Gonzalo Bofill, Carlos Cáceres, Antonio Cruz y Gonzalo Larraguibel escucharon a Alejandro Bascuñán y se encantaron con su proyecto de profesionalizar la formación preescolar. Hoy son socios en Vitamina, una compañía que tiene estándares de primer mundo y que aspira abarcar 10.000 niños al 2010. A ellos, dicen, no les faltan vitaminas para lograrlo.

  • 30 noviembre, 2007

Gonzalo Bofill, Carlos Cáceres, Antonio Cruz y Gonzalo Larraguibel escucharon a Alejandro Bascuñán y se encantaron con su proyecto de profesionalizar la formación preescolar. Hoy son socios en Vitamina, una compañía que tiene estándares de primer mundo y que aspira abarcar 10.000 niños al 2010. A ellos, dicen, no les faltan vitaminas para lograrlo.Por Roberto Sapag; foto, Verónica Ortiz.

 

Sentados en círculo en plena sala de amamantamiento, sobre pulcros sillones blancos y en un entorno infantil (lactante, mejor dicho), cuesta creer que quienes están allí en sus impecables trajes de negocio sean Gonzalo Bofill, Carlos Cáceres, Antonio Cruz y Gonzalo Larraguibel.

 

¿Qué congregó a estos empresarios en tan inusual puesta en escena?… Vitamina, una empresa ideada por Alejandro Bascuñán, de la cual son socios y con la que prometen revolucionar el mundo de las guarderías y la educación preescolar. La idea que hoy da forma a esta empresa es una que por años rondó la cabeza de Bascuñán, quien la masticó en Chile mientras trabajaba y en Harvard mientras estudiaba. Fue él quien en distintos momentos del tiempo la compartió con cada uno de los cuatro socios que engancharon con Vitamina y que hoy aportan no sólo capital, sino también su expertise y pasión por los negocios.

¿Cómo es que se armó esta trenza de socios? El director de empresas y académico Carlos Cáceres cuenta que Bascuñán fue alumno suyo en la Escuela de Negocios de Valparaíso y que un día se le acercó a contarle la idea, una que lo sedujo de entrada por la empatía que él siempre ha tenido con los temas educacionales. Y como es aplicado, Cáceres quiso averiguar más y partió a Estados Unidos a conocer en terreno la experiencia modelo de Bright Horizons en que se inspira Vitamina. Fue a Boston, se juntó con su fundadora Linda Mason, visitó sus centros y pudo ver el potencial de ese negocio, que hoy tiene más de 700 establecimientos y se está internacionalizando a Inglaterra.

 

Distinta fue la aproximación de Gonzalo Larraguibel, socio de Virtus Partners, quien dice que conocía a Bascuñán desde principios de esta década cuando trabajaban en Booz Allen. La idea le sedujo: “me pareció óptimo el equipo, con Bascuñán como gestor y Carlos y Gonzalo (Bofill) de socios –luego se sumaría Antonio Cruz–, la idea de negocios la encontraba genial y el tema me seducía en lo personal, porque cuando viví en Estados Unidos pude comprobar la importancia de la formación preescolar en el desarrollo de mis hijas”.

 

“En mi caso –remata Gonzalo Bofill, socio de Empresas Carozzi– conozco a Alejandro de hace muchos años y conozco a sus padres, lo que me permitió establecer una relación de confianza personal y profesional. Hace unos dos años nos juntamos, me contó el proyecto y me gustó… Y aquí estoy. Ah, y me gustó mucho la idea de hacer algo concreto en un tema del cual se habla mucho y se hace poco”.

 

Cerrando el círculo de los sillones de la sala de lactancia, el saliente socio de Moneda Asset Management Antonio Cruz también cuenta cómo fue su aproximación a esta empresa. Dice que Alejandro Bascuñán, sobrino de su señora, se le acercó a pedirle asesoría en su área de competencia: el financiamiento. A poco andar lo que comenzó como consejo profesional derivó en interés personal. “La idea me encantó por su tremendo impacto en la formación de los niños. Para alguien como yo, con seis niños, este es un tema relevante y si a eso le sumas los estudios que vi y que avalan ese impacto, era algo que había que hacer”.

