Cuatro años en el directorio de TVN son más que suficientes para manejar los códigos de una industria que convive con una ultra-competencia y las presiones de todos los sectores que se sienten más o menos afectados por un contenido. Con dicho pergamino a su haber, conozca a continuación la experiencia de Daniel Platovsky. Por Lorena Rubio.

  • 12 junio, 2008

 

Cuatro años en el directorio de TVN son más que suficientes para manejar los códigos de una industria que convive con una ultra-competencia y las presiones de todos los sectores que se sienten más o menos afectados por un contenido. Con dicho pergamino a su haber, conozca a continuación la experiencia de Daniel Platovsky. Por Lorena Rubio.

 

Daniel Platovsky reconoce que su conocimiento de la industria televisiva se limitaba a lo que observaba, como cualquier ciudadano, cada día en la pantalla. Que lo suyo era más bien “las cajas y los fierros” y que en su papel de integrante del directorio de TVN se encontró con “gente, guiones, algo mucho más complejo, con el agravante de que el resultado se verifica en forma inmediata”.

Tras cuatro años en dicha mesa, se apresta a terminar el período. Le gustó, pero no lo suficiente para involucrarse en el negocio. “Es complicado y de mucho riesgo. El éxito o el fracaso de un programa pueden significar también el éxito o el fracaso comercial y financiero, así que no es un rubro fácil. Yo ahora vuelvo a mi rutina de empresario”.


-Mucha gente no entiende el rol del directorio en un canal estatal. ¿Cuál diría usted que fue el aporte de la mesa que integró durante cuatro años?

-A nosotros (Lucía Santa Cruz, Juan de Dios Vial, José Zalaquett y Virginia Herrera) nos tocó suceder a un directorio bastante complicado, que había tensado las relaciones al interior del canal y, de paso, afectado los resultados de la estación. Por eso, apenas llegamos, nos preocupamos de ordenar las finanzas, reordenar algunas áreas y recomponer las relaciones entre los distintos estamentos, que estaban bastante deterioradas. Tuvimos un primer años súper complicado, en 004, incluso financieramente. El canal estaba perdiendo plata, la caja era negativa y, obviamente, el rating estaba bajo. El directorio anterior había provocado tanto ruido en interferencias que por algo Lagos había decidido removerlo en su totalidad. En ese escenario, lo primero que hacemos es contratar a Daniel Fernández.

-¿Quién lleva el nombre de Fernández al directorio?

-Pudo haber sido cualquiera de nosotros, incluso yo, ya no lo recuerdo y da lo mismo. Dentro del directorio llegamos a acuerdo entre tres o cuatro nombres. Los fuimos testeando y viendo si tenían disponibilidad, hasta que coincidimos en que la mejor persona era Daniel Fernández.

-¿No hubo intervención del gobierno?

-Cero. Es privativo del directorio nombrar y remover al director de TVN.

-¿O sea que podrían haber nombrado a alguien de derecha?

-Si es que hubiera habido acuerdo, claro. Tampoco nos importaba que no tuviera experiencia, lo que queríamos era un buen gestor, alguien que nos ayudara a reestructurar el canal internamente, a devolver la confianza y a formar equipos. Y de ahí, a construir el negocio. En total nos demoramos un año, porque entremedio había que entender el negocio y para todos eran chino los códigos y lenguajes que se usaban. Es difícil saber cómo enfrentar a la competencia y entender que todos los programas son distintos –en horario y contenido– y tienen distintos efectos. Hay programas que tienen una determinada duración y aunque no funcionen no puedes llegar y sacarlos del aire, porque tampoco tienes con qué reemplazarlos.


-Usted habla mucho de TVN como un negocio. ¿Es cierto –como se dijo– que su principal función en el directo- rio era revisar los números?

-El directorio, en cierta forma, me entregó la responsabilidad porque sabía que yo entendía mejor el tema. Siempre tratábamos de que fueran dos directores los que hicieran esto. En una época fue con José Pablo y me tocó solo, también. Lo que hacía era ver las Fecu trimestrales, revisaba los temas con Daniel (Fernández) antes del directorio y luego daba una opinión en la reunión. Miraba el funcionamiento global de la compañía.

 

 

 

Industria voraz

 

 

-¿Qué tan competitiva es la industria televisiva chilena?

-Es muy, muy competitiva.

-¿Y eso es porque la torta publicitaria es chica?

