La provincia de Palena había logrado atraer a la industria salmonera y desarrollar un turismo selectivo, con el Río Futaleufú como uno de los más atractivos para el rafting y el kayak. Junto a esos dos ejes, otras actividades prosperaban al paso quedo de las regiones. Hoy, tras la imprevista erupción del Volcán Chaitén, lo que hay en esa zona es la incógnita de cuánto se salvará y qué pasará con sus ex habitantes. Desde Puerto Montt, por María Eugenia González.

  • 14 mayo, 2008

 

La provincia de Palena había logrado atraer a la industria salmonera y desarrollar un turismo selectivo, con el Río Futaleufú como uno de los más atractivos para el rafting y el kayak. Junto a esos dos ejes, otras actividades prosperaban al paso quedo de las regiones. Hoy, tras la imprevista erupción del Volcán Chaitén, lo que hay en esa zona es la incógnita de cuánto se salvará y qué pasará con sus ex habitantes. Desde Puerto Montt, por María Eugenia González.

 

 

 

En suspenso quedaron muchas de las actividades que se venían desarrollando en la provincia de Palena, tras la erupción del volcán Chaitén, vecino de la capital comunal del mismo nombre. La región de paisajes siempre verdes y cristalinos hoy tiene un tono ceniciento, al igual que los pronósticos para muchas de las faenas productivas que allí se desarrollaban.

Zona de colonización reciente, los primeros habitantes llegaron desde Chiloé insular a principios del siglo XX, buscando nuevas perspectivas de desarrollo. La actividad económica tradicionalmente se asoció a los servicios, la presencia del sector público y las Fuerzas Armadas, la ganadería de pequeños productores y una agricultura de subsistencia. Sin embargo, en los últimos años esta zona había logrado atraer a la industria salmonera y había desarrollado un turismo selectivo, gracias a inversiones de nacionales y extranjeros, quienes caracterizaron al río Futaleufú como uno de los más atractivos para el rafting y el kayak, y a los paisajes de la zona, entre los predilectos para el montañismo y el trekking.

Dados tales atributos, las inversiones en el sector turístico venían siendo importantes, contándose entre ellas las del estadounidense Jim Repine, propietario del Futaleufú Lodge; deMichael Darland y su Patagon Lodge; del inglés Christopher Brown, con el Isla Monita Lodge, en el Lago Yelcho; y el holandés Marcel Sijnesa con el Patagonian BaseCamp, en La Junta.

En Futaleufú se cuentan otras inversiones en este rubro, como las apuestas del santiaguino Juan Pablo Izquierdo, dueño de Hostería El Barranco; Pablo Schlegel, de Fontina Lodge, en Alto Palena; Sergio Trejos, del Yelcho Lodge, y Juan Carlos Edwards, en el Puma Fishing Lodge.

A ellas habría que agregar, la de tipo conservacionista realizada por uno de los inversionistas más conocidos (y polémico) en esta región: el norteamericano Douglas Tompkins, dueño de las casi 320.000 hectáreas que forman el Parque Pumalín. Consultada su Fundación sobre el impacto que tendrá la erupción volcánica en el proyecto, no hubo respuesta.

Como sea, lo concreto es que el turismo prometía seguir ganando posiciones en estas localidades. De hecho, el potenciamiento del sector era la apuesta que venía desarrollando el programa BID Palena, a cargo del consultor Matthias Holzmann. El personero ayuda a dimensionar la dinámica que traía este sector: “durante un año se apoyaron sobre 100 iniciativas de microempresarios turísticos, con un aporte público de 270 millones de pesos y privado, de 88 millones”. El problema, señala, es que el 60% de esa inversión se realizó en la zona afectada por las cenizas.

Holzmann lamenta la situación y explica que “donde se ve mayor daño a mediano y largo plazo es en Futaleufú”. Con todo, no pierde las esperanzas: “ahora, lo que tenemos que ver es cómo recuperar lo antes posible la normalidad de las actividades que se estaban desarrollando, porque la temporada parte en octubre-noviembre”.

Otro tanto ocurre con la iniciativa público-privada Palena Emprende, un territorio que estaba trabajando en el fortalecimiento, diseño e imagen de la marca turística de la provincia, diseño de señalética y mobiliario y en la detección de nuevas rutas. El gerente de la iniciativa, Fernando Hernández, dice que “será un trabajo muy largo y recién en los próximos días podremos replantearnos los planes que veníamos desarrollando y aquellos que quedaron pendientes, como las rutas basadas en clubes de productos”.

Para la CONAF, la situación también es compleja. Claro que sí, porque en la provincia de Chaitén están el Parque Nacional Corcovado, de 209.623 kilómetros, y las reservas Lago Palena, que no se ha visto afectada, y Futaleufú, “que podría ser afectada”. La preocupación en esta última reserva se relaciona con la población de huemules, los que afortunadamente “tienen movilidad, así que lo más probable es que hayan emigrado”, señala Carlos Ritter, director regional (s) de la Corporación. No obstante ello, indica, lo concreto es que ya hay más de 115.000 hectáreas con cenizas.

