Tras meses sin hablar con la prensa chilena, Douglas Tompkins rompe su silencio en Capital. Lo hizo en Francfort, donde fue galardonado junto a su esposa con el premio privado más importante del conservacionismo alemán, una distinción que obtuvo en el pasado el mismísimo Jacques Cousteau. Dice varias cosas como, por ejemplo, que seguirá con visa de turista.

  • 24 julio, 2008

 

Tras meses sin hablar con la prensa chilena, Douglas Tompkins rompe su silencio en Capital. Lo hizo en Francfort, donde fue galardonado junto a su esposa con el premio privado más importante del conservacionismo alemán, una distinción que obtuvo en el pasado el mismísimo Jacques Cousteau. Dice varias cosas como, por ejemplo, que seguirá con visa de turista. Por Jenny Pérez, desde Francfort, Alemania.

Aunque a estas alturas se reconoce “medio chileno”, dice que por su agenda –marcada por los viajes internacionales no le resulta conveniente cambiar su estatus de inmigración, el mismo que hace algunas semanas generara un nuevo impasse entre este controvertido ecologista norteamericano y las autoridades de gobierno… o, para ser más específicos, entre Douglas Tompkins y el subsecretario del Interior, Felipe Harboe.

Dice que está acostumbrado al “acoso político” y que el “movimiento de conservación” enfrenta estos problemas en todas partes del mundo. Aunque también admite que “a veces, es gratificante recibir reconocimientos por nuestro trabajo, porque los conflictos entre la economía global y la conservación son bien conocidos. Entonces, a veces uno se siente luchando contra enormes fuerzas y los reconocimientos –como el recibido aquí en Alemania– animan nuestros esfuerzos y nuestro ánimo”.

-Pero el reconocimiento no viene de un lugar donde usted desarrolle su trabajo.

-Porque hay una diferencia de mentalidad… Pienso que este tipo de premios existe en Alemania, porque los alemanes son líderes en el entendimiento de la gravedad de la crisis ecosocial.

-¿No como en Chile?

-En Chile ha habido avances, pero falta mucho aún.


-Cuando comenzó sus proyectos en Chile, hace casi ya 20 años, despertó muchas sospechas acerca de sus reales objetivos. ¿Cree usted que ese clima de desconfianza ha cambiado?

-Por cierto, ha cambiado mucho. Hay que mirar para atrás un poco y ver los avances de la conservación y la conciencia ambiental. Hemos visto muchos logros, también en las leyes o en el derecho ambiental. Hay una evolución hacia más reglamentación, más conciencia… y una nueva generación está llegando con nuevas ideas, una evolución que va en paralelo con el resto del mundo.

-¿Considera que el actual gobierno está desempeñando un buen papel en esta materia?

-Los gobiernos, en general, siempre marchan algunos pasos por detrás respecto de los movimientos sociales.

-Usted declaró al principal diario de Francfort que “Chile todavía está en la Edad Media” con respecto a su política energética. ¿Qué hace falta para salir de “esta época oscura”, como usted la ha denominado?

-Leí algunos comentarios de la prensa chilena al respecto y fue citado un poco fuera de contexto. Pero realmente, si hacemos un examen de la política energética en términos de conservación y eficiencia, ¡es la época de piedra! Y hay una tremenda distancia para alcanzar a la primera línea. Japón, por ejemplo, tiene una política nacional de bajar sus emisiones de gases invernadero en los próximos 10 ó 15 años y tiene un compromiso nacional fuerte, fuerte… Chile no ha logrado comprender esto. Están viendo qué medidas pueden tomar, pero están en una etapa inicial en este proceso. Por eso estoy diciendo esto que es un poco fuerte tratando, a mi modo, de empujar el debate.

-Y parece que le dio resultado, porque desde La Moneda respondió el vocero de gobierno.

-Sí, lo leí…

-Dijo que el gobierno tiene que velar por todos sus chilenos y recordó que si la economía del país crece en torno a un 5%, la demanda energética lo hace casi al doble, y que el gobierno no se mueve ni un…

-(Interrumpe) ¡Está totalmente equivocado!… Debe mirar el ejemplo de California, que ha desacoplado el crecimiento económico con el crecimiento energético, exitosamente. Si para crecer 5% Chile debe aumentar 10% la demanda energética, está andando en la dirección totalmente equivocada. Tiene que crecer 5% y bajar 5% su gasto energético.

