Sólo en la comuna de Santiago hay diecisiete iglesias que han sido declaradas como monumentos nacionales, tanto por su importancia histórica como arquitectónica. Cada una de ellas tiene distintas características y relevancias que les han merecido recibir el título. Hicimos una selección de ellas, y para esta compleja tarea contamos con la asesoría de los arquitectos Antonio Sahady, Fernando Riquelme y Mariana Vergara, expertos en patrimonio. Coincidieron en lo difícil de elegir unas respecto de otras, o valorar una construcción más que otra. Ello, porque son todas distintas y cada una con su propio mérito. Sí aceptaron escoger aquellos templos que de una forma u otra, han influido en mayor medida en la formación e historia de nuestra ciudad. Este fue el recorrido.

  • 23 julio, 2008

 

Sólo en la comuna de Santiago hay diecisiete iglesias que han sido declaradas como monumentos nacionales, tanto por su importancia histórica como arquitectónica. Cada una de ellas tiene distintas características y relevancias que les han merecido recibir el título. Hicimos una selección de ellas, y para esta compleja tarea contamos con la asesoría de los arquitectos Antonio Sahady, Fernando Riquelme y Mariana Vergara, expertos en patrimonio. Coincidieron en lo difícil de elegir unas respecto de otras, o valorar una construcción más que otra. Ello, porque son todas distintas y cada una con su propio mérito. Sí aceptaron escoger aquellos templos que de una forma u otra, han influido en mayor medida en la formación e historia de nuestra ciudad. Este fue el recorrido. Por María Luisa Vicuña, fotos: Elisa Bertelsen.

 

 

Catedral de Santiago

 

Es el templo religioso más emblemático de la capital. Representa el núcleo fundacional de Santiago. Con sus cambios y restauraciones muestra la evolución y metamorfosis de nuestra sociedad. Están presentes en su construcción las huellas de múltiples períodos históricos y arquitectónicos. En ella se encuentran enterrados arzobispos e importantes personajes civiles de Chile, a la usanza de una tradición imperante en las principales catedrales del mundo, que también albergan los restos de sus personajes ilustres.

El edificio actual se remonta a 1748. Veinte años después de haber comenzado los trabajos, estaban terminadas dos terceras partes de la iglesia. El tramo final fue encargado a Joaquín Toesca, que debía finalizar su frontis. Este impuso un estilo neoclásico,
que se materializó en una elegante fachada, pero que no terminó de dejar contentos a los santiaguinos de esa época y trajo una intensa polémica. Por esto en 1898 se contrató a Ignacio Cremonesi, quien reemplazó un artesonado de madera por cielos pintados con escenas en recuadros.

En la Catedral se destaca el majestuoso altar mayor, que data de 1912. Fue elaborado en mármol blanco, con aplicaciones de bronce y lapislázuli, en Alemania.

 

 

Iglesia de la Recoleta Domínica

 

Aunque no pertenece a la comuna de Santiago, esta iglesia fue seleccionada por su importante e indiscutible valor entre los templos de la capital. Los dominicos recibieron estos terrenos por una donación de Rodrigo de Quiroga e Inés de Suárez. Primero, construyeron un recinto de estilo colonial, pero el que conocemos fue edificado por Eusebio Celli, quien convenció a los dominicos de levantar un templo grande e imponente, de estilo neoclásico. Celli trazó los planos, pero fue Manuel Aldunate quien dirigió la obra hasta el final. Fue él también quien diseñó la cúpula que corona la nave central. En esta iglesia se usaron materiales por primera vez empleados en Chile en esa época, como el mármol de Carrara, material con el que están hechas sus columnas. Las cinco puertas de la iglesia fueron creadas por José Miguel Blanco y confeccionadas en roble americano.

Destacan también los jardines del convento y el edificio que hoy es utilizado por el Centro Nacional de Conservación y Restauración, que pertenece también a la obra diseñada por Celli.

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Iglesia de San Ignacio

 

La construcción de este templo partió en 1867, como parte del conjunto educacional de la orden jesuita. Su arquitectura estuvo basada en el proyecto del italiano Eusebio Celli. Sin embargo, éste abandonó la obra en 1872, con sólo tres naves de albañilería de ladrillo terminadas.

Años más tarde se proyectaron dos torres diseñadas por Eugenio Joannon. Estas tenían bases cuadradas y coronadas por cúpulas, siendo las primeras que se levantaron en Chile con armadura de hierro y revestidas de cemento.

El órgano original fue construido por Cavaille Coll en 1885, pero luego sufrió tres reconstrucciones.

De la fachada fue responsable Cremonesi. Su trabajo, unido al de los dos arquitectos anteriores, dio a la iglesia la unidad que ostenta, en su estilo neorrenacentista.

Según los especialistas, este templo consigue dar esplendor al barrio en que está emplazada y es pieza clave del estilo de la zona.

 

 

Iglesia de San Francisco

 

Es un ícono, al comienzo de la Alameda. En este lugar se albergó la congregación franciscana, una de las más importantes en la fundación de Santiago, y su convento permite un espacio de maravilloso recogimiento en medio del bullicio de la zona céntrica. Es la más antigua entre las riquezas del patrimonio colonial de Chile.

Este templo tiene su origen en la Ermita del Socorro, lugar establecido por Pedro de Valdivia para albergar a la Virgen del Socorro. En 1554, la orden franciscana recibió la imagen con la tarea de construir una iglesia digna de acogerla.

En su obra participaron indígenas, mestizos y españoles. En su construcción se utilizaron grandes bloques de piedra, los que en gran medida se mantienen hasta hoy.

El edificio soportó varios temblores, pero finalmente sus torres se desplomaron. Es por eso que a mediados del siglo XIX se encargó a Fermín Vivaceta la construcción de la torre que conocemos hasta nuestros días. Con un diseño decimonónico, logró armonizar bien ésta con la construcción original.

Añadió un elemento, que permanece como su característica: el reloj. Uno de los rasgos singulares de esta iglesia es el artesonado de la nave principal. Su decoración es de estilo mudéjar. A un costado se alberga el museo, con valiosas piezas del período colonial chileno.

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Iglesia de La Merced

 

Pertenece a una de las primeras órdenes religiosas que llegó a nuestro país, los mercedarios. A fi nes del siglo XVI, este templo era el más suntuoso de Santiago, donde se enterraba a personajes importantes. Bajo el presbiterio actual están las sepulturas de Rodrigo de Quiroga e Inés de Suárez, su mujer.

Tras sucesivos sismos, debió ser reconstruida en tres ocasiones. En 1730 comenzó la construcción de la estructura que conocemos hoy y en el participó Toesca, dándole el estilo neoclásico que conserva. En 1982 las dos torres laterales fueron consolidadas, reponiéndose el total de la cubierta de tejas. Además, se restauró el primer cuerpo del claustro lateral, siendo el único en pie de un total de cuatro edificados en 1758. La fachada tiene los colores del escudo mercedario, y prevalece en ella estilo el dórico, aunque se hayan incluido intervenciones de tendencia barroca.

El convento y el museo de La Merced dan cuenta de la tipología de claustro en torno a las iglesias del casco fundacional de Santiago.Está emplazada sobre la plazoleta de La Merced, que permite tener una buena perspectiva del conjunto.