que es bueno para el país no siempre genera votos. Este tema este gobierno lo pensó a largo plazo. No me refiero a la obsesión con el tema del lucro o si arriendo o compro, ahí creo que nos sobre ideologizamos, mi opinión es que debimos haber transformado los colegios a entidades sin fines de lucro, pero manteniendo el arriendo regulado.

-¿Manifestó su opinión?

-Cuando hubo la discusión de pretender que las instituciones sin fines de lucro compraran los colegios, existió una rebelión de un partido de la coalición que dijo que el Estado no estaba para comprar infraestructuras…

-La DC…

-Ahí me llamó el ministro de Hacienda y de Educación de entonces (Alberto Arenas y Nicolás Eyzaguirre). De Corfo propusimos que: “Si quieren transferir los colegios y que los compren las instituciones sin fines de lucro con una garantía del Estado, que sea el mercado el que determine la tasa de interés”. Para ello propusimos un esquema de securitización. Eso no se hizo. Al parecer a los parlamentarios no les gustó. Y se optó por algo que a mí me causa mucho nervio: que es el banco quien determina la tasa de interés y la tasación. Y como no tiene un incentivo para ser exigente en eso, podría haber riesgos de que la tasación y tasas sean muy altas. Corfo tiene la posibilidad de objetar la tasación. Pero no somos súper expertos en eso. Mi preferencia es que se regulen los arriendos y no que haya un sistema que pueda terminar con colegios sobrevaluados y vendidos con tasas de interés que no son de mercado. Porque el sostenedor sin fines de lucro tal vez no logre enfrentar esa deuda y quiebre. Es un mal diseño. Felizmente se ha corregido, hoy se puede arrendar. Pero todavía estamos en Corfo recibiendo a colegios que quieren venderse. Y cada vez que nos llega una propuesta, yo entro en pánico.

-¿Se siente parte de un gobierno que fracasó?

-A ver… no. Me siento parte de un gobierno que en los temas de equidad hay avances que el país va a agradecer más adelante, y que en la implementación de algunas reformas, pudo hacerse de forma más prolija. En algunos ámbitos faltó excelencia en la implementación. Y eso, sí, es complicado.
Sí me siento orgulloso de lo que hicimos en el área económica de desarrollo productivo, con los programas estratégicos, la innovación y emprendimiento. En particular, fue un gran logro lo que hicimos con el Salar de Atacama y el litio, al año 2026 lo que el Estado recaudará de Albemarle y SQM va a ser equivalente a lo que prometía la reforma tributaria, que no se logró por el menor crecimiento. Comparto el objetivo de la reforma, aumentar la recaudación. Sin embargo, una de las claves debe ser la simpleza del sistema tributario. Y esta no es la reforma más simple. Pero me parecería muy lamentable que se baje la carga tributaria. Es lo que plantea el nuevo gobierno, el país necesita más bienes públicos. La pregunta es cómo lo compensa.

-Con más crecimiento, dicen…

-No, eso es Reaganomix. Eso lo decía Reagan (presidente de EEUU de 1981 a 1989) y no funciona.

-Max Colodro dijo que Bachelet es la principal responsable de la derrota histórica de la centroizquierda.

-Es primo hermano mío. Creo que el problema de fondo es la descomposición de la centroizquierda que viene de hace muchos años, la política se fue transformando en una máquina de poder y se perdió de vista cuáles son los objetivos últimos. Y la centroizquierda tuvo la suerte de que emergiera el liderazgo de Michelle Bachelet. Ella le dio una nueva oportunidad a la centroizquierda. La pregunta es si ella pudo haber ejercido un rol más fuerte para alinear la coalición, eso no era fácil. El financiamiento ilegítimo de la política además le pasó fuertemente la cuenta a los partidos de la coalición y el tema Ponce Lerou es mucho más grave en este sector que en la derecha por un argumento ético y de coherencia, sufrimos la dictadura. Así es que es muy fácil echarle la culpa a la presidenta. Yo no estoy en ese grupo. Y le saco el sombrero a la presidenta porque a pesar de estar consciente del costo político de ciertas reformas ella miró a largo plazo e incurrió en costos por un bien mayor. La secuencia de reformas pudo haber sido distinta y a lo mejor el costo pudo ser menor.

Huérfano

-¿Sigue siendo PPD?

-Sí, sigo.

-¿Ha pensado renunciar al partido?

-Lo estoy pensando.

-¿A qué grupo se siente más afín? ¿Al que representa a Andrés Velasco, por ejemplo?

-Soy una persona muy liberal en lo valórico, pro aborto, matrimonio igualitario y etc… pero soy más socialdemócrata en lo económico. Estoy medio huérfano porque no sé dónde pertenezco. Creo en un rol del Estado mucho más importante que los liberales a lo Velasco. Él se movió a la derecha más allá de sus convicciones. Yo creo que lo hizo para buscar un espacio político y, conociéndolo a él, yo fui cercano a él…

-¿Ya no lo es?

-No… yo creo que él se movió a la derecha más allá de sus convicciones.

-¿Lo dice por su cercanía con empresarios como Rafael Guilisasti, Juan José Santa Cruz, etc.?

