Hace 25 años, un grupo de jóvenes artistas callejeros se reunió para hacer un tipo de espectáculo diferente que revolucionó el mundo del circo. Surgió entonces esta prestigiada compañía que deja huellas por donde pasa. Lyn Heward ha sido integrante fundamental de este fenómeno circense.

  • 9 julio, 2008

 

Hace 25 años, un grupo de jóvenes artistas callejeros se reunió para hacer un tipo de espectáculo diferente que revolucionó el mundo del circo. Surgió entonces esta prestigiada compañía que deja huellas por donde pasa. Lyn Heward ha sido integrante fundamental de este fenómeno circense. Por María Luisa Vicuña. Fotos: Al Seib y Camirand. Vestuario: Dominique Lemieux.

Actualmente, son más de 4.000 personas las que dan vida a los 16 espectáculos que presenta el Cirque du Soleil por todo el mundo y Lyn Heward ha sido una pieza fundamental del éxito. Ella es la fuerza guía de las actividades relacionadas con la creación, la producción y la parte artística y técnica para todos los espectáculos de la compañía. También ha ocupado diferentes cargos, llegando a ser su presidenta y la responsable de la división de contenidos creativos en el año 2000. Hoy, su rol es oficiar de embajadora y productora ejecutiva para los proyectos especiales. En agosto próximo llega a nuestro país el show Alegría, y junto con él, aterrizará Heward para dictar el seminario El Negocio detrás de la Magia. Nos anticipamos a hablar con ella para que nos entregara detalles de esta compañía que sorprende una y otra vez con sus montajes, donde el profesionalismo y los sueños van de la mano, dejando huellas por todo el mundo.

 

 

 

-¿Cuáles son las razones del éxito del Cirque du Soleil, artística y económicamente?

-Desde el punto de vista artístico, el éxito de nuestro circo se basa en la capacidad para reinventarnos una y otra vez. No somos un clásico circo, ni tampoco ballet o teatro. Somos todo eso junto. En nuestras presentaciones podemos usar diferentes estilos de música, como rock, jazz, hip-hop o música clásica. Trabajamos también con varias disciplinas deportivas como las acrobacias, el nado sincronizado, el trapecio. Y por otra parte mezclamos todo eso con una cuota de humor y trabajando con imágenes y videos. Hay distintas formas de entretenimiento y de arte, y nos inspiramos en todas ellas. Eso nos da mucha más posibilidad de crear nuevos espectáculos, de dibujar nuestras inspiraciones. De alguna forma, con cada uno de ellos el circo vuelve a nacer, a inventarse, y esa es nuestra potencia artística. No trabajamos con una fórmula que pueda agotarse, siempre hay nuevas formas de inspiración.

Desde el punto de vista económico, hemos ido evolucionando en nuestra cantidad y tipos de shows. Primero comenzamos con una gran carpa que viajaba por diferentes ciudades del mundo, pero que implicaba un alto costo, porque había que trasladarla e instarla en cada lugar. Después realizamos presentaciones en teatros y estadios ya existentes, pero los espectáculos seguían siendo todos itinerantes. A partir de 1992, nació la oportunidad de tener un teatro en forma permanente, instalándose en casinos, teatros u hoteles. Las primeras presentaciones estables fueron en Estados Unidos, en las ciudades de Las Vegas, Orlando y Nueva York, y la última novedad fueron los que se establecieron fuera de Norteamérica, en Tokio y Macau. Esto nos ha permitido llegar a un público mayor. Por una parte, llevamos el circo a la gente y por otra, estamos presentes en lugares de mucha afluencia de turistas. Esto nos hace exitosos económicamente.

 

 

-¿Cómo mantienen la excelencia y alta calidad de cada show, cuando se presentan varios en forma paralela?

-A ver, es que no llegamos a ser lo que somos hoy de un día para otro. De hecho, ha tomado 25 años ser lo que somos hoy. Cuando partimos, teníamos sólo una presentación en cartelera, y durante los primeros 10 ó 15 años construíamos un show
nuevo cada año o cada dos años, y había un solo grupo de creadores y gestionadores. Con el tiempo, fuimos conociendo productores, diseñadores y creadores de todas partes del mundo. Cuando llegó la posibilidad de tener teatros permanentes, ya formábamos un equipo más grande, y nos distribuimos de otra forma. Cada obra tenía su propio grupo de creadores, diseñadores, productores, artistas, etc. Es decir, cada uno trabajaba como una célula independiente; todos, con la misma filosofía e igual nivel de preparación. Así es como podemos estar realizando varias presentaciones al mismo tiempo. En cada grupo trabajan alrededor de 200 personas, que están concentradas en crear ese único show.

Ahora, por ejemplo, estamos formando tres o cuatro grupos que están pensando en sus respectivos espectáculos.

Existe otro equipo que apoya y fiscaliza que cada show que se esté presentando mantenga su alto nivel artístico. En total trabajamos 4.000 personas en esta institución; y de esas, sólo 1.000 son artistas.

