Energía solar para la producción de vinos. Es la nueva tecnología que está estrenando Viñedos & Bodegas Córpora, la empresa de Pedro Ibáñez que busca producir una revolución en materia energética para uso industrial. Jorge Goles, gerente general de esta empresa, desafía a mirar este tema con perspectiva, porque a ellos, al menos, les ha resultado muy conveniente.

  • 7 septiembre, 2007

Energía solar para la producción de vinos. Es la nueva tecnología que está estrenando Viñedos & Bodegas Córpora, la empresa de Pedro Ibáñez que busca producir una revolución en materia energética para uso industrial. Jorge Goles, gerente general de esta empresa, desafía a mirar este tema con perspectiva, porque a ellos, al menos, les ha resultado muy conveniente.Por Franco Vera M.

 

Hace poco más de un año en Viñedos Córpora preparaban la artillería para enfrentar la llegada de mayores precios para la energía industrial, lo que afectaría fuertemente sus costos de producción. El precio del petróleo venía en escalada y el gas prometía seguir escaseando. Hoy, tras impulsar una inversión importante para desligarse de tales preocupaciones, los ejecutivos de la viña respiran tranquilos.

 

¿Qué hicieron? Contrataron un equipo de ingenieros para ver la factibilidad de contar energías renovables, optando al final por un sistema de energía solar de cátodos. Se trata de un sistema amigable con el medio ambiente, aunque distinto a los clásicos paneles solares, ya que está compuesto por tubos de silicio al vacío, los que en su interior contienen un líquido en circulación que capta radiación y calor. En simple: se trata de equipos mucho más pequeños y de una eficiencia 60% mayor a las clásicas placas gigantes de color negro.

 

Jorge Goles, gerente general de Córpora explica que se la jugaron por este sistema de producción de energía pese a que no hay tanta claridad sobre cómo será la matriz energética a futuro. Y añade que lo hicieron con gran decisión y teniendo muy en claro que no querían usar calderas de petróleo, la solución más a mano, pero a la vez altamente contaminante.

 

 

 

Grandes ligas, políticas claras

 

Con un dólar bajo, competir en el mercado global se ha puesto cuesta arriba para las viñas nacionales. La industria californiana, de Australia y Nueva Zelanda Energía solar para la producción de vinos. Es la nueva tecnología que está estrenando Viñedos & Bodegas Córpora, la empresa de Pedro Ibáñez que busca producir una revolución en materia energética para uso industrial. Jorge Goles, gerente general de esta empresa, desafía a mirar este tema con perspectiva, porque a ellos, al menos, les ha resultado muy conveniente. Por Franco Vera M. son competidores duros de roer, a los que de a poco –pero de a poco rápido, dice Goles– se ha ido sumando Argentina.

 

“Vemos que en tres de estos competidores hay claras políticas gubernamentales para un mejor uso energético, no solo en la industria vitivinícola, sino que para la agroindustria y a todo nivel. Hay incentivos para el uso de energías renovables, lo que hace, por ejemplo, que los empresarios vitivinícolas australianos y neozelandeses estén tomado decisiones, diversificando sus matrices hacia un mayor uso de energías renovables”, destaca Goles

 

En este contexto competitivo, Córpora cree haber hecho lo obvio para asegurar la competitividad a largo plazo. El costo de la energía es muy importante en la producción por caja de vino, por lo que esperan lograr una baja constante de los costos energéticos, incorporando a la vez el uso de energías renovables. “Optamos por la energía solar, porque Chile tiene ventajas comparativas únicas para cosechar energía solar, por la latitud en que estamos (hay más horas promedio de sol) y por la radiación que tiene este país (cielos en general mucho más limpios). Lo que aquí manda es el número de días de sol para cosechar energía solar y la intensidad de la radiación”, explica Jorge Goles.

 

Y añade que si países como Noruega, Suecia y Finlandia tienen tan desarrollada la energía solar, pese a estar en latitudes más extremas y oscuras, con mayor razón en California y Chile esta es una opción. “¡Y los niveles que tenemos acá son excelentes! ¡Tenemos que aprovecharlos!”, se entusiasma.

