La compañía de transporte y logística internacional conoce de primera fuente el impacto de la crisis económica en los distintos productos que viajan por el mundo. Aunque ha visto descender sus operaciones, una reduccion de costos y mejores alternativas para sus clientes le ha permitido sortear de mejor forma una coyuntura que, a juicio de sus directivos, no se superará antes de mediados del próximo año.

  • 27 mayo, 2009

 

La compañía de transporte y logística internacional conoce de primera fuente el impacto de la crisis económica en los distintos productos que viajan por el mundo. Aunque ha visto descender sus operaciones, una reduccion de costos y mejores alternativas para sus clientes le ha permitido sortear de mejor forma una coyuntura que, a juicio de sus directivos, no se superará antes de mediados del próximo año. Por Cristian Rivas N.

Una hora de conversación con Bruce Edwards, CEO de DHL Supply Chain, basta para eliminar cualquier duda sobre lo transversal del impacto de la crisis económica internacional. Claro: nadie mejor que un buen conocedor del negocio de la logística mundial para trazar ese balance. Después de todo, su compañía maneja al dedillo el transporte y el movimiento de distintos productos en todo el orbe y conoce en detalle las decisiones que han tomado firmas de sectores emblemáticos, como retail, tecnología o industrias químicas.

De paso en Chile para participar de un seminario sobre el desarrollo del código de barras, Edwards atendió las consultas de Capital en el business center del Grand Hyatt Santiago. Lo primero que nos contó –junto con admirar una y otra vez la vista cordillerana–, fue que se trataba de su primera visita al país y quizás la única que realizará en mucho tiempo. Sobre todo, teniendo en cuenta que la crisis mundial lo ha obligado a estar muy de cabeza en el negocio que dirige al interior de DHL: la logística.

Desde que la crisis se comenzó a sentir con fuerza, a mediados del año pasado, Edwards afirma que las ventas de la firma en esta área han caído en torno a 6%, mientras que los otros dos nichos de negocios: Express, transporte en mínimo tiempo, y Global Forwarding, que mueve todo tipo de carga en forma aérea y marítima, han retrocedido en torno a 20% y 25% cada uno.

Por eso, cuenta que han tenido que echar mano a distintos tipo de estrategias para mantener el nivel de operaciones previo a la crisis. Por ejemplo, buscando alternativas más económicas para sus clientes. Una de ellas, que les ha dado buenos resultados, es reemplazar el transporte de productos desde embarques aéreos a marítimos, porque resultan más baratos, dependiendo del producto que se envía y su volumen.

La idea detrás de cambios de este tipo provino de las propias peticiones de sus clientes. “Las compañías en todo el planeta están haciendo lo mismo: bajando sus costos al mínimo posible. Por eso, a nosotros, que intermediamos entre ellas y sus consumidores, nos han pedido que mejoremos el nivel de servicio con un costo muy parecido o menor incluso al de antes”, revela.

Pese a que en las últimas semanas la compañía ha observado cierta estabilidad en el volumen de sus negocios, no advierte aún una mejoría respecto a lo que manejaban antes de la crisis. Aunque en algunas áreas de negocio las empresas ya tocaron fondo, según Edwards, en otros casos eso todavía no ha ocurrido. Por eso, su impresión es que no habrá recuperación este año, la que esperan más bien para mediados de 2010.

En primera persona

A nivel interno, DHL también ha puesto en marcha varias acciones con el objeto de salir lo más airosos posible del actual momento económico. En lo que han puesto más atención es en materia de costos, que han intentado bajar drásticamente, echando mano a aspectos como la disminución de los gastos y reducción de los viajes, que eran muy comunes en el pasado, dado el carácter global de la firma.

Por otro lado, el ejecutivo subraya que han dejado de lado las compras de compañías en el mundo, a lo que estuvieron muy dedicados hasta hace poco y que los llevaron a crecer muy rápidamente. Por ahora, la idea es integrar de la mejor forma posible todos los negocios adquiridos y maximizar sus resultados. Uno de los últimos fue la adquisición de la firma logística Exel, que en Chile los hizo duplicar su capacidad en centros de distribución –que hoy alcanza los 60.000 metros cuadrados–, con la bodega que esa empresa mantenía en la Ruta Cinco Norte, a la salida de Santiago.

DHL es, desde comienzos de esta década, parte de la alemana Deutsche Post –que además brinda servicios de correo–, cuya red en los distintos negocios une más de 220 países, con ventas que el año pasado sumaron cerca de 54 billones de euros. Estos datos, sin duda, son suficientes para explicar por qué está entre las cien empresas con mayor presencia de marca en el mundo.
Edwards dice que uno de los principales objetivos que persigue DHL por estos días es la reducción de su huella de carbono. En otras palabras, disminuir la contaminación que dejan todos sus procesos productivos. La meta es alta: rebajar hacia 2020 cerca del 30 por ciento de lo que emiten hoy.