Los equipos de abogados contratados por CMPC y SCA – están trabajando de lleno para enfrentar el juicio ante el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia (TDLC), el que se estima podría extenderse por un año. Según expertos encuestados y cercanos a las mismas defensas, los argumentos en favor de una u otra tendrían […]

  • 2 noviembre, 2015

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Los equipos de abogados contratados por CMPC y SCA – están trabajando de lleno para enfrentar el juicio ante el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia (TDLC), el que se estima podría extenderse por un año.

Según expertos encuestados y cercanos a las mismas defensas, los argumentos en favor de una u otra tendrían varios pilares, entre los que se encuentran los siguientes.

  • Quién organizó el cartel

Es el argumento más fuerte y con el cual SCA (ex PISA) atacará con todo a CMPC. Su principal atenuante para una eventual exención total de la multa es comprobar que la firma de los Matte fue la que organizó el cartel en el año 2000, cuando se habría iniciado el acuerdo colusorio.

  • La figura de la prescripción

Teniendo en cuenta que el proceso se extendió desde 2000 a 2011, las acusadas pueden pedir que sólo se las condene sólo por los efectos de la colusión el último año de la misma y no hacia atrás.

  • No hubo aleración en los precios

Por parte de SCA trascendió que una de las pruebas claves en el juicio son los estudios que demostrarían que no existieron anormalidades en los precios de los productos entre 2005 y 2011.

  • Comparación internacional

En ese sentido, las firmas van a comparar el mercado con lo que sucede en otros países tratando de demostrar que tienen márgenes y precios competitivos, a pesar de los altos costos de producción que tiene el país.

  • El tercer competidor

Otro punto que podrían esgrimir a su favor es que es inverosímil pensar que ambas firmas se hayan coludido para subir los precios y así sacar a otros del camino.

  • No actuaron con dolo

Un aspecto que también podrían relevar las defensas, en especial la de CMPC, es que por parte de la compañía y su directorio no hubo dolo o negligencia, toda vez que contaban con manuales de éticas, charlas y otras fórmulas de control para evitar este tipo de prácticas, todo lo anterior con el objeto de corroborar que los ejecutivos actuaron por su propia cuenta y sin un mandato de la organización.

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