Será el mayor evento que se ha realizado en la historia de Chile. Los Juegos Panamericanos congregarán a más de un millón de personas en el país en octubre de 2023. Y para liderar ese desafío, el directorio de Santiago 2023, compuesto por representantes del Comité Olímpico de Chile (Coch) y el Ministerio del Deporte, eligieron al triatleta y fundador de la app Burn to Give, Eduardo Della Maggiora.
Foto: Verónica Ortíz

La cita se concretó por Linkedin. En enero pasado, Eduardo della Maggiora, el fundador de Burn to Give, la app que dona una comida a un niño a través de las calorías que los usuarios queman practicando deporte, recibió la invitación de la firma de head hunting Egon Zhender para asistir a una reunión. No le dijeron mucho. Básicamente, como estaba metido en temas de tecnología y deporte, querían su ayuda en la organización de los Juegos Panamericanos de 2023. Así fue como, después de una larga cita, le hicieron la oferta: postular para ser director ejecutivo de la Corporación Santiago 2023, encargada de los juegos. “Me pillaron en frío y le di varias vueltas, pero si mis mayores motivaciones en la vida son el deporte y el impacto social, y los Juegos Panamericanos y Parapanamericanos conjugan esas dos cosas, ¡cómo no lo iba a hacer!”, dice el triatleta, sentado en la que para la fecha de esta entrevista todavía era su oficina en pleno barrio El Golf. Ahí se ubica Tyndall Group, el banco de inversiones que creó hace cinco años y del cual se desligó y vendió su parte para dedicarse por completo a los Panamericanos y evitar conflictos de interés.

Ahora su nueva ubicación es un cubículo en el cowork Spaces en Los Militares, donde con un grupo de 10 personas están empezando a organizar el que promete ser el evento más grande que se ha realizado en la historia de Chile. Más que el Mundial del 62, más que la COP25 de diciembre próximo.

Cientos de miles de personas llegarán a Santiago para octubre de 2023 provenientes de todo el mundo, se calcula que habrá más de un millón de tickets vendidos y más de 500 millones de televidentes siguiendo las transmisiones de este evento. Hay cuatro años por delante para que todo salga perfecto y Chile se anote un poroto como una de las capitales más aptas para la realización de megaeventos mundiales.

Dots

Della Maggiora quería dedicar su vida al deporte. Tenía 16 años, muchas aptitudes para el tenis y quería entrar en el circuito profesional. Pero un accidente cambió sus planes: su papá, su principal sponsor, tuvo un paro cardiorrespiratorio y después de algunos años murió. Como hermano mayor, Eduardo sintió que la mejor manera de ayudar a su mamá era sacándose las mejores notas para entrar a una buena carrera. “Pasé de ser un alumno promedio de 5,8 a uno de 7, y entré a Ingeniería Civil en la Católica. En la universidad me fue bien y cuando salí postulé a la pega que por esos años todos querían: analista de M&A”.

Trabajó cinco años en JP Morgan en Chile, en el área de fusiones y adquisiciones, y luego escaló posiciones hasta llegar a Nueva York, donde estuvo cinco años más. Le tocó vivir la subprime y fue de los pocos que mantuvieron su puesto en el banco, hasta que en 2013 una noticia familiar le pegó el segundo remezón de su vida: su mamá tenía leucemia.

“Ahí paré la moto de nuevo en mi vida, tenía 32 años, y pensé: ‘¿Qué pasa si mañana me atropella un tren, cómo mediría mi vida? ¿La mediría por las notas en la universidad, por mis éxitos profesionales, por cuánta plata tengo en el banco?’. Me empecé a preguntar qué estaba haciendo para usar mis habilidades en ayudar a otros y no me pude responder esa pregunta”, cuenta. Se inscribió en voluntariados los fines de semana, pero no era suficiente, y después de mucho darle vueltas, tomó una decisión radical: renunciar al banco y partir a Tanzania, África, como voluntario enseñando inglés y matemáticas en un colegio.