-¿Y qué pasa con la dependencia energética y los problemas con Bolivia y Argentina?

-Pero llovió mucho y se están llenando los embalses. Al mismo tiempo, han descubierto –por casualidad– que es factible mantener la economía y bajar la energía. Eso es sólo un pequeño ejemplo, pero hay que seguir los pasos de California y Japón.

-Países como Japón, Estados Unidos y Canadá usan todas sus cuencas de agua. ¿Qué pasa con proyectos como el de Hidroaysén en Chile?

-Si esa es realmente la política energética de Chile, es ahí donde está el gran error. Pensar que tiene que destruir dos cuencas, prácticamente las más importantes del país, para mandar toda la energía a 2.300 kilómetros con todos los impactos que ello implica…

-Incluyendo el cruce de la línea de alta tensión por su parque.

-Sí incluso, aunque es un pequeño porcentaje. Pero el problema real es enviar esa energía con el tremendo impacto.

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-Las autoridades insisten en que es la opción más viable. Recordemos que esta energía va a ir a Santiago donde está más de la mitad de la población…

-Entonces hay que producir la energía en el norte.

-Pero las cuencas de agua están en el sur….

-Pero hay otras alternativas: viento, geotermia, hay todo tipo de alternativas. Como ejemplo, en lo que va de este año 2008, sólo con la energía de los vientos se han producido en el mundo 5.800 megawatts de energía eólica. Esto significa que hay tremendas oportunidades, allá en el norte, donde necesitan la energía.

 

Douglas Tompkins y Kristine MacDivitt Tompkins recibiendo
el premio de la Fundación Conservacionista Bruno H. Schubert,
en el Salón Imperial de Francfort.

 
-Usted reconoce avances. ¿Cómo evalúa las iniciativas medioambientales del gobierno, como la creación del ministerio del Medio Ambiente?

-No sé. Estamos esperando a ver cómo van a formar este ministerio. Y todavía no está claro y no han hecho nada concreto en términos de su estructura, aunque –en todo caso– es una buena idea. Estamos esperando, también, ver quién va a dirigirlo y bajo qué reglas del juego, porque si ahora examina, por ejemplo, el procedimiento de impactos ambientales, se dará cuenta de que es casi una farsa.

 

-¿Incluyendo el de las hidroeléctricas?

-De cualquier proyecto.

-¿Qué habría que hacer, a su juicio?

-Chile necesita un ministro o ministra del Medioambiente que realmente tenga la autoridad de resguardar la integridad ecosistémica del país. Eso significa que tiene que ser capaz de decir no a ciertos proyectos.

-¿Algún nombre, en especial?

-Es difícil de decir. Tengo algunas ideas, pero…

-¿Douglas Tompkins?

-¡Me gusta!

 

 

 

La crisis de Chaitén

-¿Qué haría Douglas Tompkins con el trazado de la carretera austral, sobre todo ahora que el paisaje cambió dramáticamente después de la erupción del volcán Chaitén?

-Hay mucho que hacer. Hoy hace más fuerza en nuestros argumentos que este camino debe construirse por la costa y unir la península Huequi y el continente de nuevo en Hualaihué, con un par de barcazas, modernas, rápidas, seguras y subsidiadas por el Estado. Es más obvio que nunca que, si queremos conectividad en el corto plazo, hay que pasar por la costa, porque va a tomar 12 a 20 años construir este trazado súper complicado por tierra. El camino existente por la carretera austral pasa a un kilómetro y medio del volcán Chaitén y, hoy día, está completamente destruído. Sin embargo, un camino costero habría quedado abierto todo el tiempo, ayudando a la evacuación de la gente.

-Por el contrario, tras la crisis las autoridades dicen que quedó en evidencia el problema de no contar con conexión terrestre.