 

 

 

Ganado… perdido

 

 

A la hora de poner los activos en la hoja del balance es prudente acudir al Censo Silvoagropecuario realizado el año pasado. Según este informe, en la provincia de Palena existían 2.586 cabezas de bovinos, 20.880 de ovinos y 1.425 de equinos. Además, existen 945 exploraciones agrícolas, 63.330 hectáreas con praderas naturales, 3.837 hectáreas con praderas manejadas, 1.613 hectáreas de plantaciones forestales y 458.965 hectáreas de bosque nativo… Hoy, existe la incógnita de cuánto se salvará.

Roberto Redlich y su hijo Ervin, de Futaleufú, están preocupados por su ganado, unas 100 cabezas que se encuentran en el sector de El Espolón. “Está muy complicado. Tenemos el ofrecimiento de un ganadero de Ancud para llevar los animales, pero no hay ruta para sacarlos”, dice Ervin.

Hardy Döener, agente de Fegosa, de Puerto Montt, explica que sólo han logrado rematar cerca de 300 animales provenientes de Palena y La Junta. “Conozco los casos de un cliente grande, Pierangelo Bastasin, que tiene alrededor de 600 animales acopiados en una medialuna en Lago Yelcho, pero no los puede sacar, y el de René Cárdenas, que logró traer sólo 40 cabezas por Chaitén, dejando en tierra alrededor de 200”.

Y como la ganadería de la zona es básicamente de pequeños y medianos productores, una de las preocupaciones es saber cómo el gobierno podrá materializar la ayuda ofrecida, como el anuncio de una bonificación de 60%. La pregunta, según Hardy Döener, es clara: “¿cómo sabrán cuántos animales tenían al momento de la catástrofe?”.

Como una forma de adelantarse a cualquier posibilidad de compra inescrupulosa de terrenos, el diputado Patricio Vallespín propuso en la hora de incidentes de la Cámara Baja, que se actualice la ley que se usó en el casodel Volcán Hudson, la que congela la venta de terrenos a privados y coloca el poder comprador en el Estado, bajo un sistema de retrocompra.

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La idea, explica, es que nadie especule con la tragedia. Para ello está hablando directamente con Bienes Nacionales. La salmonicultura también era una de las vedettes de la zona. Cuatro empresas debieron retirar peces: Camanchaca, Yadran, Trusal y Pacifi c Star. En total, estos centros representaban el 1,15% del total de la producción de la industria.

Carlos Odebret, representante de SalmonChile en la Región de Los Lagos, quien hasta el año pasado estaba en Aysén y le tocó vivir el enjambre sísmico que culminó en un tsunami, explica que, a diferencia de esa experiencia, hoy se trata de un traslado de peces a otros centros y no de una relocalización, que involucra la solicitud de nuevas concesiones. Por lo mismo, señala, la situación es más controlada y de menor impacto.

 

 

 

 

¿Relocalizar?

 

Una de las ideas que está dando vueltas es la posibilidad de relocalizar la ciudad de Chiatén. Así lo señaló el propio alcalde, Miguel Angel Fritis. Sin embargo, los geógrafos coinciden en que la experiencia nacional e internacional en esta materia es negativa, ya que al final de cuentas las personas vuelven a vivir a las mismas zonas.

Jorge Pasminio, geógrafo y profesor de la sede Puerto Montt de la Universidad San Sebastián, ejemplifica: “En 1993, en el aluvión de la Quebrada de Macul murieron más de 20 personas, ¿cuál era la ubicación? Un área identificada en los planes reguladores de las diferentes comunas como un área histórica de aluviones naturales de las quebradas existentes. ¿Qué pasó? Aunque el Estado intervino erradicando a las personas, en poco tiempo ellas volvieron al lugar”.

Otro ejemplo: “en Filipinas, en 1991, el volcán Pinatubo sufrió una de las erupciones más grandes del siglo XX, miles de personas quedaron sin hogar, los aluviones y la lava cubrieron miles de kilómetros cuadrados. ¿Que pasó? Actualmente las personas han construido en el mismo lugar”.

El diputado Patricio Vallespín, geógrafo de la Universidad Católica, coincide: “la gente vuelve al lugar donde hay potencialidad de desarrollo”. Y agrega que “está bien que nos pongamos creativos, pero no tenemos elementos teóricos para reinstalar la ciudad, Si no, tendríamos que hacer una revisión de todo Chile”.

Para pensar en una posibilidad de este tipo, coinciden los especialistas, es necesario planificar considerando una serie de variables, como “dirección del viento, ubicación de los principales cursos de aguas, captación de napas freáticas, pendiente del terreno; geomorfología y geología y uso del suelo”, precisa Jorge Pasminio.

Todo está por verse. Entre otras cosas, habrá que ver cómo se concretan los anuncios y si Chaitén logra renacer de las cenizas.

 

Radiografía
La provincia de Palena alcanza los 15.301,9 kilómetros cuadrados y se distribuye entre las comunas de Chaitén, Hualaihué, Futaleufú y Palena.

La comuna de Chaitén tiene 7.182 habitantes, una densidad de 0,86 habitantes por kilómetro cuadrado, el 13,7% de la población es pobre y el 3,4% es indigente. En el Indice de Desarrollo Humano (IDH) se ubica en el lugar 125y el promedio de escolaridad es de 7,1 años.

La comuna de Futaleufú tiene 1.826 habitantes, lo que representa el 0,17% de la Región de Los Lagos, y una densidad de 1,45 habitantes por kilómetro cuadrado. En el IDH está en la posición 208.