-No, la torta crece de forma similar a como crece la economía. Estamos hablando de unos 350 millones de dólares anuales, eso es lo que hay que repartirse entre todos los canales.

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-¿Cuánto se lleva TVN de ese total?

-Este año estuvimos cerca de un 30%.

-¿Y antes?

-Hace muchos años era muy distinto, pero la torta se está repartiendo de otra manera. Todavía hay gente que cree que TVN y Canal 13 siguen siendo dueños de la publicidad en TV, y eso no es cierto. Si antes ambos sumaban cerca del 90% de la audiencia, hoy juntos no alcanzan al 50%.

-¿Y eso explica la guerra desatada entre algunos canales, que incluye agresiones personales?

-Es que la disputa hoy es entre más actores. Los canales privados que entraron después de TVN y el 13 rápidamente comenzaron a disputar un porcentaje de la inversión publicitaria que se destina a televisión. Los canales nuevos han sido súper agresivos en la forma en que enfrentan su negocio y han crecido de una forma impresionante. Y hoy la competencia está en todos los horarios. El mejor ejemplo es la gran inversión todos están haciendo para ganar en la mañana. Lo mismo, en el noticiero de las 21 horas.

-¿Podría ser eso una explicación para que TVN terminara con números rojos en los resultados del primer trimestre?

-Es normal, estacionalmente hablan- do. Históricamente ha sido así y tiene que ver con la época del año, el regreso de las vacaciones y el hecho indudable que el Festival de Viña concentra la mayor cantidad de avisaje en Canal 13.

-Pero en 2007 tuvieron utilidades en el mismo período. Y también Mega y Chilevisión las registran.

-El año pasado fue excepcional en todos los sentidos para el canal, pero la constante ha sido un primer trimestre en rojo. En cuanto al resto de los canales, debo reconocer que Mega es un gran competidor y ha hecho un estupendo trabajo.

 

La Moneda y el intervencionismo

 

-A usted le tocó vivir una etapa de fuerte fricción entre el ex presidente del directorio del canal –y actual vocero de Gobierno– Francisco Vidal, y Daniel Fernández. ¿Cómo están hoy las aguas en ese sentido?

-Es cierto que a Fernández le tocó vivir una etapa muy difícil, pero siempre ha sabido enfrentar las presiones y
la verdad es que Pancho (Vidal) terminó entendiendo –aunque le costó– que la autonomía del canal está primero. Cuando asumimos el directorio, una de las primeras medidas fue decidir que las vocerías las hacía una sola persona: el presidente del directorio. El objetivo era terminar con las vocerías paralelas y trascendidos
que caracterizaron a la mesa anterior. Y cuando el presidente del directorio hablaba no era para expresar su pensamiento, sino lo que el directorio quería transmitir. Con Pancho fue complejo, porque es un político ciento por ciento y venía con otros “programas” en su cabeza, pero finalmente aceptó disciplinarse.

-En su minuto se comentó de al menos una vez en que Vidal intentó “pautear” directamente al director de Prensa, Jorge Cabezas, saltándose a Fernández. ¿Cómo fue eso? ¿Hubo otros episodios de este tipo?

-Trató pero no le funcionó, porque Cabezas le informó al director ejecutivo y es así como deben funcionar las cosas.

-Usted dijo en una entrevista que si Vidal quería ser vocero de Gobierno, debía dejar la presidencia de TVN. Curiosamente, meses después de esa declaración, partió a La Moneda. ¿Sigue llamando?

-No sé si lo ha hecho, pero en esto quiero ser súper claro. Si estamos hablando de sectores políticos, ¡todos llaman! Las presiones vienen de todos lados, de todos los sectores y son constantes. Eso es algo que hay que administrar como canal del Estado. Y como parte de nuestra misión es el pluralismo, siempre hay quejas porque se cubre más a uno u otro sector. Para darles espacio a todos creamos una cara y compleja fórmula –de hecho, fui yo quien lo pidió– que consiste en medir cronométricamente las apariciones de cualquier político en TV. Tenemos un grupo de gente que está midiendo a personajes, partidos, las caras, todas las veces que aparecen. A TVN le cuesta caro y es un gasto que otros canales no necesitan hacer. Y, de hecho, en el directorio trazamos la siguiente evaluación: como llamaban de la Alianza y la Concertación en forma bastante proporcional, quería decir que estábamos haciendo bien las cosas.

