Las empresas chilenas valoran la ética, pero los especialistas advierten que queda un camino importante por recorrer entre lo que se predica y, lo que se practica. Una reciente encuesta de GE dejó el problema en evidencia, aunque se avanza en su solución.

  • 3 septiembre, 2008

 

Las empresas chilenas valoran la ética, pero los especialistas advierten que queda un camino importante por recorrer entre lo que se predica y, lo que se practica. Una reciente encuesta de GE dejó el problema en evidencia, aunque se avanza en su solución.

No basta con alarmarse por las denuncias de irregularidades en algunas reparticiones públicas y municipales. Tampoco se trata de reaccionar ante la mayor fiscalización al uso de información privilegiada. En organizaciones como Generación Empresarial propugnan que los valores y el comportamiento ético en la empresa debe ser objeto de preocupación permanente.

¿Cómo están evaluadas las empresas chilenas en esta materia? Para saberlo, la fundación publicó recientemente los resultados de una nueva versión del Barómetro de Valores y Etica Empresarial, realizado en conjunto con la firma consultora Gemines.

De acuerdo al estudio, pocos nos ganan a la hora de conocer la teoría sobre ética y valores. Así, 71% de los encuestados –incluidos directores, ejecutivos y trabajadores– reconocen que dentro de sus empresas existe una amplia difusión de los principios y códigos de comportamiento.

También tienen muy claro qué valores –de“Llama la atención que la excelencia sea el valor más importante. claramente, esto refleja un tema aspiracional. Aquí nos damos cuenta de que, al final del día, a los trabajadores también les importa que su empresa sea reconocida en todo sentido; es decir, en su relación con los empleados, con el medio ambiente, con sus clientes y proveedores”, analiza Luis Hernán Cubillos, presidente del Consejo Asesor de Generación Empresarial.

 

 

 

Del dicho al hecho…

Hasta ahí, todo bien. El problema surge a la hora de medir la efectiva incidencia de estos principios en el trabajo diario y en el logro de objetivos. Según Paula Valenzuela, gerente general de GE, aun cuando el estudio muestra que 91% de los encuestados considera la ética como un factor que impacta a la empresa en materia de competitividad, no hay mucho convencimiento por parte de los trabajadores sobre su influencia en temas concretos, como el aumento en el rendimiento financiero y una mayor productividad.

“Efectivamente, los trabajadores y ejecutivos no se inclinan por ese tipo de efectos, sino que lo relacionan con impactos en temas menos tangibles, como la protección y fortalecimiento de la marca, y con valores como la confianza, la lealtad y la credibilidad ante los proveedores, clientes o entidades”, explica Valenzuela.

La pregunta salta a la vista: ¿por qué, teniendo bases sólidas en materia de conocimiento de los valores y códigos de comportamiento, las empresas no han sabido capitalizar ese activo? Según Cubillos, se debe a que se trata de un intangible difícil medir en el corto plazo. “El portarse bien o no tan bien es algo que a las empresas les cuesta asumir y llevar a la práctica. Es ahí cuando se empiezan a producir las incoherencias, por ejemplo, entre construir 100 mediaguas o entregar a los trabajadores un curso de capacitación en conductas éticas. Lo primero, sin duda, es más tangible y se opta por ello. Cuesta transmitir a los accionistas y a los empleados los beneficios de participar en un curso de este tipo, aun cuando éstos, en el largo plazo, sean mucho mayores y cuantificables”.

Los miembros de la organización están conscientes de este aspecto. De hecho, lo señalan como el principal conflicto ético dentro de la empresa: la incoherencia entre los valores y el accionar. “esa es la gran materia pendiente de las empresas. Hay muchas declaraciones de buenas intenciones… pero queda un camino importante que recorrer entre lo que se predica y lo que se practica”, asegura Luis Hernán Cubillos.

Por el contrario, temas como el mal uso de información privilegiada, manipulación de información financiera y coimas son los puntos menos mencionados a la hora de establecer los mayores conflictos éticos al interior de las organizaciones.

En cualquier caso, las claves para abordar este dilema, según la gerente general de GE, están en varios aspectos. “Lo primero que hay que trabajar es el compromiso de la alta dirección. Si la cabeza no da el ejemplo, no podemos esperar mucho más de las bases. Eso siempre va a generar un compromiso y convicción de que se está haciendo lo correcto. Luego, también es muy importante la capacitación de los empleados y directivos en temas éticos y con casos prácticos, porque claramente no todas las personas tienen la misma escala de valores”.

Con todo, para los impulsores de esta iniciativa el informe deja una sensación optimista. “Este estudio pone en evidencia que la gente ha tomado cada vez más conciencia frente a temas éticos y valóricos dentro de las organizaciones, y que existe una actitud tremendamente positiva de quienes son parte esencial de las empresas. En ese sentido, las organizaciones deben tener claro que aunque falta mucho por hacer, no están partiendo de cero”, enfatiza Cubillos.

 

 

 

¿Quiénes participaron de la encuesta?

Entre las 54 empresas participantes están: AES Gener, Ariztía, Antel Investigaciones de Mercado, Arauco, Asociación Chilena de Seguridad, Banco BCI, Banco Itaú, BASA, BMS Technologies, BTS Intrade Laboratorios, Bata, Canal 13, CCU, Celulosa Arauco (y filiales), Chilectra, Chilquinta Energía, Clorox Chile, CMPC Maderas, CMPC Servicios Compartidos, Coopeuch, D&S, Embotelladora Andina, Empresas Carozzi, Escuelas Servicios, Forestal Mininco, GasValpo, Gerdau Aza, Grupo BBVA, Indura, Kibernum, Lider, LTS, Parque Arauco, Presto, PricewaterhouseCoopers, Puerto Lirquén, Royal & SunAlliance, Saitec, Salcobrand, Semillas Pioneer Chile, Sistema de Empresas Públicas, SKM, Telepizza Chile, Terpel, Transelec, Viña Cousiño Macul y Walt Disney.