-Con toda esa gente y en general. Lo hizo por lo que muchas veces mata al liderazgo: la ambición personal. Cuando dijo la frase “Voy, aunque vuelva” (su slogan de 2012 para la campaña presidencial en que aludía al eventual retorno de la entonces ex presidenta Bachelet), me salí del grupo de Velasco. Yo trabajaba con él. Creamos Espacio Público con él y Eduardo Engel. Fuimos los donantes iniciales, pero cuando dijo eso, pensé “algo le pasó a Andrés Velasco que no está siendo realista en sus posibilidades”. De ahí para delante yo me distancié. Y él se derechizó. Lo digo con mucha franqueza. El tema futuro es crear un espacio de liberalismo en lo cultural, hay que ver cuál es ese espacio. Hay tiempo para pensarlo después.

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Los números del acuerdo

Eduardo Bitran explica que tras el arreglo con SQM, la empresa pasará de una producción de 45 mil toneladas anuales a 230 mil toneladas en 2026. “Eso, sumado a Albermarle, quienes lograrán 140 mil toneladas tras la renegociación de su contrato, llegaremos a 350 mil toneladas de LCA al 2028. El mercado mundial produce 230 mil toneladas, pero va a llegar a 700 mil toneladas. Chile con valor agregado creará un sector de 10 mil millones de dólares. Estamos creando el segundo sector de exportación de Chile solo después del cobre. El acuerdo va a inyectar 14 mil millones de dólares al Estado, a la región y a las comunidades hasta el 2030. Todo esto sin cambiar la extracción autorizada de salmuera y agua en el salar”.

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Su visión de Elon Musk: “No creo en gurús”

“Evan Epstein me dijo que tenía llegada a un director (JB Strausel, el segundo de la firma en Estados Unidos). Preparamos una propuesta de Corfo a Tesla que llegó a Elon Musk. Él dijo “ok, le voy a pedir al vicepresidente de estrategia que se junte con ustedes”. Un día sábado de diciembre nos reunimos en Palo Alto en las oficinas de Tesla con Evan y tres ejecutivos de Tesla. Ellos son consumidores de un tipo especial de litio, que es hidróxido de litio de alta calidad. En Chile el único que lo produce es SQM. Los puse en contacto para que conversen un joint venture”, explica Bitran.

-¿Vio a Tesla disponible para avanzar en negociaciones?

-Francamente los vi muy obsesionados con la idea de tener hidróxido de litio barato. Nuestra idea fue poner a Elon Musk a Chile como una alternativa atractiva. Es el acercamiento más directo que hemos tenido.

-¿Es su admirador?

-Yo diría que es muy ambicioso, y que el mundo tiene una visión de él muy extraordinaria, tanto que si él decide hacer una inversión importante en Chile va a generar un efecto reputacional valioso para el país, y eso es bueno para Chile.

-Para muchos hoy es un verdadero gurú.

-Es un gurú. Y yo no creo mucho en gurús (ríe).

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Quieren dinero

-¿Con el reciente reclamo de las comunidades atacameñas y regantes no tambalea el acuerdo? La Corte de Apelaciones admitió el recurso de protección que interpusieron.

-No. Hay dudas sobre la admisibilidad del recurso, porque frente a una transacción judicial, entendemos que no caben.

-Dicen que faltaron al Convenio 169 de la OIT y que no quieren tener diálogo con la empresa.

-Pero no hay nada en que se vean afectados. Jurídicamente no tiene ningún asidero. No tienen ningún derecho a estar ellos en la mesa. Puedo imaginar por qué están reclamando.

-¿Por qué?

-Quieren dinero. Dicen que no. Pero quieren dinero tal como han obtenido en otros casos.

-¿Con otras mineras?

-Claro. Eso es nefasto.

-Si eso se despeja, sólo falta que la Contraloría se pronuncie.

-Sí, y eso debe estar por ocurrir.

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Chacao y la desconocida cláusula

-Finalmente se está haciendo el Puente Chacao. ¿Qué opina? Usted lo frenó en 2006, cuando fue ministro de Bachelet.

-Voy a contar una verdad que nunca he dicho. En el gobierno de Ricardo Lagos, Nicolás Eyzaguirre (entonces ministro de Hacienda) le puso al MOP una cláusula: que si el puente costaba más de 500 millones de dólares, se declaraba desierta la licitación. Ellos calcularon que no era rentable socialmente sobre ese precio. Y cuando asumí, Eyzaguirre me lo dijo: “no te preocupes, hay una cláusula que impide licitar el puente si el costo es superior a 500 millones de dólares”. El proyecto costó 1.000 millones de dólares, por lo tanto esa licitación fracasó. Y nosotros con Andrés Velasco (era el ministro de Hacienda) tuvimos la bondad de no echarle la culpa al gobierno de Lagos. Dimos como argumento que a esos costos y con 1.400 autos diarios en esa zona, el país tenía otras opciones para mejorar la calidad de vida a los chilotes. Lagos se enojó con la presidenta y terriblemente conmigo, pero nadie le dijo que fue su propio gobierno el que puso ese límite. Porque coincidíamos en que no era rentable. Pasó el tiempo, y el presidente Piñera, que le gustan las obras grandes, tomó la decisión de volver a licitar. La nueva licitación logró reducir 200 millones de dólares el costo. Además, el tráfico ahora es superior a los 2 mil autos. Pero aun así no se justifica. El momento óptimo era hacerlo 25 años más adelante.