Antes de partir empezó a planear lo que sería su viaje. Así descubrió la ONG Save the Children, que a través de donaciones online gestionaba la construcción de colegios en Kenia. Contactó a su fundador y, encerrado en su departamento de Nueva York, Della Maggiora programó la plataforma para Chile: un video donde les pedía a 33 amigos ayudar con 3,33 dólares por 30 días para construir un colegio para 1.000 niños en Kenia. El 15 de marzo de 2014 apretó send y se subió al avión con destino a África.

Cuando aterrizó, no lo podía creer. En un día había logrado financiar el colegio. Extendió la campaña por dos semanas más y recaudó los fondos para un segundo establecimiento. “Ese fue mi primer dot: darme cuenta cómo la tecnología puede permitir que pasen cosas como esas”.

  

Ironman

Llevaba pocos días en Tanzania haciendo clases cuando se dio cuenta. A la 1 de la tarde a los niños les daban una papilla de avena diluida en agua. Y para más de la mitad de ellos era su única comida del día. De hecho, algunos solo iban al colegio, aunque tuvieran que caminar dos horas desde sus casas, para poder tener ese alimento. “Fue muy duro ver y ponerle cara a la desnutrición”, cuenta. “Ese fue otro de los dots que me movió para tratar de hacer algo”, dice.

Un día en la noche en Tanzania, mientras miraba un video del Ironman de Hawái en su computador, Eduardo volvió a conectarse con algo que había olvidado hace mucho tiempo: el deporte de alto rendimiento. “Tuve un flashback de mi época de deportista y sin pensarlo mucho me inscribí en el Ironman de Pucón”, cuenta. Empezó a entrenar triatlón y en el verano de 2015, fue parte de la competencia.

A su regreso a Chile tuvo que reinventarse. Habló con algunos ex compañeros de trabajo y amigos de JP Morgan, entre ellos, Juan Ignacio Langlois, Raimundo Lira, Eduardo Rodríguez, Danilo Radovic y juntos crearon Tyndall Group, la firma de fusiones y adquisiciones de la que acaba de renunciar. En paralelo, los entrenamientos de triatlón empezaron a rendir frutos: fue seleccionado para representar a Chile en el Mundial de Australia de Ironman 70.3, en el que terminó como subcampeón del mundo en su categoría. De ahí, no paró más. Decidió congelar Tyndall y se instaló en Boulder, Colorado, en EE.UU., para dedicarse full time al deporte. Bajó diez kilos y pensó: “Qué ganas de poder de alguna manera traspasar estos kilos a los niños que necesitan calorías en África”. Pero fue cuando lo empezaron a auspiciar marcas, cuando unió todos los puntos: la tecnología, la desnutrición y el deporte.

Y dijo: “¿Por qué las marcas en vez de auspiciar a un Alexis Sánchez, no auspician a alguien común y corriente, pero en vez de pasarles plata, las calorías que quema esa persona las transforma en comida para estos niños?”. Así partió Burn to Give.

Llegó a Chile en marzo de 2018 con la idea y parte de la plataforma desarrollada debajo del brazo.

El 15 de marzo de 2018 lanzó el proyecto con un desafío: 30 días para quemar 30 millones de calorías para alimentar y salvarles la vida a 400 niños en Haití. “Llegamos a 1.000 niños en vez de 400, 75 millones de calorías y con el interés de marcas como Walmart, Powerade, Samsung, Merrel, Paz, Ripley, entre otras”, cuenta.

Tras eso vino el desarrollo de la plataforma, levantar capital y armar equipo. Hoy, Burn to Give tiene 400 mil usuarios y en ella trabajan 15 personas, entre ellas, el hermano de Eduardo, Cristóbal, que renunció a JP Morgan para trabajar y ser uno de los líderes del proyecto.