-Eso es totalmente equivocado. Es como decir que es imposible evacuar la isla de Chiloé porque se conecta con una barcaza. Allá, es igual. La mejor prueba es el volcán en sí, porque el camino pasa por debajo del propio volcán y Chaitén está a 10 kilómetros de éste. Dígame quién va a enviar a alguien a pasar a semejante distancia. El problema es que las propias autoridad es no entienden dónde está el volcán, cómo está el terreno, dónde está Chaitén, cuáles son las alternativas… no entienden.

-Entre los argumentos en contra de su propuesta está la seguridad. ¿Cómo asegurar la conexión marítima con el clima complejo del sur?

-¿Cuál es el problema con el mal tiempo? En una barcaza de 80 toneladas no hay ningún problema de emergencias. De hecho, en los puertos de Chumildén, Ayacara y Huaylahué usan barcazas de 50 toneladas y nunca hay cierre de puertos. En cambio, ¿cuántas veces está cerrado el Paso de Los Libertadores en la frontera con Argentina, la ruta principal del país?

-Parlamentarios de la UDI dicen que –en todo caso– se trata de una decisión soberana del gobierno y que, si es necesario, a usted se le debe expropiar como a cualquier otra persona.

-Nunca hemos discutido esto. Es obvio, es la ley. Pero estamos hablando de cuál es hoy la decisión más inteligente, dadas las condiciones. Pero si quieren un camino terrestre que va a ser cien kilómetros más largo y muy sinuoso, háganlo. Estamos esperando por años hacer un camino, pero –mientras tanto– tipos como el senador Horvath, que es un señor de “todo o nada”, están demorando el día de la conectividad y, realmente, obstaculizando el progreso. Ese es el problema.

-¿Aceptaría, entonces, que el gobierno tome la opción menos inteligente, como usted la califica?

-El gobierno verá la decisión que tiene que tomar, pero desde mi punto de vista debería optar por el trazado cuya construcción demora sólo dos años, que no cuesta mil millones de dólares y que deja abierta la posibilidad para más delante de un trazado terrestre. Pese a ello, debo reconocer que el gobierno ha hecho un muy buen trabajo en términos de mantener el control ante las demandas de todos lados, durante la crisis que provocó la erupción del volcán y que aún continúa. Hoy, Chaitén está en muy mal estado.

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-¿Cuánto afectó a Pumalín?

-Mucho. Tenemos nuestros equipos desparramados por todos lados, familias viviendo en Puerto Montt, hemos arrendado casas y cabañas. Es un tremendo caos.

-¿Calcularon las pérdidas?

-Aún no, pero nuestros equipos están enviando informes con bastantes malas noticias. Creo que va a costarnos mucho poner orden, porque el camino, la propia carretera austral, está destruida, puentes caídos, por lo menos cuatro en el norte de Chaitén. Los puentes y caminos de la ladera norte del volcán y que están en Pumalín son un desastre. También son los trazados que el gobierno va a arreglar al final y eso nos complica mucho.

-Ahora se discute el emplazamiento futuro de Chaitén y su alcalde ha dicho que uno de los mejores sería justo en sus propiedades.

-Eso fue un chiste. Es el peor lugar de todos. Hay muchos lugares. Nadie sabe si el volcán continuará su actividad por años echando cenizas y provocando más inundaciones, pero las probabilidades indican que el volcán se calmará en un relativo corto plazo, lo que permitiría canalizar el río un poco mejor y limpiar las cenizas con la lluvia, de manera de devolverle su caudal seguro y reconstruir luego Chaitén. Porque construir todo en otro lugar costaría miles y miles de millones de dólares.

-Durante su estancia en Chile ha tenido que sentarse a negociar sus proyectos con los cuatro gobiernos de la Concertación, ¿qué balance hace hoy?

-La época más difícil fue la de Frei, pero nos fue súper bien con el gobierno de Lagos y no tenemos tampoco tantos problemas con este gobierno de Bachelet. Lamentablemente, ha tenido otro tipo de dificultades: primero, con los estudiantes y después, con el Transantiago. Así que es un poco difícil tener concentración en sus políticas y es un gobierno de cuatro años, lo que achica sus posibilidades de lograr algo.