 

Y agrega: “Por otro lado, siempre pensé que había que hacer cosas que fueran trascendentes, importantes en el desarrollo del país. Y lo otro que me gustó es la energía de Alejandro, que es un motor V12…”.

“Consumidor el V12”, bromea Bofill, causando la risa de todos, quienes fuera de bromas coinciden en que la potencia y disciplina de Bascuñán son un aval de éxito para la empresa.

 

De menos a más

 

Vitamina comenzó a traducirse en cosas prácticas en la segunda mitad de 2005. Fue en noviembre de ese año que realizaron la primera reunión en una pequeña oficina, donde apenas cabían los convocados y en donde los “directores” eran más que los trabajadores. Allí, una de las primeras definiciones que hicieron fue asignarle importancia crítica al recurso humano, de modo que se han afanado en seleccionar a los mejores de cada una de las especialidades que dan vida al quehacer de Vitamina.

 

En lo operativo, partieron con un local en el aeropuerto y hoy ya cuentan con cinco asociados básicamente a clientes como Empresas Banmédica, IBM y Santander. La idea es seguir creciendo. En pocos meses, estiman, alcanzarán los 15 centros (El Golf y Vitacura se sumarán pronto) y luego proyectan crecer a razón de 25 ó 30 locales por año, estimando que podrían alcanzar unos 100 hacia 2010, dando cobertura a unos 10.000 niños y con una dotación de unas 2.000 personas. En cuanto al modelo de negocios, contemplan en poco tiempo más desarrollar centros asociados no sólo a un cliente empresa, sino que también a grupos de empresas y particulares.

 

El negocio, concuerdan todos, no tiene más que crecer. Y todo esto, ¿tiene fines de lucro?, preguntamos. “Fíjate que en el MBA un par de profesores me preguntaron si esto había que hacerlo for-profit or non-profit, y mi respuesta fue que en una industria como esta, en donde es complejo hacer cosas de calidad y a largo plazo, es muy importante la disciplina que te dan los fines de lucro, en especial si estás introduciendo una revolución en una industria en donde lo que hay hoy es de una calidad muy baja”, responde Bascuñán. “Detrás de toda obra empresarial –agrega Cáceres– hay el deseo de trascender en el tiempo y de producir bienes que la sociedad valore, pero detrás de todo eso es lógico que haya resultados concretos, porque el éxito siempre se traduce en una actividad que tiene rentabilidad, como consecuencia de algo bien hecho”.

 

Revolución silenciosa

 

Los socios de Vitamina se ven entusiasmados con la empresa. Entusiasmados por sus implicancias país, por la revolución que representa en esta área.

Sí, porque una empresa de este tipo, con escala nacional, rompe paradigmas. Por ejemplo, termina con el viejo molde de guardería o parvulario en donde bastaba con colorear unas paredes y cambiar los sanitarios para captar clientes.

 

Vitamina apela a mucho más que eso. Apela a sistemas educacionales, a profesionales de distintas áreas interactuando y haciendo carrera en una organización grande (educadoras, arquitectos, profesionales de la salud, nutricionistas, ingenieros comerciales, etc), a la formación de los padres, al fortalecimiento de los lazos familiares. Para eso han desplegado una infraestructura de primer nivel, con amoblado especialmente diseñado, bibliotecas para niños y padres, salas especiales para amamantar y para que los padres compartan con sus hijos.

 

Larraguibel lo explica en detalle: “Esto tiene un modelo de gestión de largo plazo. Tenemos reuniones de directorio todos los meses, nos juntamos con el management, hay indicadores de gestión por centro. Acá no se rompen paradigmas relacionados únicamente con la industria, también ayudamos a romper con los prejuicios hacia las madres que trabajan. Sí, porque con esto es posible demostrar que una madre que trabaja puede estar confiada en que su hijo no sólo estará bien, sino que además estará cerca, que podrá ir a verlo y acompañarlo a medida que progresa”.

 

Para Bofill eso es clave. “Yo como Antonio soy padre de seis niños y también he leído sobre el tema y soy un convencido de que los afectos se consolidan en los primeros ocho años de vida. Se equivocan esos padres que no le dan tiempo a los niños al principio y sueñan con que a los 15 los conquistarán. Por eso nuestro modelo integra a los padres en toda esta etapa y tú ves cómo acá están presentes todo el tiempo los papás”.