La app no acababa de cumplir un año cuando llegó el desafío de los Juegos Panamericanos. El mismo día que Eduardo fue padre por primera vez de un par de mellizos, Mia y Max, en enero pasado, dio el sí para liderar el evento más grande que se ha realizado en Chile.

La tercera es la vencida

Santiago ya había sido elegida dos veces antes para ser sede de  los Juegos Panamericanos, en 1975 y luego en 1987. Pero por diversas circunstancias financieras y políticas, la capital de Chile no pudo cumplir la promesa.

A fines de 2018, Santiago fue escogida para ser la sede oficial. En diciembre se formó el directorio, compuesto por Fernando González, Federico Valdés, Miguel Ángel Mujica, Aquiles Gómez, Alberto Vargas, Soledad Bacarreza, Pamela Camus, Cristián Aubert y Karl Samsing. Y en abril de este año, Della Maggiora asumió como CEO y empezó a armar la estructura y a reclutar ejecutivos. Santiago 2023 se organizará a través de áreas: infraestructura, deportes, operaciones, comunicaciones, asuntos corporativos, comercial y marketing, sustentabilidad, innovación, tecnología, administración y finanzas.

Este año serán 13 personas a lo más, pero para 2023 la organización podría llegar a sumar unas 1.500. Así, al menos, ocurrió en Lima, que el 26 de julio próximo debuta como sede de los Juegos Panamericanos.

Las expectativas son altas. No solo se espera que el equipo liderado por Della Maggiora logre organizar los juegos a la perfección, sino que puedan posicionar a Chile como polo de megaeventos mundiales e incluso poder exportar el talento y expertise para realizar encuentros de este tipo al resto del mundo, como ocurrió por ejemplo con el equipo que organizó los Juegos Olímpicos de Londres en 2012. “Una meta es que Chile quede capacitado para poder organizar eventos de esta magnitud. Aspiramos a convertir Santiago 2023 en un referente chileno de clase mundial”, dice el ingeniero.

-¿Cómo se financian los Juegos Panamericanos?

-Tanto los Juegos Panamericanos como los Parapanamericanos son financiados en su mayoría por el gobierno, pero también será importante la participación del sector privado. Hoy día todo lo que es infraestructura y operación de ambos juegos tiene un presupuesto de 400 millones de dólares, eso sin tomar en cuenta la Villa Panamericana que es una alianza con el Ministerio de Vivienda. Son ellos los que están encargados de la Villa, un proyecto cien por ciento privado que se va a concesionar. Nosotros lo vamos a tomar “prestado” por algunos meses y la idea es que después se ponga a la venta y que un privado lo maneje. Acá el presupuesto es extremadamente conservador en ese sentido. En Lima se están gastando 1,3 billones de dólares, solo el gobierno. Toronto, que fue en 2015, gastó sobre 2 billones de dólares.

-Tienes una billetera bien apretada

-Es un desafío, pero creo que es una muy buena oportunidad para demostrar que se puede hacer algo eficiente con un retorno social, económico, cultural. Solo con la Villa Panamericana se va a generar una serie de viviendas sociales, se va a traer inversión al país, contribuiremos con miles de puestos de trabajo –no solo en la corporación, sino que también a través de la contratación de proveedores nacionales para los distintos servicios requeridos para los Juegos– y es una oportunidad bastante única de mostrar Chile al mundo. No solo Santiago. Y aspiramos que los Juegos Panamericanos sean un agente motivador y transformador para todos, deportistas o no. Ese debiera ser nuestro legado.

Elefantes blancos

-¿Cómo lo van a hacer con los recintos deportivos?

-Se van a usar recintos en su mayoría existentes, como el Estadio Nacional, el Parque O’Higgins, Peñalolén y Cerrillos, que es donde va a estar la Villa Panamericana, para poder utilizar la infraestructura existente, pero hay que llevarlo a un estándar panamericano.

-¿Hay que invertir en estas instalaciones?