 

 

 

El turista

-¿Cuál es su situación migratoria actual?

-Es completamente transparente. El gobierno de Chile tiene toda la información. Estoy entrando y saliendo de Chile bajo las condiciones que establece la Ley de Extranjería, sin ningún problema. De hecho, nuestro abogado ya habló con el
subsecretario Harboe y pienso que, ante cualquier duda, el gobierno puede preguntarnos: somos muy fáciles de encontrar.

-¿Le molestó la forma en que fue emplazado a aclarar su situación?

-En todo gobierno hay algunos individuos que toman alguna decisión que no es realmente la política del gobierno. Ese parece que fue el caso.

-Harboe lo emplazó a “sincerar” su situación migratoria dados sus comentarios sobre política interna y sus negocios en Chile, que sobrepasan lo que podría estimarse una condición de turista.

-Necesitamos averiguar, primero, en términos de Derecho, qué significa la palabra “sincerar”. Si he hablado del desarrollo en Chile es para defender nuestros proyectos. No entramos voluntariamente en ninguna polémica. Si respondemos, es al ataque de terceros.

-Con todo esto, ¿considera pedir en algún momento su residencia o visa definitiva?

-Estoy en Chile durante cuatro o cinco meses al año. En Argentina, igual. Y el resto del año, viajando. Entonces, creo que no me conviene hacerlo, lo que está totalmente dentro de mis derechos según la actual ley. Si cambia la ley, voy a ajustarme a ella.

-En medio de este episodio, el ex presidente Lagos se desmarcó y dijo que “las autoridades actuales tenían que resolver”. ¿Cómo es su relación hoy con el ahora comisionado para el Medioambiente de Naciones Unidas?

-Tengo una buena relación. El ex presidente Lagos tiene toda la razón, son las autoridades las que deben tomar las decisiones bajo la ley chilena. Es por eso que sigo con visa de turista, porque la ley chilena me lo permite.

-A propósito de sincerar, ¿logró aclarar con el gobierno la procedencia y fin de las millonarias donaciones que recibió la fundación que dirige su esposa?

-Eso fue un chiste, realmente. Están hablando de algo de lo cual no conocen el origen.

-De eso se trata, precisamente.

-Ella tiene una fundación en Estados Unidos. Recauda con su fundación, que no tiene nada que ver con Chile, fondos en todo el mundo, incluso aquí en Alemania, y también en Suiza y Japón. Es un tema totalmente aparte y si el propio subsecretario
(Harboe) quiere averiguar los ingresos, tiene a su mano todos los informes del Banco Central y del Comité de Inversiones Extranjeras. No pasa ni un peso sin la aprobación de estos organismos. Eso me asombró mucho: que un subsecretario del
gobierno pueda opinar públicamente sobre algo así. Tenemos muy buenas relaciones con el Servicio de Impuestos Internos por todos estos años, nuestras cuentas son impecables y, si quiere averiguar, tiene todo el derecho de averiguar. ¡Bienvenido!

-Si todo está en regla, ¿por qué los reparos?

-Estamos acostumbrados al acoso político. Hemos visto eso durante todos estos años, por lo que ya tenemos cuero de chancho, como se dice.

-¿Qué lo haría abdicar en sus objetivos?

-Soy muy porfiado, insistente y persistente. Mire, en verdad nada es distinto en Chile que en otro país. El movimiento de conservación siempre presenta el mismo desafío a quienes lo dirigen.

-Entonces, tenemos Tompkins para rato…

-Sí, es así.

-¿Y cómo ve a Chile y el futuro de sus proyectos de conservación?

-Veo a Chile prácticamente como mi propio país, porque no me identifico tanto con Estados Unidos. Estoy trabajando y viviendo en Chile y Argentina en los últimos 20 años y mi corazón está allí, mi trabajo está ahí, mis más íntimos amigos están allí. Me siento medio chileno y con un gran amor por Chile, de hecho estoy planificando morir allá…

-¿En Chile?

-Bueno, nadie sabe dónde ha de morir, pero probablemente en Chile o en Argentina, porque estamos allí casi todo el año.