El camino ha sido lento. Pero poco a poco la industria audiovisual nacional, que hace poco tiempo agonizaba, empieza a crecer y a consolidarse como un negocio rentable, de la mano de Los 80, Los Archivos del Cardenal y Prófugos. Eso sí, todavía no funciona solo y siempre necesita el apoyo del CNTV.

  • 28 mayo, 2012

El camino ha sido lento. Pero poco a poco la industria audiovisual nacional, que hace poco tiempo agonizaba, empieza a crecer y a consolidarse como un negocio rentable, de la mano de Los 80, Los Archivos del Cardenal y Prófugos. Eso sí, todavía no funciona solo y siempre necesita el apoyo del CNTV. Por María José Salas; fotos, Verónica Ortiz

Las series de televisión son el nuevo producto audiovisual por excelencia. Hoy son pocos los que no han visto, o por lo menos no han oído hablar, de productos como Lost, Dr. House, Mad Men o Glee. Los canales de televisión abierta chilenos están atentos mirando qué nuevas series importar para apuntalar sus ratings. Pero, ¿cómo estamos por casa?
La industria audiovisual local todavía está en pañales.

Incluso, en el ambiente no existe consenso sobre si realmente existe o no una industria de este tipo en Chile. Para algunos productores o directores, es un sector aún emergente; para otros, ya existe una producción consolidada en la última década.

Dejando toda opinión de lado, no deja de ser real para nadie que en el último tiempo se ha notado un auge significativo de manufacturas audiovisuales. Premios en el extranjero han consolidado la imagen de Chile. Sin embargo, estamos a años luz de alcanzar a países como Argentina o Brasil, que consideran a sus teleseries y sus grandes producciones cinematográficas como una herramienta fundamental que genera cultura y conciencia de la realidad. Una verdadera política de Estado. Para María de la Luz Savagnac, jefa de Fomento del Consejo Nacional de Televisión (CNTV), “el país aún no ha tomado conciencia de lo importante que es lo audiovisual como industria. Además de dar trabajo a mucha gente, nos representa. Son productos que salen para afuera y muestran Chile”. Series como Los 80, Los archivos del Cardenal y Prófugos, han demostrado que cuando hay contenido y calidad, los chilenos apoyan sus producciones. Sólo se hace necesario, y urgente, más espacio en la parrilla programática.

En el ambiente audiovisual no existe consenso sobre si realmente existe o no una industria de este tipo en Chile. Para algunos productores o directores, es un sector aún emergente; para otros, ya existe una producción consolidada en la última década.

La gran interrogante que surge entre los protagonistas de este rubro es si el Estado es el que debe hacerse cargo mayormente de solventar la producción o si, de a poco, los privados tienen que tener aún más peso a la hora de apoyar y garantizar producciones. Si bien hoy la mayoría de los canales está en manos de empresarios, la relación con las productoras sigue siendo compleja a la hora de buscar los recursos. Para Nicolás Acuña, director de Los archivos del Cardenal, quien tiene una relación de diez años con TVN, “es fundamental que las productoras se preocupen de consolidar un trato menos efímero con los canales, porque la negociación es complicada y se necesita de tiempo. Hay que generar obras audiovisuales que sean atractivas para ellos; y así dejen de comprar productos envasados de afuera y se produzca más en Chile”. Una lógica entendible, pero que ha sido difícil de llevar a cabo.

¿Un negocio rentable?
Hablar de un modelo de negocios en el mundo audiovisual es complejo. La única arista que tiene ganancias consolidadas es la publicidad. El cine y las series pueden ser un buen negocio si es que se cree en ellos y se generan políticas de Estado. Un cambio radical de mentalidad, porque hoy el negocio es así. El CNTV entrega el subsidio a las series seleccionadas en sus distintas categorías, las que tienen que estar respaldadas por un canal de televisión. En algunos casos, éstos aportan un porcentaje de dinero. Sin embargo, en una temporada el negocio está lejos de ser redondo. Para Acuña, “es una industria que puede llegar a ser muy rentable, pero depende de muchos factores. Es una economía a escala, que a medida que va sumando temporadas, va teniendo más ganancias”. Hasta el minuto, Los 80, es la única serie que genera ingresos para el canal que la transmite: 80 millones de pesos por capítulo.

Alberto Gesswein, productor ejecutivo de Los 80
Nicolás Acuña, director Archivos del Cardenal
Eduardo Castro, productor Prófugos

El cierre de Roos Film en 2009 es el fantasma que hasta hoy pena a las productoras. Porque a pesar de tener programas exitosos como Casado con hijos, la segunda temporada de Huaiquimán y Tolosa. Tres son multitud o Patiperros, la caída fue inevitable. Por mucho tiempo se rumoreó que su término se debió a la crisis económica.Sin embargo, las razones que hoy más hacen ruido son sueldos impagos, conflictos con el fuero maternal y morosidad en arriendos de estudios, todo lo cual llevó a acumular una deuda

cercana a 3 mil millones de pesos. Lamentablemente, es un escenario que está a la vuelta de la esquina para las productoras audiovisuales, que necesitan de la publicidad para mantenerse en pie; porque aunque duela, del cine y las series en Chile no sobrevive nadie.