-Hay que invertir porque hay que llevarlas a un estándar panamericano, que es diferente de lo que se ha hecho en el país. Pero en Chile tenemos la suerte de contar con una base muy sólida por los Sudamericanos que se hicieron en 2014. Se construyó mucho, hubo una inversión y la idea es trabajar sobre lo que ya existe y que en algunos casos requiere hacer infraestructura nueva.

-¿Qué cosas nuevas se construirán?

-La cancha de hockey que se va a hacer en el Estadio Nacional y que se debería inaugurar en un par de años más. Está también la construcción de un nuevo centro de entrenamiento paralímpico en el Estadio Nacional para los Juegos Parapanamericanos, que vienen justo después de los Panamericanos. Y hay otra infraestructura que se va a trabajar sobre lo que ya existe. Por ejemplo: la pista del Estadio Nacional va a necesitar restaurarse o cambiarse, y eso es lo que se va a hacer.

-¿Es solo Santiago?

– Santiago es la ciudad sede, pero la idea es que esto sea algo que se viva en todo el país. La gran mayoría de las disciplinas son en la capital, pero otras pueden ocurrir en Viña del Mar, Curauma y Los Andes, por ejemplo.

Brillar en casa

-En términos deportivos, ¿cuáles son los planes para ser más competitivos como país?

-Es muy importante llevar a las promesas de Chile al más alto estándar de competitividad y que puedan brillar en su casa y tener una vitrina para mostrar como locales lo que se está haciendo con el deporte nacional.

-¿Cómo se logra eso? Los deportistas siempre se quejan de que hay pocos recursos, malas instalaciones, que deben apoyarlos sus familias, si no, no salen adelante…

-Creo que es súper importante incorporar a los deportistas en la organización. Ellos son el corazón de los Panamericanos. Y lo que queremos como corporación es traer a deportistas que están terminando su ciclo deportivo a trabajar con nosotros. Hay algunos que han ido a cuatro o cinco Juegos, y la organización de megaeventos de este tipo les permite traer ese conocimiento y que sea un win win para ellos y nosotros. Capitalizar ese know how. Es un diálogo que ya estamos teniendo y que consideramos fundamental. 

-¿Pero les van a entregar más recursos?

-Eso, la verdad, no tiene que ver con nuestra organización, pero sí nosotros, como Santiago 2023, esperamos hacer todo lo que esté dentro de nuestras facultades para apoyarlos.

 

El jamón del sándwich

-Cuando te nombraron como CEO de Santiago 2023 hubo varias críticas. ¿Sabías que te iba a tocar enfrentarte a un tema político?

-Al menos desde que llegué he tenido full colaboración desde todos lados, tanto del Coch como del gobierno, y la verdad es que estamos todos remando para el mismo lado. Para Chile, a no ser que tengamos una Olimpiada después, va a ser el evento más grande que tengamos en el país y por consiguiente hay mucho interés, ganas de participar y ayudar. Nosotros, como corporación, tenemos la responsabilidad de canalizar el esfuerzo de todos quienes estamos involucrados en los Juegos y hacer este trabajo de la mejor manera posible.

-¿Pero al principio fue complejo?

-Lo que pasó al principio es que ninguno de los lados me conocían. Yo llegué como el jamón de un sándwich, pero este es un tema país y en uno o dos años más va a ser más tema país todavía. Y obviamente, cuando eso es así, hay muchas perspectivas distintas y ahí el desafío es manejar eso de la mejor manera posible, y se ha logrado. Hoy, siento que cuento con la confianza de un directorio extraordinario, conformado por gente con tremenda experiencia en el ámbito de la dirigencia y gestión deportivas, totalmente enfocado en el objetivo de llevar exitosamente adelante este gran proyecto.

-¿Te has juntado con el presidente Piñera?

-No todavía, pero hemos estado muy en contacto con la ministra Kantor, quien ha sido un gran apoyo y sé que considera muy importante este proyecto.