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-¿Quiénes llaman desde La Moneda? ¿El jefe de la Secretaría de Comunicaciones, Juan Carvajal; el vocero o el ministro del Interior?

-Todos ellos, pero en el directorio no cuantificamos cuántas veces llama al canal una autoridad de La Moneda.


-Aparte del episodio Epopeya, ¿recuerda algún otro caso de presión que impidiera la difusión de un determinado contenido o programa?

-El único caso que recuerdo fue la crítica sobre exceso de notas policiales que se hizo desde La Moneda. TVN evaluó la situación y, efectivamente, se modificaron la duración y el tratamiento de las noticias. En todo caso, quiero ser categórico: los reclamos siempre fueron ex post, o sea, cuando los programas ya habían sido emitidos. De hecho, todas las quejas llegan al directorio y se leen las cartas en cada sesión.

-Pero en este caso, TVN acató la “sugerencia” de palacio…

-No, no (molesto)… eso no es así. Se evaluó de acuerdo a los compromisos editoriales y programáticos del canal y se reconoció que, efectivamente, el tratamiento de las noticias de este tipo ocupaban mucho espacio y se indagaba en detalles que no aportaban nada, excepto morbo.

¿NEGOCIO O MISION?: UN REALITY DE DUDAS


-Hay personas que plantean, incluido el propio mundo de la Concertación, que con el actual directorio y Fernández a la cabeza, se han privilegiado la gestión y los resultados financieros por sobre los contenidos.

-A ver: nosotros tenemos que realizar algo súper complicado, que es la cuadratura del círculo, como le pusimos en el directorio. La línea editorial del canal y los lineamientos programáticos, es decir cómo se hacen los programas, están estrictamente definidos y eso se cumple. Y por otra parte, el canal debe autofinanciarse. Entonces, conciliar el cumplir una misión como canal público con ser rentables no es fácil. Si este fuera un canal privado, estaríamos haciendo las cosas donde se gana plata y no necesariamente donde se pierde.


-Pero ustedes han tenido ganancias históricas. ¿No significa eso que se está privilegiando el rating por sobre los contenidos? Porque si una mira los costos de las empresas, estos no han variado sustancialmente en los últimos tres años.

-Eso es causa de una buena gestión. En muchas oportunidades, uno gana plata en este rubro porque hace buenos programas los otros pueden estar haciendo malos programas, por ponerte un ejemplo. Es cierto que los costos se han mantenido relativamente iguales; lo que pudo cambiar es la participación en el avisaje.


-La ley que creó TVN dice que la misión de este canal es ser pluralista, representar a todos los sectores de la sociedad, etc., y autofinanciarse. No dice que haya que transformar al canal estatal en un negocio.

-Es que uno no puede decir sabes qué más, este mes perdamos plata porque estamos ganando mucho. No funciona así el mundo real. Obviamente, nuestra misión es cumplir como directorio de un canal público. Además, hay que tener en cuenta que TVN es un caso único en el mundo: no hay otro canal del Estado que esté obligado a competir en la industria de su país y tenga que autofinanciarse.


-¿Dónde se gana plata hoy en televisión? ¿Es cierto que la farándula está en retroceso?

-Yo creo que la farándula está pasada de moda. Creo que se exacerbó tanto, que la gente está cansada. Entre los géneros nuevos, están los realities, que es un modelo que no existía hace seis o cinco años.


-¿No cree que también está agotado este concepto?

-Puede ser que esté agotado el tipo de reality que se ha hecho, pero hay otros programas de este tipo en el mundo que han tenido mucho éxito.


-¿Se generó una discusión dentro del directorio antes de realizar Pelotón? Porque ahí, claramente, no estaban privilegiando contenidos.

-La verdad es que tuvimos una discusión muy abierta y todos teníamos dudas al respecto. Nos preguntábamos si el género cuadraba o no con la línea editorial del canal. Por eso aprobamos entrar a este género, pero bajo la línea editorial del canal. Aunque había aprensiones, la decisión la tomamos porque si uno está la industria y tiene que autofinanciarse y no incursiona en un género nuevo, con éxito en los jóvenes, corres el riesgo de perder tu audiencia y regalarla a la competencia.


-Pero no me imagino a Juan de Dios Vial -ex rector de la UC- a favor de este tipo de programas.

-(Se ríe) De hecho, él fue uno de los que tuvieron dudas. Pero la verdad es que en el directorio en que me tocó participar nunca fue necesario votar y todas las decisiones se tomaron por unanimidad.