Por eso, señala Acuña, es necesario que existan leyes que regularicen la parrilla. “En Chile sólo se exige a los canales de televisión abierta una hora a la semana de cultura”, cuenta María de la Luz; por lo que se hace muy difícil llevar a buen puerto las decenas de series que se postulan año a año al Consejo de Televisión.
Uno de los casos exitosos es Los archivos del Cardenal, de las productoras Promocine y Parox. La serie fue premiada en cuatro categorías en los recientes Altazor –mejor director de televisión, mejor guión, mejor actriz y actor– y hoy está siendo trasmitida en México por el canal 22 de televisión abierta. Para su director, “el gran salto está en no sólo hacer productos para Chile, sino también para el extranjero. En las ventas internacionales se generan utilidades mayores”. Hacer una temporada de doce capítulos de Los archivos del Cardenal bordea los 800 millones de pesos, ya que al ser una serie histórica sus costos son más altos. Por eso, también, el subsidio que entrega en CNTV es mayor.

Para Eduardo Castro, director de Producción de Prófugos, la industria audiovisual se divide en publicidad, cine y series. “La primera funciona desde hace bastantes años y ya está consolidada. En largometrajes, creo, está naciendo una industria que aún es emergente, porque todavía se ve como un negocio de alto riesgo. Sin fondos concursables o del extranjero es muy difícil hacer una película. Y las series corren la misma suerte, porque aunque logren mucho éxito como Los 80 o Los archivos del Cardenal, no se pueden hacer si no es con el apoyo del CNTV”.

Prófugos fue la primera serie en América latina que, con una temporada, fue doblada al inglés. De hecho, en dos meses más, empezará a transmitirse en señales anglo. Si bien tener el apoyo de HBO es fundamental, lograrlo no fue fácil. Los hermanos Pablo y Juan de Dios Larraín lograron convencer al canal de ser parte, junto con su productora Fábula, de la producción en Chile de la serie. Toda una estrategia que tuvo como base tener una idea con contenido y el carisma de los directores de “vender el paisaje de Chile” como una locación atractiva. Tres capítulos de Prófugos cuestan aproximadamente lo que significa hacer toda una temporada de Los archivos del Cardenal.

El fenómeno de Los 80
Para Alberto Gesswein, productor ejecutivo de Los 80, “aún falta mucho para hablar de industria audiovisual. No existe una sensación de estabilidad en el medio. Sólo una productora que conjuga publicidad, cine y TV logra subsistir. Son verdaderos sobrevivientes”.

Po eso, Los 80 se ha posicionado como una verdadera excepción. La sintonía, la calidad de la serie y la crítica especializada se conjugaron y consolidaron su éxito. Todo partió como un proyecto de Canal 13 para celebrar el Bicentenario de Chile. Con cuatro

Prófugos es la primera serie en América latina que, con una temporada, fue doblada al inglés. De hecho, en dos meses más, empezará a transmitirse en señales anglo. Esta apertura a nuevos mercados permitirá generar ganancias que solventarán parte de los gastos; ya que tres capítulos cuestan aproximadamente lo que significa hacer una temporada de Los archivos del Cardenal.

temporadas ya emitidas y dos en el horno para ser grabadas, Los 80 ha marcado la historia de la televisión chilena. Para María de la Luz, el éxito de la serie se debe a lo que se lee bajo su nombre los chilenos tal cual somos. Eso nos identifica, nos hace sentirnos parte de algo que conocemos. En cambio, Los archivo del Cardenal, que tuvo una acogida muy buena, es una historia que pasó en Chile y es verdad; pero no le sucedió a todos los chilenos, por lo tanto no todos se identifican; algo clave es sentirse parte”.

Para Gesswein, el éxito de Los 80 tiene que ver “con un error del sistema, donde los planetas se alinearon y se dieron diversos factores que permitieron hacer la serie que, te aseguro hoy, no sería igual”. Si uno recuerda el inicio de Los 80, Canal 13 pasaba por un año muy convulsionado en el que hubo cambio de directorio, lo que permitió para el equipo de producción tener la libertad necesaria para dar con el tono correcto de la serie: “no había nadie opinando, ni cuestionando la opción narrativa del guión, ni el ritmo”, afirma su productor. Los 80, con su temática tan cercana, logró capturar el alma de los chilenos, elemento que es clave en su éxito. “Y gracias a eso es que podemos seguir haciendo la serie. Porque si no fuera por los resultados de audiencia, no se estaría reproduciendo” y no se contaría con el apoyo del CNTV, que año a año ha entregado en forma merecida un subsidio que promedia los 300 millones de pesos.

Políticas de Estado en la TV
Argentina es un país que tiene leyes que protegen y fomentan sus obras audiovisuales. Sin bien es un mercado mucho más grande que el chileno, existe en la mentalidad del país trasandino la idea de que los niños, la cultura y la entretención deben tener un espacio repartido equitativamente en la televisión. La creación de canales temáticos ha permitido que se apoyen las series y se pueda hablar, desde todas sus aristas, de una industria audiovisual.

Chile, no tiene nada de eso. Si bien el CNTV en 2012 entregará 3.653.599 millones de pesos para la realización de productos televisivos, es necesario que se dé el espacio que merecen las series y no se les arrincone en horarios y días de menor rating. Es ahí donde una política juega un rol primordial al regular la parrilla programática, señalan los actores de esta industria.

La jefa de Fomento de CNTV ve la creación de leyes como algo urgente y que despierta las esperanzas a los realizadores. “¿Qué pasa cuando te tienes que levantar a la misma hora de siempre para ir a trabajar y la única opción para ver televisión de calidad es quedarte hasta las dos de la mañana despierto? Imposible. Espero que con la nueva ley se habrán más canales o variables de los mismos que ya existen, como 13C, y podamos mostrar por más tiempo, y en horarios acordes a la edad y el día de la semana, buenos productos audiovisuales”.