 

 

-¿Cómo se realiza la selección de artistas que participan en el Cirque du Soleil?

-La posibilidad de participar está abierta para todos. El sistema de inscripción es a través de la página web: se responde un cuestionario y se envía un video en la que se dan a conocer las habilidades físicas. Según estas referencias, se hace una preselección y se los cita a determinados castings. El grupo a cargo de encontrar nuevos talentos está compuesto por 60 personas y realiza audiciones en distintas zonas del mundo, como China, Australia, Norteamérica, Rusia, Europa… y en América latina, también.

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En las audiciones, se selecciona ungrupo de artistas, el que entra a un programa de entrenamiento, con diversas etapas de evaluación, porque entendemos que para participar en el circo no hay que sólo tener talento. El entrenamiento también es muy importante. Luego de este período, hay algunos que quedan seleccionados inmediatamente para participar en un show, y otros siguen entrenando para otro período. Esto depende de cuántas personas tengamos que contratar. Para un nuevo show se necesita contratar alrededor de 100 personas, y adicionalmente, en promedio cada año es necesario reemplazar a 150 ó 200 artistas.

 

 

-¿Y cuánto dura el entrenamiento?

-Esto es un trabajo como cualquier otro, de ocho horas diarias, pero, ¡mucho más entretenido! Aquí cada artista estudia todas las áreas: acrobacia, música, danza y actuación. En este tiempo intentamos llegar al fondo del artista y descubrir su verdadera pasión, su talento oculto. Cuando un artista llega al Cirque du Soleil se somete a un proceso muy exigente de introspección, y es muy habitual que una persona que llegó como un gran atleta acabe descubriendo que es un gran cantante. Por eso es importante que quienes trabajan en el circo estén siempre dispuestos a preguntarse hasta dónde son capaces de llegar en la vida y que tengan pasión por lo que hacen.

El tiempo de preparación para un nuevo show es de seis a ocho meses. Si es un artista que se integra a un trabajo ya establecido, el entrenamiento es de cuatro meses.

 

 

-¿Cuánto tiempo lleva crear y tener listo un show?

-Eso depende. Si es una presentación itinerante, son dos años. Pero si es una permanente, son tres, porque en ese caso no sólo hay que preparar el espectáculo mismo, sino también preparar y diseñar el teatro para esa obra en particular.

 

 

-¿Cuál es la política de publicidad y marketing del circo?

-Yo no soy una experta en esta materia, porque trabajo en el área de creación de los espectáculos, no en publicidad. Pero sí es importante explicar que cada show tiene su propia publicidad. El Cirque du Soleil es como un gran paraguas y bajo él coexisten en este momento 16 presentaciones distintas; cada una, con supropio marketing.

El trabajo de marketing de nuestra institución es distinto a otras campañas, porque en nuestro caso todos saben qué es el circo y qué hacemos. Lo que necesitamos dar a conocer es qué diferencia o características especiales tiene cada espectáculo en particular. Nuestra publicidad tiene que saber expresar y diferenciar entre un show y otro, sin perder la identifi cación que el público ya tiene con nosotros.

 

 

-¿Qué esperan que sea la experiencia del público después de verlos?

-Nuestro objetivo es estimular la imaginación y la creatividad de nuestro público. Queremos que, después de apreciar nuestro trabajo, sea capaz de concebir nuevas formas de vida, más positivas, más llenas de vida y colores. Queremos despertar el potencial que cada persona tiene latente, que sepan mirar y descubrir todo lo bueno, lo que pueden disfrutar de la vida.

Nosotros no les decimos a las personas lo que tienen que ver o decir. Lo que nosotros pretendemos es evocar sus propias imaginaciones y despertar nuevos sueños e intereses en sí mismos.

 

 

-¿Qué significa para usted ser la embajadora del Cirque du Soleil?

-Para mí, ser la embajadora signifi ca transmitir y enseñar los valores que nos inspiran como institución. Buscamos que nuestro público sueñe e imagine nuevas cosas. Queremos que, por sobre todo, se arriesgue y emprenda nuevos caminos, que descubran su potencial y capacidad creadora. Todo ser humano es creativo, pero eso es algo que se nos olvida y tendemos a tomar siempre las mismas decisiones, por miedo al riesgo, por miedo a salir de nuestra comodidad… pero eso significa dejar de conocer miles de otras posibilidades, de descubrir nuevos gustos y talentos personales.

Desde chicos nos enseñan a desarrollar la inteligencia pero, ¿cuándo nos enseñan a desarrollar la creatividad? Nosotros en el circo queremos enseñar las dos. Por una parte, entrenar a los artistas y creadores pero, por otra, dejar que ellos encuentren formas nuevas. Eso es lo que yo también quiero transmitir como embajadora: decirle a cada persona que nos conozca, que se arriesgue un poco cada día, que reinvente cosas nuevas, aunque sean sencillas, y así no sólo descubrirán nuevos gustos, sino también el gusto mismo por experimentar.