 

Una segunda arista para Jorge Goles, apunta a que Chile requiere de un ahorro energético, por estar atrasado en las inversiones que necesita para asegurar y satisfacer la demanda. “Hay que generar un ahorro cierto e inmediato. Todas estas fuentes de energía renovable son de rápida inversión, no como la nuclear que demora 12 años y más, o la termo e hidroeléctrica, que se empinan a 5 años. Acá es instalación y masificación, y aprovechar la cosecha natural”, explica.

 

Masificando la idea Goles ha presentado estas ideas y proyectos a la Comisión de Medio Ambiente del Senado, encabezada por Juan Pablo Letelier y Andrés Allamand. A ambos ha entregado más de 15 legislaciones vigentes hoy en los países ya mencionados, además de Canadá, donde aprovechan otras energías como la geotermia.

 

“El gobierno ha acertado al impulsar una legislación que obligue a los productores de energía a que cierto porcentaje de su producción provenga de fuentes renovables. Pero eso no cambia la mentalidad, ni incentiva el uso de las mismas masivamente”, y continúa: “La masificación viene cuando todos entran en juego. Ahí esta el ahorro real, de una fuente además ¡no contaminante!”. Se ve que para él este tema es casi una cruzada.

 

A lo que Goles quiere llegar, es a demostrar que se justifica desarrollar políticas públicas en torno energías renovables: gratuitas y no contaminantes. “Un país como el nuestro, con todos los tratados de libre comercio que ha firmado debería aprovechar que los países y consumidores están valorando cada día más la preocupación y el cuidado por el medio ambiente”, reclama y propone un método para aprovechar las ventajas de Chile.

 

“Chile es percibido en el mundo como una nación con ventajas comparativas únicas por ser un país limpio, puro y remoto. Podríamos adoptar, entonces, la estrategia de potenciar aun más ese concepto, que hoy es una hoja en blanco. Y si efectivamente se definieran las políticas públicas adecuadas, Chile tendría un sello de exportación diferenciador. Todo producto que exportemos con valor agregado, debiera ir con el sello haberse producido con una preocupación especial por el cuidado del medio ambiente”, concluye.

 

 

 

Sin bloqueador solar


El sistema instalado por Córpora se basa en tubos de silicio al vacío, al interior de los cuales corre un líquido que capta radiación y calor. Estos equipos capturan el calor a 160 grados celcius de inclinación, y siendo mucho más pequeños logran una eficiencia 60% superior.


El estudio que se realizó al instalar los tubos, preveía que la planta iba a generar calor del orden de los 26 grados con la energía solar en período de invierno, levantando la temperatura de las calderas en la misma proporción. Así, solo se debería generar el delta del calor faltante, con otras fuentes. Para el período de verano, se calculó que podría alcanzar hasta 80 ó 90 grados. Sin embargo, el resultado final fue más que sorprendente, pues en vez de los 26 grados esperados, los tubos captaron 49 grados en invierno. “Nos encontramos con que la eficiencia era el doble de la esperada por cualquiera de los estudios que los fabricantes ingleses de esta tecnología hubieran calculado”, celebra el gerente general de Viñedos Córpora. El mismo estudio, calculaba que la inversión se recuperaría en tres años. Pero con la eficiencia obtenida en el período más frío del año –que dobló a la mayor eficiencia esperada– los cálculos variaron. “En definitiva, podemos esperar que el proyecto se pague antes de lo presupuestado. Creemos que quizás se pague en dos años, lo cual también demuestra el alto nivel de eficiencia que tiene la tecnología de este tipo”, se enorgullece.


No hay dudas entonces que los 80 ó 90 grados que se esperaban para el verano serán muchos más. Eventualmente, esa energía sobrante podría ser entregarse al sistema, tal como ocurre en los países desarrollados. “Cuando esta energía se puede entregar a terceros, pasas a ser un generador. Y cuando hay muchos pequeños productores haciendo lo mismo, la suma de estos aportes puede terminar representando una fracción atendible de la matriz energética del país. Incluso bajaría la presión existente en la actualidad para que se construyan nuevas plantas generadoras”, explica.